martes, 12 de diciembre de 2017

Pacto de Honor

¡Por fin 5 de julio! Llevaba desde fin de exámenes de la universidad esperando este día, ya que marca el inicio del campamento de verano en la italiana isla de Cerdeña. 16 días por delante de ruta visitando parte de la isla, disfrutando del sol y las playas. Somos un grupo de 12 contando a los dos monitores que nos acompañan, y que apenas tienen 3 años más que los mayores del grupo. A parte de ellos dos, somos 7 chicos y 3 chicas, todos mayores de edad y con ganas de disfrutar al máximo estos días de desconexión y juerga. Porque nunca falta la fiesta y el alcohol en nuestros campamentos, y más teniendo en cuenta que a los monitores les encanta también.
Si tuviese que ponerle una pega, sin embargo, sería el pacto de honor que tenemos los tíos: durante el campamento está prohibido pajearse. Nadie sabe muy bien cuándo empezó esta norma no escrita, pero todos la conocemos desde pequeños y la cumplimos. Una vez se descubrió que un chico la había quebrantado y fue bastante abucheado por ello, así que nadie tiene ganas de pasar por lo mismo. El problema es que tantos días a palo seco acaba siendo duro, y los últimos días vamos siempre todos calientes como animales, comentando en como será el pajote que nos haremos nada más llegar.
-Uff voy cachondo perdido tío –me suelta de golpe Marc.
-¡Pero si sólo llevamos cinco días! Te quedan 11 por delante aun –le contesto yo divertido. Estamos los dos tumbados bocabajo en las toallas tomando el sol y observando a la gente. Las chicas han ido con Manu y Miguel a por refrescos y el resto está con los monitores en el agua jugando, mientras nosotros descansamos un poco y vigilamos las cosas.
-Ya tío, pero estoy viendo a la morena aquella del bikini rojo y me recuerda lo mucho que hace que no mojo, y de imaginarme todo lo que le haría mira como he acabado –según lo dice se gira de costado hacia mí, y puedo ver como en su bañador (un pantaloncito corto verde lima) se bambolea una polla que obviamente no está en su estado natural-. Ojalá viniese y me la chupase.
-¿Por qué no vas y se la ofreces? Tal vez acepte y todo –le respondo cada vez mas divertido.
-Si hombre, y que el buenorro aquél que está con ella me parta la cara, que seguro que es su novio y está to’ fuerte.
Marc es sin duda el más espontaneo y carismático del grupo, siempre dice las cosas tal cual las piensa pero sin malicia ninguna, y no le da vergüenza ninguna hacer comentarios de ese tipo sobre chicos, aunque todos sabemos que le gusta más un coño que a un tonto un lápiz, hablando malamente.
Esta noche dormimos a cubierto, hemos conseguido que unos scouts nos dejen hacer noche en su local, así que tenemos techo y lavabo. Nos hemos distribuido en varias salas, porque hay muchas pero casi todas pequeñas, la grande la hemos usado de comedor y está llena de botellas de cerveza y ron y es intransitable; mañana tocará limpiar bastante. Yo estoy en la misma sala que Marc, Juan y Dani, y llevo ya un buen rato dando vueltas y sin poder dormir. El empalme no ayuda, y la ligera borrachez tampoco. Antes de acostarnos hemos salido los 4 a la terraza, Dani y Juan a fumar y Marc y yo simplemente a charlar un rato con ellos, y ha vuelto a salir el tema de la morena del bikini rojo. Marc ha hecho alarde de una increíble imaginación y dote para los relatos eróticos explicando con todo lujo de detalles como la sobaría, lamería, mordería y penetraría por todos los lugares posibles, y mientras lo hacía se sobaba alegremente el paquete por encima del pantalón, mostrando sin pudor que tenía una erección. Acompañaba el relato con movimientos de cadera recreando el ficticio mete-saca y caricias a su propio cuerpo, y pronto los 4 estábamos duros y magreándonos cada cual nuestro paquete. El colofón vino mientras explicaba como le follaría la boca a la chica.
-Primero le estamparía la cara contra mi paquete, me pone cacho que me la dejen empapada por encima de la tela –decía mientras con ambas manos se delimitaba el contorno de la polla, que pese a no ser muy grande se notaba ya dura del todo-. Luego me la sacaría y le daría unos buenos azotes en la cara con ella –y no había acabado la frase que ya tenía el rabo fuera y lo zarandeaba en el aire dando golpes de cadera, dando latigazos como si la chica en cuestión estuviese de rodillas frente a él. Su polla, que saltó como un resorte en cuanto quedó libre, era morena y de unos 15 centímetros, circuncidada y recta, y su oscuro glande brillaba bajo la luz que entraba por la puerta de la terraza.
-¿Tío que haces? Guarda eso anda, que me cortas todo el rollo de la historia –le dijo Dani dándole un manotazo en la cabeza del rabo que hizo a Marc encogerse y al resto descojonarnos de risa. Dani era un chico relativamente serio de normal, pero en cuanto bebía perdía toda la vergüenza.
-¿Te gusta mi rabo eh? –le dijo entonces Marc con voz socarrona, avanzando hacia él bamboleándolo de lado a lado-. No huyas, que ya verás que gustito te da.
Y es que Dani retrocedía, pero no contaba conmigo, que me coloqué detrás de él, y pasando mis brazos por debajo de los suyos y por detrás de su cabeza, le inmovilicé con los brazos en alto. Marc aprovechó para lanzarse contra él todavía con el rabo fuera. Me agarró de ambas nalgas y entre ambos hicimos un sándwich en el cual Dani tenía mi dura polla contra sus nalgas y la de Marc, desnuda, restregándose contra su estómago. Él maldecía y nos insultaba intentando zafarse, mientras Juan reía pero no perdía detalle de lo que hacíamos.
-Cabrones, esta me la pagareis –nos amenazó cuando le dejamos libre-. ¡Eres un cerdo Marc, me has manchado la camiseta! Ya verás ya… –y era cierto, una mancha de precum había quedado en la camiseta roja de Dani, que ahora se iba hacía la habitación cabreado. Marc se guardó la polla y los tres entramos también para irnos ya a dormir.
Pero aquí estoy yo, con la polla tiesa y húmeda sin poder dormir, y el pensar en lo que ha pasado no me ayuda. Mejor me voy a echar agua fría a la cara a ver si se me baja un poco la calentura. Me estoy secando cuando alguien me habla desde detrás.
-Veo que tu tampoco puedes dormir por la calentura. Venía a hacer lo mismo que tú.
Juan está en la puerta del lavabo, con una camiseta de tirantes que deja ver sus musculosos brazos y sólo un bóxer blanco de cintura para abajo. Juan es el más fuerte del grupo, un chico grande en todos los aspectos, incluido el que ahora se marca en la tela de color blanco. Se puede intuir perfectamente el contorno de la herramienta que calza mi colega, y que lleva colocada hacia su izquierda. Me saca por lo menos 10 centímetros de altura y al entrar al cuarto de baño el espacio se reduce drásticamente pero no puedo salir puesto que él está en medio. Observo como se echa agua en la cara, la cual cae mojándole la camiseta. Juan maldice al tiempo que se quita la camiseta, dejando al aire un torso moreno bien definido por las horas de gimnasio, con el pelo del pecho y los abdominales recortados casi a ras. Al levantar los brazos para acabar de sacarse la camiseta un ligero olor a sudor llena el pequeño espacio en el que nos encontramos, y sin saber por qué mi polla da un bote que no pasa desapercibido, ya que sólo llevo un pantalón de deporte corto en el cual la tienda de campaña es imposible de disimular.
Juan me mira el paquete con descaro, y se acerca reduciendo la distancia entre ambos a un mero palmo, con lo que puedo oler el ron en su aliento cuando me habla en voz baja y grave.
-Es una mierda esto del pacto de honor, ¿no crees? Estás caliente a más no poder y no te puedes ni desahogar –dice mientras se soba lentamente el paquete, pasándose la mano desde la punta hasta la base de la polla, y masajeando sus huevos. Yo no pierdo detalle, en silencio-. La única opción es conseguir ligarse a alguien. Aunque… también está la opción de que te hagan un favor.
Levanto la vista de golpe y me encuentro su mirada inquisitiva. Mi boca está seca, noto que respiro más rápido de lo normal, y quiero decir que no pero otra vez mi polla hace lo que quiere y da un bote en el pantalón como aprobación. O eso parece entender Juan, que alarga su manaza y me agarra el paquete por encima del pantalón, apretando y masturbando suavemente mi rabo. En ningún momento me planteo pararle, en parte porque mi mente se ha puesto en blanco, en parte porque me muero de ganas de descargar, así que le dejo hacer incluso cuando agarra mi mano y la lleva a su paquete, que parece estar palpitando ansioso. “De perdidos al río” me digo a mi mismo, y me acerco más a él quedando nuestros cuerpos a escasos centímetros. Le bajo el bóxer, comprobando la dureza de sus nalgas en el proceso, y al agacharme su polla queda cerca de mi cara, por lo que puedo notar perfectamente ese olor tan característico después de casi todo un día de reclusión. Decido quitarme también mi pantalón mientras él acaba de sacar su gallumbo para estar más cómodo, y pronto volvemos a tener cada uno la polla del otro en la mano. Ambas muy similares en forma y color, pero a diferente escala. La suya también está brillante y pringosa de pre, aunque no es como la mía que suelta goterones cada poco que Juan no duda en repartir por toda la longitud de mi rabo, haciéndome gemir en el proceso. Decido entregarme al placer, y sin dejar de pajearle apoyo mi frente en su hombro con los ojos cerrados y con mi mano izquierda me aferro a su culo. Me devuelve a la realidad cuando me susurra al oído un rápido “vamos al sofá” y sin darme tiempo a reaccionar me agarra del culo y me carga sin problemas, de manera que mis piernas rodean sus caderas y mi polla roza contra sus abdominales mientras me lleva hacia la sala de estar, donde hay varios sofás. Pese a que me avergüenza esta posición, no puedo evitar cierto morbo en el hecho de que me pueda manejar a su antojo sin problemas.
Me suelta en el primer sofá que pilla, pero se mantiene entre mis piernas, recostado sobre mi. Puedo notar su dureza contra mis nalgas, resbaladiza por el preseminal, y como se desliza hasta colocarse entre ambas nalgas.
-¡Ni se te ocurra! –le digo, de golpe totalmente tenso.
-Tranquilo, que sólo quiero frotarme, de verdad. Ya verás que se siente bien. Te prometo que no iré más allá.
Le miro con desconfianza, pero ha retomado la paja que me estaba haciendo y la verdad es que los roces de su polla en mi raja se sienten bastante bien así que me dejo caer hacia atrás, cerrando los ojos y rindiéndome al placer. Noto como la polla de Juan puntea levemente mi ano al ritmo al que lentamente me pajea, deslizando su mano desde la base de mi polla hasta la cabeza, descapullada. Me muerdo el labio para evitar gemir cada vez que pasa la mano por la cabeza de mi rabo a la vez que su polla empuja levemente contra mi culo, y Juan pega su frente contra la mía, respirando agitadamente junto a mi boca.
-J-Juan, me falta nada… -le digo entrecortadamente-. Me corro. ¡Me corro!
Noto como el primer trallazo sale disparado pero no como cae, por lo que supongo que lo ha recibido Juan de pleno en su cuerpo. Cuando estoy disparando el segundo mis ojos se abren como platos al notar que Juan ha aprovechado que en el éxtasis del orgasmo he relajado mi esfínter y presiona hasta conseguir meterme la cabeza de su polla. Un quejido de dolor intenta escapar de mi boca pero Juan comienza a morrearme para acallarlo, y yo solo puedo seguir corriéndome mientras noto como Juan bombea rápido y corto su polla en mi culo, sólo la cabeza dentro, pero suficiente para comenzar a gemir en mi boca mientras se corre descontroladamente dentro de mi.
Me parece perder la noción del tiempo, el orgasmo ha sido brutal y larguísimo,  Juan aun se recupera con su frente contra la mía y su polla en mi culo. Espera, ¿su polla en mi culo?
-¿¡Que coño has hecho cabrón?! –le increpo apartándole de un empujón, tomando súbita conciencia de lo que acaba de ocurrir. Juan intenta decir algo pero le vuelvo a empujar, quitándole de mi camino y yendo a rescatar mi pantalón del baño. Necesito dormir y olvidar todo esto.

