miércoles, 17 de diciembre de 2014

Abusada por mi tio y mi primo

La historia que les contare fue cuando yo tenia 20 años.Todo empezo cuando mi primo,que estaba mucho tiempo en casa, ya que somos casi de la misma edad y pasamos mucho tiempo juntos, me descubrio masturbandome en el baño y el muy turro me filmo y me saco fotos sin que yo supiera nada de eso, hasta que un dia me lo dijo:
- Maria te tengo que decir algo-.
-Que cosa-.
-Hace un tiempo te vi masturbandote en el baño y te filme-.
-Queeeeeeeeeee.- respondi exaltada
-Si, te filme, te saque fotos e inclusive se las mostre a mi papa.-
-NO PODES HABER HECHO ESO HIJO DE PUTA!!!!.- Replique
-Si, perdon pero lo hice y ahora mi papa quiere que nos satisfagas a ambos,sino le mostraremos esto a tus padres y a toda la familia y demas.-
- ESTAN LOCOS!!!!! como van a hacerme hacer eso!!!. Son mi tio y mi primo!!!!! Son unos degenerados!!!!.-
-Puede ser, pero es la desicion de mi padre y ya no hay marcha atras.- aceptas o no aceptas?.- me respondio.
No podia creer lo que me estaba pasando, mi tio y mi primo, casi un hermano para mi, me querian coger y no se que otras cosas mas!!!.
-Como seria? Le pregunte
-Vamos a esperar que tus padres viajen como todos lo meses a ver a la abuela Emilia a Buenos Aires y eso 2 dias, vos seras nuestra putita sumisa.
-Hijos de puta- solo atine a responder
-O sea que aceptas?.-me dijo
-Si. No tengo opcion no?.-
-Claro que no tenes opcion jaja.- se burlo
Mi tio tenia 52 años y es hermano de mi mama, es un señor respetable para todo el mundo, jamas supuse que podria hacer algo de ese estilo con nadie y mucho menos con su sobrina y ahijada.
 Llego el dia en que mis padres se marcharon a Buenos Aires, unos 400 km de mi ciudad,asi que yo quedaba a cargo de mi casa y sola, como mi Tio Carlos lo sabia desde hace mas de 2 años cuando cumpli los 18,me dejaban sola para cuidarla y yo pudiera salir con mis amigas el finde.
 Mis padres se marcharon a las 7 de la mañana del sabado y el Tio Carlos y mi primo Gaston a las 8 ya tocaron el timbre. Yo estaba ya levantada porque los estaba esperando pero aun con el pijama de dormir.
 -Hola Maria, estas listas para hacernos pasar un fin de semana inolvidable? se presento mi tio
-si Tio.- con teste con una voz tenue
-Entonces empecemos, no perdamos ni un minuto de tiempo.-acoto el.
Mi tio traia un un bolso lleno de cosas,Yo pensaba que era su ropa, pero eran todos articulos sexuales y sobre todo de sadismo. Empece a tener un poco de miedo pero a la vez pense es mi tio y no me hara nada que me haga daño.
 Mi Tio hablo y me dijo:- A partir de este momento Maria vos seras mi esclava hasta las 21 horas de mañana domingo y no te podras quejar ni desistir a nada que te proponga yo, sino seras castigada con este latigo, entres 10 o 30 fustazos segun tu desobediencia,ENTENDIDO!!!.- grito
Si Tio.- respondi
-Desnudate totalmente y ponte en 4 patas asi sabes lo que duele el latigo- continuo diciendome
Yo timidamente me fui sacando el pijama y luego el tanga ya que sujetador no tenia porque recien me levantaba. Me ubique en 4 patas dando el culo a mi tio. Estuve asi varios minutos siendo observada por padre e hijo hasta que sin esperarlo cayo un fortisimo latigazo en mis nalgas que me hizo llorar de dolor.
- AAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYY .-grite sin contemplacion
-Eso multiplicado por 10 o 30 veces te espera si no obedeces mis ordenes putita. 
- Ahora ve,bañate,sacate todos los pelos del cuerpo si es que tienes alguno y vuelve a la sala desnuda, asi permaneceras hasta que temine tu esclavitud- siguio diciendo.
Fui al ducharme, me mire al espejo y observe la marca del latigo que me habia quedado en mis nalgas, era un linea roja que atravesaba todo mi culito y al mojarme con el agua me ardia un monton, respire profundo, me segui bañando y pensando en que seria capaz mi tio Carlos en hacerle a su sobrina preferida,como el decia siempre.
 Sali del baño tal cual me lo habia pedido(desnuda y depilada)
Me dio mucha verguenza ver al tio y a Gaston sentados en el sillon del living y mirandome sin sacarme los ojos de encima. Calculo me hicieron una radiografia de mi anatomia.
 -Desfila para nosotros nena.- me ordeno el tio
Eso hice y pase por delante de ellos 4 o 5 veces mientras mi tio le comentaba a Gaston: - Viste hijo que buen culo tiene tu prima?-
-¿Ya se lo habran roto?jaja
-Que tetas y que pezones para chuparlos hasta el hartazgo!!!
verdad hijo?
-si PAPA- respondio
-Pero hay que admitir que lo mejor que tiene es su coño- - Que labios carnosos y que perfectos, se notan a la distancia cuando camina ¿viste Gaston?
-Y pensar que cuando nacio yo veia como le cambiaban los pañales y ahora mira como crecio y que pinta de puta tiene jajaja.- culmino diciendo.
A continuacion me dijo que a partir de ese momento yo seria usada como una perra y me tendrian como si fuese ese animalito domestico. Tenia que andar todo el tiempo en 4 patas, solo comeria a la noche y directamente del plato con la boca, lo mismo con el agua.Para eso me coloco en las manos unos guantes sin dedos que no me permitia agarrar nada, me puso un collar en el cuello y me metio un consolador anal con unas tiras de cueros que colgaban al final como si fuera una cola de perro. Cuando me introduzco esa cosa en el culo me dolio bastante ya que salvo un dedo nunca me habia metido nada.
 Mi primo agarro una correa.me la puso en el collar y me saco a pasear por la casa y por el patio. Mi tio sacaba fotos y filmaba. Yo me sentia totalmente humillada pero sabia que no tenia alternativa, sino iba a ser castigada brutalmente.
 Cuando termino el paseo me hizo poner boca arriba con las piernas y los brazos levantados,como hace un perrito cuando quiere que lo acaricien. En es posicion paso sus manos por mis tetas y toco por primera vez mi coño.Introduzco dos dedos en el y me froto el clitoris. Esa estimulacion, mas el dildo que tenia en el culo, hizo que me empezara a exitar. El al sentir que mi coñito estaba humedo, me advirtio que ni se me ocurra acabar. Solo el me diria cuando yo pudiese llegar al orgasmo.
 Ordeno que me arrodillara y le dijo a Gaston que me esposara las manos atras y que me pusiera una venda en los ojos. Asi lo hizo mi primo.
- Hijo saca la pija y haz que te la chupe-
Mi primo no tardo en ponermela en la boca y en pocos segundo ya la tenia toda adentro. sacando mi primer arcada y haciendo caer saliva por mi barbilla.
- Quiero que la chupes como una buena puta-. acoto mi tio.  Comence a lamerla de arriba hacia abajo, chupàndole los huevos y metiendomela lo que mas podia. Se me dificultaba un poco al no tener las manos libres.
-Muy bien Maria!!, estas fotos seran una prueba mas para mostrales a la familia si no cumples con cada orden que te doy.- Rubrico tio Carlos por las dudas que yo me negara a hacer algo.
- Ahora hijo follale la boca sin ninguna contemplacion, quiero que se atragante y si vomita no te hagas problemas, vos segui hasta llenarle la boca de leche.-
Mi primo comenzo con la embestida a mi boca. Entraba y salia como se me estuviese follando el coño. Con mucha fuerza me la metia integramente y las arcadas no tardaron en llegar.De mis ojos caian lagrimas y la saliva que brotaba  de mi boca me cubrian las tetas y las piernas. A la sexta o septima embestida brutal me vino un vomito terrible, enchastrando todo el piso y mi cuerpo. Y cuando aun no me habia recuperado, me largo su leche adentro  de la boca que no tuve mas remedio que tragarlo sino me hubiese ahogado nuevamente.
- BRAVOOOOO  JAJAAJA- exclamo el tio
-Ahora ve a lavarla pero con agua fria, no quiero nada de clemencia para nuestra perrita hijo.-
Asi lo hizo Gaston, me metio en la ducha tal cual estaba,con las manos esposadas a la espalda y abrio solo el agua fria. La sensacion fue tremenda y por poco me pongo a llorar al sentirme tan humillada.
-NO LA SEQUES!!!!.- grito su papa
Salimos del baño me arrodillo otra vez y dijo: -AHORA SERA MI TURNO HIJO.-
Saco su verga me la metio en la boca e hizo que lo hiciera acabar. Luego de unos minutos me tiro su semen en la cara, quedando yo con su liquido en el pelo, frente, boca y mejilla.
-EXCELENTE, asi quedaras el resto del dia, mi semen lo llevaras contigo en esa hermosa carita hasta que se me antoje jaja
-Ahora son casi las 12 del mediodia y nosotros pediremos algo para comer, vos mientras te quedaras en el suelo con el culo enfocando a la mesa y tu cara en el piso asi podemos verte los agujeritos mientras nos alimentamos.-
 Asi estuve alrededor de una hora y media, ya casi no sentia las piernas de estar tanto tiempo en pompa sin poder moverme y temblando de frio, la piel de mi cara la sentia tirante, debido a que el semen de mi tio ya se habia secado. Ademas me cambio el consolador que tenia en el culo por uno mas grande y que no tenia flecos, era como un tapon.
 Me dijo -Quiero que tu culo se dilate lo mas que se pueda, lo hago por tu bien nene mia.-
Cuando terminaron de almorzar, me dieron la orden que ya podia moverme y si queria tomar agua lo hiciera. Eso si, en el recipiente que estaba a mi lado, y solo podia beber usando la boca como lo hace una perrita. Tenia mucha sed asi que pese a lo denigrante tome el agua a lambetazos y sin para hasta saciar mi sed.
 - Seguro debes tener ganas de hacer tus nesecidades supongo.-
 - Si, tengo ganas.- conteste
 -Gaston sacala al patio y que haga ahi.-
- pero yo......
-Callate puta. no tenes opinion.- interrumpio mi tio
Asi fue como me sacaron al patio. yo siempre en cuatro patas. Dijeron que me quedaria ahi hasta que hagas mis nesecidades y que si no hacia las dos(pis y caca) no entraria. Procedironon a quitarme el consolador del ano, ya que a mi me era imposible por los guantes que tenia en mis manos.
Pis pude hacer enseguida, mas alla de la verguenza que me daba ser observada por ellos, pero lo otro no podia por los nervios, asi que estuve por lo menos dos horas en el patio intentando cagar y soportando el frio de la tarde, ya que estaba entrando el invierno y las temperaturas no superbana los 15 grados. Los llame tres veces en ese lapso para decirles que no podia y que tenia mucho frio pero ninguno de los dos vino. Solo me miraban por la ventana.
 Al final, me concente como pude,me acostumbre a ser observada y me salio un poco - YA HICEEE. POR FAVOR ENTRENMEEEEEEEE!!!.- grite
Salio mi tio,miro si era lo suficiente y gracias a Dios me hizo entrar, antes me lavo el culo con una esponja con agua fria, lo que hizo aumentar aun mas el frio que tenia. Mis pezones se partian de lo duro que estaban, mi nariz roja y tenia los pies helados.
 Me coloco nuevamente el plug en el ano y esta vez ya con un poquito de saliva entro rapidamente, ya estaba bastante agrandado mi agujerito.
