sábado, 12 de noviembre de 2016

Lo que haríamos por sobrevivir.

  1. Presa o depredador.
  2.                                        
El sol estaba a punto de caer. El cielo, teñido de naranja lucía hermoso y apacible. El frescor de la tarde era agradable, cosa que se agradece después de un caluroso y agotador día. Alicia observaba impávida el paisaje. Un extenso y árido campo se alargaba en el horizonte, salpicado de erosionadas montañas aquí y allá. Resultaba irónico que algo tan bonito y relajante podría ser al mismo tiempo peligroso e infernal. Más allá solo había desierto, pero la joven no creía que pudiera ser peor estar allí que donde se encontraba ahora mismo. Perdida en un pequeño pueblo de Texas, sin comida que llevarse al estómago desde hace días, con la muerte amenazando constantemente su espalda y el cansancio agarrotando sus músculos. Casi prefería estar tirada en medio del desierto, bajo el acecho de los buitres que pronto devorarían su carne. Al menos sabría que con su muerte alimentaría a otro ser vivo y no a los demonios sin alma que habían desatado el apocalipsis en el mundo.
Desde el tejado del edificio, tenía una vista casi completa del pueblo en el que se habían alojado desde hace unas semanas. Al principio todo había ido bien, parecía un lugar seguro con el que los caminantes aún no habían arrasado por completo. Los vecinos – por raro que parezca sí tenían vecinos – eran buena gente y los acogieron con los brazos abiertos desde el primer momento. Les dejaron una habitación donde quedarse en uno de los pequeños hostales que tenían libres y les proporcionaron comida y recursos que necesitaban. Alicia y su familia se adaptaron fácilmente al ritmo de vida del pueblo. Colaboraron en el huerto comunitario, en el cuidado de la granja, en la tala de leña y en la atención a los enfermos en el pequeño consultorio clínico que tenían.
Aquello era el paraíso después de tanto calvario que habían pasado. Aquel lugar tenía solo una norma y para ellos no fue difícil acatarla: nada de violencia. Eso implicaba el respeto entre los vecinos y la ausencia de armas. Solo el sheriff y sus agentes tenían el poder de llevar armas para velar por la seguridad de la comunidad. Aunque al principio esa condición le generó desconfianza, la familia Clarke decidió que ya estaba cansada de huir sin un rumbo fijo, así que aceptaron el trato. Pero no todo el mundo estaba dispuesto a eso.
Durante esas semanas pasó por el pueblo todo tipo de personas: algunas familias desamparadas como ellos, algunos viajeros solitarios que se habían quedado solos, grupos más o menos organizados que sobrevivían como podían al apocalipsis… Varios venían de paso, se alojaban unos días para reponer fuerzas, intercambiaban recursos o los compraban con su mano de obra. Muy pocos se quedaban a vivir, a pesar de parecer un lugar seguro, solo aquellos que estaban tan desesperados y agotados como los Clarke y que sabían que no encontrarían nada mejor. Otros tantos, sin embargo, se aprovechaban de la falta de defensas del pueblo para robar los alimentos que tanto trabajo les había costado, saqueaban medicinas, ropa y cualquier cosa que pudieran necesitar. Este ya no era un mundo para confiar en la buena voluntad de las personas y por eso Alicia y su familia se habían planteado abandonar el pueblo y seguir su camino. Sabían que el paraíso no duraría mucho más tiempo y más valía huir ahora con lo que tenían que perderlo todo por quedarse.
Pero la decisión no era muy fácil de tomar y para cuando quisieron darse cuenta, un grupo de saqueadores había arrasado con todo una vez más. Ya no quedaban animales, ni huerto ni medicinas. Habían acabado con lo poco que les quedaba. Como era de esperar, los habitantes del pueblo huyeron, ya no se sentían seguros y no valía la pena comenzar desde cero. Se irían hacia las grandes ciudades en busca de alguna oportunidad… o de la muerte, lo más probable. Muy pocos se quedaron, entre ellos los Clarke, que aún no habían tomado una decisión. Sin embargo, ya nadie hablaba con nadie. Cada cual se había encerrado en sus casas, velando las pocas provisiones que habían podido esconder. Las puertas y contraventanas selladas, las calles sucias y mal olientes, no había ruido ni movimiento. Ahora era otro pueblo fantasma más, como todos por los que habían pasado antes de llegar aquí. Si parecía que no había vida tal vez no llamaran la atención de más saqueadores.
Las tripas de Alicia rugieron una vez más. No soportaba esta hambre que la estaba consumiendo. Necesitaba ingerir algo pronto o desfallecería. Al menos el agua no les faltaba. Habían logrado almacenar varias garrafas en los falsos fondos de los armarios, fuera de la vista de los indeseables. También tenían alimentos pero estos eran escasos y se acabaron en pocos días. Llevaban casi una semana masticando hierbas secas que rescataron del huerto para engañar aunque sea al estómago.
-Travis, tenemos que irnos de aquí. No podemos seguir así. – La voz de su madre le llegó desde el piso de abajo.
Otra vez estaban discutiendo sobre qué hacer con sus vidas. No es que tuvieran muchas opciones: quedarse y morir o marcharse y morir. Si el final iba a ser el mismo prefería tumbarse en una cómoda cama y ver el atardecer por la ventana en vez de quemar energías a lo tonto caminando a través del desierto. Porque no había nada más que eso en millas a la redonda. Solo desierto.
-Si nos vamos no aguantaremos ni dos días, siendo optimistas. – respondió el hombre, con voz cansada. Se notaba que ya no daba nada más de sí.
-¿Y aquí sí? ¿Cuánto crees que aguantaremos antes de que muramos de hambre? – Maddi estaba desesperada. Se dejó caer en el sillón, junto a su marido. – Ya no hay esperanzas en este lugar. No queda nada.
-Algo tiene que haber, solo tenemos que pensar.
-Es lo único que hemos hecho desde que se acabó todo… Pensar. Y entre más pensemos más muertos estaremos.
Alicia intentó seguir escuchando pero las palabras se convirtieron en murmullos y estos en silencio. Seguramente se habían quedado dormidos o simplemente tan exhaustos que no eran capaces de seguir discutiendo.
-Ellos no van a hacer nada. – una voz a sus espaldas la sobresaltó.
Se trataba de Nick, su hermano mayor. Tras él estaba Chris, el hijo de Travis. Desde que su madre había muerto, los Clarke eran la única familia que le quedaba. Aunque Alicia y Nick no lo fueran realmente, para él eran sus hermanos. Puede que al principio se llevaran muy mal, pero el apocalipsis los había unido un poco más. Algo bueno debían sacar de tanto sufrimiento.
-Es evidente. – se encogió de hombros Alicia.
Devolvió su vista al paisaje en lo que los chicos se acercaban, cada uno a un lado de ella, imitando su posición con los codos en el muro de la azotea. La joven suspiró largamente. No muy lejos de allí, a unos cuantos kilómetros detrás de una montaña, una fina columna de humo se alzaba al cielo. Debía haber algún grupo acampando para pasar la noche. Una persona sola no se atrevería a llamar la atención de esa manera. Otra vez el dolor en su estómago. Apostaba a que se estarían pegando su gran manjar de alubias y de fruta enlatada. La boca se le hizo agua de solo pensarlo. ¿Y si habían conseguido cazar algún animal? Eso sí que le vendría muy bien en ese momento.
-¿Se te ocurre algo? – preguntó Nick con voz ronca. Seguro que él estaba pensando exactamente lo mismo.
Alicia miró a su hermano. Había determinación en sus ojos. No estaba dispuesto a dejarse morir de hambre. A su otro lado, Chris se relamía los labios. Su cuerpo temblaba ligeramente, ansioso. Parecía una hiena a punto de hincarle el diente a algo. Se estremeció. Seguramente ella tendría la misma expresión hace un momento. Inspiró hondo y asintió.
-Sí que se me ocurre algo. – susurró, un tono frío como la noche que se acercaba.
Era la hora de hacerse cargo de la situación y recuperar parte de lo que le habían robado. 