Por:  Garion de Riva

lunes, 4 de diciembre de 2017

Cuatro pollas para mi boca y culo

Sucedió haca ya unos años en mi ciudad de vez en cuando se organizan grandes orgías de todas tendencias, estas se suelen hacer en algún chalet o casa de pueblo en las afueras del término municipal, supuestamente a esta fiesta que acudí era de bisexuales, estaríamos unas 19 personas y solo cinco mujeres yo había llevado mi arnés de doble polla por si alguna mujer me quería follar cosa que me encanta hacer pegging, bastante bien organizada, no falto bebida, refrescos y hielo, así como “tente en pie” tal como íbamos entrando en una habitación a propósito nos desnudábamos, coincidí ahí con varios tipos y una mujer que acompañaba a un tipo, hubo uno que me llamo poderosamente la atención su descomunal polla “pensé” a este tipo me lo tengo que hacer, la tipa también se fijo y ni corta ni perezosa ahí va mientras le susurra no se que al oído le coge la polla, ahí que se arrodilla y comienza a mamar, ver como le iba creciendo en la boca de esa tipa me puso a mil, pero “pensé” ya te pillaré.

En realidad la orgía se convirtió más de gay, mejor conforme entrabamos en una de las salas ahí estaba ya todo el mundo en bolas mirándonos dejando divagar nuestra mente y ojeando por quién y como empezar, para animarnos nos pusieron “perreo” (reggetón) y ahí eso de mover la chapa me pone, no es por nada se me da bastante bien, yo fui porque en las orgías bisex siempre hay tíos que le va más un culo de tío que otra cosa, no fui con idea de estar con tías, en todo caso me follara una tía, mi arnés de doble polla lleva una polla de 16 cm largo x 4,5 cm grosor y otra de 13 cms largo y 4 cms grosor par la tía de tal forma que cuando ella te folla se mete también “su polla” en el coño y recibe su propio placer, pues no lo use, no había ninguna tía que mereciera la pena proponérselo se veía fueron a pillar pollas ...bueno como yo jajajajaja.

Estando bailando “solo” y moviendo mi chapa se me acerca un tipo por detrás y me pone su paquete ahí imaginar donde, ufffff ya lo note morcillón, así que venga a mover mi culo restregandolo por su paquete y bueno ya sabéis al hacer eso hay de doblarse, así como hacía delante, ahí que se acerca otro tipo y me pone todo el paquete a la altura de mi boca, diablo esto ya empezaba a gustarme, ahí sigo al ritmo de la música moviendo mi chapa que noto como va en aumento “eso” y claro una polla nada mal delante mío ¿a ver que hacéis?, así que al que tengo delante le hecho mis manos a su cintura y comienzo a mamarle su polla sin dejar de mover mi chapa, nos salimos de la pista a un rincón ahí delante de todos me pongo en cuatro y polla por el culo y boca y yo como una puta perra disfrutando de lo lindo como el que me estaba follando el culo llevaba puesto condón se turnaron el que mamaba se puso goma y me vino a follar el culo y el otro paso a mamarle, estando así viene otro tipo se mete debajo y me comienza a mamar mi polla que estaba bien dura, el tipo que me follaba estaba ya a punto y al que mamaba más o menos igual deje de mamarle y le dije no te corras en la boca, correte en mi cara, el tipo que me folla se corre y se baja abajo a chuparme con el otro joder!!!!!!! que gustazo ya estaba a punto en esas al que yo chupo me saca la polla de la boca llenándome toda la cara, de leche que había bastante y los otros dos mamando mi polla, me aguante un poco más y volví a chuparle la polla dejando su capullo limpio y reluciente, ahí como ya me me venía ya quise sacar la polla de la feliz mamada me estaban dando pero uno de ellos el que se puso debajo a mamarme no quiso retirar su boca y me corrí en su boca, vaya lechada debí darle porque el tipo se levanto con mi leche le salía por la comisura de sus labios y chorreaba por la barbilla, total nos fuimos al baño y después volvimos a la sala, yo me hice un rum con naranja y ojeaba lo que había en la sala y descubrí otro tipo bien, pero que muy bien montado.

El tipo que había visto mientras nos desnudábamos, se estaba morreando con un tipo pensé uffff es la mía me acerco y le digo te importa se te mamo la polla, el tipo sin más me pone su mano en la cabeza indicándome que me agache y eso hice se la pille por los huevos y me metí su capullo en la boca, sujetaba con mis labios su capullo mientras con la punta de la lengua jugaba haciendo circúlitos sin dejar de masajear sus voluminosos huevos vaya pollón se gastaba el tipo, mientras le chupaba me imaginaba ese rabo en mi culo, como si hubiera adivinado mi pensamiento deja de morrearse y dejo colgado al otro tipo (eso no me gusto, pero bueno) me levanta, me pone contra la pared, me hace abrir las manos y piernas apunta y de un golpe me la mete todo, joder!!! el grito que dí ya estaba dentro toda y empezó a bombearme bien duro y rápido, con toda dentro sus 22 x 5 (me lo dijo más tarde) se para en mi ojete y empieza a moverse como en círculos ahí toda dentro joder que placer, después empieza a sacarla muy despacio, milímetro a milímetro y sentía muy rico como iba saliendo, el muy cabrón cuando ya le tenía casi fuera da un empujón bien fuerte y otra vez esa barra de carne dura dentro de mi culo, así me tuvo yo que se el rato y mira que le pedía se corriera ya, me daba igual no llevara condón que se corriera fuera o dentro, pero que se corriera, cuando llego el momento el muy vorde cabrón saca la polla de mi culo me hace poner de rodillas y se corrío en mi cara joder!!!!!!!!!! que leche tan espesa y cantidad así que le limpie el capullo bien limpito. (debo aclarar que me higienizo mucho cuando voy a follar y en mi culo no hay ni una traza de “lentejitas)

Ya me había tomado unos tragos tenía la boca así como rara y el culo uffff asícon otro trago en la mano me voy a bailar “solito” había de música housse, ahí estaba contorneando mi cuerpo y se me acercan dos tipos, me dicen te hemos estado viendo somos tres amigos y nos gustaría estar contigo ¿te atreves?, pues claro me atrevo, pero dejarme descansar un rato tíos y así fue, vi como tres tipos estaban disfrutando de una tipa que esta debía estar en la gloría y en un momento dado le hicieron una doble penetración que la tipa se subió por las paredes, joder!!!!! pensé así voy estar yo dentro de poco seguí mirando el panorama y pasee a ver otras habitaciones que había y dos tías más con respectivos machos culos y bocas pilladas, me excite, decidí volver a la sala y buscar esos tipos y meternos en faena y veo al pollon de antes solooooo no me lo podía creer, me acerco y le digo tío voy hacer un gang bangcon tres tíos te animas, me mira así como raro y me dice “si que eres zorra” le contesto y muy puta viciosa, ¿te animas?, si claro me dice, así que voy a donde esta uno de los tipos que me hizo el ofrecimiento y le digo cuando querías vamos he traído un amigo, seríamos cuatro ¿os importa? ...no que va y donde lo hacemos ¿delante de todos? Como hacía buen tiempo me dice sabes que vamos hacer un doggingen el jardín ¿te va?, pues claro vamos.

Oh!!! sorpresa el otro amigo era el otro que le mame la polla que también la tenía considerable sobre los 20 cms y pensé vaya pollones voy a disfrutar, a ver los otros dos no es que no la tuvieran mal que va, el uno sobre los 17 y el otro sobre los 15 muy cabezona y gorda eso sí, nos vamos para el jardín en un rinconcito ahí los cuatro de píe magreandonos bueno más bien yo ahí tocando pollas, total me pongo de rodillas y empiezo a mamarles la polla, me meten dos pollas en la boca mientras sobo la otras dos pollas, se turnan y así seguimos hasta que el de la polla cabezona se tumba y me dice, ven aquí so perra y cabalgame dicho y hecho ahí que voy pero joder semejante capullo no entraba me ensaliva bien y nada que no había manera entrase y me hacía daño, más saliva y por fin entra que dolor senti ostia pero entro ya lo cabalgaba y empezaron a ir metiendo pollas en mi boca, ahora uno, luego el otros y así, mi culo ya se había acostumbrado a semejante capullo y mas cabalgaba su rabo más me esmeraba en las chupadas, va el pollon el más grande y dice, pongamoslo en cuatro y nos vamos turnando para follarlo, joder!!!!!!!!!! eso si que prometía, así que ahí voy buscamos algo en done apoyarme bien y estar cómodo pero no encontramos nada salvo un gran plástico que doble bien y me sirvió para las rodillas, ahí puesto en cuatro como una perra, el primero que entra en mi culo el “gran pollón” la mete de una sacudida que me levanta, afortunadamente mi culo ya estaba dilatado y abierto, empieza a bombearme bien y el otro que me mete la polla en su boca como pude acompase las sacudidas me daba en el culo para chupar polla, “imaginar el cuadro” un tío con la polla dentro mi culo, dos con el rabo duro esperando turno y el otro con su polla en mi boca, más no podía pedir, el tío ahí dándome bien duro no parecía querer salir jajajajaja, cambio de turno el se sale y enseguida entra la otra polla, el que mamo se sale y me entra en la boca el “gran pollón” así estaríamos como media hora o algo más, hasta que empezaron a correrse todos en mi culo, se corría uno y venía a que le limpiará el capullo, con toda leche dentro del culo, entraba el otro, mi culo estaba ya “imaginar” entre lo abierto, dilatado y relleno de leche, disfrute de lo lindo pero ellos los cabrones no se quedaron atrás, mi culo no dejaba de sacar leche y me chorreaba por todo.

Ya era sobre las 11 de la noche y en verdad estaba roto, destrozao y cumplido me fui al baño cepillarme los dientes y duchar aún salio leche joder!!!! desmonte la alcachofa de la ducha y me metí la manguera por el culo “un enema” para limpiarlo bien, salí para despedirme y me encontré con el gran pollón le dije si quería nos viéramos algún día y me dijo, claro me dio su n.º tno y yo el mío, ya me fui y al sentarme en el asiento del coche, me di cuenta de lo resentido tenía el culo, esa semana estuve toda la semana a dieta.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Así la desvirgaron el culito.

Así la desvirgaron el culito.