- Esperaremos que te se te pase el frio un rato y despues te follaremos sobrinita jajaja.-
Me hicieron poner cerca del calefactor y asi me recupere algo. A continuacion me dijo que fuera hacia la habitacion, siempre en 4 patas y esperara ahi acostada boca arriba. En 5 minutos llegaron ambos.
-Te vamos a follar de a uno, y para que sea mas perverso te voy a atar a la cama.- dijo Mi tio
Asi fue como me ataron las manos en cada punta del respaldar e inclusive levantaron mis piernas y las ataron a cada una junto a mis manos. Quede con mi concha y mi culo bien expuesto hacia la vista de los dos y asi les seria muy facil penetrarme por el agujero que quisieran, suponia yo.
 -Te dejo primero hijo.-- Disfruta al maximo y no tengas compacion.-
 -Si, papa, asi sera-.
-Antes de empezar hijito le voy a poner esta bola en la boca, asi no podra gritar y no podra pedir que pares-.
Era un mordaza con una bola en el medio,que entraba justo en mi boca y no me permitia emitir una sola palabra y aparte me hacia babear mucho.
 Mi tio salio del cuarto y quede sola con Gaston.
-Primita , no sabes las ganas que tenia de cogerte, desde chico te tuve ganas, no sabes las pajas que me hice pensando en vos, cuando estabas en bikini en la pileta,cuando te paseabas con poca ropa por la casa como provoncadome-
-Como jugabas conmigo putita.- -Sabias que yo me calentaba y seguias vistiendote adelante mio cuando teniamas 12 años¿te acordas?.- -Te propuse tocarte y jamas me dejaste.-
-Y ahora te tengo indefensa, con el coño a mi merced y a punto de follarte!!!! jajaja
Me moria de bronca e indignacion por esas palabras y no podia defenderme en absoluto. El comenzo a lamerme el coño y a tocarme por todos lados, como un desesperado. Luego de un rato de muchos besos frotadas y lamidas, puso su pene, que era de tamaño normal, en la entrada de mi vagina y de un empujon me la metio toda. Comenzo un movimiento brusco de ida y vuelta que me hacian gemir por la fuerza que le daba.
-TE GUSTA?
- Parece que si, siento tu coño mojado-
Yo no podia decir nada pero era verdad que me estaba exitando. No podia controlar que mi cuevita se mojara y mis jugos se hagan notar. Cunado ya estaba empezando a disfrutar, me la saco, retiros el consolador del culo y lo reemplazo por su verga. Jamas me habia follado el culo un hombre, y al no tener lubricacion previa me dolia bastante, pero el siguio dandome duro y pareja hasta que senti salir su leche calentita. Estuvo un ratito quieto y la saco suavemente.Sentia el culo muy abierto y la leche saliendo sin que pudiera retenerla pese a que quisiera. No controlaba el esfinter.
- Gracias primita por tanto placer-. me dijo Gaston y se fue.
Entro mi tio. saco fotos y comento
-Veo que te a roto el culito sobrina.-
-Habra que aprovechar lo dilatado que esta y seguir dandole bomba jajajaja-.- Me voy a poner un preservativo para no ensuciarme con la leche que tenes en tu agujero.-
Saco su verga para ponerse el condon y observe que tenia un grosor importante.Nunca habia visto una tan gruesa pese a mi poca experiencia en ese entonces. Pense... eso no me va a entrar en el culo.
 Pero me equivoque, al tener el semen de mi primo, apoyo su polla en mi lubricado ano y lentamente fue entrando. Lloraba de dolor, pero ya iba por la mitad y seguia su camino. No podia creer que semejante grosor entrara en mi culo. Se detuvo un instante y cuando yo pense que pararia, me la metio de golpe y entro toda. Creo que perdi el conocimiento por un momento. El dolor era insoportable,mas aun que el tio empezo a bombear sin importarle lo que estaba sufriendo. Tras 5 minutos de follarme el culo sin parar, la retiro y se pajeo frente a mi. tirandome la leche por todo el cuerpo.
-Te quedaras asi un rato mas.- me dijo
- Tu culo esta destrozado ya- -A partir de ahora no tendras problemas de recibir una polla o lo que sea por ahi-.
-Nos vemos en un rato mi sobrina preferida
No se cuanto paso pero a mi se me hizo eterna la espera, atada en una posicion super incomoda y con semen por todo el cuerpo, mas el que aun tenia en la cara de mas temprano. Sin contar el dolor en el ano, que poco a poco iba disminuyendo.
 -Perrita ya son las 7 de la tarde, has estado dos horas en esa posicion- te desatare la piernas asi vas recobrando la circulacion.-
-Seguiras atada de las manos.-
Procedio a hacer lo que dijo y se marcho nuevamente.
Ahora y despues unos minutos largos, entro mi primo y empezo a masturbarme con sus dedos. 
-Quiero que me avises cuando estes por acabar primita-
Para eso me saco la mordaza, aliviandome un monton. La saliva que tenia acumulada cayo por la comisura de mi labios hacias un costado.
-Si.- solo pude decir
Me frotaba el clitoris de arriba a abajo, metia sus dedos en mi coño y volvia a estimular mi boton de placer. Ese accionar lo repetia reiteradas veces acrecentando su velocidad y cuando ya sentia que el orgasmo me venia le avise.
-Ya acabo Gaston.-
Al oir mis palabras dejo de frotarme
- Querias acabar y todo primita!!jaja - no no, el placer es solo mio y de papa jaja.- contesto
- Vos solo das placer, no vas a gozar jajajaja
Me puse a llorar y me preguntaba porque tanta humillacion y degradacion hacia mi. Me sentia un juguete para ellos.....y realmente lo era.
 Entro el Tio Carlos y Gaston le conto lo sucedido.
-jaja como pensaste que ibas a acabar nena!!! jaja- -Vos no podes tener nada de placer jaja- - Pero me gusta hacerte sufrir asi- Termino diciendo.
-Ahora seras una perrita mudita.- continuo diciendo
- Revisamos toda tu habitacion y encontramos entre otras cosas un consolador y varias tanguitas bien sexy-
-veo que sos muy pervertida jaja, y si no sigues haciendo lo que te ordeno todo el mundo se enterara de lo puta que eres jaja-
Trajo una tanga roja, bastante transparente, me la hizo ver primero y dijo que me la meteria en el coño para que se moje bien con mis jugos. Procedio y en segundos tenia mi tanguita totalmente dentro de mi cuevita.
 Se fue un momento y luego volvieron los dos. Me tocaron por todos lados, especialemnte el clitoris para que me mojara aun mas. Una vez que observaron que mi ropa interior estaba empapada de fluidos vaginales, la sacaron del coño y me la pusieron en la boca. Como entraba bastante justo, me provoco dos pequeñas arcadas hasta que se acomodo bien en la boca. El gusto de mis jugos salia cada vez mas, al unisrse con la saliva. Tomo una cinta de embalar y me tapo la boca dando 2 vueltas por mi cabeza. Pense que me iba a ahogar, ademas de no poder emitir ningun sonido. Era realmente una mudita..como lo habia dicho mi tio anteriormente.
  -Te quedaras asi hasta la hora de la cena sobrinita mudita jaja-
Y ahi quede yo, desnuda en la cama, con las manos atadas al respaldar, cubierta de leche seca, con el culo bien roto y dilatado, con mi tanga dentro de la boca, amordazada y sin posibilidad de emitir ningun tipo de sonido. Estaba a merced de mi tio y mi primo y solo a esperar sus desiciones.
 -Ya es hora de la cena mudita-
Ambos me desataron las manos de la cama y mi tio ordeno que vaya a la cocina en 4 patas que tenia la comida servida. Llegue y vi un plato de comida en el suelo y el agua su lado.
-Ahi tienes la comida perrita, va a ser mejor que lo comas todo porque es la unica comida hasta mañana  a la noche.
Pense que me estaba cargando porque aun no me habia sacado la mordaza.
-No podes comer? - uuuuuu tiene la boca tapada- - que pena me da Maria- Se burlaba el sadico de mi tio
-Igual te la tendras que comer!!!!!
Agarro el plato de tallarines con salsa roja y me lo tiro en la cara
-quizas algo pase por la boca jajajajaja-
Me puse a llorar. En silencio claro ya que no me salia ningun tipo de sonido.
-Quedate ahi que nosotros vamos a comer y despues vemos que hacemos con vos sobrina-
Tenia sed y hambre. ya hacia un dia que no probaba bocado alguno.La salsa me chorreaba por la cara y las tetas.
A la hora mas o menos volvieron y me sacaron la mordaza al fin.
-Pensaste que no ibas a comer hoy?-
-como tu tio no le va a dar de comer a la sobrina preferida..-
Trajo otro plato de tallarines, lo coloco en el piso y dijo
-Ahi tienes tu comida, eso si no podras usar las manos como veras, ya que los guantes no te lo permiten.Por lo tanto comeras directamente de la boca.
Comi del plato, como una verdadera perra, y con el hambre que tenia no deje nada. Luego pase al agua y tampoco deje casi nada.
 -Muy bien sobrina, ahora iras a ducharte, a sacarte todo ese semen que tenes impregnado en la piel, y dormiras  aca abajo de la mesa, atadas tus mano a los pies, rodeando una pata de la mesa, asi no podras salir de ese lugar sin nuestra ayuda-
 Dormi como pude, hecha un ovillo, rodeando la pata de la mesa
Al otro dia me desperte con el ruido de la caminata de mi Tio, Me desato y me envio al patio para que orinara.
-Hoy no comeras nada sobrina, solo podes tomar agua.- 
-¿Poque tanta humillacion tio?- pregunte
- Callate y obedece puta!!!!!-Grito
- Hoy seras realmente una puta- Continuo dicioendo
- Hable con mis amigos, y le dije que tenia una puta en casa, les voy a cobrar por tus servicios y todos aceptaron-
-Le dijiste que era yo!!!!!!!!!!!!!!!
-No, Maria, tranquila, no dije nada, te cubrire la cara con una capucha asi no te reconocen-
-A vos te dire quienes son, Alberto,mi vecino, los 3 amigos del bar,Julio,el viejo del almacen y el nene que anda pidiendo tados los dias, claro a el se lo regalo yo, me da pena que nadie le de bola.
- No tio, no me hagas esooo por favor, son todo viejos horrribles y el chico esta re sucio!!!!!!
-No importa mi putita, asi son la reglas. 
A las 13 horas llegaron todos, yo estaba atada en la cama, boca arriba,con las manos atada al respaldar como anteriormente,. Con la capucha puesta.No veia nada.
 Empezaron a pasar de a uno. me follaron  los 6 por el coño y el culo, descargaron su leche en ambos agujeros. Mi culo mas dilatado no podia estar,el esfinter estaba fuera de mi control.Lo sentia bien abierto y era imposible querer cerrarlo por mi propia voluntad. Habia sido abusada por los viejos del barrio y hasta el chico que pedia plata y lo conozco desde los 3 años(hoy tendra 14).
 Cuando se marcharon ya eran las 7 de la tarde, y mis padres volvian a eso de las 9 o 10 de la noche. Por eso mi tio me dijo que vaya a bañarme y despues, siempre desnuda, limpiara bien toda la casa asi nadie sospecharia de nada.
 Con las pocas fuerzas que me quedaba, despues de estar sin comer y 6 horas siendo follada brutalmentem me puse a limpiar. Terminada la tarea, mi tio y mi primo me felicitaron por lo bien que me habia portado y me dijeron que no se me ocurra insinuar nada, porque la pasaria muy mal.
-No hay pruebas de nada Maria- comento el tio - aparte tus fotos y filmaciones serian mostradas a tus mas intimos e incluso por internet- continuo diciendo.