Por: Okiss

domingo, 30 de octubre de 2016

LA ABUELA MARGARITA Y YO


Cuando yo tenía 11 años, hace muchísimo tiempo ya, pasé por una etapa en que no podía transcurrir mucho tiempo sin masturbarme.

         Recuerdo que eran momentos de terrible placer para mi y por eso es que lo hacía a menudo. En aquel momento corría el verano. Yo vivía en una localidad a 25 km. de la ciudad en la que, era costumbre por las cálidas tardes que todos durmieran la siesta. En ese momento yo aprovechaba para salir al patio y ahí, al aire libre, me despojaba de la única prenda te tenía, un pantaloncito y mis calzoncitos y me masajeaba la pija hasta experimentar eyaculaciones gloriosas. Lo curioso era que para ello imaginaba situaciones sexuales con chicas a veces, pero en otras me gustaba imaginar que yo era la chica, o al menos un chico que asumía la posición pasiva. En esos casos yo usaba un palo de escoba que había en la casa, debidamente lustrado y suavizado y solía introducírmelo en el ano, lo más profundo que podía alcanzando de esa manera placeres extraordinarios.-

         Al lado de mi casa había otra en la que vivían una pareja de ancianos. La señora era conocida como doña Margarita. La división entre las dos propiedades era un límite natural de ligustrina. Una planta alta que, de todas formas, permitía ver algo de lo que ocurría al lado. Una tarde, estando yo masturbándome completamente desnudo sentado y apoyado en una pared, justo frente a esa ligustrina observé movimientos del otro lado. Afinando la vista (sin dejar de subir y bajar mi mano sobre mi pene erecto) pude ver que detrás de la planta estaba doña Margarita, espíandome. Sentir que había alguien que me estaba viendo desnudo y teniendo esa actividad sexual, lejos de inhibirme o avergonzarme me produjo un mayor morbo y excitación. Continué, entonces, con mi entusiasta labor, poniendome de forma que mi espectadora pudiera apreciar, con todos los detalles, mi tarea la que continué hasta que en una explosión de inusitado placer, lancé un chorro de mi leche bien lejos. Durante el resto del día experimenté una sensación de profundo placer por haberme masturbado así con público y ya a la noche me sentí excitado de nuevo y esperando la próxima hora de la siesta para volver a hacerme una paja con público. Al otro día a la misma hora me desnudé y me puse en el mismo lugar. Pronto volví a ver la sombra de doña Margarita moviéndose, subrepticiamente, por detrás de la ligustrina. Comencé a pajearme, pero en esa oportunidad tenía al costado de mi cuerpo mi palo de placer. Pronto mi tarea prescindió de la presencia de la vecina solo me concentré en pensar que Alfredo, el hijo del dueño del corralon de materiales que había cerca de mi casa, que siempre estaba hablando de sexo y mostraba a los demás chicos su pene, me tenía en sus brazos y me sometía como una mujer. Tomé entonces el palo, y lo lubrique con una crema que le había sacado a mamá, y que ella usaba para suavizar sus manos. Me lo fui introduciendo en el ano, retorciéndome de placer, hasta quedar sobre el piso de costado. La eyaculación fue realmente poderosa y el sentimiento de placer profundo. Cuando abría los ojos pude ver, con alegría que mi vecina seguía allí y que había presenciado todo mi espectáculo.

         Algunas tardes mas adelante, otra vez me comencé a masturbar y otra vez estaba allí doña Margarita. En mi casa había de visita una tía mía,  joven, que había lavado y dejado colgado por allí su traje de baño. Era una malla enteriza, tipo body que era lo que se usaba en esos tiempos. Ya existían las bikinis pero eran usadas solo por las muy jóvenes y atrevidas. De prontó sentí la excitación de pensar que era una chica, y que usaba esa maya. Así que la tomé y me la puse. Sentir la prenda femenina en mi cuerpo me dio una nueva fuente de placer. No tardé mucho en sacar la pija por un costado de la malla y empezar a tocármela y luego correr la parte de atrás, liberando mi orificio trasero para meterme el palo. Otra vez ofrecí a doña Margarita mi erótico espectáculo que, como siempre culminó con una terrible eyaculación.-

         Esa misma tarde mis padres me enviaron a hacer una compra al kiosco que estaba en la esquina de mi casa. Para ir al mismo tenía que pasar por la puerta de la casa de doña Margarita. Al regresar, esta estaba asomada en la puerta y me llemó pidiéndome que pasara. Existía en esa época confianza entre los vecinos así que yo accedí sin problemas. Cuando entré, la anciana me invitó a sentarme en la mesa y me convidó un refresco y galletitas indicándome que tenía algo que decirme. Yo imaginé de que se trataba, pero no el cariz que iban a tomar las cosas. Una vez acomodados ambos en la mesa, doña Margarita comenzó diciéndome que me había estado viendo y que sabía lo que hacía a la tarde. Hasta allí no había nada novedoso en lo que me comunicaba y yo la escuchaba sin darle demasiada importancia hasta que la mujer me dijo, que había visto como me gustaba meterme cosas en la cola y que era evidente que yo era una nena mariconcita. Casi me atraganto con la galletita que estaba comiendo cuando me dijo eso, es que jamás se me había ocurrido pensar que yo podría ser considerado así. Me agregó que como yo era como una nena, ella quería que yo la visitara periódicamente para que ella me transformara en la nena que era, y para que fuera su nieta, ya que ella siempre había deseado una nieta. Por supuesto que a eso me negué rotundamente, de ningún modo estaba dispuesto a hacerlo. Pero la mujer me manifestó que si yo no accedía le iba a contar a mis padres como me gustaba meterme cosas en la cola y que me ponía prendas de mujer. Ante la amenaza no supe que decir, solo me quedé ahí, callado, con la cabeza gacha.

.- A partir de ahora las cosas van a ser así -me dijo la mujer.- Vas a venir, y aquí vas a ser toda una nena. Yo me voy a encargar de las cosas necesarias para ello. Me vas a decir ‘abuelita’ y vos te vas a llamar Margarita igual que yo -Y después vinieron instrucciones más específicas-. Vas a venir sin masturbarte antes, te vas a masturbar aquí, como nena, tocándote adelante, pero metiendote algo en el orificio. Para ello vas a venir con el vientre completamente limpio, antes de venir vas a ponerte agua en el trasero con esto.- Me dio una pera de goma para justamente eso producir la limpieza de mi vientre. Me indicó que solo en su baño podía hacer pis, pero que lo iba a hacer como las nenas, sentadita en el inodoro y limpiándome el agujerito con papel después de hacerlo. Confieso que mientras la mujer me daba estas pautas, yo sentía un extraño cosquilleo en el estómago. No me desagradaba para nada la perspectiva, ¡todo lo contrario!

.-Entendiste? -me preguntó al final.

.- Si, abuelita -le respondí.-

         Esa noche tuve que hacer un esfuerzo para no masturbarme, pero estaba dispuesto a cumplir con las instrucciones de mi nueva abuela. Al día siguiente avisé en mi casa que a la tarde me iba a ir a jugar a la casa de otro chico (mis padres no me controloban, en realidad no se interesaban mucho ni en lo que hacía ni en lo que me pasaba). A la hora de la siesta, me metí en el baño, llené de agua la pera de goma, me introduje delicadamente la cánula en el ano y apreté llenándome el vientre de agua y provocando una limpieza absoluta de mis intestinos. Una vez cumplido ello, y con una excitación que me mareaba, fui a la casa de doña Margarita. Toqué el timbre y ella me abrió la puerta, con una sonrisa, invitándome a pasar:

.-Hola abuelita -le dije.

.-Así me gusta Margarita, así me gusta que me trates.

En la sala de estar de su casa me ordenó desnudarme por completo, lo cual cumplí sin la menor vergüenza. Después me hizo sentar desnudo en un sillón y vinó con un fuentón en el que había un preparado de hierbas con algun tipo de crema. Me ordenó apoyar bien la espalda en el sillón y me aplicó unos profundos masajes circulares con la preparación alrededor de mis tetillas. Al principio me produjo cierta molestia, pero después el masaje me pareció agradable.