Querían sentir la piel directamente el tacto de la piel, siempre follaban con condón.
¿Y por qué no por detrás? Nunca lo había hecho
¿Probamos? ¿Dolerá?
De lubricante, usaron el socorrido champú del baño, lo que más a mano tenían. La da vergüenza. Pero accede y se va al baño. Se lo limpia bien limpito. Sigue su consejo. Se mete un poco un dedito. “para ir dilatando”.
Y volvieron a la faena. Otra vez los besitos, las caricias… otra vez a calentarla tocándola el coño mientras se morrean, y ella, poniéndole dura la polla. Con un poco de vergüenza se va dejando manipular. La va tocando Los dedos pasan del coñito a su segundo agujero, y despacio la va metiendo un dedo, pero lo mete mucho más a dentro de lo que ella hizo antes. Adelante, atrás. Como cuando se los mete en el coñito.
La va colocando. La pone de rodillas y la empuja un poco hacia adelante. Coloca los brazos en la almohada y apoya la cabeza. Culito en pompa. Un azotito. No duele. Solo hace ruido.
La acaricia desde atrás. No deja de sobarla el coño. La anima a que se lo toque ella, quiere que esté caliente, muy caliente. Y lo está. Tiene ganas de probarlo.
La unta su otra entrada, como él lo llama, con el champú. Está frio dice ella, se ríen. Calienta el bote bajo la almohada.  
Al rato, lo repite. No está tan frio. Lo extiende. Ahora entra mejor el dedo, resbala. Prueba con dos dedos. También entran, pero ella se siente algo molesta. Él la dice que no pasa nada, que se dilatará y se acostumbrará pronto. Va acercando su polla a la entrada. Va a desvirgarla el ojete.
Retira los dedos y rápido coloca el capullo a su entrada. Y va empujando. Suave pero decidido. Sigue, para, sigue, le va diciendo ella. La molesta, a veces la duele, pero quiere que la folle el culo. Se lo quiere “regalar” quiere que la posea, quiere darle ese capricho. 
Ya casi tiene la mitad adentro. Se echa un chorrito en lo que le queda fuera. Ella sigue con la cabeza apoyada en la almohada, se abre las nalgas con las dos manos. Algo más de polla la entra. 
Avisa, ahora voy a empujar un poco, y te entrará toda. Y claro que entró. Primer gritito de la noche. ¿quieres que pare?
No, gimotea, termina, fóllame el culo, pero espera no empujes más, déjala quieta un poco, que me duele, le dice. Ya que ha empezado, no quiere marcha atrás.
La dejaré quieta un poco allí, para que te acostumbres a mi rabo, la dice, pero sigue empujando, sigue presionando y lentamente la polla va resbalando hacia adentro. Sujeta las caderas y presiona: ¿notas mis huevos? Te la he empotrado hasta adentro, la dijo sujetándola por las caderas y tirando de su cuerpo hacia él.
Y la saca despacito. Y otra vez repite los pasos, otra vez vuelve a ir empujando hasta metérsela entera.
Lleva ya un rato haciéndolo así… sigue molesta, pero ya casi ni la duele. Y él se va animando, la va dando más y más viajes…
Se la está follando el culo.
Y empuja cada vez más fuerte. La gusta, la hace daño de vez en cuando, la molesta, pero también la gusta.
Y él empuja y empuja…
Ya no puede más y ceden los brazos, cae de bruces. Está tumbada completamente de frente en la cama. El la aplasta y la mete el rabo con todas sus fuerzas, como cuando se la folla por delante. Y ella a veces gime, otras gritas un poco, otras, da auténticos alaridos… Y se excita cada vez más. Parece que le gusta oírla gritar.
Termina por favor le dice, pero el pasa de todo, no la oye, solo se la folla el culo. Y cada vez lo hace con más fuerzas
Ella vuelve a abrirse las nalgas y él se la vuelve a clavar todo lo profundo que puede. Se queja un poco. Él la dice que muerda la almohada, que no le falta mucho. Toda la cama tiembla. La duele. Aprieta los puños agarrándose con fuerza a las sábanas. Muerde la sábana, pero no puede evitar gritar.
Nota como se tensa. Y entonces, un empujón terrible. Ahora si grita de verdad.
Él empuja con más fuerza, más rápido. Está descontrolado. Conoce perfectamente eso, porque es así cómo se lo hace cuando la folla por delante. Por fin llega el primer espasmo de su polla, y siente el primer chorro, otro espasmo, otro chorro….
Por fin termina. La ha gustado, pero también la ha hecho ver las estrellas.
Lentamente se la saca. Está sucia. 
A ella la rezuma algo. Cree que es sangre, pero él la dice que es su semen.
Se van a lavar.  Se duchan juntos.
Al volver a la cama se la folla por delante sin goma ni nada. Lo promete y lo cumple: dará la marcha atrás. Y cuando le llega, se contiene. Rápido se sale de ella y se la pone a la altura de la boca. Empuja. No hay tiempo para más.  
En una misma noche la ha desvirgado el culo y por primera vez se traga una corrida. 

csdsumiso@hotmail.com

jueves, 30 de noviembre de 2017

Juego de cartas

Juego de cartas.

Con mi primera novia jugábamos a algo parecido. Nos masturbábamos contándonos nuestras fantasías sexuales. Nos preguntábamos cosas, nos contábamos historias…
Luego hicimos lo mismo que vosotros, después de ver unas pelis X comentar las escenas... No era una crítica de arte cinematográfico precisamente. Era el hablar sobre lo que más nos había gustado o calentado. Así me enteré que una de sus fantasías más frecuentes era hacerlo con dos o más... Sí, al mismo tiempo. Vosotros lo llamáis D.P. (Doble penetración).
Ella era la pobre víctima. Entre ellos se peleaban por penetrarla, por follársela. Se empujaban ansiosos… Ella, resignada y obediente, se dejaba hacer.
También me enteré que la encantaban las pollas grandes... Pero solo para verlas, para tocarlas… Bueno para hacer una chupadita tampoco estaban mal. Pero para follar, prefería las normalitas, o mejor aún, las pequeñas si era por detrás.
Además, me contó que la gustaba que "la violara" (la ataba a la cama y la follaba). La ponía a mil. Y sobre todo cuando la tapaba los ojos, ni te cuento. Gemía y gritaba como una loca.
Más o menos jugábamos a lo mismo que tú con tu marido. Mira, curiosamente, yo también la pregunté había visto otras pollas y si desde que estábamos juntos había... Sí, si había estado con otros. Vamos si me había puesto los cuernos.
Una noche, cargadísimos de alcohol y con un calentón como el que tú me cuentas, tumbados en la cama, empezamos a jugar al juego de las preguntas. Y otra vez volví a preguntarla si había visto otras pollas estando conmigo… Por primera vez dijo que sí. De ahí rápidamente pasé a la pregunta clave: si había estado con otros. Y esa noche, me contó la verdad.
No solo me contó con pelos y señales las pollas que había visto, sino también las que había tocado, que por cierto no eran pocas, o al menos eran más de las que yo había creído... Y es curioso, volvéis a coincidir, también me habló de una muy, pero que muy especial: la polla de un compi de la facultad.
Fue un día en que “los chicos”, organizaron una comida en su piso de estudiantes. Eran más chicos que chicas. Alcohol, juerga, y como no, de sobremesa, la típica partida de cartas. Y las imprescindibles apuestas... Sí, creo que vosotros los llamáis juegos de prendas, o de los mandatos.
Me dijo que a media tarde ya estaban todas borrachas. Al poco tiempo, casi todos los tíos, por no decir todos, estaban ya desnudos. Mi novia prácticamente en pelotas, solo con las bragas.
Jueguecitos divertidos, tontos… pero cada vez más y más picantes. Hubo de todo. Desde pesar los huevos de los tíos poniéndolos en un colador, hasta tocarles y medirlas las pollas... Claro al tocárselas crecían… Y risas sin parar porque había que volver a medirlas… y a tocarlas y… Y otra vez risas.
A ellas también les hicieron lo suyo, claro está. Cada vez que perdían tenían que hacer alguna cosa. Y desde luego hicieron de todo. Desde bailar desnudas, meneando bien los culitos y las tetas, sobre todo las tetas, hasta… Y ahí paró.  
Sigue, la dije.
Cuando ya todas habían perdido el sujetador, con la excusa de que a ellas también se las tenían que medir y pesar, se dejaron toquetear los pechos. Jugaron a pasatiempos tan “inocentes” como medirse el diámetro de los pezones, o a ver a quién se le estiraban más al tocárselos con cosas. Sí, con una pluma, con una moneda, con un cubito de hielo… Y naturalmente con los dedos o la lengua.
Y el tono fue subiendo. Cambiaron de sitio y empezaron a jugar con lo de abajo. Hasta hicieron "campeonatos" a ver quién tenía el coño más peludo. Y obviamente era obligatorio participar.
Me dijo que no lo dio importancia… No pensó que eso era ponerme los cuernos, solo era un juego….
Menudo jueguecito, desnudarse delante de sus compañeros de clase y dejarse sobar por todos… Para mí, desde luego no me parece solo un juego, dije yo…
Me respondió con que no solo era ella, que lo hicieron todas… Sí, si todas lo hacían, ella no iba a ser menos, no hacían nada malo, era solo un juego, me repetía.
Desde un primer momento, ella dijo que tenía novio, que ciertas cosas no las iba a hacer. También lo dijo Lourdes, pero Lourdes su amiga del alma, no quitaba ojo a Antolín y a Álvaro, los gemelos.
Una vez la tocó ir con Lourdes a la cocina, a buscar no sé qué. Se quedaron solas un segundo y en voz baja, al oído, su amiga la dijo que la daría morbo el… ¡el hacérselo con los dos gemelos al tiempo! Una para cada uno, dijo sujetándose un pecho con cada mano y menándolas arriba y abajo. Como les coja a solas me les devoro… ¿y cómo te lo vas a hacer? preguntó mi novia. Lourdes se puso un dedo en la boca haciendo la señal de silencio… Miró teatralmente hacia los lados, para ver si había alguien, y con picardía respondió: “tonta… tenemos dos agujeritos”. Y empezaron a reír a carcajadas.
Cuando volvieron habían apagado la luz y encendido unas velitas.
Alcohol, juegos, y apenas recuerda mucho más. Bueno sí, me dijo que perdió una apuesta: la tocó hacerle una pajilla a uno de sus compis... Pero no se la terminó de lo pedo que iban todos.
Ella acabó dormida en el sofá. Otros follando en las habitaciones. Parejas y tríos. Había más chicos que chicas y a alguna se las follaron dos y tres tíos. Ella les vio.
Se despertó casi de madrugada. Completamente desnuda. Abrazada a un tío que no conocía de nada. Y tenía su mano en el paquete.
Les habían echado una manta por encima. Apenas se acordaba. ¿que qué había hecho? Pues que recordara, la habían visto desnuda y toqueteado... Y sí, reconoció, la habían sobado despierta, y dormida, fijo. Seguro que la habían hecho de todo dormida.
Recordaba que se había morreado con más de uno. Con todos o casi todos. Silencio. Bueno, con todos, reconoció. Con las chicas también, un par de veces. Con Lourdes unas cuantas veces... Cada vez que cualquiera de las dos perdía y tocaba tía – tía pues ellas dos se juntaban. Lourdes con eso de que eran amigas y había confianza… no se cortaba para nada. No la importaba besarla o tocarla, sino que además la daba igual que lo vieran todos. Es más, parecía disfrutar haciéndoselo allí. La divertía provocar… calentar el ambiente vamos. Bueno el caso es que, a ella, algo de corte si la daba, pero que no la desagradó.
También me contó que la habían tocado las tetas todos los tíos y más de una tía. Bueno las tetas y todo lo demás… Había estado bailando desnuda con casi todas y todos. Sobre todo, con todos. Las tías iban de mano en mano. Y los tíos se aprovechaban bien, claro. Sí, se pegaban a ellas, la mayoría tenían la polla en ristre. Las sobaban el culo, las tetas… se morreaban… Se restregaban contra el coñito… De eso sí se acordaba. De eso y de que una vez fue al W.C. y al volver, vio a Lourdes. Bueno más que verla la oyó.
Menudo escándalo de gemiditos. Metió la cabeza en la habitación y la vio con los gemelos… Se lo estaba haciendo con los dos “al tiempo”.  Uno estaba encima de ella, subiendo y bajando el culo. Obviamente se la estaba follando. El otro estaba a su lado metiéndosela en la boca. Al verla la hizo señas para que entrara, pero dijo que no con la cabeza y se fue. Al volver del W.C. volvió a mirar. Imposible no hacerlo. Un gemelo sentado en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero de la cama, pegado a la pared, con la polla apuntando al techo, y Lourdes a cuatro patas mientras el otro sujetándola por las caderas la daba unos empujones tremendos…
También recordaba que una vez perdió y “el castigo” fue que la pasaran las pollas por entre los pechos y por cómo estaban de pegajosos, aunque no se acordaba, seguro que se habían corrido encima.
En ese momento, bajó la mirada, y sin que yo la pidiera ninguna otra explicación, reconoció que se había “enrollado” con uno. Con el que se quedó dormida en el sofá. Con el que se despertó.
¿Enrollado? Cuando ya quedaban pocos en el salón, pues una de las veces, en los bailes, no cambió de pareja. La estaba gustando cómo besaba el tío. Literalmente dijo que se habían metido una buena comida de morros, que la había metido mano por todos los sitios… que la había tocado el coñito… que mientras bailaba, de pie, la hizo unos deditos... Se corrió un poco… Y se puso caliente, muy caliente.
Se dejó llevar al sofá. Y ya allí, pues no solo se morreaban. Empezó a masturbarla y ella le hacía lo mismo. En cuanto apagaron las velas, nada más quedase a oscuras, ella sola se agachó y se la chupó… No pudo resistirse. Completamente a ciegas, en el sofá, mientras ella le masturbaba alguien empezó a tocarla. Era otro tío. Y estaba en medio de los dos. Se acordó de Lourdes a cuatro patas, chupándosela a un gemelo y recibiendo por detrás… La fueron colocando. La tumbaron. Se puso tan caliente que cuando la empujó la cabeza, pues se la metió en la boca, hasta la garganta, mientras el otro la comía el coñito.
A partir de ahí, fue la locura completa. Creía recordar que más de una vez llegó a tener las dos pollas en la mano al mismo tiempo… Si, se las chupó a los dos.  Se dejó llevar. El morbo de hacerlo completamente a oscuras, sin saber con quién. De estar entre dos tíos morreándose con los dos, sintiendo las dos pollas durísimas. La daba igual. La encantaba sentir muchas manos, sintiéndose tocada por todos los sitios a la vez.
Al día siguiente, cuando se despertó, lo pensó. No recordaba si… si habían terminado “eso”. Se tocó el coño para ver si se la habían follado estando dormida. Su rollito fijo que no. Se había dormido completamente pedo. Pero a lo mejor otros… Recordaba que una vez fue al W.C. y vio como se lo hacían a una que estaba borracha como una cuba. Los tíos lo estaban comentando en voz alta. Sí, se decían uno al otro fóllatela que está pedo y ni se entera, aprovecha... Desde la puerta escondida, vio como la abrían las piernas y la penetraban. La tía no paraba de gemir y gritar. Borracha o no, se lo estaba pasando muy bien.
Me dijo que creía que no, que a ella no se la habían follado, que se miró, que se tocó el coñito y no notó nada raro, dentro no tenía ninguna corrida. Tampoco estaba irritado ni nada. El “chuminín” lo tenía “intacto”.  
Costó trabajo convencerme de que no había pasado nada más. A ver tía, la dije algo mosca, pero súper excitado, todas las tías follando en las habitaciones, tu enrollada con dos tíos, tocándoles el rabo, completamente desnuda y súper pedo, te despiertas en medio de los dos, agarrando la polla a uno, ¿y me dices que no ha pasado nada? Vamos hombre, que les has comido las pollas, que seguro que hasta se han corrido en tu boca… Me cuesta trabajo creer que esa noche no te follaran hasta por las orejas. Si no fue uno, fue el otro. Seguro que te pusieron un par de varas y ni te enteraste. O eso es lo que dices tú, que no recuerdas. El que no tuvieras el coño lleno de lefa no quiere decir que no te metieran sus pollas.
Reconoció que tenía razón. La dio mucha vergüenza y me pidió perdón. 
Vale, esa noche tú dices que crees que no te follaron, que no recuerdas, me lo has jurado y te creo… ¿Y al día siguiente?
Hubo más ¿verdad?
Agachó la mirada. … Que a mitad de la noche se despertó… Se oían a las otras… La tenía en la mano y se la estaba acariciando… El tío se despertó y en dos segundos tenía la polla no, el pollón súper tieso. Normal. Te despiertas en bolas, con una tía en pelotas a tu lado tocándote el rabo qué esperabas…
No pudo resistirse a la tentación. Siguió acariciándole la polla. Le hizo una paja.
¿Le hiciste solo una paja?
Bueno… Empezamos a morrearnos y a tocarnos con cuidado para no despertar al otro… aunque al final, al movernos si le despertamos… Y me agaché… Y… Se la chupé otra vez… Luego me subí encima de él, y se la puse en mi coñito… Jugué con ella un poco allí, en mi entrada. Si no se hubiera corrido tan pronto... A lo mejor... Bueno el caso es que me lo echó todo por encima. Vamos que le terminé la paja que había empezado por la noche.
A mí también me terminó la paja. Me pasó lo mismo que a su compi… me corrí muy pronto… Si no me hubiera corrido tan rápido, a lo mejor… Hubiera podido hacerla otras preguntas… Sobre todo… ¿Y qué pasó con el otro tío?