-Y no conforme con eso te castigare con no menos de 30 latigazos-
-Si si tio no dire nada- exclame
-Muy bien sobrina eso queria oir- ahora antes que no marchemos arrodillate que te vamos a tirar nuestra lechita en tu carita-
 Me llenaron la cara de leche una vez mas y se fueron. Fui al baño a limpiarme, me mire al espejo y al verme. emiti una sonrisa, tal cual una puta......eso soy hace 10 años, LA PUTA SUMISA DE MI TIO.
                                                                                                      EMILIA                                                                                
 Mi face es Maria Emilia Fernandez y en la foto de perdl estoy sacando la lengua y mi TWITER es @EMIFERNANDEZ84

martes, 16 de diciembre de 2014

Mi mujer y yo de aventuras con su amante

Tengo una mujer tan caliente que creo lo puta lo mantuvo adentro, embotellado, hasta que un día no pudo más y desbordó sexo y pasión por todos lados. Tiene cuarenta años, con cuerpo de una de 25, con una cara muy bonita adornada por cabello negro, largo hasta los hombros.  Bajita, mide apenas cinco pies, cinco pulgadas.
Hace un par de años se puso tetas grandes, me costaron casi seis mil dólares, y luego se metió al gimnasio. Ahora mi mujer tiene un cuerpazo que le gusta enseñar con ropa reveladora, pero sin ser obscena, sobre todo cuando se trata de las tetas.
Tiene dos amantes, Jake y Lars. Jake es nuestro vecino, y conocimos a Lars por sugerencia de Jake. Este relato es de una aventura que pasamos con Lars.
Un día me llamó para pedirme que llevara a mi mujer a su casa, vive a casi una hora al sur. Le dije que no sería difícil, solo sería cuestión coordinar con del horario del trabajo. Me despedí de él diciendo que muy probable iríamos ese mismo fin de semana. Segundos después me volvió a llamar para pedirme que llevara a mi mujer totalmente desnuda. Le dije que tenía una mente torcida y que probablemente por eso le gustaba a mi esposa. 
Convencer a mi mujer de viajar una hora hasta la casa de Lars no fue difícil, la conversación fue algo más a menos así:
-¿Te gustaría ir a ver a Lars?
 -¡Claro que sí! 
Ahora, la conversación para convencerla de ir desnuda duró un poco más, y fue algo así:
-Le dije a Lars que ibas a llegar desnuda…- No respondió inmediatamente, era obvio que me iba a decir que estaba loco.
-Estás loco….-
-Saldríamos de noche, llegaríamos de noche, y con los vidrios del coche polarizados, nadie se daría cuenta…- Casi inmediatamente dijo:
-Ok.-
Je je, tengo buenos poderes persuasivos. El plan era de salir al apenas al anochecer, como a las ocho de la noche.
Y así lo hicimos. Salimos al garaje, ella desnuda,  con sólo zapatos rojos de tacón alto. Durante el viaje le toqué su sexo, ella abrió las piernas para darme acceso y sentí lo mojado que estaba. Luego me dijo que la dejara para poder concentrarse en Lars, que después me daría lo mío.
Lars vive en una calle cerrada, igual que nosotros. Nosotros tenemos garaje, y aunque muy rara vez metemos el auto ahí, hoy fue para que, obviamente, mi mujer pudiera subirse al coche. Pero aquí con Lars, el camino del coche para entrada a la casa daba hasta atrás de la casa misma, y no daba a ningún garaje. La calle terminaba en un círculo, con sólo tres casas al final, siendo la de Lars la del centro. La casa de la derecha estaba abandonada y del patio de la de la izquierda estaba separado por una barda alta y está a la vez alineada con arbustos que prohíben acercarse. Atrás de la casa es bosque.
Era imposible espiar el patio trasero de Lars, pero mi mujer estaba indecisa para bajarse del auto. Estábamos ya en la parte trasera de la casa, había una bombilla iluminando el patio trasero. Nos bajamos del auto y caminamos a la puerta que daba a la cocina. Llegamos temprano, casi a las nueve. Lars salió a recibirnos.
-Eres una hermosura- dijo Lars admirando la desnudez de Norma. La abrazó efusivo pasándole las manos brevemente por sus nalgas. Ella lo besó en los labios. Lars nos invitó a entrar. Yo mantuve la puerta abierta para que entrara ella, seguida por Lars. Adentro la mantuvo de pie frente a él, mientras estaba sentado en su sillón favorito. Volvió a reiterar que Norma estaba hermosa.
Normalmente, ni Lars ni Jake se esperan cinco segundos para desnudar a mi esposa. La saludan besándole los labios mientras las manos vuelan por todo el cuerpo. Pero esta noche Lars estaba mostrando un auto control tremendo, yo sé bien que el cabrón la traía dura. Yo estaba ya duro. Mi mujer estaba parada frente a él poniendo su peso en la pierna derecha mientras doblaba la izquierda levemente. Manos a la cintura. Lars se agarró la verga por sobre la tela del pantalón para reacomodarse, si, estaba duro igual que yo.
Lars nos dijo que había hecho reservaciones en un buen restaurante y que luego nos llevaría a un club nuevo para ir a bailar. Sardónica, Norma le preguntó:
-¿Me imagino estos lugares son para nudistas? No sé si te acuerdes, pero no tengo cambio de ropa.
Lars se levantó y fue al otro lado del cuarto donde tenía una bolsa de un almacén popular para mujeres, y de esta sacó una prenda; un vestido corto compuesto de una camisa y minifalda de la misma tela, con costura para hacerla parecer dos prendas separadas. La parte de arriba asemeja una camiseta estilo ‘polo’, de manga corta, con cuello y escote de tres botones. La falda estilo colegial, de pinzas, y corta que apenas cubría sus nalgas. De tela negra, de algodón delgado y a la cintura un cinto del mismo material.
-¿Y ropa interior?
-No la vas a necesitar cariño
Salimos a mi coche y una vez dentro, Lars y Norma comenzaron a besarse. Los dos en el asiento trasero, Lars atrás de mí, le estaba metiendo dos dedos a Norma, ella estaba jadeante y decidió quitarse el vestido quedando desnuda una vez más. Tuve que ajustar el retrovisor para ver la acción que se estaba desarrollando en mi asiento trasero, manteniendo un ojo en la calle mientras conducía. Mi mujer llegó al orgasmo en poco tiempo. Cuando llegamos al restaurant eran casi las diez de la noche, le ayude a bajarse del auto, ye se había puesto el vestido otra vez, me di cuenta que había una mancha en el asiento de piel del auto, era lo que había dejado ella cuando se chorreó.
Viendo mi expresión, me dijo que por eso se había quitado el vestido, para no mancharlo.
La cena fue amena, el restaurant es bastante bueno, y salimos de ahí casi a las once de la noche.  De ahí fuimos un bar a echarnos un trago. Estuvimos en un local de esos con barra larga y televisiones por todos lados. La pasamos bastante bien, con Norma y Lars actuando como si ellos fueran pareja. Hubo muchas miradas furtivas de los concurrentes, pues el vestido no le tapaba mucho. Lars Y Norma tomaron varias cervezas y margaritas, yo me pasé con agua gaseosa y de vez en cuando un té helado. La conversación fue amena, aun cuando estábamos ahí para que mi mujer se divirtiera, yo la estaba pasando bastante bien entretenido con la plática de Lars -quien siempre he dicho- es muy buen anfitrión. Nos dimos cuenta de varios chicos que observaban atentos a mi mujer; ella se levantó para ir al aseo y la minifalda se le subió lo suficiente alto para que dos de ellos se dieran cuenta que Norma no traía ropa interior. De inmediato codearon a los otros y con la vista ‘apuntaron’ hacia Norma y seis pares de ojos la siguieron hasta que se perdió de vista, sin importarles que nos diéramos cuenta del hecho. Muy atentos, antes de irse dos de los chicos, se detuvieron a la mesa y se disculparon con nosotros por sus miradas lascivas. Lars se levantó y muy serio dijo que si la dama no se quejaba, que entonces no había ningún problema y sonrió al último.  Esto trajo una sonrisa de los tipos y se acercaron a norma a besarla en la mejilla para decirle que estaba muy guapa, los dos se sorprendieron cuando ella los besó en los labios. De ahí nos fuimos al club a bailar, casi a la una de la mañana.
Cuando llegamos me tuve que ir al final del local, pues estaba bastante concurrido, y no había ya casi lugares donde aparcar. Estaba en una esquina del aparcadero donde casi no había luz y bajo árboles.
Lars y Norma se metieron a bailar entre la gente, y pronto los perdí de vista. Me puse a un esquina de la barra y me di cuenta que casi todos ahí eran menores de 25 años, 30 cuando mucho. Quizás yo era el viejo de todos a mis 45. Ordené vino tinto para Norma, una cerveza para Lars, agua para mí. Lars y Norma me encontraron sentado en un taburete a la barra, se puso ella entre mis rodillas y me besó diciendo que se la estaba pasando muy bien. Le acaricié el culo poniendo mis manos bajo la falda y sentí lo húmedo de su sexo.
Se sonrió y me dijo al oído que Lars la estaba manoseando y hasta le había metido un dedo. La había puesto muy caliente. Y otra cosa que la calienta es saberse asediada por los jóvenes en concurrencia. Había varios por ahí que descaradamente la veían de arriba abajo igual que como cuando estábamos en el bar, prácticamente desnudándola con la vista. Luego de jugar con ella casi dos horas, Lars, por ejemplo le metía los dedos cada que podía, yo le palpaba el culo cuando estaba junto a mí; o le hacíamos un ‘sándwich’ restregando nuestros cuerpos con el de ella, a veces yo frente a ella, a veces atrás. Estábamos pasándola bien, pero se llegó la hora de regresar.
De camino al coche, Norma y Lars se adelantaron y pude ver la mano de Lars bajo su falda. Cuando llegamos al coche, en vez de abrir la puerta para ella, la pone de espaldas contra el coche y la comienza a besar. Las manos ahora si ya están volando por debajo de la tela delgadita del vestido.
Cuando Lars sube las manos para apretarle las tetas, se sube suficiente para exponer el cuerpo de mi mujer desde más arriba de la cintura. Luego se pone de rodillas para lamerle la vagina. Ella tira la cabeza atrás para gozar la lengua de su amante. Yo me mantuve un poco alejado para ver si alguien nos podría descubrir. Había gente, mucha gente, pero estábamos suficiente alejados y nadie estaba poniendo atención. Lars casi provoca otro orgasmo, pero antes de que ella se chorreara, se puso de pie y saco su verga.
No podía ver muy bien, pero sin lugar a dudas, mi mujer estaba chupándole la verga. Lars estaba gruñendo, y me alarmé, pero no estaba haciendo tanto ruido que fuera a llamar la atención de otros. Luego de unos minutos, la puso de pie, y se la llevó al frente del coche, donde la acostó sobre el capó, le abrió las piernas y comenzaron a follar.  
Lars estaba de pie y mantenía las pernas de mi mujer sobre sus hombros. Mi mujer tenía la falda subida hasta la cintura. Jadeando y gruñendo con cada arremetida de Lars; yo permanecí parado montando guardia, pero no había aparente peligro de que fuéramos descubiertos. A los pocos minutos Lars se chorreó dentro de Norma, quedándose enterrado hasta la base sin moverse en el último empujón que dio. Luego después de unos segundos, soltó la piernas de Norma y la ayudó a incorporarse. Nos regresamos a casa de Lars.
Al día siguiente, como a eso de las once, volvieron a coger, en la cama de Lars y en la ducha. Yo sentado tomando café en la cocina estaba escuchando a mi mujer gruñir y suspirar con Lars.
Nos despedimos y fuimos a desayunar ella y yo, antes regresarnos a casa, ahora ella vestida con una segunda prenda que Lars le había regalado, igual que la de la noche anterior pero de diferente color.
Para que Norma ‘me diera lo mío’ se tardó un par de días, pues parece ser Lars la había dejado un poco adolorida. Cuando estábamos ahora ella y yo follando ¡nos calentábamos mutuamente recordando lo que había sucedido con Lars!    

