martes, 3 de febrero de 2015

Aram Honore, el ladrón enculado

Aram Honore, es un ladrón profesional, tengan mucho cuidado con esta persona, porque se dedica a estafar a todo el mundo. Pero en esta tierra todo se paga y al final va a pasar una temporada muy larga en la cárcel, lugar donde le van a encular diariamente.
-Se ha caído el jabón. Recógelo Sr. Honore.
-Ahhhh, me duele.
-Solo es carne.

Relato futurista.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Los compañeros de papá me cosieron a pollazos

Mi papá solía traer a nuestra casa a muchos de sus compañeros de trabajo, tras un día arduo en la oficina, para beber y pasar el rato. A mi hermano Sebastián le saludaban como si fueran colegas de toda la vida: chocaban los cinco, le preguntaban cómo le iba con sus conquistas y comentaban sobre su equipo de fútbol. Pero a mí en cambio siempre me trataban con mucho respeto, imagino que era así porque mi padre estaba allí.
Pero en una tarde me fui al baño para darme una ducha. Cuando terminé me di cuenta que no llevé conmigo mi bata, por lo que tuve que salir con una toallita muy pequeña remangada por mi cintura y con un brazo cubriéndome las tetas. Me topé con uno de sus amigos que quería entrar en el baño. Me miró de arriba para abajo sin mucha vergüenza, yo no sabía dónde meter mi cara porque estaba coloradísima.
Me dijo con una gran sonrisa:
-Hola Rocío. Soy el señor López, el jefe de tu padre.
Su propio jefe nada más y nada menos, pero yo no le hice mucho caso, me fui a pasos rápidos de allí pidiéndole disculpas.
Un par de noches después, mientras yo estaba hablando con mi novio por el móvil, ese mismo hombre entró en mi habitación. Fue muy rápido, se disculpó y dijo: “Así que aquí es tu habitación, yo estaba buscando el baño, perdón Rocío”. Y cerró la puerta inmediatamente. No le di mucha importancia pero más tarde entendería su extraño actuar.
Una tarde me fui a la casa de una amiga, y cuando volví, ese mismo señor me esperaba cerca de la entrada de mi casa, apoyado en su lujoso coche y con una tarjetita en su mano. A mí me daba mucho corte mirarle a los ojos.
-Hola señor López. ¿Vino con mi papá?
-No, Rocío, he venido por mi cuenta.
-¿Y por qué?
Yo me aparté un poquito para entrar en mi casa pero él me cerró el paso.
-Tu papá va a perder el trabajo a manos de un muchacho más joven y activo. ¿Lo sabías? Por eso nos ha estado invitando a su casa, para mostrarnos cómo se las arregla solo, con un hijo que pronto comenzará la universidad y una hija muy preciosa que comenzará ya su segundo año de la facultad.
-Eso es terrible, señor López. ¿Y por qué me lo cuenta a mí?
-Porque si tú quieres, puedo hacer que tu padre no solo siga en la empresa, sino que suba de puesto.
-¿Si yo quiero?
Me pasó su tarjetita y dijo que me esperaría con otros hombres en un departamento ubicado en el centro de Montevideo. Yo me quedé muda, arrugué la tarjetita y le solté un sonoro bofetón. Le grité un montón de cosas y me daba rabia que ese pervertido no borrara nunca la sonrisa de su cara. No quise armar más escándalo porque tengo vecinas chismosas y repelentes que ya estaban mirando el show que monté.
Esa noche discutí con mi papá al respecto, en su habitación, porque no quise que mi hermano escuchara. Me lo confesó todo, que su puesto apeligraba porque una persona que comenzó como auxiliar terminó escalando puestos y amenazaba con quitarle su lugar en la gerencia administrativa. Obviamente mi papá no sabía que su jefe me hizo una propuesta indecente, eso sí que le iba a enfurecer y ahí se iría al traste todo.
Le vi tan triste y preocupado, así que decidí abrazarlo y quedarme a dormir con él para tranquilizarle un poco. Me dije para mí misma que yo iba a hacer lo posible para salvar a nuestra familia, que iba a hacer un sacrificio y aceptar la propuesta indecente.
Al día siguiente le llamé a su jefe y tuve la conversación más surreal de mi vida:
-Hola señor López. Soy Rocío.
-Hola putita.
Me quedé cortada por unos segundos, vaya maneras del señor.
-Voy a irme esta noche al edificio que me dijo… Lo haré por mi padre, por mi familia, usted esta noche tendrá mi cuerpo pero nunca mi alma.
-¡Pfff! Me da igual, putita, la verdad. Ve junto a la señora Rosa en la portería a las cuatro de la tarde. Y trae unas almohadillas, que vas a pasar mucho tiempo de rodillas, ¡jajaja!
-Imbécil, no le da vergüenza hablar así.
-A las putas las hablo como quiero. Y tú eres una putita muy preciosa, cuando te vi salir del baño me dejaste muy caliente. Tengo unas ganas de ponerte de cuatro y reventarte el culo hasta que llores, marrana.
La verdad es que me calentó un poco pues de siempre he fantaseado con el sexo duro, pero nunca lo he admitido por temor a lo que diría mi novio, que seguro lo terminaría contando a sus amigos, que yo le conozco bien al cabrón. Y si bien con mis amigas soy muy abierta, hasta ese punto no llego. Así que dentro de mí, la cosa se puso algo ardiente. 
-¡Marrano usted, viejo verde!
A la tarde me “preparé”. Es decir, me puse ropa holgada, me despeiné adrede, nada de maquillaje y hasta incluso me comí una cebolla entre lágrimas para que esos perros no disfrutaran nada conmigo. Llevé mi carterita con tan solo mi móvil y la camiseta de Peñarol de mi hermano, que si en ese edificio iban a llenarme de semen, qué mejor trapito para limpiarme toda que ese pedazo de tela de odiosos colores.
Envié sendos mensajes a mi papá y a mi hermano. Al primero le escribí: “Papi te amo un montón, no te preocupes por el trabajo que seguro lograrás demostrarle lo que vales. Voy a dormir en la casa de Andrea. TQM”. A mi hermano le envié: “Subnormal, ojalá te mueras”. En el fondo quiero mucho a mi hermano Sebastián y seguro que él lo sabe, pero no sé por qué me resulta más fácil insultarle antes de admitir que tiene un lugar en mi corazón.
Cuando llegué al edificio tras abordar un taxi, me quedé sorprendida: era de lujo y para colmo mi pinta no congeniaba con ese lugar repleto de hombres trajeados y mujeres con vestidos carísimos que me miraban por sobre el hombro. Por suerte la señora Rosa vino rápidamente hasta mí y me agarró del brazo para llevarme a uno de los baños para funcionarios.
-Así que tú eres la putita que va a hacerle la fiesta a esos hombres.
-No soy ninguna putita, me llamo Rocío.
-¡Joooo! ¿Pero y ese aliento que tienes, querida? Y menudas pintas tienes, no sé qué vieron en ti. Por suerte me han pagado para que te arregle un poco…
Me dijo que me quitara las ropas porque ella me iba a dar una ducha, yo le dije que eso lo podría hacer yo sola y en privacidad. La mujer me dijo que eso iba a ser imposible, porque le pagaron muy bien para asegurarse de que yo estuviera en condiciones, y que si me negaba, iba a traer a los de seguridad del edificio y entre ellos me iban a forzar a bañarme.
No tuve mucha opción realmente, me quité las ropas holgadas y me metí bajo la tibia ducha. Ella se encargaba de mirarme con los brazos cruzados y la mirada maliciosa. Me decía “Límpiate allí, te falta allá”, etc. Luego se soltó más y empezó a tirar dardos: “Qué lindo chochito tienes, ¿no te gustaría depilarlo?”, “Ese culito seguro que es apretadito, tras esta noche no vas a poder sentarte durante una semana, jajaja”.
Luego de la ducha, me dijo que me apoyara contra la pared y pusiera mi culo en pompa. Yo lo hice pero la verdad es que tenía muchísimo miedo, pensé que ella iba a tocarme, darme nalgadas o alguna perversión similar, pero no fue así:
-¿Rocío, ya practicaste sexo anal?
-No, Señora Rosa...
-Sé sincera, nena.
-Diosss… la verdad es que ya puedo aguantar hasta cuatro dedos, pero no más… ¿Por qué?
-Ay, por favor, como si fuera que no lo sabes.
Introdujo en el ano su dedito, hizo unos círculos allí para ensanchar un poquito pero yo aguanté, me mordí los labios y arañé la pared. Luego metió una manguerita especial y me dijo que me iba a limpiar el culo porque esa noche iba a debutar por detrás. La hija de puta me llenó las tripas tres malditas veces, yo parecía una embarazada de lo llena que me dejaba. Tenía unas ganas de metérsela yo misma en su trasero para que sintiera el mismo martirio que yo.
Cada vez que tenía las tripas llenas, debía evacuar en el inodoro como proceso de limpieza. Y así, a la tercera ocasión, ya solo salía agua limpia de mi culo. Yo estaba rojísima, fue súper humillante y cuando todo acabó pensé que por fin terminó lo peor de la noche. Pero qué burra fui al creer eso.
Le dije que me dolía la pancita pero me respondió que pronto me pasaría. Me mostró luego un trajecito de mucama francesa, me dijo que ese iba a ser mi uniforme, era demasiado corto y me desesperé. Me pidió que me tranquilizara y me sentara en el inodoro, porque iba a maquillarme. Arregló mi cabello en una coleta y le introdujo pernos de pelos con terminación en forma de rosas rojas. Me delineó los ojos con color negro para resaltar mis ojos café, delineó también mis labios con un lápiz rosa pálido y así coloreármelos con un labial del mismo tono. Cuando me vi en el espejo me quedé muda, yo lucía preciosísima, como una actriz de cabaret… lástima la ocasión no era la mejor de todas.
Me puso el collarcito de cuero, era bastante cómodo pues el interior estaba acolchado. Me ayudó luego a ponerme unas medias de red que llegaban hasta medio muslo, sin liguero. Y llegó lo peor, el trajecito de mucama: era de corsé, se iba a tardar su tiempo cosérmelo. Y por lo que se veía, era demasiado revelador, empujaría mis tetas para lucirlas en todo su esplendor, y por otro lado ni siquiera llegaría a cubrirme la mitad de mis muslos. Para colmo no iba a llevar ropa interior, nada de nada, con tan solo inclinarme ya se podía apreciar mis nalguitas y mi coño, fue demasiado vergonzoso al comprobarlo frente a un espejo.
Y así llegó por fin las ocho de la noche, mientras yo trataba de luchar contra esos malditos tacos altos, con la Señora Rosa sentada y fumándose un cigarrillo mientras me aconsejaba.
-Luces muy bien, Rocío. Estás perfecta, nada que ver con la campechana que eras hace unas horas.
-Señora Rosa, tengo miedo.
-¿Ah, sí? Pues no tienes por qué. Relájate, querida. Sírveles el champagne, los bocaditos, muéstrales tus encantos. Por lo que sé te van a pagar muy bien.
-Sí, un montonazo de dinero –mentí. Por lo visto ella no sabía que todo era un chantaje.
-¿Ya terminaste con el caramelito de menta? ¡Ese aliento era terrible!
-Sí, ya está todo, joder…  
Me acompañó hasta el elevador, y antes de que se cerrara la puerta me dijo que todo lo que yo necesitaba estaba en el bar de ese departamento al que iba: la bandeja, las bebidas, las copas, los bocaditos… y los condones también estarían ahí. Con las piernas y manos temblándome, presioné el botón del último piso. 
Cuando llegué y entré en la habitación que me indicaron, vi a ocho hombres maduros y trajeados en sillones que formaban un enorme círculo. En el centro había un colchón y un par de cámaras en trípode. La verdad es que por un momento pensé en salir corriendo de allí porque no me esperaba tanta gente pero me armé de valor por mi papá y nuestro futuro.
Todos y cada uno de esos hombres me comían con la mirada, murmuraron mucho cuando yo avanzaba hasta el bar para coger la bandeja. “¿Ella es la hija de Javier? Joder”, “No te puedo creer, Señor López, pensé que nos estabas mintiendo”, “Vamos a pasar una noche de lujo, por lo que se ve”. El Señor López carraspeó para silenciarlos a todos y me llamó:
-Oye, putita, ven aquí que te quiero presentar a los muchachos.
-No me vuelva a llamar putita, marrano.
-¡Es brava la nena! –dijo un señor.
-Así me gustan las mujeres, seguro es toda una guerrerita en la cama también.
-A pollazos te vamos a cambiar la actitud, Rocío, ¡jaja!
El señor López me ordenó que me sentara en su regazo. Yo estaba coloradísima y miraba solamente al suelo mientras ellos hacían comentarios obscenos acerca de mis tetas y mis piernas. Empezó a meter su mano bajo mi corto vestido de mucama. Gemí como cerdita cuando sentí sus enormes dedos jugar entre mis labios vaginales.
-Estás húmeda, putita.
-Ughhh… diosss… eso es porque me he dado una ducha, imbécil…
-¡Jaja, qué marrana es, cómo le gusta!
-¡Qué linda mucama tienes, pero parece que no tiene modales para hablar!
-No te puedo creer, Don López, si mi señora me pilla…
El señor dejó de manosearme: -Bueno, Rocío, me alegra tenerte aquí con nosotros. Quiero que empieces a servir los bocaditos y la cerveza, que ya va a comenzar el partido entre Peñarol y Nacional, ¡el superclásico! Sé buenita y nosotros vamos a portarnos también bien contigo.