csdsumiso@hotmail.com

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Burlesque

Burlesque
Has escogido bien el local. El nombre ya lo dice todo. Es un local de espectáculos, transformistas, variedades, etc.... Sé que es un local “de ambiente. “
Me imagino allí. Habrá mucha gente a esa hora, en pleno espectáculo. Supongo que habrá apretones… empujones…
No puedo negarlo estoy impaciente por llegar.
No me equivoqué. Hay gente, mucha gente... No nos conoce nadie, ni es tu ciudad ni la mía.... Está todo planeado, todo.
Has previsto hasta el último detalle. Miedo da pensar qué me espera…. Qué situaciones tendrás maquinadas… Intuyo que lo tienes todo calculado. Me da miedo, repito, pero me excita y me empuja a seguir.
Tú estarás con esa zorra apoyado en la barra. Te busco. Hay muchas parejas. Puedes ser cualquiera. No me has dado ninguna pista. El morbo del juego es ese.
Una vibración en el móvil. Mensaje de WhatsApp. Sé que la estarás metiendo mano en el coño. Vuelvo la cara. Busco parejas… No te localizo.
Más o menos disimuladamente, pero la estás tocando. En algún lugar de la barra, la estás luciendo. Me lo repites por el teléfono.
Te busco con la mirada. Parezco un “buscón” pidiendo ligue. Eso es parte de tu plan. Aun no te he visto. Yo no te conozco. Tú a mi sí.
Otra vibración en el móvil. Otro mensaje de WhatsApp: “acabo de verte”. Describes mi ropa. Indudablemente me ves; sabes que soy yo.
Sigo sin localizarte. Mucha gente. Sé que estoy siendo observado. Sé que me miras, que me examinas de arriba abajo… Sé que, si no quieres, si no te gusto, si te desobedezco, me dejarás allí plantado… 
Por primera vez en toda la noche me entran… quieren ligar conmigo.
Me han tocado varias veces… Con el disimulo del jaleo, me han tocado, me han metido mano.
Otra vibración en el móvil. Otro mensaje de WhatsApp: Me avisas: la coges de la mano. Vas a venir por detrás de mí. Todo tiene que parecer normal.
-.” Ponte mirando al escenario y estate quieto. Déjate sobar”.
¿Cinco minutos? Creo que ha pasado ya cuarto de hora… Han cantado dos canciones… Una pareja se pone detrás de mí... Tú lo dijiste en aquellos correos. Tu vena dominante... “Vete y déjate sobar por cualquiera” ...
Me palpan el culo. ¿Cuántos me lo habrán tocado antes?  Tres, mínimo. El resto…. Digamos que han sido roces más o menos intencionados o casuales…  No me muevo… Les dejo hacer… Les miro. Son dos tíos. Uno por cada lado. Se rozan, se restriegan… Uno tiene un aspecto normal. El otro la cara llena de marcas como de viruelas, con media barba. No hago nada. Sin dejar de tocarme y pegado a mí, haciendo notar su polla dura, me dice algo al oído… Solo oigo no sé qué de un trio.
-. ¿Un trio? No… estoy esperando a unos amigos… Tal vez otro día…
El de la derecha se despide con un buen toque en mi entrepierna. El otro, el “media barba”, me da un pellizco… “Eres un calienta pollas” me susurra al oído.
Le veo girarse y dar la vuelta. Viene hacia mí. Aprisiona con fuerza mi paquete y me mira con una fingida cara de pocos amigos… La nota algo dura y sonríe. Aprieta más aún. Me encojo. Tira de mi hacia el… Me agarra la mano y me la lleva a su polla. Está dura. Vuelve a apretarme. Duele. “Esta, (supongo que refiriéndose a su polla) te tiene ganas… como vea que no vienen tus amigos” …
Asiento… he entendido perfectamente. Me sujeta por la nuca. Me arranca un morreo y se va.
Joder me da asco, no me gusta, pero me he dejado hacer de todo. Tú puedes estar mirando. Seguro que estás mirando. Y puede que te estés riendo satisfecho de mi obediencia.
Apenas ha pasado una canción. Alguien se coloca detrás de mí. Se restriega. Noto perfectamente su duro pene pegado a mis nalgas. Llega a deslizar su mano por delante… Acaricia todo mi paquete.
Al poco supe que no eras tú, pero al principio, no puede evitar que, nada más sentirle, mi polla se pusiera morcillona… Él lo interpretó de otra forma… Insistió. Redobló sus toqueteos. Susurra en mi oído sin separarse, aún más pegado a mí, haciéndome notar aún más que está excitado. Su mano aprieta mi paquete.  Repite su propuesta… Coge mi mano… me fuerza un poco… me dejo guiar… ¡Se la ha sacado! No es gran cosa. Pero está dura. Preparada.
¿Lo estás viendo? ¿lo habrás ordenado tú? Insiste… No digo nada. Le cojo con suavidad… Me da vergüenza, me siento ridículo, pero sigo obedeciendo. Dejo que me mueva la mano… Le estoy masturbando… Hago como que no soy yo… pero sé que el tío de mi derecha me está viendo… me mira y sonríe. Se morrea con su pareja… Le dice algo… El otro también mira y sonríe… Siento su espasmo… su liquido… Los dos me miran sonriendo burlones.
La canción terminó… Aplausos… Me retiro disimuladamente… Mi mano está manchada de semen. Puede que algún chorro haya manchado mis pantalones.
De nuevo otra mano me palpa.
Esta vez vuelvo la cara. ¿intencionado o casual? Varios tíos, pero también una tía. ¿serás tú? ¿has sido tu o esa zorra? Me muevo y dejo pasar un poco de tiempo. Repites. Creo que ya no hay duda. Me pongo más nervioso. Y excitado.
Vuelves a hacerlo. Más descarado. Creo que eres tu....
Yo lo oigo perfectamente: -. “Cacho puta, tócale la polla” ... La obligas a que me toque el paquete. Como yo hice antes con el desconocido.
Como tú dices... se muere de vergüenza, pero acaba obedeciendo.
La sonrío y la devuelvo el favor; la toco el coño. Está desnudo… siento su piel… Noto su humedad. Un espasmo. Pequeñito pero un espasmo que la hace encogerse.
Te pregunto: ¿Nunca la pones bragas?
No me respondes. No me hablas. Solo te ríes....
Sigo tocando su coño depilado y desnudo...
Entre los labios, pellizco y aprisiono su clítoris. Un gemido. Vuelve a encogerse. A retorcerse
¿Ves cómo la gusta? dices... Sé que me hablas a mí pero lo dices “al aire”, de forma impersonal
Ella mira en silencio, sabe que no es verdad, que no ha gemido de placer sino por el pellizco... pero da igual... sigo tocando... y ella a mi...
Ahora eres tu quien pegunta... -. ¿Te toca bien la polla, maricón?  Asiento.
No te cortas.  -. ¿A ver? y me la coges tu...
-. Si… la tienes rígida... Unos fuertes menos… un tremendo apretón. Si… la tienes bien durita repites.
Te miro. ¿Puedo? ¿por favor?
Asientes. Te toco. Está también dura. Muy dura.
Quitas la mano de tu mujer. Aprietas otra vez con fuerza. Me bajas la bragueta. Metes la mano. La tocas. Siento directamente el calor de tu mano. Inspiro. Un escalofrío de placer me recorre. Cierro los ojos. Sonríes.
-. Sácatela.
Me quedo boquiabierto. De una pieza. Tienes a tu mujer agarrada por la cintura. Una especie de triangulo. Es difícil que nos vean. Obedezco sin necesidad de que vuelvas a decir nada. La ves. Me la meneas un poco… Voy controlando tus miradas… Abres el triángulo y me exhibes ante una pareja de tíos. Me haces girar para que me vean bien. Uno de ellos pone una fingida cara de asombro… El otro directamente se ríe. Se la ofreces. Uno me insulta forzando la voz… ¡marranón guárdate el pito! Es humillante. El otro no se corta… La agarra, la menea, la palpa… Me gusta que me la toque. Joder cuando me la menea hace que un escalofrío me recorra entero…
De repente dices, -.” Vamos”.
Agarras mi polla como si fuera el mango de un futbolín y tiras de mí.
-. Vaya… se lleva al perrito, dice el que me insultó… El otro sonríe… Vamos en fila india. Te tengo que seguir andando con cierta dificultad. Ella cierra la fila.
Esperamos cola en los W.C. Aprovecho para colocarme y guardarla en los pantalones. La morreas delante de mí. Mordiendo su boca me miras a los ojos. Veo como la mano sube a los pechos por encima de la blusa. Toda la tela se mueve. Los que están a nuestro alrededor miran. Se está poniendo roja de vergüenza.
En ese momento se abre una puerta que pone privado. A la derecha de los W.C. Es como un camerino. Sale un artista. no sabría decir si hombre o mujer… Supongo que hombre, pero está súper bien caracterizado… Un empujón. Todos adentro.
Apenas tengo tiempo de observar lo que hay.
Ella obedece y mis pantalones y calzoncillos abajo. Todo junto. Un solo tirón. Por las rodillas. Mi polla sale disparada. Te ríes... Fuera camisa. Levanto un pie. Ahora el otro. Estoy completamente desnudo. Solo los ridículos calcetines negros de ejecutivo. Cómo no. Además, así lo has ordenado.
Contra la pared. Manos apoyadas; Mi culo es para ti. Lo sé, me lo has dicho miles de veces. Le tocas entero. Todo… Con suavidad, pero con lujuria… Como si le dieras crema… Luego es su turno. Os repartís mis glúteos. Ella toca un lado. Tú el otro. De vez en cuando metes la mano por debajo y tocas todo mi paquete…
Unas palmaditas… Y.. ¡zas! Sabía que lo harías. Ahora en el otro glúteo… Me enseñas el cinto… No son muy dolorosos. Sí humillantes… Pero no dolorosos.
-. Te toca …. ¡Vamos puta!… Tu mujer coge el cinto, pero no te obedece. Está quieta. No la miro. Me da vergüenza. Me va a azotar ella.
-. ¡Venga zorra! Das enérgico la orden. Oigo un cachete. : -. Luego le va a tocar a él… Ya verás cómo te pone el culo… Mira como tiene la polla… Seguro que este maricón cuando te la meta no se andará con tantas bobadas…
¡zas! ¡zas!
Ella si me golpea fuerte… Me quejo. La da igual. Vuelve otra vez. Cada vez más fuerte, hasta que consigue que chille.
-. Si vuelves a chillar, me dices, te fustigo los huevos… El cinto se pasea amenazante por mis genitales…
En vez de asustarme hace que se me ericen los pelos. Es súper excitante.
-. Pero serás maricón… ¡Si tienes el rabo a punto de explotar!...
Es cierto, la tengo durísima… No tengo tiempo de más. ¡Zas! Este azote ha sido tuyo… Me cruza dolorosamente las nalgas… Ahora ella vuelve…
¡Zas! . Grito. Con el ruido de afuera seguro que no se oye nada.
Date la vuelta. Veo que la has abierto la blusa. Sus tetas están al aire. Pezones duros, rígidos. No me dejas tocarla, solo ver como la magreas las tetas.
-. Si quieres tocar a esta guarra ya sabes...
Diría que está a punto de romper a llorar… Tiene el cinto en la mano. Podría cruzarte la cara, y luego a mí. Pero no hace nada… Se deja hacer de todo. Ni pestañea cuando retuerces su pezón… Insisto: eres un sádico, no te lo digo, pero lo pienso. Si, tu eres un puto sádico y yo un degenerado vicioso. Me vuelve loco ver cómo maltratas sus tetas. Intento tocar mi excitado pene. Amagas el golpear mis manos y las retiro.
Chulo sigues sobando sus tetas… las estrujas… estiras los pezones… las bamboleas… Me matas… No puedo dejar de mirar sus tetas. Respiro agitado… Me puede la lujuria… el vicio…
No vas a repetirlo, lo sé. Los dos sabemos que solo con mirar cómo estás sobando sus tetas me estás poniendo a mil…
Sé que es el precio. Si quiero follarme a tu mujer, usarla, como me dé la gana… tengo que obedecerte y dejarme hacer de todo. Lo dijiste muy, pero que muy clarito…
Me puede el deseo… Tengo que agacharme y sacar tu polla. La tengo a la altura de la cara.... Vamos chúpala... Puto sádico cabrón… y yo cerdo vicioso, pienso mientras la meto en mi boca. La primera vez que chupo una polla…
No puedo evitar pensarlo… Puto cornudo… haces de mi lo que quieres… aunque no me atreva a decirlo en voz alta.
Le meto en mi boca… acaricio tus depilados cojones con suavidad… Como si fuera un helado les lamo cuando me lo ordenas… Lo hago como las mujeres me lo han hecho a mi… poniendo todo mi empeño en darte gusto… en contentarte para que me dejes follar a tu mujer… Caro me va a salir este polvo… pero no en dinero desde luego…
Sujetas mi nuca con ambas manos. Sé lo que vendrá. Empujas con fuerza. Toda tu polla penetra en mi garganta. Me ahoga… Me asfixias… Me dan arcadas. Tiemblo, me convulsiono. Dejas que me retire… Toso… me vuelven las arcadas… Me miras burlón, sonriendo… Vuelves a metérmela en la boca, aunque ahora no tan profundamente. Quieres follarme la boca. En cualquier momento me la volverás a incrustar, pero no por el momento. Te estas saliendo con la tuya, satisfecho sonríes…
Y ella mira también burlona. No me extraña. Verme arrodillado dejándome follar la boca es para mearse de risa. De vez en cuando la morreas, la sobas las tetas… Me la ofreces…
-. Vamos puta… lámeme los huevos… dices humillándome, insultándome. Y yo obedezco.
Ella me da capones si no lo hago bien. Supongo que cuando tú se lo mandas de alguna forma.
Para picarme aún más, me abres el coño para que lo vea, para que se lo huela. Ella mira para otro lado. Delante de mi tengo toda su raja.
-. Lame puta…
Y me lanzo como un loco ansioso a lamerlo. ¡¡¡Vamos, lame todo su coño, puta maricona!!! me gritas despectivo… Ella sigue mirando para otro lado, pero sé que nada más sentir mi lengua entre sus labios ha gemido… ha dado un respingo… huele a sexo… está húmeda…
De un brusco tirón de pelo mi cabeza vuelve a su sitio y tu polla vuelve a mi boca. Está más dura que antes. De vez en cuando da pequeños botecitos. Supongo que ya habrá salido alguna que otra gotita de líquido pre seminal… Pero no caen al suelo porque me estoy comiendo su polla a conciencia… El sabor se hace más intenso… No tardará. No me avisará, lo sé.
Cierro los ojos.
Apenas noto el primer choro. Directo hasta la garganta… La retiras bruscamente. El resto caen directamente sobre mi rostro…
Ahora es ella la que está casi desnuda. La has puesto como me colocaste antes a mi… La faldita levantada, todo su culito al aire... Por debajo asoman sus labios. hinchados... húmedos...
Mi polla entra con una suavidad increíble... se desliza suavemente… resbala en sus flujos… está calada... Tenías razón. La conoces muy bien. La mata la vergüenza, pero la muy perra se muere de ganas…
Nada más sentirme en su interior ha comenzado a gemir. Empujo. Me retiro. Empujo… Gime…. Sus tetas se menean… Le sujeto por las caderas, empujo con más fuerza…
Te noto detrás de mí. Siento tu pene fofo entre mis nalgas… Le restriegas. Tu dedo hurga mi ojete… Le abre un poco… se introduce la yema del dedo… Ahora la segunda yema. Me quejo.
-. No la manches mucho, me dices… hay que reservarse un poco para el hotel…
Me excitan tus palabras… Tus barbaridades… tus insultos… tus humillaciones… tus fanfarronadas… “os voy a azotar el culo”… “sois mis dos putas”… “te voy a desvirgar el culo”… “os voy a follar a los dos”...
Justo cuando notas como mi cuerpo se va tensando, como mi polla comienza a dar pequeños botecitos, empujas con fuerza. Los dos dedos han avanzado por mi recto. Me duele un poco.  Pero me noto el pene tremendamente duro…
-. Vamos jodete a esta guarra. ¿no decías que tenías muchas ganas?, pues venga jódela, fóllatela, reviéntala el chochito… llénala de leche maricón…
Un silencioso gemido gutural brota de mi garganta… Hubiera querido aguantar más follándomela… el orgasmo me traiciona…
Jadeo… respiro agitado… ha sido tremendo… intenso… súper intenso…
Sonríes arrogante y vanidoso… fanfarrón… chulo. Me dices que mire. Un gesto de tu cabeza. Allí está. Recostada en la pared, con los ojos medio cerrados, acariciándose sola los pechos. Se está masturbando como una loca desesperada…
De mi polla escurren sus fluidos. En mi cara aún hay restos de tu abundante corrida...
Abres la puerta… el “media barba” y su amigo están esperando.
Me quedo de piedra. Ella también… No me lo esperaba.
Un puñetazo en el estómago. Ha sido visto y no visto. Y ha sido “Media barba”. Me encojo de dolor. Me levantan cada uno de un brazo. Me colocan en una especie de mesa. No, no es una mesa, es como un potro. Acolchado. Atan mis manos y mis piernas a las patas. Estoy completamente expuesto. Mis genitales cuelgan entre mis piernas. Accesibles. Indefenso. A ella la tiran en la cama….
Sádico. Miras sonriente como nos maltratan. El “media barba” se relame. Sus dos pollas nos están apuntando directamente…
Me soba… abre las nalgas, las separa. Un escupitajo impacta en mi ojete… Siento su duro pene. Lo espero. Pero le detienes: recordad, este culito es mío, lo voy a estrenar yo… con lo demás… haced lo que queráis…
-. Me voy a tomar una copa… En media hora vuelvo…
Ella está llorando. Se la ve aterrada… ¿me van a violar? pregunta balbuceante. No Cariño no…. Te van a violar no… ¡¡¡Os van a violar a los dos!!! dices riendo desde la puerta.
-Portaros bien pichoncitos… dices sin siquiera mirarnos mientras cierras la puerta … No sé si se dirige a nosotros o a ellos…
La polla del “Media barba” se apodera de mi boca. Es muy gruesa.
Oigo la pelea… cómo se resiste… el grito me indica que ya ha entrado en ella.
Si queréis, podéis escribir a:  csdsumiso@hotmail.com