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mi Tío, Mi transformador.

Mi “tío”, mi transformador.
Esta historia es 100% real. Bueno, 100%... real. O no. ¿Qué más da?
Para poner un poco en antecedentes, he de contar mi historia previa a estos sucesos que terminaron marcando mi vida posterior. Tengo 17 años, me llamo José y estudio en una ciudad cercana a la mía, donde no tengo ni amigos ni conocidos. Tan sólo mi “Tío” Ángel. Y lo entrecomillo porque no hay parentesco. Es un viejo amigo de mis padres, que toda su vida ha estado ahí. Muchos de vosotros tendréis a alguien así en vuestra vida y vuestra infancia. Pero imagino que a la mayoría no les hizo lo mismo que a mí.
Desde muy pequeño, he tenido la necesidad de usar prendas femeninas a escondidas. A muchas les sonará. Mis padres me pillaron unas cuantas veces y siempre el mismo drama. Que si el niño es maricón, que si esto no es normal… En fin, lo de siempre.
El caso es que llegado el momento de irme a estudiar fuera, mis padres no estaban del todo felices con la idea de dejarme sin supervisión, y como el tío Ángel vivía en esa ciudad, le pidieron que “me echara un ojo encima” de cuando en cuando.
Así mis visitas a su casa para almorzar o cenar fueron frecuentes. Me gustaba el tío Ángel. No, no en ese sentido, yo no soy homosexual. Era un hombre maduro, de 46 años, soltero empedernido, inteligente, divertido, bien formado… Un partidazo para cualquier chica.
Fue en una de esas visitas que me comentó, un poco avergonzado, que quería pedirme un favor. Le había comprado, según me dijo, un vestido carísimo a su nueva novia, para estrenarlo en la boda a la que iban a asistir. Y eso era cierto, En esa época en el entorno de mis padres hubo una boda bastante sonada. Por lo que no vi nada extraño en su comentario. Sí lo vi en el favor, que ya que los dos teníamos más o menos la misma talla, su chica y yo, que me lo probase por si había que descambiarlo. Si todo hubiese quedado así, no hubiese pasado nada, el problema es que me lo preguntó con el vestido en la mano. El traje largo, dorado, de raso más bonito que había visto en mi vida. Era un espectáculo de satén, oro y plumas. Nada más verlo me quedé muerto, creo que me ruboricé y todo. Era precioso, perfecto, ideal… Me enamoré de ése vestido al primer vistazo. No sé si se dio cuenta ahí, o ya lo sabía de antes por mis padres o, no sé. El caso es que me costó la misma vida parecer creíble mientras me negaba. El tacto por dios, que suavidad, que lujo.
Tuve que ceder, no pude evitarlo. Pero intenté parecer fastidiado y herido en mi hombría mientras le hacía prometer que me las pagaría. Una vez el vestido puesto, que me quedaba como un guante, apareció con los tacones. Unos preciosos zapatos de 13 cm de tacón, a juego con el vestido. Un poco de plataforma, charol dorado y adornos en pluma. Y claro,  ya con el vestido negarse era una tontería. De mi número, exacto. Parecían, fíjate que coincidencia, comprados para mí.
Mi problema fue, que por muy bien que representase el papel de machote haciendo un favor, no caí en esconder lo bien que me desenvolvía con unos tacones. Ahí fue cuando definitivamente me cazó.
Y su pregunta, al cabo de un instante, fue demoledora. ¿Tú… Tú sueles vestirte a menudo de mujer? Me soltó de golpe y sin anestesia.
Muerto me quedé, rojo perdido, balbuceando y nervioso a más no poder. Antes de acertar a decir lada en los diez segundos más largos de la historia, él sonrío y me dijo que no pasaba nada, que estaba bien, que conmigo estaba a salvo mi secreto. Me cogió del brazo y me llevó al sofá para tranquilizarme y me ofreció una copa. Yo estaba muerto de vergüenza allí. Paralizado y  rojo como un tomate. Sin decir ni pío. Él me ponía la copa, otra para él. Seguro y confiado, como si realmente no fuese para tanto. Acepté su bebida y dejándome llevar por su tranquilidad y aplomo le comencé a hablar de mi situación. El atendía cortésmente y después de volver a tranquilizarme, me preguntó si, ya que estaba y teníamos tiempo, era viernes y no había planes para ninguno, quería vestirme allí. Dejarle ver a mi otra mitad. Apelando a nuestra confianza y cariño mutuo, me sugirió que confiase en él mejor que en su mejor amigo. No sé si sería la copa, la situación, o el vestido que no paraba de mirar y acariciar encima de mi piel que acabé por ceder a su idea. Me iba a vestir de mujer, con ese precioso vestido para una persona que conocía toda mi vida. En cierto modo, era tranquilizador y desahogaba la idea.
Dúchate y aféitate todo. Cara y cuerpo. En el baño encontrarás cosas de mi chica que podrás usar. Talcos, desodorante y demás.
En la ducha las dudas volvían y los miedos. Todas las consecuencias de semejante idea. Pero el vestido… oh! El vestido. Y ya, el secreto estaba fuera, él lo sabía, no tenía nada que perder.
Duchado y depilado salí al dormitorio donde estaba de nuevo el vestido sobre la cama y, oh sorpresa, un conjunto de lencería de raso blanco y rosa. Sostén, braguitas, liguero y medias blancas. Y un corsé ceñidor de raso blanco. Al preguntar que qué era todo eso, su respuesta fue, si vas a hacer algo, hazlo bien princesa. Eso me ofendió. Vale que tenía un problema de travestismo ocasional concreto, pero era un chico, y no un marica. Pero el vestido…
Decidí que no podía dejar pasar ese conjunto y claro que me lo puse. Era distinto estar depilado, todo tan suave, mucho más intenso al tacto, más liviano ligero y femenino. Antes de ponerme el vestido, me pidió volver al baño, donde me abrió un cajón del mueble con la colección de productos de maquillaje más completa que había visto nunca. Tres veces más que mi madre, mi hermana y mi tía juntas. Totalmente asombrado le pregunte por ello, pero según él, todo eran cosas de su chica. Siempre se me dio bien maquillarme. Y la práctica que tenía hizo el resto. Todos esos vídeos de youtube y bueno, mi talento, me han hecho ser muy convincente a la hora de maquillarme. Y claro, nunca había tenido tanto producto ni tan bueno a mi alcance. Me esmeré a tope. Base, polvos, colorete brillante, eyeliner supermarcado, sombras en tres tonos rematadas en el interior del ojo y el punto de luz con un dorado muy muy brillante. Me gusta la purpurina, ¿qué pasa? Dos lunares falsos en el pómulo y labios perfilados, dejando para el final el último toque, el pintalabios que siempre aplico después de estar vestida.
Estaba tan metido en la situación, que cuando llegó con una preciosa peluca rubia de media melena ondulada, y un set de uñas postizas doradas metalizadas, ni me paré a pensar el ello. Me ayudó a ponérmelas, sin pensar sobretodo en cómo cojones me iba a quitar luego esas uñas, que decía en la caja que eran para dos semanas. La peluca me la colocó y me ayudó a peinarla. Sus manos, tanto con las uñas como con la peluca entraron en contacto con mi piel, en manos, hombros y espalda. Ligeramente, nada intenso, nada obsceno. Y… Caricia? O roce casual? Si bien me incomodó un poco, yo quería mi droga. Y él me la estaba dando. El vestido, que distinto sentirlo así. Depilado, maquillado, pelo largo. Los collares y los pendientes a juego con los anillos fueron el remate. Me acercó un bolso-clutch también a juego con el traje y el chal que lo completaba, y un tocado de plumas que sujetó a la peluca. Me puso todo el conjunto que su chica debía llevar a la boda. Y tres golpes de perfume Obsession para rematar. Me acompaño al salón y volvió a preparar un par de copas.
Hablamos de si ya estaba más tranquilo. Cómo me sentía y demás. Era una situación mágica. Un amigo con el que poder ser esa otra parte de mi mismo sin juzgarme ni ofenderme. Simplemente dos colegas. Ya más tranquilo, más relajado fui comportándome más femenino. Cosa que él sugirió que potenciase, que estaba segura allí con él. Que delicia poder andar a taconazos sin miedo a los vecinos cuando me dirigí al espejo del salón a pintarme los labios de un color cobre oscuro, muy brillante. Así me comentó, que si quería, podía ir a su casa a vestirme siempre que quisiera. Que no había problema. ¿Y su chica?... ¿Y el vestido, no es divino?...
Me dijo que lo entendía y lo comprendía, que tenía varios amigos homosexuales que también tenían esa necesidad. Curiosamente, yo estaba usando un traje de raso dorado y pintándome los labios color cobre mientras respondía “pero qué dices, que yo no soy maricón”… Y eso si sonó despectivo, a la par de irónico. El se puso más serio, y a la par notaba media sonrisa malévola en su rostro. De vuelta al sofá, con mi copa en la mano me preguntó si tenía algo en contra de los maricones. Yo le dije que no claro, que era muy tolerante. Que cada uno podía hacer con su culo lo que quisiera. Mamar pollas es gratis, que se hinchen… No sonó tan gracioso como pensaba.
Entonces comenzó a mezclar una trampa con amabilidad y reproche. Se encendió un cigarrillo y me preguntó si quería otro. Si bien lo he probado con amigos y demás no me consideraba fumador. Pero acepté al insistir en su oferta. En tu bolso encontrarás los tuyos. Yo procedí a abrir mi bolso y saqué un paquete de cigarrillos que no conocía. Virginia Slims. Largos, muy largos, de color blanco y fuerte olor mentolado. Con ese vestido son los que te pegan, me dijo. Eran suaves y sabrosos, muy mentolados. Volvió a su interrogatorio, ofendido por mis comentarios. ¿Y que pasa si algún conocido tuyo es maricón? ¿Le vas a dar de lado? No claro que no, porque dices eso? Coge el mando a distancia y dale al play. Puse el televisor donde aparecieron dos cachas de gimnasio besándose, y dando de mamar a un jovencito muy delgado. Yo me quedé de piedra. ¿Y que pasa si yo soy maricón, como tu dices? Blanco. De piedra. Muerto de vergüenza con mis labios color cobre abiertos de par en par y mi cigarrillo súper larguísimo en la mano totalmente amanerada.
¿Sabes que te digo? Qué sí, que lo soy. Y pensaba que tú me entenderías. Y me apoyarías. Yo no sabía que decir. Madre mía. Que situación. Lo siguiente fue lo que me dejó de piedra.
¿Y sabes qué más? Tú también lo eres. Y si no lo eres, te voy a hacer yo.
Ahí la situación se puso tensa, Ofendidos los dos, nerviosos, me levanté asustado para irme cuando me soltó de golpe y porrazo si pensaba salir a la calle con esa pinta de maricona. No, con mi ropa. Tu ropa no sabes donde está. Y no vas a volver al baño. Te vas a sentar aquí y me vas a escuchar. Estamos perdiendo la cabeza cariño, terminó. Con la peli porno supergay puesta, con su copa en la mano me señaló un escondite de la estantería donde había una webcam wifi grabándolo todo. Lo editaré para que parezca que te colaste en mi casa a vestirte de mujer. Mis padres, mis amigos, toda mi escuela lo sabrían.