.-¿Qué me estás haciendo, abuelita? -le pregunté.

.-Te estoy haciendo un tratamiento para que salgan un poco de tetitas, dejame a mi que cuando las tengas te va a gustar.- Yo me deje hacer, no tenía intención alguna de tratar de evitar lo que doña Margarita quisiera hacer conmigo, mis padres no se enterarían lo que hago, y además… un poquito me gustaba, desde ya que ese tratamiento me lo fue aplicando cada vez que la visitaba y con buenos resultados por cierto.-

         Después de eso, doña Margarita me hizo parar y me escrutó por completo. Concluyó que por suerte todavía no me salía el vello. Solo tenía un poquito en la zona genital y empezaba a asomar en la axila.

.-Bueno, esto está bastante bien -dijo ella- pero las nenas no tienen ningún pelito así que te los voy a eliminar.

Preparó un potaje con crema de afeitar que se usaba en la época y con habilidad realmente asombrosa, me dejo la zona del pubis como cuando tenía cinco años. Y despúes de eso, delicadamente me sacó la totalidad del pelo de las axilas. Completó su labor untándome una crema refrescante que, después pude comprobar, me había suavizado completamente la zona.

.-Bueno, ya estás lista para vestirte -me dijo la anciana.

Fue a un mueble y de uno de sus cajones sacó una prenda. Era una bombacha femenina (en aquella época aun no se usaba la tanga, ni siquiera la vedettina) y me la alcanzó ordenándome que me la pusiera, pero antes con una habilidad increíble comenzó a maniobrar con mis testículos, haciendo que los mismos me subieran quedando solo un pequeño penecito colgando. Me la puse, era de un suave color rosa y tenía un adorno consistente en una cinta roja, que culminaba por delante con un moñito primoroso. Mi nueva abuela me pidió que me levantara y me observara en el espejo. Ver mi imagen con una prenda íntima de mujer me encantó y me excitó, me miré de frente y observé que gracias a las maniobras de doña Margarita apenas se me notaba mi condición masculina. Después ella misma me dijo que me diera vuelta y mirara lo bien que me quedaba en la cola, cosa que hice y no pude menos que reconocer que sí, que me quedaba bien.

.-¿Te gusta? -me interrogó.

.-Si, abuelita, me gusta mucho.

.-Era de esperar que seas así de maricona. Tenes cola de mujer, lindas piernas y piecito chiquito como una chica. Sos toda una nena Margarita.

Frente a esos piropos lo único que pude decir, ya totalmente absorvida por el ritual a que me estaba sometiendo fue:

.-Gracias abuelita.

Enseguida la mujer abrió un armario y de allí sacó una percha que tenía un vestidito, de una muy femenina tela floreada. Me lo hizo poner, enseñándome como las nenas se ponían los vestidos desde las piernas hacia arriba. Otra vez me hizo observarme mientras ella me ayudaba, cerrándome la prenda por el cierre que tenía en la espalda. Otra vez me miré detenidamente y otra vez quedé muy satisfecho, no. mejor muy satisfecha con lo que veía. El vestido me quedaba perfectamente, y me daba de mi una imagen totalmente femenina. Era un vestidito cortido, que me llegaba a mitad de muslos, dejando ver mis piernas, incluyendo una franja blanca en mi piel, producto de que al andar siempre con pantaloncitos, el sol no había tostado del todo mis piernas. El rito de feminización culminó cuando la propia mujer me hizo sentar y me puso un par de mediecitas blancas y cortitas, con un borde de puntilla y luego me dio para que aprendiera a ponerme los clásicos zapatos guillermina de las chicas. Estos tenián un taco de cinco centímetros. Cuando volví a verme en el espejo, quedé muy feliz de ver mi transformación. Pero faltaba algo, doña Margarita comenzó a maniobrar en mi cabello, que lo tenía abundante y me hizo un peinado de nena de pelo corto, lo que culminó con un vinchita hermosa, con florcitas, y sí, pense, soy una maricona, me encanta como me veo .-¿Y te gusta?

.- Si abuela, me gusta mucho ser nenita.

.- Ya lo sabía yo, acordate, tenes que seguir viniendo para que por un rato seas mi nieta y seas la nena que te gusta ser.-

         Después de eso, doña Margarita sirvió un té para que las dos mujeres de la casa tomáramos. Me molestaban un poco los tacos de mis zapatos, pero doña Margarita me enseñó como usarlos, y prontó pude caminar con ellos sin problemas. Mi abuela me prometió que me iba a comprar luego zapatos con mas tacos. También me dijo que me iba a enseñar las cosas que sabían las nenas. Lavar la ropa, plancharla y hasta bordar.-

         Cuando culminamos nuestro té, doña Margarita, o ya mi abuelita me pidió que me masturbara. Me hizo sentar en el ya mencionado sillón y allí me dijo, bajate la bombachita y masturbarte metiéndote este consolador. En aquella época, los consoladores no eran como ahora con la exacta forma fisiológica del miembro masculino (y con el que tanto me divierto ahora). Eran unos instrumentos con forma así como de cohete, o sea con punta afinada para la penetración y que se vendían en los negocios con el nombre eufemístico de “vibradores”. La cosa es que yo no estaba en condiciones de negar nada. El instrumento estaba lubricado con la mejor lubricación para meterlo en la cola, según me dijo doña Margarita, con manteca. Lo tomé con una mano, me incliné para tener acceso a mi ano, y mientras con una mano me manoseaba la pija, fui introduciendome el aparatito. Lo notable, para mí y también para mi abuelita, fue la facilidad con la que el mismo se fue introduciéndose en mi intimidad, dándome más y más placer a cada centímetro que se me metía. La masturbación fue maravillosa, pensaba que estaba con Alfredo pero así vestida, y que el entonces me usaba como la nena que era. Al momento de eyacular, otra vez el placer fue profundo.-

         Cuando pude recuperarme, mi nueva abuela me hizo limpiar lo que ella indicó el “enchastre” que había hecho. Después me mandó a lavarme la cola. Con eso terminó lo que podría decirse mi primera tarde como nena. Doña Margarita me preguntó cuando quería volver y yo le dije que si podía ser mañana mismo. Ella sonrió y me dijo, por supuesto siempre que quieras.-

         A partir de ese momento fueron varias las tardes en que fui a lo de mi abuela. Ella siempre me compraba alguna cosa nueva. Bombachitas, medias de nylon que me llegaban hasta el borde de mis piernas, y que al colocármelas por primera vez me superexcité al sentir la suavidad sedosa de la media en toda mi pierna. Otros vestidos, siempre cortitos y polleritas. Esos regalos a mi me ponían realmente feliz. Tener ropita nueva me daba una gran alegría como podría suceder con cualquier chica.

         Otra cosa que también me excitaba era el progreso que había experimentado con los masajes que ella siempre me hacía con su preparación vegetal. Al principio noté primero que los botones de mis tetillas, se encontraban siempre como erectos o paraditos. También que a la noche el roce de esa zona con las sábanas, me provocaban sensaciones de placer. A tal punto que mis masturbaciones frente a mi abuela ahora eran con el consolador en la cola, tocándome la pija con una mano y acariciando mis pechitos con la otra. Bueno como les contaba, luego de ver mis puntitas paradas, me di cuenta que mis tetillas habían crecido, se estaban transformando en verdaderos pezoncitos. Hasta que un día, mirándome al espejo me di cuenta que se me estaban formando las tetitas y que, como dije antes tocarme ahí me calentaba y me daba placer para masturbarme.-

         Asi llegamos al día de mi cumpleaños. Cumplí doce. Ese día por cierto no me pude desprender del agobio familiar. Una familia que no me daba bolilla y que hizo el festejo solo por costumbre. Ni cuenta se dieron de mi transformación o, por ejemplo que yo, que siempre andaba en el verano con el torso desnudo y así dormía, ya no la hacía mas, usando remeras amplias, para que no se dieran cuenta de mis nuevos y hermosos órganos femeninos. Al otro día tuvimos el festejo con mi abuela. Hubo torta y todo y muchos regalos. Ropita interior, que me gustaba tanto estrenar. ¡Unas sandalias hermosas, con taco de 10 cm!. La abuela me pidió que me las pusiera y me dio las instrucciones para poder caminar con ellas sin problemas. Ah que hermoso era verse en el espejo con vestido cortito, encima de esas sandalias, que estilizaban mi cuerpo y hacían ver mi colita perfectamente parada. Los otros regalos consistieron, en un camison! Si la abuela me regaló una prenda para dormir o para estar en la cama al menos. Me lo hizo probar. Era de un tono amarillito, muy lindo, ¡y que transparentaba!. ¡Que hermosa sensación!, verme ahí frente al espejo con un camisoncito que apenas me cubria la parte púbica y muy poco de mis muslos, pero como era transparente dejaba a la vista la bombachita que tenía debado, y el resto de mi cuerpo, incluyendo, claro está, mis nuevas tetitas, y sus pezones, oscuros y agrandados. Para culminar, la abuela me regaló un traje de baño, ¡sí, una bikini!.