-Está bien señor López –dije tratando de no gemir más porque el infeliz fue muy bueno tocándome y dejándome encharcada. Seguro que los demás podían ver en mi carita viciosa que aquello me gustaba, pero no les iba a dar el gusto de decírselos.
Me ordenó levantarme y que comenzara a trabajar. Me dirigí al bar y comprobé que, como Rosa me dijo, ya había bocaditos listos para ser cargados en la bandeja. Miré a los hombres y estos ya observaban la previa del juego por la TV, sonreí y aproveché para escupir en algunos sándwiches, con toda la rabia del mundo.
Al principio ellos estaban muy concentrados en la transmisión, así que realmente solo fue servirles cerveza y los bocaditos. Algunos que otros me daban cachetadas en el culo y me decían guarradas cuando estaba cerca, pero se nota que el fútbol corre por la sangre de los uruguayos porque aparte de eso, no me hacían mucho caso.
Todo comenzó a desmadrarse cuando terminó el primer tiempo. Un maduro muy gordo me pidió que me sentara en su regazo. Nada más sentarme, me metió mano y me hizo una fuertísima estimulación vaginal con sus expertos dedos, yo por un momento me dejé llevar, cerré los ojitos y gemí. Me gustó tanto que perdí el control de mis manos y la bandeja se cayó, con los bocaditos y alguna copa.
-¡Esta putita se corre rápido, Don López! Le falta más experiencia –dijo haciendo que sus dedos vibraran más y más fuerte dentro de mí.
-Ughhh… cabrónnnn… suficienteeee…
-Joder con la nena, es muy bocona. Sé obediente y recoge lo que has tirado…
-Ufff… sí señor –dije arrodillándome en el suelo para recoger lo que se había caído. Tenía que tirarlos al basurero pero buscaría una forma de servírselos de nuevo sin que se dieran cuenta.
Pero mientras recogía, el gordo tomó de mi collar y me atrajo hasta sus piernas, agarró mi mentón y me ordenó que abriera la boca porque me iba a dar de tomar cerveza. Vació media latita de cerveza que apenas pude tragar. Con los ojos cristalinos, con algo de la bebida escurriéndoseme de la boca y algo mareada, traté de reponerme pero él me sostuvo del hombro:
-Oye, putita, ¿de qué club eres?
-De Nacional, señor… pero no soy fanática…
-¿Sabes que mi señora no entiende una mierda del fútbol? Una vez festejó gol cuando la pelota se fue al lateral… ¡jajaja! Pero tú entiendes, ¿no?
No creo que le importara mucho mi respuesta porque metió mano entre mis tetas y empezó a magrearlas descaradamente. A mí me dolía un montón porque se notaba que era un bruto. Uno de sus amigos se levantó del asiento y, colocándose detrás de mí, levantó la faldita de mi vestido para revelar mis carnes:
-Hace rato que no tenía frente a mis ojos un culito como este, prieto, jugoso y con mucha carne –dijo dándome nalgadas.
-No puedo creer que la hija de Javier esté aquí, eres increíble don López.
Se arrodilló y metió un dedo en mi culo. Empezó a jugar, haciendo ganchitos y dibujando círculos adentro de mí.
-Uffff… por favor no muy fuerte señorrrr… -gemí mientras su dedo empezaba a follarme el culo con velocidad.
-Mira putita, será mejor uses esa boquita para otra cosa que no sea quejarte –dijo el gordo.
Se abrió la bragueta y sacó su tranca venosa y larga. Tomó un puñado de mi cabello e hizo restregar su glande entre mis labios. Era enorme y me iba a desencajar la mandíbula si me atrevía a dejarme follar por la boca. Como vio que yo no quería chupársela, tapó mi nariz y esperó a que yo abriera la boca para respirar. Me la metió al fondo cuando no pude aguantar más, y me folló la boca violentamente sin hacer caso a mi rostro coloradísimo y los sonidos de gárgaras. Su panza y su vello púbico me golpeaban toda la cara, la verdad es que ese señor me pareció todo un puerco y maleducado.
Repentinamente me soltaron, dejaron de macharme la boca y el culo, y me quedé tirada en el suelo tratando de respirar normalmente. Me sentía mareada y sobre todo, muy cabreada. Al parecer el segundo tiempo iba a comenzar y querían continuar viéndolo. El Señor López me ordenó muy rudamente que me levantara y que siguiera sirviendo. Me arreglé el vestido y, bastante cachonda, seguí sirviéndoles bocaditos sucios y bebidas escupidas sin ellos darse cuenta.
No sé cuánto terminó el juego, yo no estaba con muchas ganas de saberlo. Unos festejaron y otros se enojaron, y yo temblaba como loca porque el final del juego llegó y ellos se dedicarían a mí. Estaban borrachos, estaban eufóricos, se olía la testosterona en el aire y yo estaba a merced.
Tras servirles unas bebidas, otro señor me ordenó que me sentara en sus piernas para tocarme las tetas y culo tímidamente mientras veía las mejores jugadas del partido (así me enteré que ganó mi equipo por dos a uno). Mientras yo gemía y me restregaba contra él porque era muy gentil y sensual, el jefe ordenó que apagaran la televisión. Casi me caí al suelo del susto cuando dijo “enciendan ya las dos cámaras”, pues claro, me había olvidado que iban a filmar.
Temblando como una poseída, me levanté y les llené las copas de champagne a todos, y al terminar de servirle al último, el señor López me ordenó que me colocara en el centro del círculo, parada sobre el colchón. Uno de sus amigos se acercó a mí y me entregó una mascarilla veneciana para ocultar mi rostro (pero dejaría mi nariz y boca libres).  
-Póntelo, putita, que si papi se entera que sus compañeros de trabajo te cocieron a pollazos…
-Diossss… Sois todos unos cabrones hijos de putas –dije poniéndomelo.
-Te juro que todavía creo que esto es un sueño, don López, ¡la hija de Javier!
-¡Ya está grabando!
Me ordenaron que me quitara las ropas. Yo temblaba un montón y realmente habrá sido patético cómo quedó filmado. Me costó demasiado deshacerme de tan ajustado traje, me ayudaron dos hombres a desatármelo, y al final me quedé solo con un collar, las medias de red y los tacos altos, parada en el centro.
-Vamos a comenzar un jueguito, Rocío.
-¡No diga mi nombre, que se va a grabar, viejo verde!
-Ah, pero putita, vamos a editar el sonido y ponerle música de fondo para que no se oiga. Escucha con atención. Somos ocho hombres, si logras que los ocho nos corramos en tu boca en menos de cincuenta minutos, tu padre va a obtener un aumento salarial del 50%. Solo puedes usar una mano, y desde luego tu boquita. Con la otra mano te vas a tocar tu chochito, ¿entendido? Cuando logres sacarle la leche a uno, beberás un traguito de cerveza y posteriormente deberás limpiar la polla recién ordeñada, usando solo tu lengua. ¡Cuidado, algunos tenemos mucho aguante, así que ponle empeño!
-¿Has traído las rodilleras, putita? ¡Jajaja!
Se bajaron las braguetas. Tragué saliva presa del desconcierto, no podía ser verdd lo que me dijo. Empezaron a hablar entre ellos, a beber de las copas. Cuando me dijo que el tiempo empezaba a correr, rápidamente me armé de valor. Me dirigí hacia el gordo pues ya se había follado mi boca y seguro que se quedó con las ganas de correrse, probablemente lograría sacarle la leche muy rápidamente.
Nada más me acerqué a su asquerosa polla, me tomó del cabello, bruto como siempre, y me folló violentamente hasta la garganta. Yo me retorcía como si estuviera poseída, me iba a matar, me iba a asfixiar, ni siquiera sabía dónde poner mis manos, instintivamente quise salirme pero el gordo era muy fuerte y me atajó hasta de mi collar. Por suerte, tal como sospeché, él ya estaba al borde del orgasmo. No tardé en sentir su leche en mi boca, y muy para mi mala suerte, llegó incluso a escurrirse la leche por mi nariz puesto que el maldito me la clavó hasta el fondo cuando se corrió.
Me quedé ahí, arrodillada y con la cabeza reposando en uno de sus muslos, tratando de recuperar la respiración. El gordo me tomó del mentón y me dio de beber un trago de algo fuertísimo que me quemó la boca y todas mis tripas. Pero hice fuerzas porque tenía que limpiar su tranca. Me dio un leve zurrón en la cabeza cuando toqué su polla:
-¡Solo usa la lengua para limpiar, putón!
-Ughh… Valeeee…
Fue ridículo, y de hecho ellos se reían mientras me veían limpiándosela a lengüetazos, con mis manos apoyadas en mi regazo. Como estaba morcillona, fue muy difícil que se quedara quieto ese pedazo de carne, y debía corregir constantemente mi cabeza y mi lengua para poder hacerlo bien. Tras poco más de un minuto, y con la lengua muy cansada, el gordo me acarició el hombro:
-Muy bien, Rocío, has cumplido conmigo. Te quedan siete más… ¡Arre!
-Joder… ¡son unos hijos de puta!
-Uy, la hija de Javier sigue con esa actitud peleona. En fin, tic tac, tic tac, ¡jajaja!
El hombre de al lado se inclinó desde su asiento y me agarró del collar para llevarme violentamente hasta su tranca. Se puso a masturbarse groseramente frente a mi atónita mirada, pero rápidamente su jefe le ordenó a todos que la única que iba a masturbarles era yo. Tragué saliva, puse mi mano en su polla y me la metí en la boca. No sé qué fijación tienen los hombres con metérmela hasta el fondo, pero por lo visto les gusta hacerlo. A mí me mareaba y apenas podía respirar, pero puse muchísimo empeño para poder ordeñarle rápido.
Con el correr de los hombres, perdí la noción del tiempo, perdí la sensibilidad de mi boca y hasta la de mi lengua. Me sentía tan sucia, una ramerita barata que buscaba pollas nada más ordeñar una. Les hacía una paja con mi mano mientras con la otra me tocaba mi coñito para poder excitarles más rápido, metí la puntita de mi lengua en las uretras de esos viejos, mordisqueé esos trocos y hasta aprendí que chupando los huevos, se corren más rápido. Bebí la cerveza, limpié las trancas solo con mi lengua. Me gradué de puta esa noche.
-La próxima vez te vamos a comprar un piercing para que te lo pongas en la lengua, la vamos a pasar de lujo contigo, Rocío.
-Escupe antes de chupar la polla, puta.
-No pongas carita fea cuando te tragas mi corrida, marrana.
Cuando llegué al séptimo hombre mi cara era una mezcla de sudor y semen. Respiraba por la boca porque mi nariz ya estaba repleta de leche, de la comisura de mmislabios se escurría semen sin parar, mi cabello antes bonito se había desparramado todo, uno de mis ojos lo tenía entreabierto porque una maldita gota de leche se fue allí, cuando un viejo se corrió violentamente. Mi cara estaba rojísima y me encontraba muy mareada de tanta cerveza.
-Hip… señññorrr… ¿cuánto tiempo me queda? –dije agarrando la carne del séptimo hombre.
-Pues lo siento Rocío, hace veinte minutos que perdiste.
-¡Jajajaja!
-Si es que… son unos cabronazos, les voy a matarrrr….
-Claro que sí, Rocío, claro que sí. Ahora vamos a jugar otro juego. Ponte de cuatro patas, trata de poner el culo en pompa. El Señor Mereles, al que no has podido llegar a chupársela, te va dar una rica pajita con sus dedos. Si logras aguantar diez minutos sin correrte, tu padre va a recibir…  ¡Un 70% de aumento!
-¡La puta, don López, por qué no me da a mí ese aumento!
-Hip… cabroneeeessss… quiero ir al baño para lavarme la cara…
-Nada de eso, putita. Vamos, que no tenemos todo el tiempo del mundo.
-Pues vale señorrrr…
Me coloqué de cuatro patas. Estaba muy mareada, me costaba mantener el culo en pompa sin balancearme. Por eso vinieron dos hombres y me sujetaron de la cintura. Otros pusieron la cámara justo frente a mi carita de cerda viciosa, seguramente para no perderse nada de mis expresiones.
Sentí que alguien me magreaba el culo mientras me decía guarradas. Algo de carne magra y yo qué sé, ya no podía entender nada de todos modos con lo borracha y cachonda que estaba. Me metió un dedo en el culo y empezó a jugar adentro. Con su otra mano se dedicó a masturbarme, pasando sus dedos entre mis abultados labios vaginales, tocando mi puntito de vez en cuando. Yo empezaba a gemir mientras los otros hacían comentarios obscenos. Se sentía tan rico y quería correrme pero tenía que aguantar por el futuro de mi padre, pero es que joder qué bien se sentía la mano del señor jugando ahí.
Aguanté muy bien, sin muchas quejas, incluso cuando metió un tercer dedo en el culo mientras dos entraban en mi coño. Tiempo atrás yo lloraba de dolor cuando me lo hacían, pero no sé si era porque yo estaba volada, borracha y muy cachonda, pero tampoco me dolió mucho cuando metió cuatro dedos hasta casi sus nudillos en mi culo. Sacaba y metía, sacaba y metía, su otra mano apretaba mi puntito y lo sacudía. 
El señor dejó de darme tan rica pajita, y con sus dedos jugando en mi culo, le escuché hablar por su móvil:
-Hola querida, estoy aquí con mis amigos del trabajo.