Completamente en shock, bloqueado sin saber que decir o hacer, muerto de miedo y a punto de romper a llorar vinieron los ruegos y las súplicas. Todos los por favor del mundo no tuvieron efecto, hasta el “haré todo lo que me pidas”…
Haré todo lo que me pidas no fue mi mejor frase, allí de pie en traje de gala, subido en mis tacones de vértigo frente al hombre que me vistió de mujer y ahora me amenazaba con exponerme. Me tomo de los hombros y me volvió al espejo, para hablarme suavemente y decirme lo bonita que estaba. Eso es verdad. Estaba maravillosa. Era una bomba dorada de plumas, brillantina y maquillaje. Parecía más una showgirl que una chica en una boda. Mi imagen me enamoraba y me bloqueaba. Sus manos acariciaban mis hombros y mi culo. Rechazo. Apartarle con la mano y volver al sofá a encender otro cigarrillo largo y beber de mi copa. Intenté razonar con él, explicarle que no era gay, que lo admiraba igual y lo respetaba mucho más, que su secreto conmigo estaba a salvo también y lo dejásemos ahí. Que nunca más me vestiría con él para no confundirle y listo. Y mi mejor sonrisa y golpe de pestañas…
¿Me dejarás hacer todo lo que quiera? Recuerda el vídeo que he grabado. Tú solo harás lo que quieras hacer, no te forzaré a hacer nada de lo que no quieras. Pero tú me dejarás hacer todo lo que quiera. Ese fue su acuerdo. Su oferta para no delatarme y exponerme.  Y ya no podía negarme.  Asentí pensando en las consecuencias de mi negativa y acobardado y muerto de miedo accedí a su trato. El intentaría volverme marica y yo no me resistiría.
Él se sentó a mi lado y me puso la mano en un muslo, y la otra en la espalda. Mi secreto va a ser tu secreto a partir de hoy. Hoy te voy a hacer maricona, como yo. Acariciando mi muslo y rodilla, con el tono más suave del mundo y cierto retintín de reproche y castigo al decir “maricona” lo más cercano a un tío que nunca tuve me decía que me iba a volver homosexual.
Más sollozos. No llores reina que se te va a correr el rimel. El era gay, pero no amanerado, no tenía pluma. La estaba forzando para humillarme y reírse de mí por mis comentarios.
Pero era tranquilizador al mismo tiempo. Me puso otra copa, bebí fuerte, su mano en mi muslo y mi espalda. Mira la peli y relájate. Pero no puede ser, que no lo soy, por favor. Shhhh! Mira la peli.
Con mi copa en la mano, el vestido más hermoso del mundo y pintada como una stripper de las vegas, fumaba mi cigarrillo largo y veía en la pantalla de 51 pulgadas un hombretón y un travesti chupándole la polla dulcemente. Su mano fue de mi muslo a mi pecho, y la de su espalda se tornó firme para apresarme cuando intenté escapar de nuevo. Sentado en el sofá, mi pecho plano envuelto en plumas y raso estaba siendo acariciado por otro hombre. Bebí otro sorbo, fumé otra calada y mi pezón derecho sufrió un pellizco. No dolió. Gemí, mierda. Gemí. Me había dado placer.
En la tele el travesti chupaba loca de placer la polla del hombre. Mi pezón y pecho estaban siendo torturados por placer y caricias. Fumé otra calada, y pedí por favor que me dejase.
Shhhh! Relájate, mira como disfrutan esos “maricones”. Cerré los ojos, ofendido, abrumado. Mi pezón acariciado, Mi espalda acariciada. Se puso enfrente de mí, le vi enorme, fuerte y masculino. Mis manos estaban decoradas con anillos y uñas metalizadas. Se desnudó quedando en boxers con un paquete enorme junto a mi cara. Se sentó otra vez y se pegó más a mí.
Mira como disfrutan. Ahora el hombre la estaba penetrando. Cuando la polla en el televisor rompió la entrada del travesti mi entrepierna fue agarrada fuertemente, soltando un gritito ahogado y femenino. Relajó su mano y comenzó a masajear mi entrepierna. Me estaba excitando y entré en erección. Te gusta, lo noto. Déjate, asúmelo.
Mi no, por favor salió medio ahogado por un asomo de gemido. Toma, píntate los labios otra vez, que quiero verlo. Sin saber porqué, lo hice. Pintarme los labios junto a un hombre medio desnudo que sobaba mi entrepierna y mi espalda. Y me gustaba. Era placer lo que sentía.
Placer e impotencia. Se puso de pie y me puso a mí. Yo podía negarme según el trato, pero no podía realmente. Me abrazó y me acarició del muslo al culo y la espalda. Besó mi cuello y yo sollozaba y gemía. Confundido totalmente. Él tenía razón. Me estaba volviendo homosexual. Mis manos estaban fijas en mis costados. Me negaba. No, ni hablar. Abusará de mí pero no seré lo que él quiere… simplemente, le dejaré usarme aunque me encante…  Ya no sabía ni que pensaba.
Después de acariciar mi cuerpo por completo, de restregar su cuerpo contra el mío y dejarme sentir su enorme polla aprisionada en sus calzones contra mi vestido y mis braguitas, se bajó los calzones y liberó su enorme pollón delante de mí. Lo que vi fugazmente era enorme, y cerré los ojos y miré a otro lado.
Su cara en mi oreja mordisqueaba mi lóbulo y me susurraba, mírala, no te niegues. Y sus manos levantaban mi vestido y bajaban mis braguitas de raso dejando salir mi polla en erección… si podía llamarse así.
Al mirar abajo y verlas juntas la mía era casi la mitad que la suya. Verlas así fue lo más humillante de toda la noche, el momento definitorio, cuando los sollozos pasaron a lágrimas. No muchas, solo un par. Agarrar mi polla y unirla a la suya en un masaje completamente homosexual fue el mayor placer recibido hasta la fecha.
Por supuesto, para rematar la faena, aún era virgen. Las lágrimas pasaron a gemidos, gemidos intensos, Temblor, placer, mis manos agarraron sus hombros y se abrazaron. No… alcancé a susurrar, sin saber si llegó a ser ni tan siquiera audible. ¿Te gusta verdad mariconcita? Gemidos ¿Te encanta mi polla verdad maricón? Gemidos intensos ¿Dime que te gusta vamos, dime que ya te he vuelto maricón? Gemidos. No lo voy a decir. Gemidos. Placer.
Corrida.
Fuertemente abrazado a él mi polla empezó a disparar chorros de semen como nunca. El placer más intenso me recorría mientras gemía a gritos de placer. Mi semen usado de lubricante hacía la doble masturbación más fluida y suave, más intensa. Gemidos, Placer… Vergüenza.
Como siempre después de pajearme vestido de mujer mi lado masculino volvió con fuerza, avergonzándome y arrepintiéndome y jurando y perjurando que no lo volvería a hacer. En esta ocasión, también fue así. Él sabía que ocurría y me sujetaba fuerte mientras sollozaba e intentaba escapar.
Estate quieto que tenemos que afianzar tu homosexualidad reina. Humillado y violentado intenté zafarme para ser puesto fácilmente de cara al espejo. La misma imagen de diosa femenina envuelta en raso, plumas y maquillaje me fue devuelta. Mi pelo rubio adornado con plumas y mi perfecto maquillaje apenas corrido por dos lagrimitas. Salvo mi pollita aún goteando semen en mi entrepierna y un hombretón desnudo agarrándome por detrás.
No te niegues, no te resistas, hay que asegurarse de que lo eres. Ya ni siquiera lo decía, pero yo lo pensaba. Maricón, marica, loca, homosexual… todo eso resonaba en mi cabeza… pero no sonaba mal.
Sus manos húmedas de mi semen se introdujeron en mis braguitas, por mi culo, y un dedo lubricado rompió la entrada de golpe y hasta el fondo. Grité y salté, intenté escapar pero era su prisionero.
No, No , No, No… Shhhh! Asúmelo. Su dedo se movía en mi culo. Placer. Placer, Gemidos. No, No, No…
Deja de moverte, verás como te gusta. Su dedo se movía adelante y atrás, en círculos. Me relajé. Placer, Gemidos. Silencio. Gemidos.
Y ahora te voy a follar como la puta maricona que eres zorra.
Obviamente dije que no, me revolví y resistí. Pero la bebida, la fuerte corrida y el estrés emocional me tenían débil e impotente. Eso resonaba en mi cabeza, impotente, maricón.  Mientras mis ojos me veían a mi mismo en el espejo del salón, tumbado en el suelo, con las piernas abiertas y el vestido levantado y mi Tío Ángel hundiendo su polla en mi culo despacio y suavemente, casi sin esfuerzo. Mi cabeza resonaba con impotente, maricona, puta, zorra, maricon. Su polla entraba poco a poco en mí mientras mi boca susurraba No, No, No, No…
La expresión triste y de llanto, sin lágrimas ningunas, dieron paso poco a poco a expresión de relax, hasta que mi imagen devuelta del espejo me excitaba más y más. Y la polla que rompía mi culo y acariciaba las paredes de mi ano suavemente, cambiándome, volviéndome, enviaba oleadas de placer por todo mi cuerpo. Mis manitas tocaban el suelo buscando la mejor postura, la más placentera. Totalmente cubierta por un hombre con su polla enterrada en mi culo no podía negarlo más. Su ultima “maricona” fue devuelta con un Sí. Esto le animó y me agarró la cintura situándome a cuatro patas, cubriéndome como una yegua en celo y follando mi culo fuerte, a golpes cada vez más profundos, sus pelotas golpeaban mis cachetes y cada golpe era devuelto por un gemido chillón. Su mano volvió a mi polla y la empezó a masturbar fuertemente mientras me follaba hasta que no pude evitar correrme  de nuevo en su mano, mucho más intensamente esta vez.
Detenidos tras las convulsiones orgásmicas, su polla dentro de mi culo era un invasor agradable y placentero, su mano ordeñaba mi pollita y mis ojos se cerraban de vergüenza y arrepentimiento.
Me dejó sentada en el suelo. Mirando hacia abajo con los ojos cerrados. Sollozando. No le vi ponerse de pie frente a mi ni quitarse el condón con el que me había follado. Solo sentí una cosa suave, húmeda y caliente rozar mis labios y mis maquilladísimas mejillas. Abrí los ojos y miré. Su polla rozando mis labios cremosos y mi cara. Le miré. Él asintió. Conviértete, Asúmelo. Vuélvete… Dijo. Marica, Putita. Nenaza. Maricona travesti sonaba en mi cabeza mientras tímidamente recogía sus huevos con mi manita y besaba la punta de su glande que dejé entrar en mi pintadísima boca para mamar mi primera polla por voluntad propia. Caliente, suave, sabrosa, dulce, agria… Mamando, estoy mamando una polla. Me gusta. Gemido. Mamada. Mírame, le miré con su polla en mi boca. Tócate. Disfrútalo zorrita. Mamada. Mamada. Placer. Gemido. Masturbación. Mamada. Placer. Masturbación.
Su polla pulsaba, crecía, se endurecía, él gemía. Yo mamaba. Me corrí por tercera vez con su polla en la boca, húmeda y caliente. Su polla dejó mi boca vacía mientras me corría y volvió a acariciar mis labios y mi cara cuando un chorro de semen caliente y viscoso comenzó a recorrer mi cara y labios. Su glande pegado a mi mejilla dejaba escapar líquido precioso y viscoso, caliente y sabroso que recorría mis mejillas, mis labios y entraba en mi boca.
Abrí los ojos y el mundo se detuvo. Le miré, me miré en el espejo y vi a otra persona. No era ya el chico que entró a mediodía. Era una reina. Reinona si queréis. Pero distinta. Y segura dentro de su Fanta de masculinidad.
No volví a hablar en toda la noche. Me recogió del suelo y desvistió. Me llevó a la ducha y me lavó. Me secó y me perfumó y me puso una bata de raso y unas mulés bajotas con plumas. Me llevó al sofá y me ofreció uno de mis cigarrillos. Me besó en los labios y se lo devolví dejándole besarme.
Las uñas, las uñas no se despegaron en una semana. Una semana de ropitas, maquillajes, tacones, placer, gemidos, su polla, la polla de su novio…
Ya os hacéis una idea.