.- Ya que te gusta ponerte mallas de mujer, te compré estas. -me dijo.

También me las probé, era lo mas chiquito que se podía conseguir en esa época, no las de ahora, pero bastante chica. ¡Me encantaba usar una bikini!. Mi abuela me dijo que con ella podía cuando fuera a su casa salir a tomar sol, y tostarme el cuerpo como lo hacen las chicas (así evitaría la franja blanca de mis muslos que se veía cuando me ponía mis vestiditos), siempre que no haya nadie afuera en tu casa (recuerdo que mi casa estaba al aldo de la de mi abuelita postiza).

.- Ahora no hay nadie. -dije con entusiasmo.- .-Bueno, bueno, salgamos. -dijo ella.

.- Gracias abuelita. –le respondí abrazándola como si realmente lo fuera. Esa vez, me masturbé otra vez, con un consolador en el culito, pero allí fuera, con mi bikini. Al otro día, cuando me levanté, fui corriendo al baño y me saqué la ropa. Que lindo fue ver mi cuerpito todo tostadito, salvo en la pequeña línea de la bombachita de la bikini y los dos triángulos en la zona de mis incipientes pechitos.-

         Una vez, la abuela me pidió que fuera un día y en una hora determinada, porque quería presentarme a un familiar suyo. A mi me asombró el pedido porque siempre la abuela había mantenido reuniones entre nosotras, bien íntimas y yo como nena, cosa que no iba a poder ocurrir esa vez, pero, en fin, era la abuelita y estaba dispuesta a hacerle caso. En el momento indicado me hice presente en su casa. Me hizo pasar y me presentó a un familiar que no era más que un hermoso muchacho de unos 16 años. Yo lo saludé pero enseguida la abuela me dijo que antes que nada me fuera a cambiar, que ya me había dejado la ropa en la otra habitación. Yo me quedé mirándola, como diciéndolo con los ojos, pero… hay otra persona, ella también me contestó con los ojos, interpreté en su mirada, “haceme caso y anda a cambiarte”. La abuela me había preparado uno de los vestiditos más cortitos, las medias de nylon y las sandalias de taco. Todavía no había terminado de vestirme cuando mi abuelita entró. Me acomodó el pelo, poniéndome un brochecito, después hizo su maniobra de esconder mis testículos y me aplastó el pene, pegándolo.-

.- Hoy tenes que verte bien de nena, lo vas a disfrutar -me dijo como dándome un adelanto.- Después la abuela hizo algo nuevo. Me hizo sentar y me maquilló. Poniéndome rubor en los pómulos, pintando mis párpados y mis labios. Cuando la abuela terminó, estoy convencida, nadie podría sospechar si me viera, que era varoncito. Bien, de ese modo salí al salón. Allí los tres tomamos el té. Yo me comporté como una señorita y el muchacho, que se llamaba Damián, no dejó de decirme lo bien que se me veía, lo bonita que era. En un momento la conversación se hizo animada, y yo charlaba con él, como toda una nena, y estando en eso, nos interrumpió la abuela que le dijo a Damián:

.-Margarita viene aquí porque le encanta ser nena y masturbarse como nena.- Yo me puse totalmente colorada y, por un momento, hasta tuve ganas de salir corriendo de la vergüenza, pero, ¿adonde iría, así vestida?. Pero mi abuela siguió y fue aun más allá.- .-Yo les voy a prestar mi dormitorio, para que vayan, así Margarita no se tiene que masturbar.- .-¡Pero abuela! -protesté yo.- .-Porque no Margarita, es como cuando te masturbás, nada más que te lo va a hacer el, haceme caso, anda con él, y después me decís que te pareció.- Yo me quedé, allí sentada, sin saber que decir. Fue Damián el que habló.-

.- Margarita, me encantaría que vinieras conmigo, te prometo que te voy a tratar como la hermosa señorita que sos.- Ya no podía mentirme a mi misma, lo deseaba, lo quería, lo había fantaseado tanto tiempo y ahora podía concretarlo.

.-Bueno, está bien.-

.- Pero antes andá a ponerte tu lindo camisoncito, el que te regalé. -me dijo la abuela.- Así lo hice, y volví al salón con la prenda que me quedaba cortita y en la que se me vía el cuerpo. Me alegré mucho cuando escuché a Damián decir:

.- Pero que hermoso cuerpo.

E inmediatamente el se levantó y me tomó de la mano y me condujo, decididamente, al dormitorio, cerrando la puerta tras nuestro paso.

         Damián se acercó a la cama y fue quitándose, una a una sus prendas, hasta quedar desnudo por completo delante mio. Su pija estaba ya muy bien parada y dura y verla me excitó y me confirmó que mi deseo era que me hiciera mujer en ese mismo momento. Se acostó en la cama y me invitó a la misma. Me acosté a su lado y sentí que me abrazaba con ternura y luego comenzaba a acariciar mi cuerpo. Recorría mis nalgas sobre la bombacha, mis muslos, mi espalda. Yo también quise acariciarlo, y así lo hice por un rato sobre todo en su pecho, que estaba ya velludito, hasta recalar en la pija, que comencé a tocarle y tocarle con gran placer. Era el momento de hacer algo mejor por él y entonces me incliné para que mi boquita quedara a la altura de su verga. Saqué mi legüita y le lamí la cabecita, disfrutando su sabor saladito. Enseguida me metí la cabeza en la boca y comenché a chupársela. Su pija caliente y dura se metía centímetro a centímetro en la boca y yo la succionaba como una posesa. Damián puso una mano en mi nuca, delicadamente acompañaba los movimientos de mi cabeza mientras yo chupaba con verdadera pasión sintiendo que eso era lo que me gustaba hacer. Por la posición en que estaba, Damián tenía la posibilidad de acariciarme todo el cuerpo ¡y lo hacía!. Recorrió mi espalda y fue bajando por la misma hasta alcanzar mi colita que, por lo corto del camisoncito que tenía, estaba descubierta, bueno, solo tapadita con mi bombachita. Sus caricias en mis nalgas fueron hermosas y sobre todo cuando sus deditos traviesos se deslizaban entre ellas, tocándome la piel que rodeaba mi agujerito de amor provocándome un cosquilleo tan bonito. Senti que de la pija de mi amante salían algunos chorritos de líquido que supe, era el preseminal, mientras que su manito se había metido ya por debajo del elástico de mi bombacha y recorría la piel de mi cola y de mi orificio. Después con suavidad me hizo erguir, haciendo que saliera de mi boca golosa su pija, y tomó el camisón y me lo sacó por la cabeza. Yo estaba arrodillada en la cama, a su lado, y cuando me dejó el torso desnudo, primero miró y después acarició mis pechos. La sensibilidad que tenía en esa zona era muy grandie y muy placentera, mi abuelita había hecho un gran trabajo. Mis pezones, ya grandecitos, bien diferenciados de una tetilla de hombre, se erectaron y allí recibí primero un beso y luego un chuponcito de mi hombre. Yo ya estaba en el séptimo cielo, deseando que ese momento no se terminara nunca. Estiré mi mano, para tomar y acariciar la pija durísima que tenía y le dije.- .-Ayyyy, mi amor, que dura la tenés.