lunes, 27 de noviembre de 2017

Aquel día, aquella casa y uno amigo.

Buenas Tardes, he de decir que me encanta entrar en esta pagina, leer y disfrutar con todos vosotros. Hoy he querido dar un paso adelante y escribir alguno de mis oscuros secretos. Mi nombre es S tengo veintitantos años, moreno y no tengo mal cuerpo para estar rellenito...soy bisexual, aunque realmente amo a las mujeres con locura o mas bien a lo que esconden en sus bragas y soy un completo salido. 
Fue ya hace algun tiempo y si, fue mi primera vez, aunque la recuerdo perfectamente. 
Era la tipica tarde en que unos amigos quedamos en casa de otros para escuchar musica y jugar a la play, recuerdo con todo detalle los cuatro que estabamos (pero por seguridad solo pondre las iniciales de sus nombres). Estabamos A,R,N y yo S.
Estos cuatro intrepidos cabroncetes comenzamos el tipico juego de a quien se corre antes, con un "premio" final para el que antes terminase y era comernos la polla a todos los demas. Para mala suerte, fue A quien terminó primero y se dispuso a pagar su deuda.
Comenzó por R un chico de piel tostada y teniendo apenas 16 años, quien no tardó demasiado en coger de la barbilla a su amigo y después de mirarle a los ojos, estando este de rodillas, acercarle su capullo a los labios. R apenas tardó unos minutos en terminar en la cara de su amigo.
Seguidamente me tocó el turno a mi...a mis 16 años sentado en un sofá, tenia una polla de unos 15 cm, aun sin desarrollar del todo, acaricié el pelo de mi amigo para darle la confianza necesaria (mas que nada para evitar que se arrepintiera) y se introdujo su polla en su boca. Aquella sensación no podré olvidarla en la vida...aquella boca caliente, babeante y aquel chico torpemente recorriendo toda mi polla, cm a cm, he de decir que para ser su primera vez el colega no lo hacia mal...pues se la introdujo hasta el fondo del todo y llego el momento indicado cuando en el preciso momento en el que llegaba mi corrida lo agarraba del pelo y le introduje todo hasta el fondo, mientras notaba su campanilla, descargaba en su garganta provocandole su correspondiente arcada y su bien merecida queja. Pero no me importó lo mas minimo que me regañase con los restos de mi leche recorriendo sus labios y parte de su barbilla, es mas, me excitó bastante.
Pensando que todo seguiría así y ambos despistados del entorno que habia en la sala, ninguno de los dos podriamos imaginar cuando volvimos en nosotros mismos...R se habia emocionado o calentado en exceso y estaba tragando el rabo de N (que era un año mayor que nosotros y tenia un rabo bastante mas grande que el nuestro). Al ver la sopresa aquella de ver a nuestro tostado amigo, recorriendo la gran polla de N mientras este simplemente se recostaba en el sofá y le apretaba la cabeza para que tragara un poco mas cada vez. Pobre R cuando recibió su merecida leche, no podia parar de tragar y toser...sumando aquellos gestos a los gemidos y risas de N mientras terminaba de limpiarse en la cara de nuestro amigo.
Seguida un poco más la tarde, cuando A y R se habian marchado, comenzamos a cocinar una rica pizza para seguir viendo una sesion de cine. Cuando de repente N me pregunta:
N- ¿Tio, tu te has quedado relajado con todo esto?
S- Si, bastante...pero tengo cierto remordimiento de hacer esto a nuestros amigos.
N- Naaaaaa! tio, si antes o despues lo harian.
N- ¿Oye que te parece si en vez de esta mierda de peli, nos ponemos una porno y rematamos la tarde?
S- Es la mejor idea que he escuchado en esta tarde.
Ambos nos dirigimos al salón de su casa, donde rapidamente encontramos las peliculas porno del padre de N y elegimos la mejor que encontramos...Cada uno en su sofa, terminada la pizza y un calenton de la hostia, nos dispusimos a elegir otro juego o esa era mi idea, pero de repente estando yo boca abajo N se pone encima de mi y haciendo los movimientos de follarme (ambos con la ropa puesta) me dice: Esto para el proximo dia con ellos o contigo si tienes huevos...hay que decir que la curiosidad pudo conmigo y tardamos apenas 5 minutos en tener los pantalones y calzoncillos quitados. 
Cuando quise darme cuenta de que estaba pasando realmente...N estaba introduciendome el capullo mientras yo mordia el cojin de su sofá con un impresionante dolor. Esa sensacion que muchos conocereis de una barra de hierro entrando por un lugar estrecho, casi llorando le dije que por favor parase y N me dijo que me relajase que el dolor pronto pasaria y que empezaria el placer (aunque N no lo reconozca, sabia de ese dolor y ese placer muchisimo mas que yo...) y efectivamente, cuando quise darme cuenta estaba practicamente gimiendo mientras N entraba en una especie de trance y bombeaba como un loco dentro de mi. 
Aquello terminó podeis imaginaros como...aunque realmente no tan exagerado como cuentan algunos de no poder andar o el ano como una boca de metro, no eso terminó con una impresionante corrida dentro de mi y algo tan natural como ir a ducharme a su baño. 
Una vez terminado aquello...N me dijo que no podia irme sin recibir mi justa recompensa y se puso en 4 en el sofá de su casa. Tengo que decir que fui un poco cabron y apenas habia lubricado aquello mas que con un poco de saliva pero a él no debió dolerle apenas...pues cuando se la metí apenas se quejó y cuando me corrí simplemente se limitó a levantarse despedirme cordialmente e irse a su ducha.
Así terminó una tarde extraña en el sofá de mi amigo...una de esas que nadie sabe y nunca te esperas. 