-Uffff… señor por favor sea más gentil conmigo mmffff… -murmuré porque su mano era muy brusca follándome el culo.
Uno de los hombres cogió la cámara e hizo zoom apuntando mi cara. Dicha cámara estaba conectada al televisor HD de la sala, y de reojo vi mi carita de vicio, toda enrojecida y repleta de semen, viéndome gesticular del dolor porque los dedos del señor se ensañaban con mi culito.
-¡Jajaja! Deja de ser tan preocupada querida mía, simplemente estamos tomando una cervecita tras ver un buen partido de fútbol.
-Oohhhh diosssss… me va a romper en dos pedazos… díganle por favor que afloje el ritmo… uffff….
-Shhhh, silencio putita, no queremos que le descubran a nuestro amigo –me dijo uno de los dos hombres que me sujetaban.
-No soy ninguna putitaaaa… joderrrr…
-Vale cariño, trataré de no excederme con las bebidas. Te quiero mucho… Sí, adiós.
-¡Mffff… Uffff… Señor por favor, ¡va a romperme el culo! –grité cuando escuché que cortó la llamada.
-Mi señora casi te oye, furcia, te vamos a castigar.
-Noooo… no castigos… perdóooonnn… es que dueleee…
Me volvió a meter mano en el coño, jugando entre mis hinchadísimos labios vaginales, metiendo dedo y tocando mi puntito. Yo ya no disimulaba, me encontraba berreando y babeando del placer. Sabía que tenía que aguantar pero era imposible, para colmo los hombres que me sujetaban, empezaron a magrear mis tetas y a meter dedos en mi boca para que los lamiera.
Y me corrí, mordí el dedo de uno de los señores, que rápidamente lo quitó para que no le lastimara más. Arañé el colchón, vi de reojo en la tele que puse una cara feísima, abriendo mi boquita repleta de semen y gritando como cerdita mientras babeaba de placer. Me sentí tan decepcionada conmigo misma porque no fui capaz de aguantar más de cinco minutos. Los hombres me soltaron, se rieron de mí, viéndome retorcerme de placer en el colchón. Uno de ellos me tomó otra vez del mentón y vertió cerveza en mi boca, como castigo por volver a perder su maldito juego. Se fueron a sus asientos y el señor López, tras servirse de una copa de champagne, me habló:
-Perdiste, Rocío, te corriste en tan solo tres minutos… y treinta y dos segundos exactos, sí. Vamos a jugar a otra cosa, ¿vale?
-Tiempo… hip… ¡Tiempo de descanso, señor!
-Nada de eso, puta. Quítate la mascarilla un rato porque te voy a poner esta pañoleta para cubrir tus ojos. No te preocupes porque te va a gustar.
Se inclinó para cegarme con ese pedacito de tela negra. Me dijo que me iba a gustar, solo por eso me desesperé un montón.
-Muy bien. Ahora no puedes ver una mierda, y eso es bueno. Uno de los seis hombres a quienes se las has chupado te va a follar bien follada, y cuando termine de hacerlo, te quitaremos la pañoleta y vas a tener que adivinar quién fue. Si adivinas, le aumentaremos el salario a tu papá un… ¡100%!
-Joder don López, quisiera follarla yo –dijo uno, no sé quién.
-No, venga, don López, déjeme a mí, por fa, mi señora es una remilgada y no mojo desde hace rato.
-¡Te pago ahora mismo si me deja a mí, señor López!
-¡Suficiente, amigos! Van a sacar un palillo de estos seis que tengo. El más largo, se la monta, así de simple.
La verdad es que me sentía de todo menos afortunada, con tantos borrachos maduros con ganas de darme carne de la buena. Pasaron un par de minutos eternos para mí, pues estaba esperando al ganador, tirada en el colchón, tratando de que el alcohol, el olor a semen y el cansancio no me vencieran.
-¡Sí, putamadre, he ganado yo! –dijo un hombre con voz potente.
-Felicidades, pues comienza ya.
-Ayyy, diosss… por favor sea amable conmigo, señor…  -dije al desconocido ganador.
-A las putas las trato como se me antoja, ¿entiendes?
-Se nos está poniendo blandita la nena, ya no es tan respondona.  
Como yo estaba acostada boca abajo porque estaba muy mareada, el hombre me tomó de la cintura y me dio media vuelta como si yo fuera una muñequita de juguete. Abrió mis piernas con una facilidad inusitada, me agarró de mis tobillos y las levantó. Luego reposó la punta de su pollón humedecido en mi rajita, restregándolo poco a poco para mi martirio, pues se sentía muy rico. Pero yo no iba a admitir que me estaba poniendo muy caliente.
Alguien, otra persona, o creo que fueron dos, me sujetaron nuevamente muy fuerte de la cintura, como para evitar que yo me retorciese mucho:
-Es por precaución, Rocío, verás, el que te va a follar es un auténtico toro. Es bien conocido por ser tan cascarrabias, y seguro que contigo se desquitará toda la rabia por el mal día de hoy en la oficina.
-Peeerooo… ¡yo no tengo la culpa de su mal día, señor!
-Hace años que no follaba con una chica tan linda como tú, con este chochito tan chiquito y apretadito como el que seguro tienes.
-Joooderrrr… -su polla cada vez se restregaba más fuerte por mi rajita -. Por favoooorrr… sea gentiiiillll….
-No me hables así, puta. Te voy a dar lo tuyo, por puta y por bocona.
Y me la clavó hasta el fondo. Chillé fuertísimo y me retorcí, arqueé la espalda y arañé el colchón. Ya supe por qué sus amigos me sujetaban tan fuerte, porque follaba muy rápido y violento. Por suerte yo estaba lubricada y ciertamente a gusto porque de otra forma sería un martirio para mí. Su enorme pollón entraba y salía con demasiada facilidad, y el cabrón gemía como un caballo o algo similar, era asqueroso. Me di cuenta de que tenía que adivinar quién me estaba metiéndola, así que traté de prestar atención a los detalles.
Sus amigos me soltaron y, casi inmediatamente, el hombre dejó mis tobillos y se acostó sobre mí,  aumentando el ritmo de sus envites, podía sentir su aliento a cerveza y escuchar sus bufidos asquerosos de animal. Me decía guarrerías y cosas terribles, vaya que era un maleducado, y cada vez que yo gemía por la forma brusca en que me follaba, me metía su lengua asquerosa hasta el fondo de mi boca para callarme.
Y se llegó, me la clavó hasta el fondo otra vez y se corrió dentro de mí. Vi las estrellas, grité muy fuerte y me retorcí como si estuviera poseída. Sentí toda la lechita desparramándose dentro de mis carnes, y para qué mentir, se sentía tan bien. Poco a poco fue bajando su ritmo mientras yo estaba tirada como un muñeco de trapo, dejándome hacer. Me besaba las tetas, me lamía la boca y mi nariz, ese olor a alcohol era muy fuerte pero me estaba acostumbrando.
-Mmmgg... ¡Se ha corrido dentro! No quiero quedar... hip... embarazada...
-Pues estás de suerte porque ya no puedo tener hijos, Rocío.
Se levantó y tras unos minutos en donde les oía moverse a mi alrededor, el señor López me quitó la venda:
-Adivina adivinador, Rocío. ¿Quién te folló de estos seis hombres sentados?
-Dios mío, señor…  ¿Cómo voy a saber?
-Pues trata.
-Joder… -vi a todos esos compañeros de trabjo de mi padre, sentados, sonriéndome -. Pues el viejo calvo, no sé…
-Me decepcionas, puta. Fallaste, te folló don Carlos –me señaló al tal Carlos, que me sonreía y levantaba su copa de champagne-. Como castigo, tomarás este vasito de cerveza. Abre la boca, puta.
-No quiero, así que gracias…
Tapó mi nariz y nada más abrir la boca vertió la bebida. Asqueada y cabreada, me tumbé en el colchón mientras uno de los hombres se dirigía a mí. Me puso la máscara veneciana y me dijo:
-Vaya, putita, no es hora de dormir aún.
-¿Y ahora… hip… y ahora quéee?
-Pues has perdido tres veces ya, Rocío. Creo que es hora de otro juego, ¿no? Ponte esta gabardina, iremos todos afuera para dar un paseo. Quítate la mascarilla, que esto no lo vamos a filmar. ¡Vamos a dar un paseo por la plaza frente al edificio!
Pensé que me iban a dejar vestir al menos, pero no. Me quitaron los zapatos de tacón porque no había forma humana de usarlas en mi condición, quedándome solo con las medias de red. Uno de los señores me prestó su gabardina, me la pusieron y de brazos me llevaron hasta el elevador. Bajamos hasta el primer piso y posteriormente nos fuimos a la plaza. Los hombres se sentaron en un banquillo más alejado, y me quedé sola con el señor López.
-Rocío, quiero que te ofrezcas a un muchacho que va a venir por este lugar. Es un chico con anteojos cuadrados, un auxiliar contable de nuestra oficina. Cóbrale unos dos mil pesos por follar.
-Hip… ¿Quéee? ¡Estás loco, viejo! –Dos mil pesos son como noventa dólares, para que se hagan una idea.
-400% de aumento salarial.
-Diossss… míooo… 400%.
-Yo y los demás estaremos viéndote desde el banquillo del fondo. ¡Ánimo, putita! –me dio una nalgada y se fue con sus compañeros.
Yo estaba hecha una calamidad. No sé qué hombre en este mundo querría estar conmigo, con mi cara hecha un desastre, borracha y sin ropas más que una gabardina y medias de red desgastadas. Ni siquiera  sabía cuánto tendría que esperar al chico. 400% de aumento salarial, madre mía, ya pensaba salir corriendo de ahí y arrastrar a mi papá hasta el centro comercial más cercano.
Vi a un muchacho de veintitantos, trajeado, proveniente de una oficina. No sabía si era él la persona con quien debía encontrarme, pero cuando vi los anteojos cuadrados lo confirmé. Me armé de valor para acercarme y hablarle, de todos modos con tanto alcohol en las venas no me fue difícil.
-Pss…. Pstttt… -le llamé.
-¿Me estás llamando a mí?
-Papi… ¿Te ha enviado el señor López?
-¿Pero qué cojones, cómo lo sabes?
-Dos mil pesos y soy tuya –le dije abriendo la gabardina y mostrándole mi completa desnudez. 400%. 400%.
-Joder qué asco –seguramente vio que estaba bañada en semen -. Pues ya veo, Don López me llamó por el móvil para que viniera a buscar una “sorpresa” en la plaza. Así que eres tú la “sorpresa”. Mira, marrana, resulta que tengo una novia que aún no quiere follar conmigo y por eso estoy con las hormonas reventando. Por lo visto don López lo notó. Así que mira nada más, me mandó a una putaca como tú. ¡Qué grande es mi jefe! ¿Vamos a mi coche?
Me llevó del brazo hasta su vehículo, estacionado cerca. Me introduje en el asiento trasero y me acosté. Estuve a punto de dormir hasta que el muchacho me dio un pellizco en una teta. Le mandé a la mierda porque no es forma de tratar a una chica, por más cansada y borracha que estuviera.
-Ya me quité las ropas, nena, y tengo puesto el forro. Ahora siéntate sobre mí que te voy a dar lo tuyo.
-Hip… vale papi… tranquilo y dulce, por favor…
-¡Ja! Una puta como tú merece ser taladrada sin piedad. Sube, que tengo que ir junto a mi novia dentro de unos veinte minutos.
Pobrecita la novia, porque su chico de follar poco sabía. Era el ser humano más torpe, brusco y grosero que he visto y oído en mi vida. No tardó más de cinco minutos, vociferando lo muy puta que soy. Yo bostecé para cabrearlo porque mucho habló de “taladrarme” y poco lo demostró. Realmente no creo que haya muchas cosas más interesantes que contar al respecto, salvo que vi a una chica que se tropezó en la calle mientras el muchacho esquelético me follaba. Cuando se corrió, me salí y le reclamé el dinero bastante molesta porque no gocé nada. Así pues, volví junto a los hombres trajeados que estaban charlando en el banquillo.
-Hip… el dinero, señor López… aquí está…
-¡Le has cobrado los dos mil pesos, jaja! Quédatelo para ti, Rocío. Lo prometido es deuda, tu papá tendrá un aumento del 400% y seguirá trabajando con nosotros. Volvamos al depa, que por si no lo has notado, yo aún no te he follado. Y necesito meterte la tranca hasta el fondo para cerrar este trato, ¿vale?
-Ojalá te mueras camino al edificio, cabrón.  
-Me gustaba más cuando te ponías buenita. ¡Ahora volvió la puta perra, jaja!
-No  soy… hip… ¡ninguna puta! –vociferé mientras me tomaban de los brazos para volver.
De vuelta al departamento, me hicieron acostar en el colchón. Volvieron a ponerme la mascarilla, encendieron las cámaras, y el señor López con un amigo se empezaron a desnudar frente a mí mientras los otros miraban. Ellos fueron los dos únicos a quienes no se las he chupado en el primer juego, así que imagino que querían descargarse ya.
Se colocaron cada uno a sendos lados míos, desnudos y con sus enormes pollas morcillonas a centímetros de mí. Mientras, yo de rodillas, me quitaba el vello púbico y semen que se me había quedado pegado en mis labios por las marranadas que hice anteriormente.  