.-¿No te gusta así? -me preguntó el.

.- Siiii, claro que me gusta. ¡Me encanta!.

.- Entonces acostate aquí en la cama, así, para que la disfrutes adentro tuyo. -me indicó pidiéndome que me pusiera boca abajo.

Cuando lo hice, tomó mi bombachita y la deslizó por mis piernas, sacandomela. Yo instintivamente, una vez desnuda, separe mis piernas, mientras levantaba un poco mi cola tal como él me lo había pedido. Sentí como echaba en mi ano un aceite especial para la piel que mi abuelita me había dado para lubricarme (en esa época no existían los lubricantes actuales que son tan buenos y placenteros), y después de ello, pude sentir la punta de la pija apoyándose en mi agujerito.

.- Ay, mi amor, despacito por favor, es mi primera vez.

.- Quedate tranquila mi nenita, te voy a tratar como la linda mujercita que sos.

Damián comenzó a forzar mi esfinter, la lubricación surtió su efecto y ahhhhhhh, me penetró. Sentí que en ese momento me transformaba en una mujer hecha y derecha, cumpliendo la función de una mujer, que es la de ser penetrada por el macho.

.- Ahhhhh, mi amor, siiiiiii. -le dije mientras el enterraba todo su pene bien profundamente. Cuando sentí que su cuerpo se apretaba contra mi cola, es decir que me la había metido toda estalle de placer, que no podía descargar ya que tenía el pene pegado y sin poder erectarse. No me importaba, mi placer era el cúmulo de sensaciones que en mis terminales nerviosas provocaba la pija de Damián bien metida adentro y luego a traves de su movimiento de mete y saca, que yo acompañé moviendome a su compás.

.- Ahhh, si nena, asi, movente asi, que nena putita sos. -me dijo él. .- Si mi amor, te parezco putita porque me gusta mucho lo que me estas haciendo, ayyy, que lindo, siii, siii, asii, asiii quiero que me cojas así, papi, cogeme toda, ayyy mi amor, asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.- Y comencé a gemir incontrolablemente, mientras que él sacaba un poco su verga y luego me la metía con fuerza toda bien adentro. El placer se acrecentaba con cada profunda penetrada que me hacía y aun con el pene pegado sentí una explosión de placer inmenso, un verdadero orgasmo femenino, aunque en mi caso acompañado con la leche que salió de mi pene aunque el mismo no se hubiera podido parar. Involuntariamente mi orgasmo me hizo contraer mis esfinteres, agregando un placer más a mi amante que entonces sí, con un salvaje suspiro de placer enterró toda su pija en mi culito y me hizo sentir en las entrañas su descarga cálida de una inmensa cantidad de su preciosa leche. Ahora sí que era toda una mujer, no solo me habían penetrado, sino que un hombre había dejado toda su simiente dentro mio. Damián se desplomó sobre mi cuerpo. Yo me quedé quietecita, aplastada por el peso del cuerpo de mi macho, hasta que su pija se puso flacidita y salió solita de mi trasero. Sentí que parte de su líquido también salió, provocándome una inmensa sensación de felicidad sentir la leche de mi hombre corriendo por mi cola.-

         Damián quedó recostado boca arriba a mi lado. A mi me dio ternura y quisé quedar a su lado, acostada, apoyando mi cabeza en su pecho. El me rodeó con sus brazos y me apretó contra él. Que linda sensación de estar así abrazada por el hombre con el que había tenido sexo, aquel que había hecho mujercita.-

         Después de un ratito de disfrutar esa momento de ternura me levanté para ir al baño y para lavarme como una nena limpita. Y claro para salir me vestí. Cuando lo hice me cruce con la abuelita quien me miró con ojos de interrogación. Yo me acerqué y la abracé:

.- Gracias, gracias abuelita por haberme transformado en nenita. -le dije y le di un beso en la mejilla, recibiendo de su parte una casta y tierna caricia.-

         Yo me cambié poniéndome el vestido, las medias, los zapatos, en fin todo. Mi abuela me arregló el maquillaje y después me mando a lavar la ropa interior que había usado del modo en que ella me había enseñado, para lavar la ropa delicada.

         Estábamos sentadas en la sala cuando apareció Damián. Me debe haber visto con cara de vergüenza por lo que le había dicho a mi abuela, y fue esta la que hizo de interlocutora.

.- Damián -le dijo- aquí Margarita me preguntó si no quisieras que ella se quede esta noche a dormir con vos.

.- Me gustaría mucho. -respondió el.

Recién entonces me atreví a mirarlo a la cara y le sonreí feliz. Me cambié para ir a casa a avisar que iba a pasar la noche en la casa de un amigo, y rápidamente volví a lo de mi abuela. Allí ella me esperaba con una ropa un poco más arreglada de la que usaba, a mi me extrañó, entonces fue que ella me dijo que me cambiara que íbamos a ir a comprar algunas cosas para estar presentable para Damián a la noche.-

.- Pero, yo no puedo salir a la calle vestida de mujer. -le dije.

.- No tengas miedo, nadie te va a reconocer, te lo prometo. ¿No te gustaría dar un paseo como a vos te gusta, como nena?.

La idea me hizo dar cosquillas en el vientre y accedí. Al salir de la casa de mi abuelita estaba muy nerviosa, sobre todo porque tenía que pasar por delante de mi propia casa. Por allí nadie me vio, más adelante me crucé con varios vecinos que no pusieron cara de sorpresa ni nada, es decir que no me reconocieron. Cuando llegamos a la parada del colectivo sí hubo alguien que me miró y mucho, pero no pareció que era por saber quien yo era en realidad, sino para admirarme y seguramente tratar de incomodarme como mujer, era, nada más ni nada menos que Alfredo, aquel chico que, inclusive antes de mi transformación, yo ya miraba con ojos de lujuria.-

         Además de ser mi primera salida como nena, fue muy productiva ya que la abuela se sentía ese día muy generosa. Caminar por la calle como nena ya por sí era una situación que me encantaba, pero, además, recibí de la abuelita un montón de regalos. Fuimos juntas a una lencería y allí me compró un camisón muy, pero muy cortito negro de una tela muy tenue y una bombacha roja: “Para usar esta noche” me dijo al oído. También me compró varias otras prendas. Y en una casa de bijouterie, adquirió un par hermoso de aros de broche (yo no tenía orificio en la oreja y en esa época que un varón los tuviera era impensable).-

         A la noche, ayude a mi abuelita a preparar la cena. Yo me vestí con una blusita de breteles y una poyerita tableada, y, por supuesto maquillada por la abuela y estrenando mis aros. Comimos los tres juntos y Damián hizo un montón de comentarios divertidos que nos hacía reir con ganas a las dos. Cuando terminamos, yo le ofrecí a mi abuela recoger las cosas sucias para dejarlas en la cocina, mientras ella anunció que ya era tarde y que se iba a acostar, así lo hizo deseándonos las buenas noches. Yo recogí platos y cubiertos y los llevé a la cocina, los dejé en la pileta y abrí la canilla para que se le fuera la primera suciedad, a la mañana siguiente me encargaría de lavarlos. Estaba en esa tarea cuando sentí que desde atrás Damián me rodeó la cintura con sus brazos y me aplicó un besito en el cuello:

.- Que linda que estás esta noche.-

.- Ay, gracias mi amor. -le contesté yo, sintiendo como mis aros se movian cerca de sus labios, un detalle que, otra vez, me hacía sentir bien mujer. Cuando terminé mi pequeña labor, siempre con el cuerpo de mi hombre pegado, me seque las manos y me dí vuelta. Quedamos enfrentados, muy cerca, él sosteniéndome de la cintura, yo puse mis brazos alrededor de su cuello, y entonces, por primera vez, el me besó en la boca. Yo me dejé llevar por el beso, me sentía maravillosa con ese gesto. El me obligó a abrir mi boca, sin despegarse, y me hizo sentir la lengua, mientras sus manos me agarraban de las nalgas. Así estuvimos un rato, besándonos apasionadamente como lo que héramos, dos amantes, hasta que él dijo:

.-Vamos a acostarnos.