Besos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Con dos me gusto mas

Bueno, comenzare diciendo que este verano lo pase genial, me fui de vacaciones a Asturias pues me gusta mucho por la diversidad de paisage y actividades que se pueden realizar.
La aventurilla me sucedio el quinto día de vacaciones, por la mañana amanecio despejado y decidi pasar un día de playa. La mas cercana que tenia era la de San Pedro, para mi gusto esta bien, cuando llegue no habia mucha gente, la verdad es que alli no se madruga mucho para coger sitio. Coloque la sombrilla y mi silla, me desvesti y me quede con el bañador, yo lo uso tipo slip, me sente un rato al sol y a la media hora decidi darme un baño, por cierto el agua estaba fria, lo cual mi sexo se atrofio tanto que casi ni me lo notaba.
Regrese a mi sitio y me quede un rato de pie al sol para que me escurriera el agua del cuerpo, entonces pasaron delante mi dos chicas jovenes, morenas, de unos 25 años mas o menos, ya llevaban su bañador puesto, y dejaban ver un cuerpo muy bonito, escultural diria yo, me miraron discretamente y note que hacian algun comentario respecto a mi pues una de ellas se volvio a mirarme. Yo no me tengo por un adonis, pero me conservo bien a mis 43 años, soy velludo pero no en exceso, y tengo el cuerpo algo marcado.
Cogieron sitio como a 10 metros de donde yo estaba, colocaron sus pertenencias y se tumbaron al sol. Yo no hago ascos a nada, he de decir que me van los dos sexo, me considero bisexual, me sente, me puse mis gafas de sol y discretamente las observé recorriendo sus cuerpos con la mirada, mi sexo ya se estaba recuperando del susto del agua fria y una fuerte erección surgio sin pensarlo.
Me dio un poco de reparo y coloque mi toalla por encima dado que ellas miravan de vez en cuando, al rato una de ellas se acerco a mi para pedirme fuego para un cigarro, yo no fumo, lo cual le di una negativa a eso, pero la dige que podia inivitarlas a un refresco o cerveza. Ella se fue a comentarlo a su amiga y aceptaron mi invitacón. Fuimos al bar y pedimos unas cervezas, comenzamos a hablar lo tipico, de donde somos y cosas de esas.
La cerveza se convirtio en 7 u 8 mas y desencadeno en una prouesta que les hice..... quedamos esta noche para tomar una copa ?.- Ellas aceptaron y me propusieron pasar a recogerlas, afortunadamente se alojaban en un pueblo cercano al que yo estaba.
A las 10:00 de la noche llegue a su casa, me abrio la mas alta y  me invito a entrar, me dijo que esperara que su amiga aun no habia terminado de areglarse, Me sente en el salon y espere. La chica alta me ofrecio un acerveza y entro a la habitacion con su amiga, Al momento ohí un ruido fuerte en la abitación y me asuste, lo cual fui corriendo a ver que sudia, abri sin llamar y cual fue mi sorpresa cuando vi a una de ellas desnuda pero con un pene que le colgaba que en estado relajado ya tendria unos 12 cm.
Ella se puso a reir al verme la cara que puse cuando vi aquello.... entra y ponte comodo, te importa que sea una chica con polla ?? yo dije que no, alcontrario me gustan mucho.-      Pues mi amiga es como yo y te hemos hecho venir por que nos has gustado mucho.
Me entro un calenton tremendo al ver aquel cuerpo de mujer con esa polla y pedi a la amiga que me enseñara el suyo, lo cual izo.
Pasado el mal rato se sentaron una a cada lado, me metian mano por todos sitios, me besaban y comence a desnudarme. Una de ellas me cogio el slip y tiro hacia abajo, dejando mi polla al aire ya bien erecta. Se la metio en la boca y comenzo a tragar, ariba y abajo asi un rato mientras yo agarre la polla de la otra y comence a pajearla.
Despues de un rato de mamadas, besos y revolcones la mas alta me dijo que le gustaba mi culo, me puso a cuatro patas y comenzo a comermelo mientras yo le comia la polla a su amiga. Yo ya estaba muy excitado por la comida de ano que me estaba dando y sin preguntar arrimo su polla y me taladro, primero despacio y cuando se dio cuenta que entraba con facilidad la metio de golpe.
Esa tia sabia follar, con cada envestida que me daba yo me tragaba la polla de su amiga asta la campanilla, luego ellas cambiaron las posiciones y continuo la follada otras 10 minutos mas. Yo les dige que tambien queria follarlas y asi fue...... que culos.... como sabian atrapar mi polla con su ano. Despues de 1 hora follandonos mutuamente ya no aguantaba mas y les dije que me iva a correr, entonces la mas alta se metio mi polla en la boca y comenzo a subcionar mientra que su amiga me follaba de nuebo, tube una corrida terriblemente placentera, despuews de 5 o 6 golpes la llene la boca de leche que ella echo fuera pero que luego se relamio. Su amiga al verlo saco su polla y se corrio en mi ojete para luego restregarlo por todo mi culo. La mas alta dijo.... ahora me toca a mi, comete mi polla que quiro llenarte toda la boca de leche calentita. Me follaba la boca con fuerza haciendo que diera arcadas algunas veces, eso parecia satisfacerla, asta que en un golpe comenzo a ellacular, metio su polla bien dentro obligandome a tragarme parte se su semen, era la primera vez que lo hacia, pero no me disgusto del todo su sabor.
Aquella noche, despues de darnos una buena ducha, dormimos los tres en su cama. Por la mañana me tenian el desayuno preparado, lo tomamos juntos y quedamos para el fin de semana siguiente, pero eso ya es otra historia que ya os contare.
Por favor dejarme comentarios para saber si os a gustado y vuestras opiniones, ya se que tengo faltas de ortografia pero....... 

De Niño Bueno a Niña Mala.

Confesión y Aclaración:
Creo que se debe ser muy valiente para escribir aquí de las cosas que nos pasan a nosotras: miedos, ridiculeces, frustraciones y fracasos, entre muchos otros asuntos muy íntimos y personales. Llevo años leyendo historias en esta página, y agradezco a todas mis amigas y hermanas que han compartido su lucha por ser quienes ellas verdaderamente son. Así que después de todo este tiempo decidí compartir mi historia, aunque algo triste y violenta, pero al fin y al cabo es mía, y espero que los administradores de la página puedan publicarlo, dado a que es mi vida, y mi propia historia, y al fin y al cabo soy yo misma en mi puño y letra. También cabe aclarar que no publiqué nada antes por temor, ya que la situación de inseguridad en nuestros países es complicada en muchos lugares. Pero creo que aunque ya sea que terminé o continué toda esa maldad, es necesario que pueda compartir mi historia.
Yo siempre me vestí de niña, no tengo memoria de cuando empecé, pero recuerdo que aún de muy chica en mi casa me dejaban ponerme ropa de niña. Yo jugaba con muñecas y me comportaba muy femenino sin represalias. Puede ser que el no tener padre, y que mi madre estuviera todo el día trabajando, haya influenciado para que mi abuelita, quién me cuidaba desde que nací, me dejara hacer lo que quisiera. Mi madre fue la única mujer y la más chica de 7 hijos, todos mis tíos eran lo que se dice "muy machos." Les gustaba emborracharse, apostar, maldecir, todos vestían de sombrero vaquero, jeans, y botas, y eran extremadamente mujeriegos. Tal vez también por eso mi abuelita me dejo hacer lo que quise, porque ella hubiese querido tener más hijas, pero no tuvo más y yo fui el primer nieto (ya que mi mamá se embarazo a los 15 años), y por lo tanto me consentía mucho. ¡Hasta me compraba la ropa de niña que quería!
Mi niñez transcurrió muy normal, diría yo, claro que me tenía que ir vestido de niño a la escuela, además de cortarme el pelo corto, y tener que "fingir un poco." Algunos compañeros en la escuela me hacía burla, pero era más la excepción que la regla. Llegando a casa después de las clases, me sentía libre y feliz, pues podía ponerme lo que quería, comportarme sin medirme de nada, y hacer lo que quisiera. Como ninguno de mis tíos ni mi mamá le podían ayudar a mi abuelita, yo desde chica le ayude a hacer el quehacer de la casa, aprendí a cocinar tan bien como ella, y bueno, en pocas palabras aprendí a ser un ama de casa: una damita hogareña, dulce y gentil.
Sin embargo, al pasar los años, ya la gente no veía también que fuera tan afeminado, y en mi casa mi mamá y mi abuela ya no aprobaban mis gustos por la ropa de niña. Empezaron a decirme cosas como: "Ya es hora que te comportes más como tus tíos," o "deja de hacer cosas de mujeres y empieza a beber cerveza" y cosas por el estilo. Claro, que yo rechacé todo eso y mejor vivía mi vida en paz con mis amigas de la escuela y sin molestar a nadie. Pero esa paz no siempre se puede dar, a veces cuando una la desea tanto es cuando menos llega.
Un día los amigos de mis tíos vinieron a la casa a ver el futbol y a emborracharse. Uno de ellos me hizo burla al verme contonearme al caminar mientras llegaba con dos de mis amigas a mi casa. Me dijo cosas muy hirientes que ya prefiero olvidar. Pero uno de mis tíos, Mateo, me defendió, lo que resultó en una pelea donde todo el mundo en mi casa salió peleando. Mis amigas y yo huimos corriendo de ahí, acostumbradas a las peleas de hombres de nuestro vecindario. Pero eso no fue lo triste.
Al regresar a mi casa, vi que había una ambulancia, la policía, y mucha gente llorando. De inmediato sentí un escalofrío. Era diferente este sentimiento a otras peleas que mis tíos habían tenido, esta vez fue distinta. Al acercarme más y más a la puerta de mi casa, vi que traían a un cuerpo tapado con una sábana, y a mi abuelita llorando desconsoladamente. Era mi tío Mateo. Lo habían apuñalado y se desangró antes de que pudieran atenderlo. Sentí como un temblor y no pude más sostenerme en pie. Y solo recuerdo que comencé a llorar sin parar. Nadie nunca me culpó de lo que pasó, pero muy dentro de mí me culpe, y me torturé mucho tiempo diciéndome que si no me hubiera comportado como era yo, mi tío seguiría vivo. Así que a partir de ese entonces decidí cambiar y hacerme como mis tíos, en memoria de alguien que murió respetándome y cuidándome. Luego me enteré que mi tío no murió por haber iniciado la discusión, sino que se acostaba con la esposa de ese amigo que lo apuñaló de coraje y odio. Más aún después de saber eso, seguí con mi decisión de honrar a mi tío, quién a pesar de todo al final me defendió.
Esos fueron mis años de educación secundaria. Aprendí a ser, o mejor dicho a actuar como "macho." Ya mi mamá y otros tíos dejaron de preocuparse por mí cuando vieron que traía varias novias. -"Ya decía yo que era solo una etapa y que pronto se te iba a quitar..." decía mi mamá cuando me veía con una y otra muchacha. Por supuesto que yo no era feliz, y tampoco mi abuelita. Me costaba mucho trabajo fingir ser quién no era yo, y solo ella lo sabía. Pero aun así hice un gran esfuerzo y lo seguí haciendo por un tiempo. Aunque una no puede luchar contra quién verdad se es. Así que pocos meses antes de empezar el bachillerato, conocí a Jorge, un muchacho de mi edad, que llenaba toda la definición de la palabra "macho," tal cual mis tíos eran, él era. Lo conocí porque él era novio de una amiga de la que en ese entonces era mi novia. Resultó que ambas terminaron con nosotros al mismo tiempo, Jorge me habló para ir a tomar un trago a su casa, hablar mal de las mujeres y dejar salir nuestro dolor. Yo accedí a ir con él, aunque no me importó tanto que una mujer me terminara.