Por: SG16

Iván y la extraña pareja

21/08/12 (19:30 aprox.)
Enanos del mundo, si queréis crecer,  el día que yo ponga un circo, ¡venid a trabajar conmigo!, porque os aseguro que termináis alcanzando una altura como la del   Pau Gaso  y os termina fichando la NBA. Lo que yo diga: Pongo un circo y me crecen los enanos.
El día de hoy está siendo  de lo más auténtico, y aunque  también ha tenido sus momentos malos, no me importaría tener  que  revivirlo una y otra vez, como en la  película esa del día de la marmota. Y es que lo que podía haber sido una jornada normal y corriente, está siendo de lo más movidita (en todos los sentidos).
He tenido un sueño que ha sido toda una pasada, en él estaba el  maestrito y un policía (no sé quién coño será, y si existe el tío de verdad o es producto de mi mente calenturienta). Hicimos un trio de lo más vicioso, incluso  deje que Mariano me petara el culo (Al despertarme estaba tan cachondo que no tuve más remedio que hacerme dos soberanas pajas).
La peor del día vino después, fue llegarme al banco y no he podido evitar ponerme de muy mala leche. El pijo de mierda del director me ha seguido dando pares y nones con el tema del préstamo y,  de seguir así, me veo dando el cerrojazo al negocio. ¡Con el trabajito que nos ha costado a mi socio y a mí ponerlo en funcionamiento!
Menos mal que a la salida me he encontrado con la Debo, mi primera y única ex, que está de vacaciones en el pueblo.  Ha sido verla y me he puesto tan contento que me he sentido hasta rejuvenecer un poco. Tras contarnos un poco como nos ha ido la cosa en estos quince años (con la excusa de que tenía que mirarle una cosa al coche de su cuñada), hemos terminando en el taller,  echando un polvo la mar de bueno.
Al contarle de  que me hacían falta los seis mil euros, sí o sí, se ha ofrecido a ponerme en contacto con su marido para que me preste la pasta, el tío es productor de cine y está en el “taco. Hemos quedado en el chalet que tienen alquilado en la Ponderosa. Mientras esperábamos a su marido volviera de Sevilla, la Debo ha empezado a tontear y yo, que no sé tener la churra quieta, he terminado con los ojos tapados y atado al cabecero de la cama.
La tía ha conseguido que me corra dándome una tremenda comida de culo  (he de reconocer que los besos negros son una de mis debilidades) y dado que  mi calvito cabezón seguía con ganas de juerga,   mi amiga ha optado por darme  la mejor mamada que me han pegado en mucho tiempo, o eso creía yo. Porque de un modo bastante teatrero, ella me ha retirado el antifaz de los ojos y he descubierto que quien le estaba haciendo mimitos con la boca a mi cipote era su marido. Un tío madurito, aparenta tener unos treinta y ocho años(como mucho cuarenta) rapado al cero, grande y fuerte quien, para mi mayor sorpresa, me saluda sonriendo.
Si digo que el zolocotroco se me empieza a encoger a pasos agigantados, ¿alguien se puede extrañar por ello?
Mi ex se da cuenta rápidamente de cómo cambia el estado de ánimo de  mi pajarito y me lo hace saber sin contarse un pelo:
—¡Tío, ahora te vas a venir abajo! ¿Pero no decías que te la estaba chupando de puta madre?
Por unos segundos no sé qué decir. Me da un poco de vergüenza admitir delante de mi ex que me gusta que me la mame un hombre, pero como está claro que su marido o es de la cascara amarga o un guarrón de marca mayor, y  tengo la sensación de  que no es la primera vez que practican estos jueguecitos, opto por trivializarlo todo y  hacer lo que mejor se me da: tomarme las cosas a cachondeo.
—Mujer, como gustarme me gusta. Lo que pasa es que ver a un tío que te está chupando la polla, así de buenas a primeras y sin anestesia, ¡se la agacha al más pintado!
Eduardo y Débora intercambian una mirada cómplice  y se sonríen al comprobar que mi churra sigue estando  dispuesta para ellos. Sin decir esta boca es mía,  el mejicano prosigue con lo que estaba haciendo, como si no le importara que el cipote se me haya aflojado una cosa mala.  
Es tanto el empeño que pone el tío, que al poco tengo el martillo dispuesto para clavar todas las puntillas que hagan falta. A que va a ser verdad  el dicho de mi amigo Antonio  de que como te la mama un tío, no te la mama nadie.
En el momento que la extraña pareja constata de que me adapto a sus necesidades y sin ningún problema, el calvorota hace un gesto a su mujer para que me desate. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que todo el rollo de las cadenas y el antifaz estaba más que preparado y que he caído en su trampa como el mayor de los canelos. Porque me da en la nariz que el tío este estaba en la casa, aguardando a que su mujercita me tuviera a punto de caramelo para poder entrar en acción del modo que lo ha hecho.  
Por unos segundos me siento un tierno cervatillo que ha caído en una elaborada trampa. Un cervatillo a quien los cazadores le van a chupar el rabo hasta sacarle toda la leche.
Al verme libre de las esposas, mi primera reacción es tocarme  las muñecas, las cual no sé por qué tengo un poco dolorida, más bien entumecida diría yo. Intentando estirar un poco el cuerpo, me desperezo levemente, para concluir dirigiendo toda mi atención al hombre que tengo entre mis piernas. En un acto irreflexivo cojo su cabeza entre mis manos y las empujo contra mi pelvis.
—¡No quieres polla! ¡Pues vas a comer polla hasta que te de asco!
Que me ponga tan borde  parece gustarles tanto a mi amiga como a su marido, pues él mama con más frenesí y ella me da su aprobación tendiéndose junto a mí, acariciándome melosamente el pecho y chupándome con fuerza una tetilla.
Aunque no deja de chocarme la situación, poco a poco,  me deja de dar corte  y cuanto más me relajo, más disfruto del tema. Metido en materia como estoy,  no puedo evitar pensar que los sueños a veces se convierten en realidad. Repentinamente, tiro suavemente del pelo de mi amiga para apartarla de mi tórax, sin  pensármelo le pego un muerdo de película y le meto la lengua hasta la campanilla.  
Mi acto no pasa inadvertido por el incansable mamador que en vez de enfadarse por besar a su mujer, parece excitarse al vernos morrearnos y comienza a tragarse mi polla con más ímpetu aún.
Como presiento que si él sigue succionando de esa forma  voy a terminar pegando otro “escopetazo”, tiro de los pelos de su nuca y, apartando momentáneamente los labios de mi amiga, le digo:
—¡Para un poco, hombre! Que no sé yo si corriéndome  otra vez, voy a poder seguir de jarana y se me ocurren mejores maneras de seguir pasando la tarde. ¡Te puedo asegurar que no tengo prisa ninguna, ni tengo  otra cosa mejor que hacer!
La aparente tranquilidad con la que suelto todo esto, saca una sonrisa a mis dos acompañantes. Eduardo, al que parece no hacerle ninguna gracia dejar de chupar mi polla, se desliza por la cama y se pone junto a mí. Hasta este preciso momento no soy consciente de lo fuerte que está y de lo enorme que es, pese a que no es mucho más alto que yo, el tío está hecho un verdadero armario.  Al igual que su mujer, se pone a jugar con mis pezones ¡Qué carajo tendrán  mis tetillas que les gustan tanto a estos dos! Sin dejar de hacer círculos sobre mi pecho, el musculitos me pregunta:
—¿A poco te ibas a correr ya?
—¿A poco? ¡No a mucho! Me tenías la polla a punto de reventar.
—¿Te ha gustado?  Tienes una pinga  bien rica…
—¡Gachón, la mamas de puta madre!
—Pues no he estado al cien…
—Tiene una lengua que es una delicia —Interviene Débora que se ha cansado de jugar con mi tetilla y arrastra sus dedos por mi peluda tripa.
—¿Me lo dices y me lo cuenta? —Digo en plan jocoso y finalizando mi frase con una sinvergonzona sonrisa.
El mejicano mira a su mujer y ella, como si supiera de antemano  lo que le va a pedir, coloca su cabeza justo delante  de mí, su marido acerca su boca a la suya y comienzan a besarse en to mi careto. Hay tanto fuego y tanta pasión en sus actos, que no solo me excita verlos, sino que estoy tentado de unirme a ellos, sin embargo, no lo hago. Supongo que todavía no soy tan moderno como para darle un pico a un tío y menos delante de su piva. ¡Por mucho que me ponga el tema!
Ellos no parecen tener problema alguno y prosiguen besándose sobre mi torso, la mano de Eduardo baja hasta mi entrepierna y comienza a juguetear con mi calvo cabezón. La rudeza con la que me toca es bastante distinta a la de Debo. ¿Cómo carajo no lo noté antes? Está claro que, en aquel momento, lo que menos me iba a imaginar es que el mejicano era bujarrón y quien me chupaba el carajo, en vez de Debo como yo pensaba, era él.   En fin, ya que estamos metio en faena,  vamos a dejar  el pabellón alto. ¡Que no se diga que Iván Izquierdo no remata sus trabajos con excelente calidad!
Mis dos acompañantes, sin dejar de besarse, bajan hasta mi cintura y empiezan a acariciar mi tripa morbosamente. Segundos después  sus labios se posan en mi pelvis y empiezan a pegar pequeños tironcitos con los dientes del vello de  esta. Me vuelve a suceder lo mismo que cuando mi amiga me metió un dedo en el culo, aunque siento dolor con cada pequeña dentellada, estas no dejan de ser sumamente placenteras y el nabo cada vez se me pone más duro. Está tan duro que podría partir nueces golpeándolas con él.
Impulsivamente alargo cada una de mis manos a sus espaldas y empiezo a acariciarlas sumido en pequeñas muecas de satisfactorio dolor. Por un momento me imagino que soy el dueño de dos perros, Débora y Eduardo,  y en pago a lo bien que se están portando acaricio complacido sus lomos. «Espero que a ninguno le dé por morderme y me quede sin mi calvo cabezón.» Sin querer (queriendo), arrastro la mano hasta las nalgas de Débora. ¡Qué buen pandero tiene la gachi!  Deslizo los dedos entre sus nalgas y tonteo un poquito con ellos en el caliente y estrecho orificio. Dado que está bastante seco, me llevo los dedos a la boca, los impregno de abundante saliva y empapo con ella el culito de mi amiga que responde dando un pequeño respingo al notar como mi dedo índice  comienza, poco a poco,  a taladrar su caliente agujerito.  
La respuesta de mi ex, al sentir como invado su ano, es acercar su boca a mi nabo y comenzar a succionar mi capullo. Su marido deja  también de pegar dentelladas a mis pelillos y comienza a lamerme los huevos. No me hacían una cosa así desde la orgia de la fiesta de Navidad. Es solo pensar en aquello y me vuelven a entrar unas loquísimas ganas de correrme.
—¡Iván, tío! ¡Vaya lo bien que manejas los  deditos!
—Nada que tu culito no se merezca que hagan con él…
—Pues tienes dos manos, güey… ¡No seas gacho y hazme lo mismo!
Escuchar como aquel armario empotrado de dos puertas me pide  que le meta el dedo en el mojino, me resulta de lo más desconcertante, e incluso me da un poquito de cosa. Sin embargo, cuando aproximo mi mano a su trasero y compruebo lo dura que tiene las nalgas, cambio de parecer por completo. Sin meditarlo ni un segundo, dejo  todas las  gilipolleces, miramientos  y demás pamplinas a un lado, para comenzar a practicarle al gachón el mismo masajito que le estoy haciendo a su parienta.
Al principio, el culito del mejicano se resiste un poco a ser atravesado por mis bastos dedos, pero nada que  dos escupitajos de caliente saliva  no puedan solucionar. Tras lubricarlo y trabajármelo un poquito, mi dedo índice se interna en su ojete por completo. Por la facilidad con la que entra, me atrevería a pensar que en aquella plaza ya han toreao antes y más que orejas, a este torero le han dado rabo, ¡mucho, pero que mucho rabo!
En este momento, con dos bocas, un coño y dos culos a mi completa disposición, me siento el rey del mambo.  No sé por qué, vuelvo a recordar el sueño de esta tarde y la puñetera doble penetración que me parecía una fantasía imposible, se me antoja  ahora de lo más real. Si sé jugar mis cartas y soy capaz de darlo todo ¡con estos dos me puedo poner las botas!
Está claro que los tres estamos más a gusto que un cochino en un charco y  como yo a estos dos no le diga nada, con tanto chupa que te chupa,  voy  a terminar echando la leche otra vez. Dado que no sé si me quedan aún más balas y quiero probar otras cositas nueva, tiro suavemente del pelo de mi amiga y le digo:
—Debo, guapa, ¿te gustaría que te comiera el coñito?
Es más que obvio que el pedazo de mujer que tengo a mi lado, no tiene un “no” para mí. Antes de que me quiera dar cuenta, se ha abierto de piernas y me invita con un dedito a que saboree el interior de su rajita. Es bajarme al pilón y noto como su marido se ha acomodado entre mis piernas, para comenzar a mamármela de nuevo.
He de reconocer que a pesar de lo de puta madre que me lo estoy pasando, estoy un poquito nervioso. No sé si porque llevo tanto tiempo esperando una cosa así o porque  quiero probar posturas nuevas y variadas, que hasta me da miedo no estar a la altura, por lo que el temor de no tener  mucha más munición en la recamara y que el próximo martillazo pueda ser el último, se está convirtiendo en una agobiante obsesión.
Aparto los labios de Eduardo de mi polla y dejando de lamer la almeja de su mujer digo:
—Debo, me gustaría follarte otra vez.
Seguramente he sido un poco basto, pues mi ex frunce el ceño un poco contrariada, se queda pensativa unos segundos y me dice:
—Pero  tendrá que ser después de Eduardo.  Siempre que hacemos un trio, es un honor que siempre le reservo a mi maridito.
No deja de asombrarme la naturalidad con la que tratan del sexo estos dos, a mí no se me pasa por la cabeza compartir a Eva y mucho menos comerle la polla a un tío delante de ella. Débora y su marido hablan de echar un polvo conmigo sin darle la mayor importancia, como si hablaran de comerse un bocadillo de mortadela con aceitunas.
Lo que sucede a continuación, me deja más que cristalino que no estoy preparado para la vida moderna. O eso, o que el mejicano y su mujer tienen un master en mundologíasexual.  Si yo había pensado que a lo que mi ex se refería con reservar el “honor a su maridito”, era que él iba a ser  el primero en trincársela, ¡no podía andar más equivocado! Eduardo, de un modo de lo más servil,  se ha puesto en pompas a cuatro patas sobre la cama y su mujer tras darme un preservativo, le unta el culo con una capa abundante de lubricante. Este tío quiere me lo jilbane sí o sí, fiel a mi lema de que un agujero es un agujero, me pongo el condón  y voy endureciéndome la caña de loma para darle la comía que está pidiendo el culo del gachón.  
Aunque nunca me han gustado los hombres, he de admitir que petar un agujerito estrecho me gusta mogollón y muy pocas mujeres son la que te lo dejan hacer esto. Siendo sincero, de los tres tíos que me he follado hasta ahora, quien más me ha gustado ha sido Mariano, el cabrón esta cantidad de fuerte y está lejos de ser una maricona loca.  A mí lo de trincarme a uno que tenga planta de macho, me pone cantidad.  Al maridito de mi ex le pasa algo parecido,  es un tanque y nada femenino. Tiene un culo firme y enorme, que se me antoja de lo más deseable. La sola idea de   poder clavarle mi martillo hasta el mango, me tiene con el motor a cien mil revoluciones y con las válvulas más calientes que el pico de la plancha.
Mientras terminó de lubricar debidamente el condón, acaricio sus glúteos los cuales están duros como una roca. Inspecciono con el dedo el agujero y compruebo que la crema facilita muy bien la entrada. Sin más prolegómenos coloco la polla en la puerta de su agujero y se la meto de un solo empujón.
He tenido que ser un poco brusco porque escucho como se queja, pero también pienso que no le debe doler mucho pues no me pide que se la saque, sino al contrario, parece que hace por relajarse para dejar pasarla mejor. Poco a poco, su ano se va dilatando y mi churra sale y entra con una más que pasmosa facilidad. Mi amiga coge cariñosamente a su marido por la barbilla y le dice:
—Ves como no te mentía, cuando te decía que mi amigo follaba de puta madre.
Le da un beso en la mejilla y me dirige una mirada provocadora, a la vez que se muerde lascivamente el labio inferior. Su excitante gesto consigue sacar mi parte más animal, impulsivamente cojo al mejicano por la cintura y comienzo a cabalgarlo como si quisiera metérsela aún más adentro.
El “fantasma” del no deseado orgasmo me viene a visitar de nuevo, como quiero alargar esto el máximo detengo mis caderas con la misma celeridad que comencé a moverlas compulsivamente. Débora, por su parte, se ha puesto de rodillas ante su esposo, de manera que su cabeza quede a la altura de su entrepierna y se ha puesto a hacerle una mamada.
El mejicanito, al sentir los labios de su mujer en su capullo, no puede reprimir por más tiempo gritar de placer y se pone a vociferar cosas sin sentido. Algo que,  por si yo tenía alguna duda, me deja claro que se lo está pasando de requeputísima madre con mi cipote entrando y saliendo de su culo.
Tras unos intensos minutos en los que mi polla y la boca de la Debo se dedican a suministrar placer a Eduardo a tiempo completo, mi amiga decide cambiar de postura.
En esta ocasión me pide que me tienda sobre la cama para que su esposo se siente sobre mí. Eduardo coge el bote de  gel lubricante y se vuelve a echar un buen chorreón en el ano. Por primera vez, tengo ocasión de ver el cipote del mejicano y la verdad es que, como todo en él, es enorme. Aunque lo que más me sorprende es lo oscura de su piel,  en contraste con las enormes venas azules que recorren su tronco. Mi amiga se da cuenta que estoy marcando el pollón de su marido y no se corta un pelo en decírmelo:
—¿Te gusta la pinga de mi chico?
La pregunta es tan directa que, en un principio,  me siento un poco cortado. No obstante, como entre estas cuatro paredes parece que rige la ley del todo vale, me suelto un poco el pelo y le contesto haciendo gala de ese descaro con el que mi madre me parió.  
—Gustarme, gustarme, no… De los tíos no me suele interesar el motor, me gustan más la parte del  portamaletas. Pero he de reconocer que el de Eduardo es de cien caballos y con cuatro cilindros…
El símil automovilístico que he usado para decir que está bien dotado, parece que ha cogido un poco fuera de juego  al mejicano, pone cara de no haberse enterado de nada y mira a su mujer como buscando una explicación. Ella lo mira sonriendo y le dice:
—Cariño, Iván lo que ha querido decir con tanta subterfugio  es que le ha llamado la atención lo enorme que es tu verga —Pone cara de fastidio y añade —¡Hombres, cualquier cosa antes de admitir que se han fijado en  la churra de otro!
Como si  con mi sutil piropo hubiera alimentado su vanidad, me mira dedicándome  una leve sonrisa, agarra descaradamente su pene y me lo muestra como si fuera un trofeo. Por unos momentos pienso que este tío pretende que le toque o le mame la polla, así que opto por ponerle  mi  mejor cara de pocos amigos. Dando la batalla por pérdida antes de empezar, prosigue con lo que estaba haciendo: dilatarse el culo con los dedos.
Eduardo, una vez considera que tiene su ojete preparado para que siga dándole caña, se  acuclilla sobre mi pelvis y, tras dirigir con la mano mi pene, consigue pocos segundos después tener mi herramienta insertada hasta el fondo de su tubo de escape. Una sensación de oprimente calor recorre de arriba abajo mi pene, regalándome unas buenas dosis de placer.
Se ve que el tío es la primera vez que hace una cosa así (¡por los cojones y un palito!). Ironías aparte, al esposo de la Debo se le ve bastante rodaje en este tipo de asuntos. Tras comprobar que  tiene mi martillo de carne incrustado hasta la base, apoya la palma de las manos sobre la cama y utilizando sus pies como  resortes, me empieza a cabalgar contundentemente.
Acto seguido mi amiga, se acomoda entre sus piernas de cara a mí. Por lo que puedo interpretar por su gesto de satisfacción y sus ademanes, creo que  se ha ensartado el cipote en el coño, con la misma rapidez y maestría que su marido se ha metido mi polla por el ano.
Durante un momento siento como el peso de ambos me oprime, pero tras unos instantes de confusión, Eduardo pasa a soportar el cuerpo de su mujer y a no dejar descansar el suyo sobre mí. A partir de ahí los tres pasamos a funcionar como el engranaje de unos amortiguadores. Al elevarse hunde su miembro viril en el vientre de su mujer  y al agachar su pelvis se clava hasta el fondo mi cipote en su culo.
Observo el rostro de mi ex y no puede disimular lo  mucho que está disfrutando de todo esto. Irreflexivamente, rodeo a su marido con mis brazos y comienzo a jugar con sus tetas. Aquello parece poner cachonda a mi amiga que se pone a gemir como una perra en celo.
De seguir así, me temo que mi calvo cabezón va a terminar escupiendo leche. Sin embargo, estoy tan bien que no quiero parar el momento por nada del mundo. No sé qué me da más morbo, si follarme a la especie de armario empotrado que es el mejicano, o ver como su mujer disfruta siendo penetrada por él.
Repentinamente, Eduardo empuja delicadamente  a Débora sobre la cama,  se pone de píe y comienza a pajearse sobre su parienta. Ella, por su parte se lleva las manos al coño y comienza a autosatisfacerse.   Aunque reacciono tarde, me levanto y lo imito. Unas  cuantas sacudidas más y de la verga del mexicano salen varios trallazos de leche que van a parar a los cantaros de mi amiga.
Ella, sin dejar de masturbarse frenéticamente, se lleva una mano al pecho y empieza a extender morbosamente el viscoso líquido blanco sobre sus senos. La escena de su marido descargando el semen sobre sus peras y ella acariciándoselas, saca a relucir mi parte más viciosa. Aprieto fuertemente el calvo cabezón entre mis dedos y segundos después un chorro de  mi esperma, termina sobre el torso de mi ex. Ella, como si mi leche sobre sus tetas fuera  el puntito que necesitaba para alcanzar un orgasmo de campeonato, se empieza a retorcer dándonos a entender que se está corriendo como una perra.
El mundo parece detenerse por un momento, pasada la calentura recuerdo el verdadero motivo por el que he visitado a Débora. Tras lo sucedido, tengo la extraña sensación de que por no  saber tener la polla quieta, me acabo de cagar fuera del tiesto. Como tengo claro que el no ya lo tengo, bromeo con el tema para saber la reacción del calvorota:
—Débora, me parece que tu marido con lo que ha pasado no me a dejar el dinero…
La mujer se sonríe picaronamente, mira a su marido y le hace un gesto para que sea él quien me responda. El corpulento mejicano pone cara de circunstancia y, sin darle demasiada importancia a lo que acabo de decir, me responde:
—¿Por qué no lo platicamos después de una ducha?
Un cuarto de hora después, limpitos y fresquitos, no sentamos en el salón. El matrimonio lo hace en un sofá de tres plazas y yo lo hago en una butaca frente a ellos. Débora simplemente lleva un vestidito  rosa de andar por casa que deja poco a la imaginación y que recuerda lo buenísima que sigue estando. La indumentaria de su marido y la mía, se limita a unos gayumbos. Los del mejicano son tipo bóxer y son tan ajustados que, a pesar de tener el pajarito durmiendo la siesta, le hacen un buen paquete. Me ofrecen una copa y con un ambiente más distendidos, empezamos a hacer eso de “platicar”.
—Antes de nada, carnal —Dice Eduardo echando el brazo afectuosamente a su mujer y acercándola a él—Por nadita del mundo me gustaría que comentaras con nadie lo que ha sucedido aquí hoy. ¡Así que chitón!
Pare, que estoy casao y como la parienta se entere de una cosa así, me cuelga por los huevos del reloj del ayuntamiento.  
Eduardo vuelve a mirar a su mujer con cara de no haber entendido ni mu.
—Mi amigo dice que no dirá nada, pues al primero que no le conviene es a él porque está casado —Interviene mi ex, volviendo a hacer de intérprete de mis palabras.
—Perdona, carnal, pero es que hablas muy rápido y muy raro —Se disculpa muy educadamente el mexicano.
—No te preocupes, pues llevas razón. Tengo la sensación de que  habláramos dos idiomas distintos. Yo porque me vi la telenovela de la Marichui esa, ¡que si no tampoco!
Como no  he utilizado ningún palabro raro de los míos, supongo que lo ha entendido todo perfectamente porque, tras sonreír casi forzadamente, prosigue con lo que estaba contando.
—… la cosa ha estado de rechupete, güey, pues,  tal como me platicó mi mujer, chingas de putísima madre.
—Lo que yo no sabía, cariño —Interviene mi ex, acariciando provocativamente la pierna de su marido —, es que el muy cabrito es multiorgásmico.
—Yo tampoco. Sabía que era capaz de correrme varias veces seguidas, pero no sabía que eso tenía un nombre científico de esos.
—La neta que es una suerte a la hora de echar pata.
Ahora el que pone cara de no haberse enterado ni de jota, soy yo. La Debo lo nota y con cierto sarcasmo me dice:
—Creo que lo que te acaba de soltar mi maridito no lo decían en la telenovela de la Marichui esa que tú veías, ¿no?
Niego levemente con la cabeza, en un vano intento de no quedar de más ignorante  de lo que soy.
—Os voy a pedir un favor a los dos —Dice mi ex frunciendo el ceño y moviendo la cabeza con destemplanza —. ¿Podéis hablar como personas normales y corrientes? Es que si no me veo de traductora toda la tarde, ¡y el pinganillo para la oreja no me lo he traído!
La cabeza de Eduardo y la mía se mueven al unísono, como si lo último que  quisiéramos es  hacerla enfadar.
—Bueno, lo que ha querido decir mi marido es que es una suerte a la hora de tener sexo. ¿Entendido? A ver si es la última vez que tengo que hacer de interprete.
Escuchar lo enojada que está mi amiga, me deja claro que tengo que ser lo más finolis del mundo para que el Mister Proper mejicano me entienda. Así que pincho en el icono de cultura general de mi cerebro,  saco el mecánico culto que llevo dentro y empiezo a hablar muy despacito.
—No- te- creas. No sue-lo ha-cer mu-cha vi-da extra-con-yu-gal  y mi mu-jer es de-ma-sia-do con-ven-cio-nal en el se-xo.
Al oírme hablar así, los dos se miran extrañados y no pueden evitar  carcajear. Yo me quedo mirándolos extrañado y un pelín mosqueado.
—He di-cho al-go ma-lo.
——Ni tan calvo, ni con tantos pelos, Iván. No hace falta que hables como gran jefe Indio. ¡Que Eduardo es mejicano, no extraterrestre! Simplemente habla un poco menos deprisa y te entenderá.
—Pues eso, que en casa tengo pocas oportunidades de vaciar los testículos al completo, mi mujer se da por satisfecha con una sola vez.
—Las mujeres hispanas todavía no están muy liberadas. Todos los días doy las gracias a Dios, por haber puesto a Debi en mi camino y haberme dado la  chance de una vida  con ella.
—¡Cariño!, ¿qué hemos dicho de los localismos?
—¡Perdón…! por haberme dado la oportunidad de una vida con ella.
La verdad es que siempre que había hablado con sudamericanos, nunca había prestado atención a lo poco que nos entendían, como normalmente el tipo de personas que trataba,  era gente que venía a trabajar, eran ellos los que se esforzaban en comprendernos y a la hora de comunicarse con nosotros, procuraban que lo que nos dijeran nos quedara bastante claro.
Acostumbrado a hablar en un ámbito cerrado como Los Palacios, nunca me había dado cuenta lo diferente que es nuestra forma de decir las cosas  de la de otros pueblos.  Normalmente cuando coincido con un madrileño o un catalán me “autocorrijo” un poco a la hora de hablar, para que me puedan entender. Con Eduardo, quien lo primero que ha hecho es comerme la polla, me he sentido libre para ser natural y, si su mujer no nos para, esto se hubiera terminado convirtiendo en la torre de Babel.
—No os enfadéis por lo que voy a preguntar —Intento que mi voz suene calmada, pero me es imposible disimular el nerviosismo que me invade —, ¿a Débora no le importa que te lo hagas con hombres?
Durante unos segundos parece que ha pasado un ángel, cuando recapacito un poco lo que acabo de decir me doy cuenta de que acabo de meter la pata hasta el fondo y por unos segundos quiero que me trague la tierra. Sin embargo, para mi suerte, mi parida parece hacerle gracia a la extraña pareja, quienes se vuelven a reír con bastantes ganas.
—¡Qué bruto eres! —Responde mi ex, sin poder reprimir una carcajada al hablar —. Por supuesto que no me importa. ¿Por qué me iba a importar?
—No sé…
—Iván, no sé cuánto quedará del chaval aquel que conocí, pero recuerdo que eras una persona con la mente abierta y al que no le importaba los dimes y diretes de la gente.
—Y me siguen sin importar…
—Entonces, ¿a qué viene esa pregunta?
—Debi, yo creo saber lo que le pasa a tu amigo. Él también anda con hombres por ahí —Eduardo me mira como esperando una objeción  por mi parte, como mi silencio es otorgante, prosigue hablando con naturalidad —, pero no se lo cuenta a su mujer.
Su mujer al oír la afirmación de Mr Proper se queda un poco atónita y antes de que pueda preguntarle como sabe aquello, su maridito le responde con una seguridad pasmosa.
—Lo sé, porque por la forma en que me ha cogido y las ganas con la que lo ha hecho, es más que evidente que te has cogido otros culos de machos antes, ¿no?
Asiento con la cabeza, después de lo que ha sucedido entre nosotros, no creo que sea oportuno mentirles, pero tampoco me veo capaz de admitirlo abiertamente. Sin embargo, Debo (como buena mujer que es) no está dispuesto a dejar el tema zanjado y sigue metiendo el dedo en la llaga. 
En un principio me siento un poco violentado por sus palabras, las cuales me avergüenzan un poco, pero como no creo que haya hecho nada peor que ellos, me enfrento a ella sin titubear.
—¿Qué quieres que te diga? Me pone cantidad follarme un culo y como hay tan pocas tías que estén dispuestas…
El matrimonio se mira con una apabullante complicidad, como si mis palabras fueran lo que esperaran escuchar.
La situación se ha vuelto tensa para mí. Yo venía esta tarde buscando una solución económica a mis problemas y, en cambio, he echado un polvo de tres pares de cojones. No es que me queje, pero estos dos de los seis mil euros no dicen  ni pio. Como sospecho que si yo no saco el tema, a ellos les trae sin cuidado. Me ato los machos y se los digo:
—Eduardo, no sé si tu mujer te  ha dicho para lo que he venido…
—Sí, porque te hacían falta seis mil euros. ¡No te preocupes, carnal, está hecho! Pero antes de hablar de dinero me gustaría que vieras un video —Dicho esto, se levanta y camina hacia un mueble sobre el que descansa una televisión de pantalla gigante de plasma.
Aunque sus palabras me tranquilizan un poco, la dejadez con la que trata el tema, hacen que no las tenga todas conmigo.
Enciende la luz de una lámpara que está al lado del televisor y al darle la luz de pleno en la cara, veo algo que no había notado hasta ahora, Eduardo tiene un ojo un poco  a la virulé.  
—¿Qué te ha pasado en el ojo, pare?
El mejicano no se toma ni el trabajo de contestarme y sigue trasteando con el televisor,  es su mujer la que responde por él.
—Ha sido tu amigo Fernando.
—¿Nuestro Fernando?
La Debo asiente con la cabeza, cuando me dispongo a seguir preguntando, Mr Proper me da un golpe en el hombro y me dice:
—¡Después te lo explica! Me interesa primero que veas el video…
Continuará en: “Una proposición más que indecente”
Acabas de leer:
Follar en tiempos revueltos.
Episodio III: Iván y la Extraña pareja.
 (Relato que es continuación de ¡Instinto básico
Si estás por aquí todavía, sería interesante que dejaras tu valoración o, incluso mejor, un comentario. A los autores nos gusta conocer lo que piensas sobre lo que escribimos, nos ayuda a mejorar y sobre todo, sabemos si nuestros relatos te llegan o no. Sin la retroalimentación de los lectores es como hablar a la pared. Gracias de antemano.