Yo le sonreí y le dije:

.- Andá mi amor que yo paso por el bañito y después voy.- En el cuarto de baño había dejado yo la ropita que iba a usar en la noche, el camisoncito negro y la bombacha roja. Me limpie bien y fui al dormitorio. Cuando entré él estaba recostado en la cama totalmente desnudo.-

.- Guauuu, que bien estás -me dijo él.

Yo sonreí pudorosa, y le dije:

.- Y que lindo sos vos cuando estas así, todo desnudito.- Me acerqué a la cama, por el costado en el que el estaba, el se incorporó sentándose en el borde y yo me agache para que pudieramos besarnos nuevamente en la boca. Luego de un largo beso, que el acompaño con caricias en mis tetitas por encima del camisón y yo con caricias también, pero en la pija que se fue endureciendo en mi mano, yo me puse de rodillas entre sus piernas, y con la mano moví su instrumento hacia mi boca. Se la chupé con el mayor entusiasmo y en esa oportunidad, por primera vez en mi vida, sentí un hombre eyaculando en ella, echando chorros y chorros de salado semen que me esforcé por tragarme como ofrenda de sumisión a mi macho.-

.- Ahhh, nena que placer me das. -me dijó mi amante.- Yo salí de la habitación y fui al baño a enjuagarme la boca y rápidamente volvi para acostarme con mi hombre. En la cama comenzamos a besarnos y en poco tiempo la tuvo de nueva parada. Nos acariciamos, nos besamos y después me dejo toda desnuda. Me cogio con terrible entusiasmo dos veces. La primera me dijo que me pusiera de perrita, fue muy lindo asi, y la segunda como la primera vez, con él encima mio haciendome sentir su peso de hombre.-

         Una vez que se calmó, otra vez me abrazó y me apretó a su cuerpo, acariciándome dulcemente, sobre todo en mis pechos, y dándonos besitos a menudo. Me tuve que levantar para ir al baño. Me puse la ropa de noche y fuí a hacer pis sentadita, como siempre lo hacía ahora. Me lavé la cola. Y volví para acostarme. Cuando el me sintió me hizo un lugarcito a su lado, yo me pegué a su cuerpo dejándome abrazar por mi chico y así me dormí en sus brazos, con nuestros cuerpos bien pegados.-

         Me desperté a la mañana siguiente antes que mi chico. Me deshice suavemente de su abrazo y me levanté para prepararle con mis propias manos el desayuno, tanto para él como para la abuela que enseguida también se hubo levantado. Damián y yo nos quedamos en la sala tomando el desayuno, pero la abuela prefirió hacerlo en el parque trasero, al aire libre. Al terminar de desayunar, me asomé y le dije a la abuelita:

.- Abuela voy a agarrar dos toallas porque nos vamos a bañar.-

.- Bueno, esta bien –dijo ella.-

         Y así fuimos los dos juntitos al baño. Abrimos la ducha y nos desnudamos por completo. Yo estaba feliz, contenta de ser la mujer de ese chico, y de poder tener esa intimidad con él, de conocer todo su cuerpo desnudo. Bromeabamos y nos reíamos mientras estabamos en la ducha, como dos novios. El me pidio en un momento que le enjabonara la espalda, prometiéndo que después me iba a hacer lo mismo. Yo lo enjaboné y después me coloqué para que el hiciera lo propio. El enjabonó toda mi espalda, pero después siguió para abajo y me pasó jabon por la cola:

.- Dijiste la espalda –le dije yo pícara, pero disfruntando de su caricia en la piel suave de mis nalgas y la parte de adentro.-

.- Pero también te tenés que lavar bien la colita –me contestó él, y nos empezamos a reir sin sentido.

         La caricia después se extendió para adelante sobre mi vientre y después sobre los pechitos y eso hizo que yo retrocediera y me pegara a su cuerpo, sintiendo enseguida su rotunda virilidad.-

.- Ay, nena, hiciste que se me parara de nuevo.-

         A mi esa confesión no me producía más que placer, que mejor para una chica que hacer que su amante se excitara de esa forma, de todas formas le contesté chicaneándolo:

.- Pero papi!, a vos se te para a cada rato –y después, riendo me di vuelta, le pase los brazos alrededor del cuello y lo besé con toda pasión. Cuando terminamos ese largo beso, sintiendo yo en mi vientre la dureza de su verga, lo mire lascivamente a los ojos y lentamente me arrodillé ante él. Le apliqué una mamada amorosa y sexy con la decisión de llevarlo al final. Pasaron varios minutos en que escuche sus suspiros de placer hasta que sentí el glande vibrando dentro de mi boca y enseguida su eyaculación, brindando a su hembra la oferta de leche masculina, que yo recibí agradecida y bebí como si fuera su puta personal.-

         Habiendolo dejado satisfecho, terminamos nuestro baño y salimos del mismo enfundados en las toallas, el la llevaba anudada a la cintura, como un hombre, pero yo como mujercita que era, me la coloqué desde arriba, tapando recadamente mis senos, aunque, eso provocaba que por abajo poquito tapara ya que la toalla no era muy grande.-   

         Cuando salimos, la abuela me llamó desde el parque. Yo me asomé, así envuelta en la toalla:

.- ¿Que pasa abuelita?

.- Pónganse las mallas y vengan a tomar sol que el día está precioso.-

         Fuimos a la habitación, yo con mi prenda en la mano. El se puso una clásica bermuda masculina, yo, por supuesto me coloqué el bikini que la abuela me había regalado, y por cierto que recibiendo otro regalo que fueron los comentarios amorosos de mi hombre. Salimos y nos pusimos en la misma reposera, yo encima de él. Alli bromeamos, jugamos y nos besábamos a cada rato. A la tarde, a la hora de la siesta Damián me la dio de nuevo, y esa noche también la pasamos juntos y mi incansable macho me cogió tres veces entusiasmada cuando yo le decía lo bien que cogía y que quería que me cogiera toda toda la noche y me llenara toda la cola con su leche.-

         Lamentablemente todo lo bueno termina. El día siguiente era el de la despedida. Lo acompañamos, yo como chica, a la parada del autobus. Allí nos despedimos con un largo beso, y lloré cuando lo vi por la ventanilla moviendo el brazo en señal de adios.-

         Volvimos a la casa con la abuela. Yo estaba muy triste y ella me consoló, diciéndome que de todas formas estos días habían servido para que me diera cuenta que yo era una verdadera mujer y que tenía que continuar mi vida como tal. Yo acepté ese consejo y le pregunté que le parecía si intentaba conquistar a Alfredo, a lo cual ella me contestó entusiasmada que eso era lo que quería decir con que continuara mi vida.-

         Vestida de nena frecuenté los lugares donde podría estar Alfredo, hasta que logré que me hablara y un día me invitara a tomar un refresco. En el bar el me dijo que yo le gustaba y que le hacía acordar a alquien pero que no se daba cuenta quien. Yo me sinceré, le dije quien era en realidad, pero que había descubierto que quería ser mujer. Que mi abuela me había puesto Margarita como ella, y que realmente él me gustaba mucho. Fuimos novios por tres años.-

         Hasta aquí mi relato, espero que les haya gustado y también excitado un poco. Me encantaria mensajear con algún otro hombre que tenga estas fantasías, mi mail monica.ramires@ymail.com.-

martes, 9 de febrero de 2016

Cuando me convertí en una mujercita cap ( I )

Esta es la historia de un chico llamado Roberto...
 