Jorge era todo un personaje. A pesar de ser muy "macho," él era sumamente divertido, agradable, sincero y honesto. Él hablaba solo con la "verdad," decía él. Mucho más alto que yo, fornido, con cabello rubio y ojos claros. Su presencia se me hacía cada vez más grata. Hablamos y tomamos, estuvimos maldiciendo a las mujeres, tomando más y cantando canciones de despecho. Fue en ese momento, que la cercanía con un hombre me hizo sentir algo que no había experimentado antes. De repente me sentí excitada y feliz de estar con Jorge, cosa que no me pasaba con las chicas con quiénes salía. Así que empecé a ver con otros ojos a Jorge, cosa que trataba de quitar de mi mente tan pronto y llegaba a surgir el pensamiento.
De repente veía sus anchos hombros y fuertes brazos y de inmediato me decía a mí misma que no pensará en esas cosas y que eso estaba mal. Luego después de otros tragos, empezaba a ver sus labios y rostro, lo cual me daban urgentes ganas de besar, a lo cual también en un segundo cerraba mi mente para que dejara de ver a Jorge con deseo, preguntándome qué es lo que pasaba conmigo. Desconcertada, me paraba varias veces de la mesa diciendo que iba a al baño. Todo esto con el fin de que mi mente se despejara y poder dejar de pensar en cosas tan extrañas.
No se puede luchar con una misma, pues gracias al alcohol y estar sola con un hombre, mi verdadera naturaleza estaba pidiéndome a gritos salir de mí, mas yo la seguía reprimiendo. Con el pasar de la noche me di cuenta de que Jorge era un gran chico, que la muchacha con quien salía no lo merecía y que Jorge debería estar con alguien que lo apreciará y amará por quién es él. Jorge me confesó como debería de ser su mujer ideal (que para mi sorpresa no fue basado solo en lo físico) y que soñaba conocer a alguien así. De momento a momento, las palabras de Jorge se implantaban en mi corazón y mi mente fantaseaba con él. Pero de nuevo me bajaba de mi nube sabiendo que Jorge quería estar con una mujer, no con un hombre "macho" como yo, o cuando menos como pretendía ser. La noche pasó tranquila para Jorge (no tanto como para mí) y después de un rato regresé a casa. Jamás volvía a ver a Jorge.
Desde ese día mi mundo cambió. Sentí que estaba viviendo o haciendo algo mal. Pasé muchos meses sin salir con ninguna chica, y ni siquiera salía de la casa. Estuve un poco enferma, pero no sabía de qué. Creo que todo esto fue como la preparación para la siguiente etapa de mi vida, que llegaría a completar mi vida verdaderamente.
Todo inicio un mes de julio, en pleno verano, yo acababa de cumplir 16 años y tenía que ir por dos semanas a lo que llaman en mi ciudad un "curso propedéutico" a mi bachillerato (para supuestamente prepararme para cuando empezara clases en agosto). Lo bueno de ir esos días es que había horas libres en las cuales podíamos usar las computadoras de la escuela. Así que en ese momento me enseñaron como usar cosas en internet y por supuesto también el chat. Las primeras veces que use el chat fueron muy tontas, entraba y platicaba con alguien de cualquier cosa y luego me salía. De repente, en mi mente cayó la repentina idea de que podría usar el chat para conocer chicos (de nuevo esa naturaleza dentro de mí). Esta vez no me contuve y empecé a entrar a chats gays, donde comencé a platicar con hombres y jóvenes con inquietudes parecidas a las mías. Sin embargo, me di cuenta que la mayoría de las personas ahí no buscaban platicar con alguien, sino solo sexo. Fue algo decepcionante, pero en esos días encontré en el chat una persona cuyo nickname era: BUSCONOVIATV. Al no estar muy familiarizado con los términos en el chat, y por curiosidad, le escribí preguntándole qué era lo que buscaba exactamente.
Él me comentó que buscaba a un chico femenino, que le gustase vestirse como chica, a una travesti. Al momento que leí la descripción de lo que me dijo todos los años de mi infancia regresaron a mí: recordé que me gustaba ponerme ropa de niña en mis primeros años, también recordé que me gustaba estar en la casa, cocinar, hacer quehacer, y ser femenina. Me di cuenta que eso es quién yo debería de ser realmente, ¡yo debería de ser una mujer! Me salí del chat sin despedirme, y regresé a casa inmediatamente aún sin terminar mis cursos, fascinada de la gran revelación que habían visto finalmente mis ojos.
Al regresar a casa fue de inmediato a hablar con la única persona de quién yo estaba segura que me entendería: mi abuela.
Ante mi sorpresa de llegar temprano, le expliqué y confesé todo lo que me había pasado y de mis nuevos sentimientos y deseos. Ella, como sabía abuelita, me escuchó pacientemente reír, llorar, enojarme y deprimirme todo en la misma conversación. Al final de la conversación ella me contó un secreto que había estado ocultando ella y mi mamá por años:
-Antes de que tú nacieras... (Pausó por un segundo) estábamos seguros que ibas a ser niña.- me confesó sigilosamente.
-No entiendo- le dije yo inquiriendo por más información.
-El doctor, los estudios, todo nos indicaba que ibas a ser niña, TODO lo indicaba...- me afirmó extrañada.
-¿Pero qué es lo que pasó?- le pregunte estando un desconcertada.
-Bueno, pensamos que ibas a morir, luego que ibas a ser niña, y luego naciste, pero como niño- balbuceaba mi abuela sin hacer muchas explicaciones.
-¡No te entiendo abuela ¿de qué hablas?!- Le insistí una respuesta queriendo saber que es lo que estaba mal conmigo. Pero no supo decirme más. Solo me pidió que le preguntara a mi mamá. Pero antes de dar terminada la conversación me confesó:
-Tu primer nombre fue Diana. Ese fue el nombre que escogimos para ti cuando supimos que ibas a ser niña. Yo siempre supe que eras una niña y que por alguna razón naciste así, pero que en verdad eras una mujercita.
Con eso me basto por el momento. -"Diana..." ¡qué bello nombre!- me dije a mi misma admirando en mi verdadero nombre, mientras seguía confundida de lo había pasado conmigo antes de nacer, de mi identidad en ese día y de qué sería de mí en el futuro. Después de unas horas de estar sola pensando en esto, bajé de nuevo a hablar con mi abuela, decidida firmemente en lo que habría de pasar conmigo:
-¡Abuelita!- le grité yo mientras descendía de las escaleras, mientras que la veía a ella, como siempre en la cocina.
-Dime, ¿qué pasa corazón?- me preguntó con su siempre dulzura.
-De ahora en adelante voy a ser quién en verdad soy, viviré como debí haber nacido y hecho desde el principio, así que ahora seré yo misma, ahora seré "Diana"- le dije sin titubear, decidida a no retroceder ni un centímetro en mi decisión, y convencida que con su ayuda saldría adelante en esto.
Ella no tuvo respuesta, solo un abrazo y beso de aprobación, y me dijo que haría uno de mis platillos favoritos para celebrar. Me ofrecí a ayudarle inmediatamente, y como abuela y nieta, así que oficialmente y por primera vez cocinamos juntas.Parecía que todo iba a ser tranquilo y que después de tantos años de lucha y confusión yo iba destinada a encontrar paz y felicidad.
Una semana después, mi abuela tiene un accidente al resbalarse en la regadera del baño, se pega en la nuca y muere del golpe. No hay palabras para describir esos terribles meses y años, solo lágrimas, llanto y más llanto.
En el funeral de mi abuela, hice una promesa completamente opuesta a la que hice al morir mi tío. Si al morir él había prometido honrar su memoria haciéndome "hombre," ahora la transformaba bajo la memoria de mi abuela, jurando por Dios, por la muerte de mi abuela y mi vida misma que me convertiría en una mujer. Creo que mi tío hubiese querido lo mejor para mí y comprendería mi cambio de decisión. Y a pesar del dolor y lágrimas, yo me aferré a mi juramento, tanto como al recuerdo de mi abuela en mi corazón.
Faltaba solamente una semana para comenzar clases. En ese tiempo entre lágrimas, peleas y enojos de mi madre, le imploré muchas veces que me ayudara para cambiar mi nombre y documentos antes de entrar a la escuela. Yo ya me vestía como una chica de mi edad, me maquillaba, me ponía un sostén con poco relleno, me pinté el pelo de rojo y me hice corte de niña (aunque no lo tenía muy largo) y vivía como mujer (aunque solo en casa). Desde el día después que enterramos a mi abuela, quemé toda mi ropa de niño, y gracias al dinero que me había dado mi abuela conseguí un modesto guardarropa de niña.
Mi madre siempre se negó. Mis tíos no eran una opción para que me ayudaran tampoco. Así que decidí buscar guía y apoyo en todos lados, aunque arriesgara la vida en el intento. Decidida a todo, volví a darle una última oportunidad a mi madre, le volví a decir todo lo que pensaba y que necesitaba de ella. Mi mamá comenzó a llorar. Me acerqué para abrazarme pero ella me dio una bofetada tan fuerte que me tumbó al piso, diciéndome que era una desgracia para la familia y que mi abuela y mi tío debían estar revolcándose en su tumba de desprecio y asco hacia mí. Me grito más cosas horribles y me echó fuera de la casa, con la condición que podía volver si me quitaba la ropa y volviera a ser su hijo. Me negué y luego empezamos a pelear de nuevo. Llorando subí a mi cuarto, rápido metí todas mis cosas en una bolsa y maletas, y con el poco dinero que tenía me largué de mi casa para siempre.
Sola, sin familia, dinero, o amigos, ahora estaba yo contra el mundo entero. Era ya muy tarde y obscuro, las calles de mi vecindario ya estaban vacías, así que me subí la última corrida del transporte público para llegar al centro de la ciudad.
Albergaba la esperanza de hallar más gente y tal vez la ayuda de alguien. Era la primera vez que salía a la calle como chica, aunque bien toda desalineada por las peleas y sin nada de clase o buen gusto. No fue como la experiencia de muchas de mis amigas en las cuales ellas se ven y se sienten gloriosas al salir por primera vez. Yo en cambio me sentía un asco, me sentí como salida del excremento, no tanto por cómo me veía, sino por todas las cosas horribles que dijo mi mamá de mí, y de cómo me hizo sentir, por toda la amargura, y por la pérdida de la única persona que me entendía y amaba.
Entre mis llantos y cansancio me quedé dormida en uno de los asientos del transporte colectivo. Ya habíamos llegado al otro extremo de la ciudad, dejando al centro muy lejos. El operador chofer vino a despertarme diciéndome que tenía que bajar para irse. Dándome cuenta de la situación le dije que me dejara dormir ahí por solo esa noche y que al día siguiente mi iría caminando al centro. Él se negó y dijo que no podía dejar a nadie ahí. Le seguí rogando que me dejara quedarme ahí, y le conté parte de mi historia. Aun así se seguía negando. Comencé a llorar. Él me dio otra bofetada y me dijo ¡que no llorara como niña! y qué me iba a dejar quedarme ahí con una condición:
-Así que, ya que quieres tanto ser una mujer, entonces aprende a chuparla- me dijo alzando la voz, se bajó los pantalones y se sentó en uno de los lugares.
No sabía exactamente cómo reaccionar o qué hacer. Él me dijo que si no lo hacía, no solo no me dejaría dormir ahí sino que le iba a hablar a la policía para que me llevaran a la cárcel por prostitución. Entrando el pánico en mí, me acerqué al horrible y oloroso hombre, él me dio indicaciones de que hacer, y aunque al principio lo lastime mordiéndolo, él me dio un golpe fuerte en la cabeza, gritándome que fuera más cuidadosa. Después de unos minutos logré que tuviera una erección y que finalmente eyaculara en mi boca.
-¡Trágatelo todo! sino no hay trato.- me ordenó el hombre asqueroso. A lo que yo solo asentí bebiéndome todo el jugo caliente.