-Cáscame la polla, puta, que me cuesta un poco “armarme”, jaja.
-Vale, don López.
-A mí también, y ponme un condón porque no te quiero preñar, puta -dijo tirándome un condón. 
-Diosss... por favor sea gentil, señor. 
Con cada mano en una polla, fui chupándoselas alternativamente mientras sus amigos se sentaban y se masturbaban a mi alrededor. No tardó la polla del jefe en armarse a pleno, pero me costó más ponérsela dura al otro, a quien tuve que chupar sus huevos y lamer el tronco de su polla para ponerlo a tope y forrarlo. Me sentía tan caliente, con el alcohol haciendo de las suyas, me dejé llevar por el deseo, mirando de vez en cuando la película porno que mostraba en la TV, una película porno en donde yo era la protagonista.
El amigo del señor López se acostó en el colchón y me ordenó que me acostara encima de él. Así lo hice, reposé mi cabeza en su velludo pecho mientras mis manos se clavaban en sus hombros. Me dijo que no me atreva a arañarle porque su señora le iba a pillar las marcas, y que yo me iba a arrepentir. Me dio un miedo tremendo cómo lo dijo así que muy sumisa le dije que no iba a arañarle si me follaba duro.
Y mientras su pollón entraba en mi encharcado agujero y me arrancaba un gemido, el señor López se arrodilló detrás de mí y me sujetó de la cadera. Pude sentir la cabeza caliente de su tranca queriendo entrar en mi culo, la verdad es que eso me alarmó, nunca he follado por el culo, y no quería que un hombre tan marrano y detestable como él fuera quien tuviera el privilegio.
-Te voy a romper el culo, puta.
-Señor… diossss míooo…. por favor no por atrás, aún no lo he hecho por ahí… ufffff…
-Pues ya se puede meter cuatro dedos en tu culo, no sé por qué te pones así, Rocío.
-Sepárale las nalgas, voy a filmar su agujerito.
-Ughhh… diossss…
-Mira la TV, puta, ¿ves ahí este hoyo que tienes? Está en alta definición, no te pierdas los detalles. ¿Ves cómo puedo meter mi dedo con facilidad? Y ahora dos… Ves qué fácil. Es tu ano, putita, y está bien ensanchado.
-Es asquerossssoooo… no miren, ¡dejen de ver la TV, apaguen esooo!
-Jajaja, qué cosas dices, es el culito más hermoso que he visto. Como verás, ya he metido tres dedos y tú apenas lo sientes. ¿Ves? Mira cómo agito…
-Ufff… ¡Ughhh joderrrr! Ojalá le metan dedos a usted, ya veremos si “apenas lo siente”, ¡cabrón!
Pero la verdad es que me ponía a cien ver mi culo sometido en la TV. Chillé cuando, tras retirar sus dedos, escupió en mi agujerito. Vi, mordiéndome los labios, cómo metía la punta de su polla muy forzadamente en la entrada. Poco a poco fue introdujendo el glande mientras yo me retorcía como una loca, si seguía así iba a arañar a mi amante que me follaba por el coño.
-Noooo….. uffff…. Duele… dueleeeee don Lópezzz…. –apenas podía hablar bien porque su socio era un buen follador.
-Joder qué apretadito tienes el culo, siento que me va a reventar el glande por la presión.
-Ughhhmm… es demasiado granddeeee…. Diossss santooooooo me voy a morir aquíiiiii….
-Vale, vale, marrana, no te pongas así, se ve que aún no estás lista para que te den por el culo, y no es plan de romper un juguete tan lindo como tú tan pronto.
-Uffff… uffff… gracias… ufffff…. –ya no pude hablar mucho porque su amigo me metió la lengua hasta el fondo, besándome por varios minutos. Yo estaba tan caliente y tan feliz porque mi culito estaba a salvo, que empecé a chupar la lengua del hombre mientras el señor López se conformó con follarme el culo con tres dedos.
-Mira cómo quedó de dilatado tu culo, puta. Mira la TV.
Casi me desmayé del susto, podía ver el enorme agujero que me hizo e incluso aprecié mis propias carnes interiores gracias a que quedó tan ensanchado y vejado. Me excitó muchísimo cuando vi, un poquito más abajo, la polla de su socio taladrándome sin piedad el coñito, enrojecido e hinchadísimo. Los otros hombres se levantaron y se acercaron para separar mis nalgas, quitando fotos, filmando, metiendo dedos y escupiendo adentro. Se sentía tan rico que pensé que me iba a desmayar del gusto.
Mis ojitos se pusieron blancos, empecé a gritar cosas inentendibles mientras poco a poco mis extremidades perdían la sensibilidad. Me corrí como una cerda mientras mi maduro amante seguía follándome con todo. A mi alrededor todos se masturbaban y me miraban con deseo, por primera vez en la noche me sentí la reina del lugar, siendo admirada por todos esos hombres, siendo la dueña de sus pajas.
Creo que terminé por desmayarme sobre el pecho del hombre que aún me follaba, con los dedos del señor López jugando dentro de mi culito adolorido, y el semen de los demás cayendo sobre mis nalgas. Uno me tomó del collar y me obligó a tragar la leche que se le escurría de su polla, y yo gustosa acepté antes de perder el conocimiento.
Cuando abrí los ojos, estaba sobre la hermosa y enorme cama del departamento. No sé cuánto tiempo pasó, pero allí estaban los ocho tíos hablando entre ellos, a mi alrededor. Todos ya vestidos como si no hubiera pasado nada. Había un par sentados en el borde de la cama, con sus manos acariciándome dulcemente. Uno de ellos era el señor López.    
-Ha sido una gran noche, Rocío, la hemos pasado muy bien. Tenemos que irnos, nos esperan nuestras esposas en casa. Tú no te preocupes porque esta habitación tan bonita la hemos alquilado solo para ti. Duerme en la cama lo que resta de la madrugada, al amanecer vendrá Rosa con tus ropas y te acompañará hasta la salida, ¿vale?
-Señor López estoy demasiado mareada… madre mía…
-Tranquila, duerme ya. Y no te preocupes por tu padre, mañana le comunico de su aumento salarial. Le diré que lleve a su hermosa hija a pasear por el shopping y le compre lindas cosas, porque se lo merece. Por cierto, el jovencito con el que follaste en el coche, es el que pretende quitarle el puesto a tu padre… Pero ya no.
-Hip… ¿Ese esqueleto?… Pues folla como el culo….
-¡Jajaja! Qué marrana eres, Rocío. En fin, adiós bonita. Tienes mi número por si quieres repetir.
-En la puta vida volveré a repetir esta guarrada, viejos pervertidos… hip….
-Pues algunos de mis amigos aquí se quedaron con las ganas de montarte. ¿Piénsalo, vale? La recompensa será muy grande.
Me besó en la boca. Y los otros siete hombres hicieron fila también para meterme lengua, y yo muy cansada y tirada en la cama, poco hice para oponerme. Alguno me magreó el coñito, otro me mordió el muslo, uno me metió un dedo en la boca para que lo chupara. En fin, me alegró un montón saber que todo había terminado. Enredada entre las mantas, me dormí.
Al día siguiente me despertó Rosa. Me ayudó a cambiarme y me acompañó hasta la salida. Me dijo que pediría un taxi pero yo le dije que le llamaría a alguien muy especial para que me buscara. En menos de quince minutos, mi hermano Sebastián llegó en su coche de mierda (en serio, es feísimo) para recogerme.
-Rocío… ¿Qué haces en este lugar? ¿No iba a dormir en la casa de tu amiga?
-Cállate, ¿sí? Vayamos a tomar un café, que tengo resaca…
-Qué dices… ¿Resaca? ¿Estuviste aquí con tu novio, no es así, flaca?
-No te pongas celoso, Sebastián. Simplemente… arranca el coche.
-¿Ese trapito que llevas en la carterita es mi camiseta de Peñarol? ¿Por qué está tan sucio?
-¡Arrancaaaaa!
-Está bien, está bien, vamos a una cafetería… Pero no traje dinero conmigo.
-Pues yo invito el café, idiota. Mira, tengo dos mil pesos…
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Gracias por leerme, queridos lectores de TodoRelatos. Espero que les haya gustado el texto tanto como a mí me ha gustado escribirlo.
Besitos!
Rocío.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Abusada por mi tio y mi primo

La historia que les contare fue cuando yo tenia 20 años.Todo empezo cuando mi primo,que estaba mucho tiempo en casa, ya que somos casi de la misma edad y pasamos mucho tiempo juntos, me descubrio masturbandome en el baño y el muy turro me filmo y me saco fotos sin que yo supiera nada de eso, hasta que un dia me lo dijo:
- Maria te tengo que decir algo-.
-Que cosa-.
-Hace un tiempo te vi masturbandote en el baño y te filme-.
-Queeeeeeeeeee.- respondi exaltada
-Si, te filme, te saque fotos e inclusive se las mostre a mi papa.-
-NO PODES HABER HECHO ESO HIJO DE PUTA!!!!.- Replique
-Si, perdon pero lo hice y ahora mi papa quiere que nos satisfagas a ambos,sino le mostraremos esto a tus padres y a toda la familia y demas.-
- ESTAN LOCOS!!!!! como van a hacerme hacer eso!!!. Son mi tio y mi primo!!!!! Son unos degenerados!!!!.-
-Puede ser, pero es la desicion de mi padre y ya no hay marcha atras.- aceptas o no aceptas?.- me respondio.
No podia creer lo que me estaba pasando, mi tio y mi primo, casi un hermano para mi, me querian coger y no se que otras cosas mas!!!.
-Como seria? Le pregunte
-Vamos a esperar que tus padres viajen como todos lo meses a ver a la abuela Emilia a Buenos Aires y eso 2 dias, vos seras nuestra putita sumisa.
-Hijos de puta- solo atine a responder
-O sea que aceptas?.-me dijo
-Si. No tengo opcion no?.-
-Claro que no tenes opcion jaja.- se burlo
Mi tio tenia 52 años y es hermano de mi mama, es un señor respetable para todo el mundo, jamas supuse que podria hacer algo de ese estilo con nadie y mucho menos con su sobrina y ahijada.
 Llego el dia en que mis padres se marcharon a Buenos Aires, unos 400 km de mi ciudad,asi que yo quedaba a cargo de mi casa y sola, como mi Tio Carlos lo sabia desde hace mas de 2 años cuando cumpli los 18,me dejaban sola para cuidarla y yo pudiera salir con mis amigas el finde.
 Mis padres se marcharon a las 7 de la mañana del sabado y el Tio Carlos y mi primo Gaston a las 8 ya tocaron el timbre. Yo estaba ya levantada porque los estaba esperando pero aun con el pijama de dormir.
 -Hola Maria, estas listas para hacernos pasar un fin de semana inolvidable? se presento mi tio
-si Tio.- con teste con una voz tenue
-Entonces empecemos, no perdamos ni un minuto de tiempo.-acoto el.
Mi tio traia un un bolso lleno de cosas,Yo pensaba que era su ropa, pero eran todos articulos sexuales y sobre todo de sadismo. Empece a tener un poco de miedo pero a la vez pense es mi tio y no me hara nada que me haga daño.
 Mi Tio hablo y me dijo:- A partir de este momento Maria vos seras mi esclava hasta las 21 horas de mañana domingo y no te podras quejar ni desistir a nada que te proponga yo, sino seras castigada con este latigo, entres 10 o 30 fustazos segun tu desobediencia,ENTENDIDO!!!.- grito
Si Tio.- respondi
-Desnudate totalmente y ponte en 4 patas asi sabes lo que duele el latigo- continuo diciendome
Yo timidamente me fui sacando el pijama y luego el tanga ya que sujetador no tenia porque recien me levantaba. Me ubique en 4 patas dando el culo a mi tio. Estuve asi varios minutos siendo observada por padre e hijo hasta que sin esperarlo cayo un fortisimo latigazo en mis nalgas que me hizo llorar de dolor.
- AAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYY .-grite sin contemplacion
-Eso multiplicado por 10 o 30 veces te espera si no obedeces mis ordenes putita. 
- Ahora ve,bañate,sacate todos los pelos del cuerpo si es que tienes alguno y vuelve a la sala desnuda, asi permaneceras hasta que temine tu esclavitud- siguio diciendo.
Fui al ducharme, me mire al espejo y observe la marca del latigo que me habia quedado en mis nalgas, era un linea roja que atravesaba todo mi culito y al mojarme con el agua me ardia un monton, respire profundo, me segui bañando y pensando en que seria capaz mi tio Carlos en hacerle a su sobrina preferida,como el decia siempre.
 Sali del baño tal cual me lo habia pedido(desnuda y depilada)
Me dio mucha verguenza ver al tio y a Gaston sentados en el sillon del living y mirandome sin sacarme los ojos de encima. Calculo me hicieron una radiografia de mi anatomia.
 -Desfila para nosotros nena.- me ordeno el tio
Eso hice y pase por delante de ellos 4 o 5 veces mientras mi tio le comentaba a Gaston: - Viste hijo que buen culo tiene tu prima?-
-¿Ya se lo habran roto?jaja
-Que tetas y que pezones para chuparlos hasta el hartazgo!!!
verdad hijo?
-si PAPA- respondio
-Pero hay que admitir que lo mejor que tiene es su coño- - Que labios carnosos y que perfectos, se notan a la distancia cuando camina ¿viste Gaston?