                                                                                                       CAPITULO I
 
                                                                                                        ¿Prefacio?
Yo vivía en una pequeña ciudad con mas o menos 200,000 habitantes ,era muy linda y limpia,tenia mucha naturaleza,como bosques de pinos,robes,etc.
Iba a la preparatoria donde todos asistían y solo me faltaba un mes para terminarla e ingresar a la universidad,pues era el tipo de chico agradable que le agradaba a casi todas las personas con las que convivía ,Yo tenia 19 años, era alto , de tez morena ,cabello rizado y largo,delgado no muy musculoso algo flacucho y guapo.
En la escuela todo iba de maravilla, tenia una novia a la cual acababa de terminar ,porque se iba a estudiar lejos de donde vivía y pues no nos volveríamos a ver en mucho tiempo.yo estaba pensando en irme a estudiar a otra ciudad mas grande donde las escuelas son mejores.
En fin cada día que acababa la escuela me iba con mi amigos a la plaza central y veíamos a las chicas pasar o platicábamos de cosas que nos pasaban como todos los adolescentes normales,Pero cuando llegaba a mi casa iniciaba mi otra vida en la cual era yo...
Yo vivía en una casa grande tenia 2 padres, mi madre con 46 años y mi padre con 47 años , y una hermana mayor que yo por 10 años pero ella vivía en otra ciudad con su esposo, un tanto lejana de la nuestra .Mis trabajaban de agentes de venta en la ciudad por lo cual solo los veía los fines de semana y salíamos a pasear, ya que todos los días llegaban a las 8 o 9 PM y solo charlaban un rato bebían y se iba a recostar.Mi madre tenia una gran figura cada mañana después de dejarme en el colegio iba a aerobics y cardio para mantenerse en forma, y mi padre se iba al gimnasio, y después a trabajar esto por que los 2 sufrían de diabetes .
pues las tardes que llegaba de la escuela encontraba la casa sola, e iniciaba.
Yo no era un chico normal, algunas veces me sentía diferente como una chica!.
al llegar a mi casa lo primero que hacia era encender el ordenador y buscar pornografía donde mi búsqueda favorita eran travestís y transexuales,Me encantaba ver los vídeos donde chicas hermosas que en un pasado eran hombres comunes y corrientes eras folladas fuertemente por otros tíos ,mientras gozaban de lo que les estaban haciendo sacando esas inmensas pijas de sus culos chorreados de leche de las cuales me imagina ami siendo una de ellas.
pero después de saciar mi deseo de sexo ,no me sentía cómodo como estaba en la casa así que me me metía al cuarto de mi madre y empezaba a sacar algo de ropa que me gustaba de su ropero,me quitaba la ropa que traía puesta y quedaba desnudo, escogiendo mi atuendo para la tarde, me encantaban las tangas y como mi madre usaba muy seguido y tenia una colección de al menos 30,siempre usaba una acompañada de alguno de sus bras, y después un vestido casual y sandalias , me maquillaba usando tonos oscuros y pintaba mis uñas de los pies , ya que nadie me los veía y estaban pintadas siempre de rosa, las cuales lucían cuando usaba las sandalias.
me sentía una chica común ,así que veía programas de chicas y revistas de chismes donde me enseñaban a ser mas femenina.
 
un día al salir de la escuela , llegue a casa y estaba cansado de vídeos porno ,así que me convertí de nuevo en chica pero no era lo mismo de siempre ,así que empece a conversar conmigo mismo.
-Ya estoy harta de ser Roberto , desde hoy cuando cambie seré Natalia y punto-.
-y como ahora soy Natalia necesito una polla en mi ano para sentirme una chica 100%-.
De pronto se me ocurrió la idea de hacer un perfil de facebook como Natalia y conocer a personas que les gustaran las travestís y tener un encuentro donde me pudieran follar, así que me arregle y hasta las uñas de las manos me pinte para sentirme mas femenina, solo me quede con un bra y la tanga puesta y me tome una foto la cual subí a ese nuevo perfil.,Pero! de pronto el perfil me pidió la ciudad de origen y la cual conteste fue la ciudad donde vive mi hermana, donde nadie me conocía
al principio me uní a un grupo de la ciudad donde gente se conocía y socializaba ,salían a citas y cosas por el estilo. al principio al ver esa foto provocativa recibí al menos 50 solicitudes de algunos tipos que querían conocerme,los que mas me llamaban la atención eran algunos maduros de 30 a 40 años,aunque estos no estaban en forma ni nada por el estilo ,me atraían algo el morbo!.
Entre solicitudes y de mas encontré a una chica trans, la cual se llamaba Nicole , en su perfil aparecía mostrando sus esplendorosas nalgas y su busto operado en un vestido muy ajustado, la cual acepte vigorosa,hablamos un poco.
-Hola,Soy Nicole-.Me dijo.
-Hola,Soy Natalia-.Conteste
-Que tal Natalia,Puedo decirte Naty jeje ,WooW que lindo cuerpo tienes amiga , me encanta esa foto-.
cuando dijo eso , me sentía tan tan aliviada y aceptada y excitada por que me veía en si como una chica con una figura envidiable.
-Gracias-Le dije
-Oye perdón por el atrevimiento , pero eres joven , Que buscas aquí?- Me pregunto cambiando rápido el tema.
Pensé ,(no le iba a decir así como así, que buscaba un hombre el cual me llenara de leche mi culo y me hiciera sentir toda una hembra).a lo que respondí.
-Intento hacer amistad,Jaja-.
Pues la encontraste, Un gusto jeje-.-Bueno perdón por no platicar pero me hablan en la puerta, espero podamos hablar dentro de poco Naty, Adiós Hermosa!-.
al principio esas palabras las cuales se referían ami como una chica me llenaron de una emoción la cual jamas había experimentado antes, Me sentía tan excitada que quería hacerme una paja pero esta vez quería meterme algo en mi culito, Sentirme una chica por ese día
Así que corrí rápidamente hacia mi nevera,y saque de ella un pepino , ya estaba pensando en meterlo lentamente dentro de mi, fui a la habitación de mi madre , me subí el vestido me hice la tanga a un lado y me metí el pepino lentamente, mientras pensaba que era una jugosa polla,comencé a masturbarme por la excitación,pero sentía mayor placer al sacar y meter el pepino de mi culo, que deseaba ser penetrado ,sacaba y metía cada vez mas rápido
y gritaba!!!!!!
-ohhh siiiii , siiii amor siiiiiii -. movía mi cabeza a los lados
-dame mas si asiii ,asiiii-. y de pronto de la nada un chorro de leche salio de mi polla , cayendo en el piso por suerte! ,en ese momento sentía como mi culo apretaba y soltaba el pepino con cada segundo que duro mi orgasmo,Fue tan rico!!!mmm..mmm pero estaba exhausta. saque el pepino y o tire a la basura.
regrese al ordenador y a facebook ,acepte la mayoría de las solicitudes , pero decidí no hablar con nadie hace que me desconecte y apague el ordenador ,ya era un poco tarde así que tome una ducha y me desmaquille me puse la tanga que me había probado , calenté un poco de comida que había comprado mi madre el día anterior y fui a la cama ese día , Dormí como toda una Reina !.
al día siguiente estuve pensando todo el día en lo ocurrido ayer, lo cual me generaban erecciones continuas en la escuela y no me quería levantar de mi pupitre
solo quería llegar a mi casa y hablar con esas nuevas personas las cuales había aceptado , y sentirme de nuevo una chica y que ellos me trataran con tal.
Cuando regrese a casa los autos de mis padres estaban en el garaje ,lo cual significaba que estaban dentro , me sorprendió que mi hermana se encontrara ahí y mi cuñado igual .
de pronto mi hermana me dice.
-Roberto Tenemos que hablar contigo de algo serio ahora!-Dijo mi hermana en voz autoritaria
-Así es hijo, es sobre ti!-Dijo mi madre.
De pronto en mi cabeza se lleno de pensamientos(¿lo habían descubierto?, ¿Deje el ordenador encendido?,sabían que quería ser Natalia?) solo quería huir , de pronto escucho,
-Esto sera duro para ti-.dijo mi padre.
...
Bueno chicos este es el primer capitulo ,Pronto subiré el segundo así que estén pendientes, Se despide su amiga NatyVampira Jejejeje.Buen Día!
 