-Ya está bien- aprobó él después de unos quejidos de satisfacción disonantes. -Aquí te va algo de dinero, mañana tienes que irte antes de las 7, sino te verá alguien.- me advirtió terminando nuestra conversación y trato "comercial."
Mi primera vez con un hombre no fue tampoco del todo una experiencia memorable. Pero esa noche, ese hombre me dio algo de dinero y un lugar donde dormir a cambio de satisfacción sexual. Esa noche aprendí que si iba a vivir sola en el mundo, y ahora este sería mi sustento, mi estilo de vida, y mi futuro.
Con el paso de los meses y gracias a mi "iniciación" en el negocio del placer, poco a poco fui saliendo adelante. Renté un apartamento, me hice de buenas amigas como yo, y a pesar del peligro de vivir el estilo de vida que vivía, fui hallando bocaditos de felicidad. Era principalmente feliz porque ya vivía como mujer las 24 horas y tenía mi ropita, zapatos, accesorios y bolsos, además de que ya tenía mi pelo largo y bonito.
Algunos consejos que me dieron mis amigas me ayudaron a sobrevivir los múltiples y malos encuentros sexuales de aquel tiempo, como la técnica de fingir un "superorgasmo." Ésta es mi favorita, pero solo contaré ésta por respeto a la profesión. Se trata de que al momento de ser penetrada una hace caras, sonidos y gestos de inmenso placer, como si el mundo se nos fuera en esa penetración, después de ser penetrada con más fuerza (como respuesta al estímulo sexual de los gritos y quejidos) una empieza a decir que ya vamos a tener un orgasmo muy rico y delicioso y que queremos más y más rápido. De inmediato el hombre se empieza a acelerar y a excitar mucho, mientras que una sigue gritando despavorida de placer diciendo que él es lo máximo y que ya viene nuestro súper delicioso orgasmo. Dentro de unos instantes el hombre explota dentro de una gracias a todo el grande estímulo ¡Y listo!. Claro que no conté todos los detallitos que se requieren en esto, pero así muchos hombres que pagaban la hora, terminaban en los minutos, y al estar satisfechos se iban (claro después de haberme pagado la hora completa que siempre se cobra por adelantado). Trabajaba todos los días de la semana, todo el día. Quería reunir suficiente dinero para operarme y ser una mujer completa, así que no gastaba casi nada, más que inversiones en mi "negocio."
Las cosas luego cambiaron radicalmente. Una noche, dos de mis mejores amigas y yo, decidimos descansar e ir a relajarnos a un bar gay. Nos sentamos a tomar un poco y a platicar. Como era un bar gay no había gente ahí que nos molestara, ya que los que iban eran principalmente hombres buscando otros hombres. Así que bajamos la guardia y nos la pasamos muy bien. En eso, durante nuestra noche de chicas, llegaron unos hombres vestidos tipo vaqueros (pantalón de mezclilla, botas, sombrero texano, camisa a cuadros). Nos parecía como que estaban un poco fuera de lugar, o que estaban confundidos de bar, por no se veían del tipo de gente que va a éste lugar. Los tipos de inmediato notaron nuestra presencia y se acercaron a nuestra mesa. Yo les dije a mis amigas que ellos debían de estar perdidos y que había que decirles que se fueran. En eso tres vaqueros llegaron al lado nuestro comenzando la charla. No sé si sabían o no quiénes éramos nosotras, o si en verdad disfrutaban de nuestra compañía, pero la noche de chicas se convirtió en una noche de citas a partir de ese instante.
Yo comencé a platicar con Antonio "Toño." Un tipo muy varonil, piel clara, pelo negro, alto, ojos claros, fuerte, con mucho vello en pecho y brazos. Resultó ser un rato muy agradable, él se portó todo un caballero conmigo, y la plática fue muy amena. Al transcurrir el tiempo, y después de unas copas, Toño me invitó a salir con él a otro lugar en la calle, le dije que estaba algo cansada, y le pregunté por qué no íbamos a mi apartamento. El accedió y nos fuimos en su camioneta a mi casa.
Como toda buena damita, toda mi casa estaba limpiecita e impecable. Le mostré mi pequeño apartamento, la mini cocina, la diminuta sala, y mi reducida recámara. Al momento de enseñarle mi cama, él se sentó en ella, le pregunté si quería algo de beber y me dijo que sí, me di la vuelta para ir a la cocina, cuando él me tomó por detrás, fuertemente de la cintura, y con un solo movimiento me pegó a su enorme cuerpo. Al principio grite del susto, pero de inmediato el me empezó a besar el cuello, ¡qué digo a besar sino a devorar! pues me besaba con tal pasión como si yo fuera un caramelo que se deshiciera en su boca.
Creo que esa fue la primera vez que en verdad me excité (y mucho). Sentí que sus besos y caricias venían de una pasión real alimentada por un deseo puro de estar conmigo por quién era y de amarme con todo el corazón. Eso fue lo que recibí en cada caricia, cada beso, abrazo y movimiento de sus manos y cuerpo. Trascurrió un buen tiempo de besos ricos, mordidas en los labios y lengua, besos en el cuello, y caricias sabrosas, cuando tuve que detener todo (antes de que pasáramos a quitarnos la ropa) y le pregunté si sabía que era yo en realidad (pues tanta cosa rica me parecía increíble). Él se me quedó viendo algo consternado, supe que no tenía ni la más remota idea de que yo no era una mujer cómo la que él deseaba. No le dije nada, solo le pedí que se fuera, él aún más consternado empezó a cuestionarme el por qué. No quería decírselo y que se enojara, arriesgándome a que me hiciera algún daño, así que solo le dije que se fuera. Él siguió insistiendo tanto que me harté, me puse de pie frente a él, tomé su grande manó y la acomodé por fuera de mi pantalón en mi entrepierna:
-"Lo sientes ya"- le pregunté enojada.
-"¿Siento qué?"- me volvió a cuestionar el tonto. En eso, me bajé el pantalón, y tomé su mano fuertemente para que lo sintiera, en el movimiento mi pequeño pene erecto salió de su escondite y el finalmente lo tocó.
-"¡Ahora sí, ya te puedes ir!"- le volví a insistir ordenando molestamente. Pero él se abalanzó sobre mí, y de nuevo demostrando su gran fuerza, pensando en un instante que había despertado el enojo de Toño, él me tomó y de un movimiento me acostó en la cama, quitándome los pantalones y bajándome mis mini calzoncitos. Y en seguida comenzó a chupar suavemente mi grande clítoris (o diminuto pene), tal como si fuera unos labios en la vagina de una mujer, me besó, chupó y acarició con su lengua delicadamente. Encendiéndome al mil en menos de un segundo. Era la primera vez que alguien me hacía sexo oral. Al estar tan extasiada, yo me paré y en un segundo le bajé sus pantalones vaqueros, dejando al descubierto una monstruosidad de pene, que a mi parecer era el tamaño del brazo de un niño pequeño. Lo tomé con mis ahora mucho más diminutas manos, la metí en mi boca, y la empecé a acariciar y a saborear como a nunca nadie más se lo había hecho. Mi cuerpo estaba lleno de deseo de este hombre y quería comerme todo de él, lo quería conmigo y dentro de mí, con ansías.
Luego él se quitó toda la ropa y mientras le hacía el amor en mi boca, me quitó mi blusa y sostén. Estando ya los dos completamente desnudos, me volvió a tomar de mi cuerpecito, y poniéndome en posición de perrito, me abrió mis nalguitas con sus manotas y comenzó a jugar con su lengua en mi ano, comiéndoselo todo. Yo solo gritaba y gemía de un placer indescriptible, ya que por primera vez sentía todo esto. Y con tanto placer real dentro de mí sentía que se me acababa la vida.
Ya no lo aguanté más, tenía una gran desesperación por tenerlo dentro de mí, quería ser de Toño, aunque fuera nada más por esa noche. Me paré y le dije que se sentará, dejando todo su miembro erecto, que a mi parecer era más grande que todo mi antebrazo. Me senté sobre él, besándolo en los labios y el cuello, frotando entre mis dos nalgas a su gigante pene, y rozando con mi gran clítoris masculino a su abdomen. -¡Oh qué delicia, qué rico se siente!- gritaba yo mientras hacía que él también gimiera de placer.
En la misma posición siguieron nuestros besos, caricias, excitación y mucho placer, ¡mi cuerpo gritaba ya de deseo!:-¡Hazme tuya! Quiero ser tuya ya.- Le grite apasionadamente a Toño. Y tomando con mi mano a su gran herramienta, me levante un poco, y la fui encaminando para estar en la puerta de mi pequeño orificio. Toño también la agarró firmemente, y poco a poco me fui sentando en ella, a la vez sentía dolor y placer, mi ano ya está lubricado de la saliva de Toño, pero por lo grande y grueso no se podía evitar el dolor. Me la fui insertando con cuidado despacio, dentro... y más dentro. Toño gemía de placer diciendo que se sentía bien apretado y rico. No la alcancé a meterla toda, pero empecé a cabalgar sobre su pene, haciendo que Toño diera gritos enormes de placer, cuales eran replicados todavía más por mi dolor y gran placer.
Ya entrando en calor su gran pene pudo entrar más y más. Me puse más lubricante para ayudarnos mejor. En medio nuestro rito de amor, le pide a Toño que me la diera toda, duro, fuerte y rápido, le exigía, pues estaba disfrutando demasiado. Toño se paró, me hizo acostarme boca arriba en la cama, y subiendo mis tobillos en sus hombros, me hizo la posición del misionero, y de una estocada dejó entrar toda su carne hasta el fondo, cual sentí que se me salía por la garganta de tan grande que estaba, además de hacer que se me saliera un poco de semen. -¡Hazme tuya, amor! ¡Házmelo ya!- le seguí insistiendo al poderoso Toño, quién enseguida se acomodó y me la metió cada vez más rápido y hasta el fondo, al sonido de mis gemidos y gritos de placer.
-¡Sí, oh sí, que delicioso!- no podía dejar de tener demasiado placer, me sentía en la gloria, en las nubes. No podía creer que estaba haciendo por primera vez el amor, de verdad y real. -¡Más, más, quiero más, hazme tuya, sí!- le seguía implorando entre mis gestos de excitación suprema y quejidos de placer. En el movimiento más rápido de Toño dentro de mí, sentí como mi penecito explotó de semen vaciándose todo sobre mi abdomen. No lo pudo aguantar más, tenía que salir todo de mí. Al ver mi orgasmo Toño se encendió mucho más y le dio tan fuerte y rápido que sentí que me iba a partir en dos, en el clímax sentí una gran explosión dentro de mí de mucho, muchísimo líquido caliente. -¡Oh mi vida, con eso me dejarías embarazada de 10 hijos tuyos!- le comenté yo después de sentir toda su leche dentro de mí. -Ahora ya soy completamente tuya- continué ya más relajada. Toño, fue sacando su enormidad con cuidado y despacio, se tardó un poco, pensé que su pene era de interminable tamaño al tomar tanto tiempo.
Se acostó al lado mío, diciéndome que me amaba y que era perfecta para él. Ante tan bellas palabras de amor, me puse a llorar, y me recosté sobre sus hombros. Luego él me preguntó:
-Preciosa, ¿me harías el honor de ser mi novia? pero antes de contestarme necesito que sepas algo de mí.... - terminó dejando abierta la duda.
-¿Qué es lo que quieres decirme corazón?- le inquirí consternada, imaginando de nuevo que mi cuento feliz se acabaría ahí.
-Yo tengo una vida peligrosa, mi amor... yo me dedico al negocio del transporte y comercio de drogas... soy narcotraficante.
Continuará...
 
¡Besos y Feliz Año!
Diana
 
 
 
Gracias querida hermanita Caro, por ayudarme…
supercaroayala@gmail.com