Si no conocías a Iván  y te has quedado con ganas de él, hace poco he publicado un texto informativo donde se incluyen los links de todas sus apariciones. El regreso de Iván.

Si te has quedado con ganas de leer más cosas mías, y no las conocías, hay te dejo el link  la guía de lectura que publiqué a primero de año.
Sin más dilación paso a agradecer los comentarios dejado a partir de que publiqué “Las tres Másqueperras” : a djonas: La verdad que tuve mi reticencias de publicar la historia de Andrés y Gregorio por lo dura que era,  pero visto la respuesta de los lectores no descarto hacer algo parecido en el futuro. Gracias a ti por leer y comentar; a Ozzo2000: Espero que lo de hoy, aunque ha tardado mucho en volver, haya cubierto tus expectativas. Haré con Iván, lo mismo que hice con Ramón, publicaré sus historias de manera regular hasta finalizarla; A dedmundo: Pues aunque no suelo adelantar cosas, te puedo decir que sí, que Mariano se arrepiente, aunque ya sabemos todos lo que le duran los arrepentimientos. Me alegro que te hayan gustado los travestis, pues se quedaran unos cuantos episodios. Por la playa se van a pasar un buen elenco de personajes. En cuanto al episodio de hoy, ¿he metido mucho la pata? Iba muy pillado de tiempo y no quería dejarlo esperar más; A PepitoyFrancisquito: Me tomo nota de vuestros saludos y se los paso a Jorge. En cuanto a las tres Másqueperras han tardado, pero se quedaran unos cuantos episodios y, ya dependiendo de la respuesta de los lectores, lo traeré en episodios sueltos o no. De todas maneras, tal como está cambiando la actualidad, los próximos visitantes  que tengo previsto traer a los Caños, lo mismo para  cuando lo publique no están en el “candelabro y los tengo que cambiar, así que prefiero no anticipar nada, pero creo que os vais a poder seguir riendo y .a Kobi17:  La decisión de dejar aparcado Iván, fue para centrarme en la historia de Ramón que, de momento, está finalizada. Ahora me centraré en el mecánico y las aventuras de la playa de Mariano, JJ y Guillermo.  Espero que este episodio te haya gustado. Sé que no soy todo lo rápido que debiera, así que agradezco vuestra paciencia.

El próximo episodio será de “La playa del amor”  y llevará el título de “Ignacito y sus dos velas de cumpleaños”.

Hasta entonces, procurad ser felices.

Un beso a todos. 

Por:
 
Machi