-Y pensar que cuando nacio yo veia como le cambiaban los pañales y ahora mira como crecio y que pinta de puta tiene jajaja.- culmino diciendo.
A continuacion me dijo que a partir de ese momento yo seria usada como una perra y me tendrian como si fuese ese animalito domestico. Tenia que andar todo el tiempo en 4 patas, solo comeria a la noche y directamente del plato con la boca, lo mismo con el agua.Para eso me coloco en las manos unos guantes sin dedos que no me permitia agarrar nada, me puso un collar en el cuello y me metio un consolador anal con unas tiras de cueros que colgaban al final como si fuera una cola de perro. Cuando me introduzco esa cosa en el culo me dolio bastante ya que salvo un dedo nunca me habia metido nada.
 Mi primo agarro una correa.me la puso en el collar y me saco a pasear por la casa y por el patio. Mi tio sacaba fotos y filmaba. Yo me sentia totalmente humillada pero sabia que no tenia alternativa, sino iba a ser castigada brutalmente.
 Cuando termino el paseo me hizo poner boca arriba con las piernas y los brazos levantados,como hace un perrito cuando quiere que lo acaricien. En es posicion paso sus manos por mis tetas y toco por primera vez mi coño.Introduzco dos dedos en el y me froto el clitoris. Esa estimulacion, mas el dildo que tenia en el culo, hizo que me empezara a exitar. El al sentir que mi coñito estaba humedo, me advirtio que ni se me ocurra acabar. Solo el me diria cuando yo pudiese llegar al orgasmo.
 Ordeno que me arrodillara y le dijo a Gaston que me esposara las manos atras y que me pusiera una venda en los ojos. Asi lo hizo mi primo.
- Hijo saca la pija y haz que te la chupe-
Mi primo no tardo en ponermela en la boca y en pocos segundo ya la tenia toda adentro. sacando mi primer arcada y haciendo caer saliva por mi barbilla.
- Quiero que la chupes como una buena puta-. acoto mi tio.  Comence a lamerla de arriba hacia abajo, chupàndole los huevos y metiendomela lo que mas podia. Se me dificultaba un poco al no tener las manos libres.
-Muy bien Maria!!, estas fotos seran una prueba mas para mostrales a la familia si no cumples con cada orden que te doy.- Rubrico tio Carlos por las dudas que yo me negara a hacer algo.
- Ahora hijo follale la boca sin ninguna contemplacion, quiero que se atragante y si vomita no te hagas problemas, vos segui hasta llenarle la boca de leche.-
Mi primo comenzo con la embestida a mi boca. Entraba y salia como se me estuviese follando el coño. Con mucha fuerza me la metia integramente y las arcadas no tardaron en llegar.De mis ojos caian lagrimas y la saliva que brotaba  de mi boca me cubrian las tetas y las piernas. A la sexta o septima embestida brutal me vino un vomito terrible, enchastrando todo el piso y mi cuerpo. Y cuando aun no me habia recuperado, me largo su leche adentro  de la boca que no tuve mas remedio que tragarlo sino me hubiese ahogado nuevamente.
- BRAVOOOOO  JAJAAJA- exclamo el tio
-Ahora ve a lavarla pero con agua fria, no quiero nada de clemencia para nuestra perrita hijo.-
Asi lo hizo Gaston, me metio en la ducha tal cual estaba,con las manos esposadas a la espalda y abrio solo el agua fria. La sensacion fue tremenda y por poco me pongo a llorar al sentirme tan humillada.
-NO LA SEQUES!!!!.- grito su papa
Salimos del baño me arrodillo otra vez y dijo: -AHORA SERA MI TURNO HIJO.-
Saco su verga me la metio en la boca e hizo que lo hiciera acabar. Luego de unos minutos me tiro su semen en la cara, quedando yo con su liquido en el pelo, frente, boca y mejilla.
-EXCELENTE, asi quedaras el resto del dia, mi semen lo llevaras contigo en esa hermosa carita hasta que se me antoje jaja
-Ahora son casi las 12 del mediodia y nosotros pediremos algo para comer, vos mientras te quedaras en el suelo con el culo enfocando a la mesa y tu cara en el piso asi podemos verte los agujeritos mientras nos alimentamos.-
 Asi estuve alrededor de una hora y media, ya casi no sentia las piernas de estar tanto tiempo en pompa sin poder moverme y temblando de frio, la piel de mi cara la sentia tirante, debido a que el semen de mi tio ya se habia secado. Ademas me cambio el consolador que tenia en el culo por uno mas grande y que no tenia flecos, era como un tapon.
 Me dijo -Quiero que tu culo se dilate lo mas que se pueda, lo hago por tu bien nene mia.-
Cuando terminaron de almorzar, me dieron la orden que ya podia moverme y si queria tomar agua lo hiciera. Eso si, en el recipiente que estaba a mi lado, y solo podia beber usando la boca como lo hace una perrita. Tenia mucha sed asi que pese a lo denigrante tome el agua a lambetazos y sin para hasta saciar mi sed.
 - Seguro debes tener ganas de hacer tus nesecidades supongo.-
 - Si, tengo ganas.- conteste
 -Gaston sacala al patio y que haga ahi.-
- pero yo......
-Callate puta. no tenes opinion.- interrumpio mi tio
Asi fue como me sacaron al patio. yo siempre en cuatro patas. Dijeron que me quedaria ahi hasta que hagas mis nesecidades y que si no hacia las dos(pis y caca) no entraria. Procedironon a quitarme el consolador del ano, ya que a mi me era imposible por los guantes que tenia en mis manos.
Pis pude hacer enseguida, mas alla de la verguenza que me daba ser observada por ellos, pero lo otro no podia por los nervios, asi que estuve por lo menos dos horas en el patio intentando cagar y soportando el frio de la tarde, ya que estaba entrando el invierno y las temperaturas no superbana los 15 grados. Los llame tres veces en ese lapso para decirles que no podia y que tenia mucho frio pero ninguno de los dos vino. Solo me miraban por la ventana.
 Al final, me concente como pude,me acostumbre a ser observada y me salio un poco - YA HICEEE. POR FAVOR ENTRENMEEEEEEEE!!!.- grite
Salio mi tio,miro si era lo suficiente y gracias a Dios me hizo entrar, antes me lavo el culo con una esponja con agua fria, lo que hizo aumentar aun mas el frio que tenia. Mis pezones se partian de lo duro que estaban, mi nariz roja y tenia los pies helados.
 Me coloco nuevamente el plug en el ano y esta vez ya con un poquito de saliva entro rapidamente, ya estaba bastante agrandado mi agujerito.
- Esperaremos que te se te pase el frio un rato y despues te follaremos sobrinita jajaja.-
Me hicieron poner cerca del calefactor y asi me recupere algo. A continuacion me dijo que fuera hacia la habitacion, siempre en 4 patas y esperara ahi acostada boca arriba. En 5 minutos llegaron ambos.
-Te vamos a follar de a uno, y para que sea mas perverso te voy a atar a la cama.- dijo Mi tio
Asi fue como me ataron las manos en cada punta del respaldar e inclusive levantaron mis piernas y las ataron a cada una junto a mis manos. Quede con mi concha y mi culo bien expuesto hacia la vista de los dos y asi les seria muy facil penetrarme por el agujero que quisieran, suponia yo.
 -Te dejo primero hijo.-- Disfruta al maximo y no tengas compacion.-
 -Si, papa, asi sera-.
-Antes de empezar hijito le voy a poner esta bola en la boca, asi no podra gritar y no podra pedir que pares-.
Era un mordaza con una bola en el medio,que entraba justo en mi boca y no me permitia emitir una sola palabra y aparte me hacia babear mucho.
 Mi tio salio del cuarto y quede sola con Gaston.
-Primita , no sabes las ganas que tenia de cogerte, desde chico te tuve ganas, no sabes las pajas que me hice pensando en vos, cuando estabas en bikini en la pileta,cuando te paseabas con poca ropa por la casa como provoncadome-
-Como jugabas conmigo putita.- -Sabias que yo me calentaba y seguias vistiendote adelante mio cuando teniamas 12 años¿te acordas?.- -Te propuse tocarte y jamas me dejaste.-
-Y ahora te tengo indefensa, con el coño a mi merced y a punto de follarte!!!! jajaja
Me moria de bronca e indignacion por esas palabras y no podia defenderme en absoluto. El comenzo a lamerme el coño y a tocarme por todos lados, como un desesperado. Luego de un rato de muchos besos frotadas y lamidas, puso su pene, que era de tamaño normal, en la entrada de mi vagina y de un empujon me la metio toda. Comenzo un movimiento brusco de ida y vuelta que me hacian gemir por la fuerza que le daba.
-TE GUSTA?
- Parece que si, siento tu coño mojado-
Yo no podia decir nada pero era verdad que me estaba exitando. No podia controlar que mi cuevita se mojara y mis jugos se hagan notar. Cunado ya estaba empezando a disfrutar, me la saco, retiros el consolador del culo y lo reemplazo por su verga. Jamas me habia follado el culo un hombre, y al no tener lubricacion previa me dolia bastante, pero el siguio dandome duro y pareja hasta que senti salir su leche calentita. Estuvo un ratito quieto y la saco suavemente.Sentia el culo muy abierto y la leche saliendo sin que pudiera retenerla pese a que quisiera. No controlaba el esfinter.
- Gracias primita por tanto placer-. me dijo Gaston y se fue.
Entro mi tio. saco fotos y comento
-Veo que te a roto el culito sobrina.-
-Habra que aprovechar lo dilatado que esta y seguir dandole bomba jajajaja-.- Me voy a poner un preservativo para no ensuciarme con la leche que tenes en tu agujero.-
Saco su verga para ponerse el condon y observe que tenia un grosor importante.Nunca habia visto una tan gruesa pese a mi poca experiencia en ese entonces. Pense... eso no me va a entrar en el culo.
 Pero me equivoque, al tener el semen de mi primo, apoyo su polla en mi lubricado ano y lentamente fue entrando. Lloraba de dolor, pero ya iba por la mitad y seguia su camino. No podia creer que semejante grosor entrara en mi culo. Se detuvo un instante y cuando yo pense que pararia, me la metio de golpe y entro toda. Creo que perdi el conocimiento por un momento. El dolor era insoportable,mas aun que el tio empezo a bombear sin importarle lo que estaba sufriendo. Tras 5 minutos de follarme el culo sin parar, la retiro y se pajeo frente a mi. tirandome la leche por todo el cuerpo.
-Te quedaras asi un rato mas.- me dijo
- Tu culo esta destrozado ya- -A partir de ahora no tendras problemas de recibir una polla o lo que sea por ahi-.
-Nos vemos en un rato mi sobrina preferida
No se cuanto paso pero a mi se me hizo eterna la espera, atada en una posicion super incomoda y con semen por todo el cuerpo, mas el que aun tenia en la cara de mas temprano. Sin contar el dolor en el ano, que poco a poco iba disminuyendo.
 -Perrita ya son las 7 de la tarde, has estado dos horas en esa posicion- te desatare la piernas asi vas recobrando la circulacion.-
-Seguiras atada de las manos.-
Procedio a hacer lo que dijo y se marcho nuevamente.
Ahora y despues unos minutos largos, entro mi primo y empezo a masturbarme con sus dedos. 
-Quiero que me avises cuando estes por acabar primita-
Para eso me saco la mordaza, aliviandome un monton. La saliva que tenia acumulada cayo por la comisura de mi labios hacias un costado.
-Si.- solo pude decir
Me frotaba el clitoris de arriba a abajo, metia sus dedos en mi coño y volvia a estimular mi boton de placer. Ese accionar lo repetia reiteradas veces acrecentando su velocidad y cuando ya sentia que el orgasmo me venia le avise.
-Ya acabo Gaston.-
Al oir mis palabras dejo de frotarme
- Querias acabar y todo primita!!jaja - no no, el placer es solo mio y de papa jaja.- contesto
- Vos solo das placer, no vas a gozar jajajaja
Me puse a llorar y me preguntaba porque tanta humillacion y degradacion hacia mi. Me sentia un juguete para ellos.....y realmente lo era.
 Entro el Tio Carlos y Gaston le conto lo sucedido.
-jaja como pensaste que ibas a acabar nena!!! jaja- -Vos no podes tener nada de placer jaja- - Pero me gusta hacerte sufrir asi- Termino diciendo.
-Ahora seras una perrita mudita.- continuo diciendo
- Revisamos toda tu habitacion y encontramos entre otras cosas un consolador y varias tanguitas bien sexy-
-veo que sos muy pervertida jaja, y si no sigues haciendo lo que te ordeno todo el mundo se enterara de lo puta que eres jaja-
Trajo una tanga roja, bastante transparente, me la hizo ver primero y dijo que me la meteria en el coño para que se moje bien con mis jugos. Procedio y en segundos tenia mi tanguita totalmente dentro de mi cuevita.
 Se fue un momento y luego volvieron los dos. Me tocaron por todos lados, especialemnte el clitoris para que me mojara aun mas. Una vez que observaron que mi ropa interior estaba empapada de fluidos vaginales, la sacaron del coño y me la pusieron en la boca. Como entraba bastante justo, me provoco dos pequeñas arcadas hasta que se acomodo bien en la boca. El gusto de mis jugos salia cada vez mas, al unisrse con la saliva. Tomo una cinta de embalar y me tapo la boca dando 2 vueltas por mi cabeza. Pense que me iba a ahogar, ademas de no poder emitir ningun sonido. Era realmente una mudita..como lo habia dicho mi tio anteriormente.
  -Te quedaras asi hasta la hora de la cena sobrinita mudita jaja-
Y ahi quede yo, desnuda en la cama, con las manos atadas al respaldar, cubierta de leche seca, con el culo bien roto y dilatado, con mi tanga dentro de la boca, amordazada y sin posibilidad de emitir ningun tipo de sonido. Estaba a merced de mi tio y mi primo y solo a esperar sus desiciones.
 -Ya es hora de la cena mudita-
Ambos me desataron las manos de la cama y mi tio ordeno que vaya a la cocina en 4 patas que tenia la comida servida. Llegue y vi un plato de comida en el suelo y el agua su lado.
-Ahi tienes la comida perrita, va a ser mejor que lo comas todo porque es la unica comida hasta mañana  a la noche.
Pense que me estaba cargando porque aun no me habia sacado la mordaza.
-No podes comer? - uuuuuu tiene la boca tapada- - que pena me da Maria- Se burlaba el sadico de mi tio
-Igual te la tendras que comer!!!!!
Agarro el plato de tallarines con salsa roja y me lo tiro en la cara
-quizas algo pase por la boca jajajajaja-
Me puse a llorar. En silencio claro ya que no me salia ningun tipo de sonido.
-Quedate ahi que nosotros vamos a comer y despues vemos que hacemos con vos sobrina-
Tenia sed y hambre. ya hacia un dia que no probaba bocado alguno.La salsa me chorreaba por la cara y las tetas.
A la hora mas o menos volvieron y me sacaron la mordaza al fin.
-Pensaste que no ibas a comer hoy?-
-como tu tio no le va a dar de comer a la sobrina preferida..-
Trajo otro plato de tallarines, lo coloco en el piso y dijo
-Ahi tienes tu comida, eso si no podras usar las manos como veras, ya que los guantes no te lo permiten.Por lo tanto comeras directamente de la boca.
Comi del plato, como una verdadera perra, y con el hambre que tenia no deje nada. Luego pase al agua y tampoco deje casi nada.
 -Muy bien sobrina, ahora iras a ducharte, a sacarte todo ese semen que tenes impregnado en la piel, y dormiras  aca abajo de la mesa, atadas tus mano a los pies, rodeando una pata de la mesa, asi no podras salir de ese lugar sin nuestra ayuda-
 Dormi como pude, hecha un ovillo, rodeando la pata de la mesa
Al otro dia me desperte con el ruido de la caminata de mi Tio, Me desato y me envio al patio para que orinara.
-Hoy no comeras nada sobrina, solo podes tomar agua.- 
-¿Poque tanta humillacion tio?- pregunte
- Callate y obedece puta!!!!!-Grito
- Hoy seras realmente una puta- Continuo dicioendo
- Hable con mis amigos, y le dije que tenia una puta en casa, les voy a cobrar por tus servicios y todos aceptaron-
-Le dijiste que era yo!!!!!!!!!!!!!!!
-No, Maria, tranquila, no dije nada, te cubrire la cara con una capucha asi no te reconocen-
-A vos te dire quienes son, Alberto,mi vecino, los 3 amigos del bar,Julio,el viejo del almacen y el nene que anda pidiendo tados los dias, claro a el se lo regalo yo, me da pena que nadie le de bola.
- No tio, no me hagas esooo por favor, son todo viejos horrribles y el chico esta re sucio!!!!!!
-No importa mi putita, asi son la reglas. 
A las 13 horas llegaron todos, yo estaba atada en la cama, boca arriba,con las manos atada al respaldar como anteriormente,. Con la capucha puesta.No veia nada.
 Empezaron a pasar de a uno. me follaron  los 6 por el coño y el culo, descargaron su leche en ambos agujeros. Mi culo mas dilatado no podia estar,el esfinter estaba fuera de mi control.Lo sentia bien abierto y era imposible querer cerrarlo por mi propia voluntad. Habia sido abusada por los viejos del barrio y hasta el chico que pedia plata y lo conozco desde los 3 años(hoy tendra 14).
 Cuando se marcharon ya eran las 7 de la tarde, y mis padres volvian a eso de las 9 o 10 de la noche. Por eso mi tio me dijo que vaya a bañarme y despues, siempre desnuda, limpiara bien toda la casa asi nadie sospecharia de nada.
 Con las pocas fuerzas que me quedaba, despues de estar sin comer y 6 horas siendo follada brutalmentem me puse a limpiar. Terminada la tarea, mi tio y mi primo me felicitaron por lo bien que me habia portado y me dijeron que no se me ocurra insinuar nada, porque la pasaria muy mal.
-No hay pruebas de nada Maria- comento el tio - aparte tus fotos y filmaciones serian mostradas a tus mas intimos e incluso por internet- continuo diciendo.
-Y no conforme con eso te castigare con no menos de 30 latigazos-
-Si si tio no dire nada- exclame
-Muy bien sobrina eso queria oir- ahora antes que no marchemos arrodillate que te vamos a tirar nuestra lechita en tu carita-
 Me llenaron la cara de leche una vez mas y se fueron. Fui al baño a limpiarme, me mire al espejo y al verme. emiti una sonrisa, tal cual una puta......eso soy hace 10 años, LA PUTA SUMISA DE MI TIO.
                                                                                                      EMILIA                                                                                
 Mi face es Maria Emilia Fernandez y en la foto de perdl estoy sacando la lengua y mi TWITER es @EMIFERNANDEZ84

martes, 16 de diciembre de 2014

Mi mujer y yo de aventuras con su amante

Tengo una mujer tan caliente que creo lo puta lo mantuvo adentro, embotellado, hasta que un día no pudo más y desbordó sexo y pasión por todos lados. Tiene cuarenta años, con cuerpo de una de 25, con una cara muy bonita adornada por cabello negro, largo hasta los hombros.  Bajita, mide apenas cinco pies, cinco pulgadas.
Hace un par de años se puso tetas grandes, me costaron casi seis mil dólares, y luego se metió al gimnasio. Ahora mi mujer tiene un cuerpazo que le gusta enseñar con ropa reveladora, pero sin ser obscena, sobre todo cuando se trata de las tetas.
Tiene dos amantes, Jake y Lars. Jake es nuestro vecino, y conocimos a Lars por sugerencia de Jake. Este relato es de una aventura que pasamos con Lars.
Un día me llamó para pedirme que llevara a mi mujer a su casa, vive a casi una hora al sur. Le dije que no sería difícil, solo sería cuestión coordinar con del horario del trabajo. Me despedí de él diciendo que muy probable iríamos ese mismo fin de semana. Segundos después me volvió a llamar para pedirme que llevara a mi mujer totalmente desnuda. Le dije que tenía una mente torcida y que probablemente por eso le gustaba a mi esposa. 
Convencer a mi mujer de viajar una hora hasta la casa de Lars no fue difícil, la conversación fue algo más a menos así:
-¿Te gustaría ir a ver a Lars?
 -¡Claro que sí! 
Ahora, la conversación para convencerla de ir desnuda duró un poco más, y fue algo así:
-Le dije a Lars que ibas a llegar desnuda…- No respondió inmediatamente, era obvio que me iba a decir que estaba loco.
-Estás loco….-
-Saldríamos de noche, llegaríamos de noche, y con los vidrios del coche polarizados, nadie se daría cuenta…- Casi inmediatamente dijo:
-Ok.-
Je je, tengo buenos poderes persuasivos. El plan era de salir al apenas al anochecer, como a las ocho de la noche.
Y así lo hicimos. Salimos al garaje, ella desnuda,  con sólo zapatos rojos de tacón alto. Durante el viaje le toqué su sexo, ella abrió las piernas para darme acceso y sentí lo mojado que estaba. Luego me dijo que la dejara para poder concentrarse en Lars, que después me daría lo mío.
Lars vive en una calle cerrada, igual que nosotros. Nosotros tenemos garaje, y aunque muy rara vez metemos el auto ahí, hoy fue para que, obviamente, mi mujer pudiera subirse al coche. Pero aquí con Lars, el camino del coche para entrada a la casa daba hasta atrás de la casa misma, y no daba a ningún garaje. La calle terminaba en un círculo, con sólo tres casas al final, siendo la de Lars la del centro. La casa de la derecha estaba abandonada y del patio de la de la izquierda estaba separado por una barda alta y está a la vez alineada con arbustos que prohíben acercarse. Atrás de la casa es bosque.
Era imposible espiar el patio trasero de Lars, pero mi mujer estaba indecisa para bajarse del auto. Estábamos ya en la parte trasera de la casa, había una bombilla iluminando el patio trasero. Nos bajamos del auto y caminamos a la puerta que daba a la cocina. Llegamos temprano, casi a las nueve. Lars salió a recibirnos.
-Eres una hermosura- dijo Lars admirando la desnudez de Norma. La abrazó efusivo pasándole las manos brevemente por sus nalgas. Ella lo besó en los labios. Lars nos invitó a entrar. Yo mantuve la puerta abierta para que entrara ella, seguida por Lars. Adentro la mantuvo de pie frente a él, mientras estaba sentado en su sillón favorito. Volvió a reiterar que Norma estaba hermosa.
Normalmente, ni Lars ni Jake se esperan cinco segundos para desnudar a mi esposa. La saludan besándole los labios mientras las manos vuelan por todo el cuerpo. Pero esta noche Lars estaba mostrando un auto control tremendo, yo sé bien que el cabrón la traía dura. Yo estaba ya duro. Mi mujer estaba parada frente a él poniendo su peso en la pierna derecha mientras doblaba la izquierda levemente. Manos a la cintura. Lars se agarró la verga por sobre la tela del pantalón para reacomodarse, si, estaba duro igual que yo.
Lars nos dijo que había hecho reservaciones en un buen restaurante y que luego nos llevaría a un club nuevo para ir a bailar. Sardónica, Norma le preguntó:
-¿Me imagino estos lugares son para nudistas? No sé si te acuerdes, pero no tengo cambio de ropa.
Lars se levantó y fue al otro lado del cuarto donde tenía una bolsa de un almacén popular para mujeres, y de esta sacó una prenda; un vestido corto compuesto de una camisa y minifalda de la misma tela, con costura para hacerla parecer dos prendas separadas. La parte de arriba asemeja una camiseta estilo ‘polo’, de manga corta, con cuello y escote de tres botones. La falda estilo colegial, de pinzas, y corta que apenas cubría sus nalgas. De tela negra, de algodón delgado y a la cintura un cinto del mismo material.
-¿Y ropa interior?
-No la vas a necesitar cariño
Salimos a mi coche y una vez dentro, Lars y Norma comenzaron a besarse. Los dos en el asiento trasero, Lars atrás de mí, le estaba metiendo dos dedos a Norma, ella estaba jadeante y decidió quitarse el vestido quedando desnuda una vez más. Tuve que ajustar el retrovisor para ver la acción que se estaba desarrollando en mi asiento trasero, manteniendo un ojo en la calle mientras conducía. Mi mujer llegó al orgasmo en poco tiempo. Cuando llegamos al restaurant eran casi las diez de la noche, le ayude a bajarse del auto, ye se había puesto el vestido otra vez, me di cuenta que había una mancha en el asiento de piel del auto, era lo que había dejado ella cuando se chorreó.
Viendo mi expresión, me dijo que por eso se había quitado el vestido, para no mancharlo.
La cena fue amena, el restaurant es bastante bueno, y salimos de ahí casi a las once de la noche.  De ahí fuimos un bar a echarnos un trago. Estuvimos en un local de esos con barra larga y televisiones por todos lados. La pasamos bastante bien, con Norma y Lars actuando como si ellos fueran pareja. Hubo muchas miradas furtivas de los concurrentes, pues el vestido no le tapaba mucho. Lars Y Norma tomaron varias cervezas y margaritas, yo me pasé con agua gaseosa y de vez en cuando un té helado. La conversación fue amena, aun cuando estábamos ahí para que mi mujer se divirtiera, yo la estaba pasando bastante bien entretenido con la plática de Lars -quien siempre he dicho- es muy buen anfitrión. Nos dimos cuenta de varios chicos que observaban atentos a mi mujer; ella se levantó para ir al aseo y la minifalda se le subió lo suficiente alto para que dos de ellos se dieran cuenta que Norma no traía ropa interior. De inmediato codearon a los otros y con la vista ‘apuntaron’ hacia Norma y seis pares de ojos la siguieron hasta que se perdió de vista, sin importarles que nos diéramos cuenta del hecho. Muy atentos, antes de irse dos de los chicos, se detuvieron a la mesa y se disculparon con nosotros por sus miradas lascivas. Lars se levantó y muy serio dijo que si la dama no se quejaba, que entonces no había ningún problema y sonrió al último.  Esto trajo una sonrisa de los tipos y se acercaron a norma a besarla en la mejilla para decirle que estaba muy guapa, los dos se sorprendieron cuando ella los besó en los labios. De ahí nos fuimos al club a bailar, casi a la una de la mañana.
Cuando llegamos me tuve que ir al final del local, pues estaba bastante concurrido, y no había ya casi lugares donde aparcar. Estaba en una esquina del aparcadero donde casi no había luz y bajo árboles.
Lars y Norma se metieron a bailar entre la gente, y pronto los perdí de vista. Me puse a un esquina de la barra y me di cuenta que casi todos ahí eran menores de 25 años, 30 cuando mucho. Quizás yo era el viejo de todos a mis 45. Ordené vino tinto para Norma, una cerveza para Lars, agua para mí. Lars y Norma me encontraron sentado en un taburete a la barra, se puso ella entre mis rodillas y me besó diciendo que se la estaba pasando muy bien. Le acaricié el culo poniendo mis manos bajo la falda y sentí lo húmedo de su sexo.
Se sonrió y me dijo al oído que Lars la estaba manoseando y hasta le había metido un dedo. La había puesto muy caliente. Y otra cosa que la calienta es saberse asediada por los jóvenes en concurrencia. Había varios por ahí que descaradamente la veían de arriba abajo igual que como cuando estábamos en el bar, prácticamente desnudándola con la vista. Luego de jugar con ella casi dos horas, Lars, por ejemplo le metía los dedos cada que podía, yo le palpaba el culo cuando estaba junto a mí; o le hacíamos un ‘sándwich’ restregando nuestros cuerpos con el de ella, a veces yo frente a ella, a veces atrás. Estábamos pasándola bien, pero se llegó la hora de regresar.
De camino al coche, Norma y Lars se adelantaron y pude ver la mano de Lars bajo su falda. Cuando llegamos al coche, en vez de abrir la puerta para ella, la pone de espaldas contra el coche y la comienza a besar. Las manos ahora si ya están volando por debajo de la tela delgadita del vestido.
Cuando Lars sube las manos para apretarle las tetas, se sube suficiente para exponer el cuerpo de mi mujer desde más arriba de la cintura. Luego se pone de rodillas para lamerle la vagina. Ella tira la cabeza atrás para gozar la lengua de su amante. Yo me mantuve un poco alejado para ver si alguien nos podría descubrir. Había gente, mucha gente, pero estábamos suficiente alejados y nadie estaba poniendo atención. Lars casi provoca otro orgasmo, pero antes de que ella se chorreara, se puso de pie y saco su verga.
No podía ver muy bien, pero sin lugar a dudas, mi mujer estaba chupándole la verga. Lars estaba gruñendo, y me alarmé, pero no estaba haciendo tanto ruido que fuera a llamar la atención de otros. Luego de unos minutos, la puso de pie, y se la llevó al frente del coche, donde la acostó sobre el capó, le abrió las piernas y comenzaron a follar.  
Lars estaba de pie y mantenía las pernas de mi mujer sobre sus hombros. Mi mujer tenía la falda subida hasta la cintura. Jadeando y gruñendo con cada arremetida de Lars; yo permanecí parado montando guardia, pero no había aparente peligro de que fuéramos descubiertos. A los pocos minutos Lars se chorreó dentro de Norma, quedándose enterrado hasta la base sin moverse en el último empujón que dio. Luego después de unos segundos, soltó la piernas de Norma y la ayudó a incorporarse. Nos regresamos a casa de Lars.
Al día siguiente, como a eso de las once, volvieron a coger, en la cama de Lars y en la ducha. Yo sentado tomando café en la cocina estaba escuchando a mi mujer gruñir y suspirar con Lars.
Nos despedimos y fuimos a desayunar ella y yo, antes regresarnos a casa, ahora ella vestida con una segunda prenda que Lars le había regalado, igual que la de la noche anterior pero de diferente color.
Para que Norma ‘me diera lo mío’ se tardó un par de días, pues parece ser Lars la había dejado un poco adolorida. Cuando estábamos ahora ella y yo follando ¡nos calentábamos mutuamente recordando lo que había sucedido con Lars!    

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mi Tío, Mi transformador.

Mi “tío”, mi transformador.
Esta historia es 100% real. Bueno, 100%... real. O no. ¿Qué más da?
Para poner un poco en antecedentes, he de contar mi historia previa a estos sucesos que terminaron marcando mi vida posterior. Tengo 17 años, me llamo José y estudio en una ciudad cercana a la mía, donde no tengo ni amigos ni conocidos. Tan sólo mi “Tío” Ángel. Y lo entrecomillo porque no hay parentesco. Es un viejo amigo de mis padres, que toda su vida ha estado ahí. Muchos de vosotros tendréis a alguien así en vuestra vida y vuestra infancia. Pero imagino que a la mayoría no les hizo lo mismo que a mí.
Desde muy pequeño, he tenido la necesidad de usar prendas femeninas a escondidas. A muchas les sonará. Mis padres me pillaron unas cuantas veces y siempre el mismo drama. Que si el niño es maricón, que si esto no es normal… En fin, lo de siempre.
El caso es que llegado el momento de irme a estudiar fuera, mis padres no estaban del todo felices con la idea de dejarme sin supervisión, y como el tío Ángel vivía en esa ciudad, le pidieron que “me echara un ojo encima” de cuando en cuando.
Así mis visitas a su casa para almorzar o cenar fueron frecuentes. Me gustaba el tío Ángel. No, no en ese sentido, yo no soy homosexual. Era un hombre maduro, de 46 años, soltero empedernido, inteligente, divertido, bien formado… Un partidazo para cualquier chica.
Fue en una de esas visitas que me comentó, un poco avergonzado, que quería pedirme un favor. Le había comprado, según me dijo, un vestido carísimo a su nueva novia, para estrenarlo en la boda a la que iban a asistir. Y eso era cierto, En esa época en el entorno de mis padres hubo una boda bastante sonada. Por lo que no vi nada extraño en su comentario. Sí lo vi en el favor, que ya que los dos teníamos más o menos la misma talla, su chica y yo, que me lo probase por si había que descambiarlo. Si todo hubiese quedado así, no hubiese pasado nada, el problema es que me lo preguntó con el vestido en la mano. El traje largo, dorado, de raso más bonito que había visto en mi vida. Era un espectáculo de satén, oro y plumas. Nada más verlo me quedé muerto, creo que me ruboricé y todo. Era precioso, perfecto, ideal… Me enamoré de ése vestido al primer vistazo. No sé si se dio cuenta ahí, o ya lo sabía de antes por mis padres o, no sé. El caso es que me costó la misma vida parecer creíble mientras me negaba. El tacto por dios, que suavidad, que lujo.
Tuve que ceder, no pude evitarlo. Pero intenté parecer fastidiado y herido en mi hombría mientras le hacía prometer que me las pagaría. Una vez el vestido puesto, que me quedaba como un guante, apareció con los tacones. Unos preciosos zapatos de 13 cm de tacón, a juego con el vestido. Un poco de plataforma, charol dorado y adornos en pluma. Y claro,  ya con el vestido negarse era una tontería. De mi número, exacto. Parecían, fíjate que coincidencia, comprados para mí.
Mi problema fue, que por muy bien que representase el papel de machote haciendo un favor, no caí en esconder lo bien que me desenvolvía con unos tacones. Ahí fue cuando definitivamente me cazó.
Y su pregunta, al cabo de un instante, fue demoledora. ¿Tú… Tú sueles vestirte a menudo de mujer? Me soltó de golpe y sin anestesia.
Muerto me quedé, rojo perdido, balbuceando y nervioso a más no poder. Antes de acertar a decir lada en los diez segundos más largos de la historia, él sonrío y me dijo que no pasaba nada, que estaba bien, que conmigo estaba a salvo mi secreto. Me cogió del brazo y me llevó al sofá para tranquilizarme y me ofreció una copa. Yo estaba muerto de vergüenza allí. Paralizado y  rojo como un tomate. Sin decir ni pío. Él me ponía la copa, otra para él. Seguro y confiado, como si realmente no fuese para tanto. Acepté su bebida y dejándome llevar por su tranquilidad y aplomo le comencé a hablar de mi situación. El atendía cortésmente y después de volver a tranquilizarme, me preguntó si, ya que estaba y teníamos tiempo, era viernes y no había planes para ninguno, quería vestirme allí. Dejarle ver a mi otra mitad. Apelando a nuestra confianza y cariño mutuo, me sugirió que confiase en él mejor que en su mejor amigo. No sé si sería la copa, la situación, o el vestido que no paraba de mirar y acariciar encima de mi piel que acabé por ceder a su idea. Me iba a vestir de mujer, con ese precioso vestido para una persona que conocía toda mi vida. En cierto modo, era tranquilizador y desahogaba la idea.
Dúchate y aféitate todo. Cara y cuerpo. En el baño encontrarás cosas de mi chica que podrás usar. Talcos, desodorante y demás.
En la ducha las dudas volvían y los miedos. Todas las consecuencias de semejante idea. Pero el vestido… oh! El vestido. Y ya, el secreto estaba fuera, él lo sabía, no tenía nada que perder.
Duchado y depilado salí al dormitorio donde estaba de nuevo el vestido sobre la cama y, oh sorpresa, un conjunto de lencería de raso blanco y rosa. Sostén, braguitas, liguero y medias blancas. Y un corsé ceñidor de raso blanco. Al preguntar que qué era todo eso, su respuesta fue, si vas a hacer algo, hazlo bien princesa. Eso me ofendió. Vale que tenía un problema de travestismo ocasional concreto, pero era un chico, y no un marica. Pero el vestido…
Decidí que no podía dejar pasar ese conjunto y claro que me lo puse. Era distinto estar depilado, todo tan suave, mucho más intenso al tacto, más liviano ligero y femenino. Antes de ponerme el vestido, me pidió volver al baño, donde me abrió un cajón del mueble con la colección de productos de maquillaje más completa que había visto nunca. Tres veces más que mi madre, mi hermana y mi tía juntas. Totalmente asombrado le pregunte por ello, pero según él, todo eran cosas de su chica. Siempre se me dio bien maquillarme. Y la práctica que tenía hizo el resto. Todos esos vídeos de youtube y bueno, mi talento, me han hecho ser muy convincente a la hora de maquillarme. Y claro, nunca había tenido tanto producto ni tan bueno a mi alcance. Me esmeré a tope. Base, polvos, colorete brillante, eyeliner supermarcado, sombras en tres tonos rematadas en el interior del ojo y el punto de luz con un dorado muy muy brillante. Me gusta la purpurina, ¿qué pasa? Dos lunares falsos en el pómulo y labios perfilados, dejando para el final el último toque, el pintalabios que siempre aplico después de estar vestida.
Estaba tan metido en la situación, que cuando llegó con una preciosa peluca rubia de media melena ondulada, y un set de uñas postizas doradas metalizadas, ni me paré a pensar el ello. Me ayudó a ponérmelas, sin pensar sobretodo en cómo cojones me iba a quitar luego esas uñas, que decía en la caja que eran para dos semanas. La peluca me la colocó y me ayudó a peinarla. Sus manos, tanto con las uñas como con la peluca entraron en contacto con mi piel, en manos, hombros y espalda. Ligeramente, nada intenso, nada obsceno. Y… Caricia? O roce casual? Si bien me incomodó un poco, yo quería mi droga. Y él me la estaba dando. El vestido, que distinto sentirlo así. Depilado, maquillado, pelo largo. Los collares y los pendientes a juego con los anillos fueron el remate. Me acercó un bolso-clutch también a juego con el traje y el chal que lo completaba, y un tocado de plumas que sujetó a la peluca. Me puso todo el conjunto que su chica debía llevar a la boda. Y tres golpes de perfume Obsession para rematar. Me acompaño al salón y volvió a preparar un par de copas.
Hablamos de si ya estaba más tranquilo. Cómo me sentía y demás. Era una situación mágica. Un amigo con el que poder ser esa otra parte de mi mismo sin juzgarme ni ofenderme. Simplemente dos colegas. Ya más tranquilo, más relajado fui comportándome más femenino. Cosa que él sugirió que potenciase, que estaba segura allí con él. Que delicia poder andar a taconazos sin miedo a los vecinos cuando me dirigí al espejo del salón a pintarme los labios de un color cobre oscuro, muy brillante. Así me comentó, que si quería, podía ir a su casa a vestirme siempre que quisiera. Que no había problema. ¿Y su chica?... ¿Y el vestido, no es divino?...
Me dijo que lo entendía y lo comprendía, que tenía varios amigos homosexuales que también tenían esa necesidad. Curiosamente, yo estaba usando un traje de raso dorado y pintándome los labios color cobre mientras respondía “pero qué dices, que yo no soy maricón”… Y eso si sonó despectivo, a la par de irónico. El se puso más serio, y a la par notaba media sonrisa malévola en su rostro. De vuelta al sofá, con mi copa en la mano me preguntó si tenía algo en contra de los maricones. Yo le dije que no claro, que era muy tolerante. Que cada uno podía hacer con su culo lo que quisiera. Mamar pollas es gratis, que se hinchen… No sonó tan gracioso como pensaba.
Entonces comenzó a mezclar una trampa con amabilidad y reproche. Se encendió un cigarrillo y me preguntó si quería otro. Si bien lo he probado con amigos y demás no me consideraba fumador. Pero acepté al insistir en su oferta. En tu bolso encontrarás los tuyos. Yo procedí a abrir mi bolso y saqué un paquete de cigarrillos que no conocía. Virginia Slims. Largos, muy largos, de color blanco y fuerte olor mentolado. Con ese vestido son los que te pegan, me dijo. Eran suaves y sabrosos, muy mentolados. Volvió a su interrogatorio, ofendido por mis comentarios. ¿Y que pasa si algún conocido tuyo es maricón? ¿Le vas a dar de lado? No claro que no, porque dices eso? Coge el mando a distancia y dale al play. Puse el televisor donde aparecieron dos cachas de gimnasio besándose, y dando de mamar a un jovencito muy delgado. Yo me quedé de piedra. ¿Y que pasa si yo soy maricón, como tu dices? Blanco. De piedra. Muerto de vergüenza con mis labios color cobre abiertos de par en par y mi cigarrillo súper larguísimo en la mano totalmente amanerada.
¿Sabes que te digo? Qué sí, que lo soy. Y pensaba que tú me entenderías. Y me apoyarías. Yo no sabía que decir. Madre mía. Que situación. Lo siguiente fue lo que me dejó de piedra.
¿Y sabes qué más? Tú también lo eres. Y si no lo eres, te voy a hacer yo.
Ahí la situación se puso tensa, Ofendidos los dos, nerviosos, me levanté asustado para irme cuando me soltó de golpe y porrazo si pensaba salir a la calle con esa pinta de maricona. No, con mi ropa. Tu ropa no sabes donde está. Y no vas a volver al baño. Te vas a sentar aquí y me vas a escuchar. Estamos perdiendo la cabeza cariño, terminó. Con la peli porno supergay puesta, con su copa en la mano me señaló un escondite de la estantería donde había una webcam wifi grabándolo todo. Lo editaré para que parezca que te colaste en mi casa a vestirte de mujer. Mis padres, mis amigos, toda mi escuela lo sabrían.
Completamente en shock, bloqueado sin saber que decir o hacer, muerto de miedo y a punto de romper a llorar vinieron los ruegos y las súplicas. Todos los por favor del mundo no tuvieron efecto, hasta el “haré todo lo que me pidas”…
Haré todo lo que me pidas no fue mi mejor frase, allí de pie en traje de gala, subido en mis tacones de vértigo frente al hombre que me vistió de mujer y ahora me amenazaba con exponerme. Me tomo de los hombros y me volvió al espejo, para hablarme suavemente y decirme lo bonita que estaba. Eso es verdad. Estaba maravillosa. Era una bomba dorada de plumas, brillantina y maquillaje. Parecía más una showgirl que una chica en una boda. Mi imagen me enamoraba y me bloqueaba. Sus manos acariciaban mis hombros y mi culo. Rechazo. Apartarle con la mano y volver al sofá a encender otro cigarrillo largo y beber de mi copa. Intenté razonar con él, explicarle que no era gay, que lo admiraba igual y lo respetaba mucho más, que su secreto conmigo estaba a salvo también y lo dejásemos ahí. Que nunca más me vestiría con él para no confundirle y listo. Y mi mejor sonrisa y golpe de pestañas…
¿Me dejarás hacer todo lo que quiera? Recuerda el vídeo que he grabado. Tú solo harás lo que quieras hacer, no te forzaré a hacer nada de lo que no quieras. Pero tú me dejarás hacer todo lo que quiera. Ese fue su acuerdo. Su oferta para no delatarme y exponerme.  Y ya no podía negarme.  Asentí pensando en las consecuencias de mi negativa y acobardado y muerto de miedo accedí a su trato. El intentaría volverme marica y yo no me resistiría.
Él se sentó a mi lado y me puso la mano en un muslo, y la otra en la espalda. Mi secreto va a ser tu secreto a partir de hoy. Hoy te voy a hacer maricona, como yo. Acariciando mi muslo y rodilla, con el tono más suave del mundo y cierto retintín de reproche y castigo al decir “maricona” lo más cercano a un tío que nunca tuve me decía que me iba a volver homosexual.
Más sollozos. No llores reina que se te va a correr el rimel. El era gay, pero no amanerado, no tenía pluma. La estaba forzando para humillarme y reírse de mí por mis comentarios.
Pero era tranquilizador al mismo tiempo. Me puso otra copa, bebí fuerte, su mano en mi muslo y mi espalda. Mira la peli y relájate. Pero no puede ser, que no lo soy, por favor. Shhhh! Mira la peli.
Con mi copa en la mano, el vestido más hermoso del mundo y pintada como una stripper de las vegas, fumaba mi cigarrillo largo y veía en la pantalla de 51 pulgadas un hombretón y un travesti chupándole la polla dulcemente. Su mano fue de mi muslo a mi pecho, y la de su espalda se tornó firme para apresarme cuando intenté escapar de nuevo. Sentado en el sofá, mi pecho plano envuelto en plumas y raso estaba siendo acariciado por otro hombre. Bebí otro sorbo, fumé otra calada y mi pezón derecho sufrió un pellizco. No dolió. Gemí, mierda. Gemí. Me había dado placer.
En la tele el travesti chupaba loca de placer la polla del hombre. Mi pezón y pecho estaban siendo torturados por placer y caricias. Fumé otra calada, y pedí por favor que me dejase.
Shhhh! Relájate, mira como disfrutan esos “maricones”. Cerré los ojos, ofendido, abrumado. Mi pezón acariciado, Mi espalda acariciada. Se puso enfrente de mí, le vi enorme, fuerte y masculino. Mis manos estaban decoradas con anillos y uñas metalizadas. Se desnudó quedando en boxers con un paquete enorme junto a mi cara. Se sentó otra vez y se pegó más a mí.
Mira como disfrutan. Ahora el hombre la estaba penetrando. Cuando la polla en el televisor rompió la entrada del travesti mi entrepierna fue agarrada fuertemente, soltando un gritito ahogado y femenino. Relajó su mano y comenzó a masajear mi entrepierna. Me estaba excitando y entré en erección. Te gusta, lo noto. Déjate, asúmelo.
Mi no, por favor salió medio ahogado por un asomo de gemido. Toma, píntate los labios otra vez, que quiero verlo. Sin saber porqué, lo hice. Pintarme los labios junto a un hombre medio desnudo que sobaba mi entrepierna y mi espalda. Y me gustaba. Era placer lo que sentía.
Placer e impotencia. Se puso de pie y me puso a mí. Yo podía negarme según el trato, pero no podía realmente. Me abrazó y me acarició del muslo al culo y la espalda. Besó mi cuello y yo sollozaba y gemía. Confundido totalmente. Él tenía razón. Me estaba volviendo homosexual. Mis manos estaban fijas en mis costados. Me negaba. No, ni hablar. Abusará de mí pero no seré lo que él quiere… simplemente, le dejaré usarme aunque me encante…  Ya no sabía ni que pensaba.
Después de acariciar mi cuerpo por completo, de restregar su cuerpo contra el mío y dejarme sentir su enorme polla aprisionada en sus calzones contra mi vestido y mis braguitas, se bajó los calzones y liberó su enorme pollón delante de mí. Lo que vi fugazmente era enorme, y cerré los ojos y miré a otro lado.
Su cara en mi oreja mordisqueaba mi lóbulo y me susurraba, mírala, no te niegues. Y sus manos levantaban mi vestido y bajaban mis braguitas de raso dejando salir mi polla en erección… si podía llamarse así.
Al mirar abajo y verlas juntas la mía era casi la mitad que la suya. Verlas así fue lo más humillante de toda la noche, el momento definitorio, cuando los sollozos pasaron a lágrimas. No muchas, solo un par. Agarrar mi polla y unirla a la suya en un masaje completamente homosexual fue el mayor placer recibido hasta la fecha.
Por supuesto, para rematar la faena, aún era virgen. Las lágrimas pasaron a gemidos, gemidos intensos, Temblor, placer, mis manos agarraron sus hombros y se abrazaron. No… alcancé a susurrar, sin saber si llegó a ser ni tan siquiera audible. ¿Te gusta verdad mariconcita? Gemidos ¿Te encanta mi polla verdad maricón? Gemidos intensos ¿Dime que te gusta vamos, dime que ya te he vuelto maricón? Gemidos. No lo voy a decir. Gemidos. Placer.
Corrida.
Fuertemente abrazado a él mi polla empezó a disparar chorros de semen como nunca. El placer más intenso me recorría mientras gemía a gritos de placer. Mi semen usado de lubricante hacía la doble masturbación más fluida y suave, más intensa. Gemidos, Placer… Vergüenza.
Como siempre después de pajearme vestido de mujer mi lado masculino volvió con fuerza, avergonzándome y arrepintiéndome y jurando y perjurando que no lo volvería a hacer. En esta ocasión, también fue así. Él sabía que ocurría y me sujetaba fuerte mientras sollozaba e intentaba escapar.
Estate quieto que tenemos que afianzar tu homosexualidad reina. Humillado y violentado intenté zafarme para ser puesto fácilmente de cara al espejo. La misma imagen de diosa femenina envuelta en raso, plumas y maquillaje me fue devuelta. Mi pelo rubio adornado con plumas y mi perfecto maquillaje apenas corrido por dos lagrimitas. Salvo mi pollita aún goteando semen en mi entrepierna y un hombretón desnudo agarrándome por detrás.
No te niegues, no te resistas, hay que asegurarse de que lo eres. Ya ni siquiera lo decía, pero yo lo pensaba. Maricón, marica, loca, homosexual… todo eso resonaba en mi cabeza… pero no sonaba mal.
Sus manos húmedas de mi semen se introdujeron en mis braguitas, por mi culo, y un dedo lubricado rompió la entrada de golpe y hasta el fondo. Grité y salté, intenté escapar pero era su prisionero.
No, No , No, No… Shhhh! Asúmelo. Su dedo se movía en mi culo. Placer. Placer, Gemidos. No, No, No…
Deja de moverte, verás como te gusta. Su dedo se movía adelante y atrás, en círculos. Me relajé. Placer, Gemidos. Silencio. Gemidos.
Y ahora te voy a follar como la puta maricona que eres zorra.
Obviamente dije que no, me revolví y resistí. Pero la bebida, la fuerte corrida y el estrés emocional me tenían débil e impotente. Eso resonaba en mi cabeza, impotente, maricón.  Mientras mis ojos me veían a mi mismo en el espejo del salón, tumbado en el suelo, con las piernas abiertas y el vestido levantado y mi Tío Ángel hundiendo su polla en mi culo despacio y suavemente, casi sin esfuerzo. Mi cabeza resonaba con impotente, maricona, puta, zorra, maricon. Su polla entraba poco a poco en mí mientras mi boca susurraba No, No, No, No…
La expresión triste y de llanto, sin lágrimas ningunas, dieron paso poco a poco a expresión de relax, hasta que mi imagen devuelta del espejo me excitaba más y más. Y la polla que rompía mi culo y acariciaba las paredes de mi ano suavemente, cambiándome, volviéndome, enviaba oleadas de placer por todo mi cuerpo. Mis manitas tocaban el suelo buscando la mejor postura, la más placentera. Totalmente cubierta por un hombre con su polla enterrada en mi culo no podía negarlo más. Su ultima “maricona” fue devuelta con un Sí. Esto le animó y me agarró la cintura situándome a cuatro patas, cubriéndome como una yegua en celo y follando mi culo fuerte, a golpes cada vez más profundos, sus pelotas golpeaban mis cachetes y cada golpe era devuelto por un gemido chillón. Su mano volvió a mi polla y la empezó a masturbar fuertemente mientras me follaba hasta que no pude evitar correrme  de nuevo en su mano, mucho más intensamente esta vez.
Detenidos tras las convulsiones orgásmicas, su polla dentro de mi culo era un invasor agradable y placentero, su mano ordeñaba mi pollita y mis ojos se cerraban de vergüenza y arrepentimiento.
Me dejó sentada en el suelo. Mirando hacia abajo con los ojos cerrados. Sollozando. No le vi ponerse de pie frente a mi ni quitarse el condón con el que me había follado. Solo sentí una cosa suave, húmeda y caliente rozar mis labios y mis maquilladísimas mejillas. Abrí los ojos y miré. Su polla rozando mis labios cremosos y mi cara. Le miré. Él asintió. Conviértete, Asúmelo. Vuélvete… Dijo. Marica, Putita. Nenaza. Maricona travesti sonaba en mi cabeza mientras tímidamente recogía sus huevos con mi manita y besaba la punta de su glande que dejé entrar en mi pintadísima boca para mamar mi primera polla por voluntad propia. Caliente, suave, sabrosa, dulce, agria… Mamando, estoy mamando una polla. Me gusta. Gemido. Mamada. Mírame, le miré con su polla en mi boca. Tócate. Disfrútalo zorrita. Mamada. Mamada. Placer. Gemido. Masturbación. Mamada. Placer. Masturbación.
Su polla pulsaba, crecía, se endurecía, él gemía. Yo mamaba. Me corrí por tercera vez con su polla en la boca, húmeda y caliente. Su polla dejó mi boca vacía mientras me corría y volvió a acariciar mis labios y mi cara cuando un chorro de semen caliente y viscoso comenzó a recorrer mi cara y labios. Su glande pegado a mi mejilla dejaba escapar líquido precioso y viscoso, caliente y sabroso que recorría mis mejillas, mis labios y entraba en mi boca.
Abrí los ojos y el mundo se detuvo. Le miré, me miré en el espejo y vi a otra persona. No era ya el chico que entró a mediodía. Era una reina. Reinona si queréis. Pero distinta. Y segura dentro de su Fanta de masculinidad.
No volví a hablar en toda la noche. Me recogió del suelo y desvistió. Me llevó a la ducha y me lavó. Me secó y me perfumó y me puso una bata de raso y unas mulés bajotas con plumas. Me llevó al sofá y me ofreció uno de mis cigarrillos. Me besó en los labios y se lo devolví dejándole besarme.
Las uñas, las uñas no se despegaron en una semana. Una semana de ropitas, maquillajes, tacones, placer, gemidos, su polla, la polla de su novio…
Ya os hacéis una idea.
Besos.