Espero que les guste. ;)
 
Por NatyVampira

domingo, 7 de febrero de 2016

Tetazas De Uso Público

Capítulo 1. LA PROPUESTA
Necesitaba descanso, cambiar la rutina diaria, el ajetreo de niños, colegio trabajo, comidas, casa. Era preciso hacer un break, desconectar, sentirme viva.
Fue mi marido quien sugirió escaparnos un fin de semana, su propuesta era interesante, quería enseñarme la ciudad donde fue a la universidad. Me pareció por fin conocería la ciudad donde había pasado una parte importante de su vida y dela que hablaba más bien poco.
Era un sitio precioso, lleno de monumentos, plazas con tradición, buenos sitios donde comer y lugares por los que pasear. Mi chico se destapo; me conto muchas y divertidas aventuras universitarias que alentaron mi curiosidad y sobre todo, descanso y recuperación de la relación de pareja que la frenética vida familiar descontrolaba.
Era la tarde del viernes y la dedicamos a pasear y visitar los lugares que habían formado parte de su vida estudiantil: su piso, su facultad, los bares,…
La ciudad no era grande pero resultaba encantadora. Cenamos muy bien y después estuvimos haciendo el amor como antes, cuando nada importaba más que nosotros. Quizá el efluvio de los tiempos pasados le proporcionaba vigor juvenil, y mis ansias de sumisión me acunaron en su virilidad toda la noche.
Al día siguiente me levante de un humor excelente, que se frustro cuando insistió en saludar alguno de sus viejos amigos. Desayunamos con uno de los empollones de la clase, vaya aburrimiento, hablaba y hablaba de trabajo y logros profesionales. Después mejoro, quedamos a tomar el aperitivo con Gabri, el típico golfete que le costaba sacar las asignaturas y siempre estaba envuelto en todas las fiestas conocidas.
Comenzó llegando 30 minutos tarde, dio un abrazo de oso, efusivo y alegre a su viejo compañero e invito a unas cervezas. Pero parecía alterado, muy pendiente del móvil y del reloj. Lleno de simpatía y buen humor contó antiguas historias universitarias y sus vivencias de los últimos años. Hizo del almuerzo un momento divertido, aunque yo prefería ir al hotel para estar con mi hombre.
Tomábamos el café, cuando una llamada incomodó a nuestro amigo, se levantó veloz apartándose de nosotros y tardo un tiempo en regresar.
-          Perdonar. Todo son problemas, dijo. Se lían las cosas y cuesta que salgan bien
-          ¿Qué pasa? Pregunto mi marido
-          Nada importante. ¿Por dónde íbamos?
-          Cuéntame que te tiene tan preocupado, cuando íbamos a la uni, siempre te sacaba de los problemas. ¿recuerdas?
-          Si, claro que me acuerdo, pero esto es más complicado.
-          No lo será tanto.
-          Es una tontada: Tengo una despedida de soltero de un primo mío y tengo que organizársela y mira me ha fallado el regalo, y la sorpresa.
-          ¿Qué sorpresa?
-          No es lugar de contarlo, por respeto a ella, dijo señalándome.
-          Por mi adelante, como si no estuviera, le dije deseosa de conocer más detalles.
-          Descuida, ella no se asusta.
-          El regalo era un montaje fotográfico y la sorpresa un striptease. Y todo se me ha complicado. El informático me ha dejado tirado y una de las chicas no puede venir porque está enferma o yo que sé que le pasa. Desastroso
-          Tranquilo ¿Tienes ahí el ordenador? ¿Están las fotos que quieres montar? Déjame
-          Si, aquí lo tienes. Voy yo a intentar resolver el otro asunto, me ha fallado la chica más importante.
-          ¿Importante? ¿Habías contratado a Salma Hayek? ¿Qué tenías previsto?
-          Una idea buenísima. No te importa que te la cuenta ¿Verdad? Me pregunto
-          No, tranquilo, cuéntalo. Quizá ella te de algunas ideas. Me sonrió mi marido al decirlo.
-          Bien. No quisiera que te molestaras
-          Venga, cuéntalo.
-          Bien. Le voy a llevar al novio tres stripers distintas, para que vea la diferencia entre una y otra antes de casarse. Atentos: una rusa rubia, de curvas perfectas, una mulata con un redondo y enorme culo y otra de tetas bien grandes.
-          ¿Y cuál es el problema? Es una idea divertida.
-          Pues que la chica de tetas grandes se ha puesto enferma o no sé qué historia le ha ocurrido y se me ha chafado la idea.
-          ¿No hay más chicas de tetas grandes en el mundo? Le pregunte socarronamente mientras note que dirigió la mirada a mis pechos que aunque iba sin ropa provocativa aquel día, era imposible esconder mi gran busto.
-          Eso, replico mi marido.  ¿No pueden mandarte a otra?
-          Eso estoy intentando con la empresa de strippers, pero no tienen lo que quiero. Quería que fuese una chica con unos buenos melones.
Hizo el gesto con las manos de manera exagerada simulando unos grandes pechos.
-          Algo fuera de lo normal, unos buenos melones, exuberante, que causara impresión al desnudarse. 
-          ¿Qué buscas un monstruo?
-          No, la cuestión está en la comparación, ir de un extremo a otro, una de las chicas es mulata, con un culazo enorme, tendrías que ver como lo menea.  La tetona tiene un punto erótico, desparrame de carne, que pueda tocar unas buenas tetas antes de casarse. Y el colofón: un bombón, de película, una autentica stripper, una rubia espectacular de las que quitan el hipo, esa me cuesta más que las otras dos juntas. Pero queremos que lo tenga todo el día de su despedida. (soltó una larga carcajada vergonzosa)
-          Pues te toca cambiar de plan o buscar a otra. ¿Has probado en los anuncios de prensa? 
-          Podría ser, pero he quedado con otro que quizá pueda conseguir lo que quiero. No tardare, ¿Me esperáis aquí?
-          No, iremos ahora a nuestro hotel, nos vemos allí
Iríamos a nuestra habitación y nos encontraríamos después. Mi marido trastearía el ordenador; es un auténtico manitas para estas tareas y en poco tiempo tuvo echa una presentación de fotos espectacular y yo algo aturdida y excitada por la conversación, dándole vueltas al atrevimiento de Gabri y lo bien preparado que quería tener todo.
-          ¿Siempre ha sido así tu amigo? Tan activo y nervioso
-          Si, siempre se encargaba de organizar las fiestas en la universidad, dedicaba más tiempo a eso que a estudiar, creo que no llego a acabar la carrera.
-          Por dios, que stress lleva. Si no soluciona lo de la chica le va a dar un infarto.
-          Y qué tal si lo ayudas tú.
-          ¡Pero, qué dices! ¿cómo podría ayudarlo? ¿Desnudándome delante de sus amigos?
-          Ya lo has oído. La chica que le falta es la tetona, y tú y yo sabemos que eso es lo que te sobra.  Además te clavo bien la mirada en las tetas en el bar.
-          ¿Tú crees? Me da un poco de vergüenza
-          Vamos mujer será divertido. Le diré que yo tengo que estar delante.
-          ¿Te gustaría verme bailar desnuda delante de extraños?
-          Sería muy morboso. Ver cómo te mueves y el novio se emociona al sobar unas tetas como las tuyas.
-          Pero ¿Cómo ponemos límites? No tendré que chuparla y cosas así ¿verdad?  Cuando el regrese, tú serás quien se lo diga; es lo menos que puedes hacer ya que es tu amigo, no mío, y le dices que yo solo lo hare porque tú me lo pides.
-          Seguro que sí, pero no te hagas ahora la inocente, se lo mucho que te gusta presumir tus atributos.
La verdad que me conoce más que nadie me encanta ir con ropa ceñida y marcar figura. Y exhibirme con él, no me daba miedo, ni era la primera vez que lo hacía.
Descansamos hasta que llego Gabri; estaba más tranquilo, y se puso muy contento cuando vio el resultado de la presentación fotográfica, brillante, excepcional, fueron su palabras. Sin embargo quedamos decepcionados cuando nos enteramos que había encontrado una tetona para el striptease. Ya habíamos imaginado lo morboso que seria.
-          Una pena que hayas encontrado chica, estaba dispuesta a ser yo tu stripper.
-          De verdad, pues no creas que me convence mucho la que tengo pero saldremos del paso. Muchas gracias, por el que detalle. Pero no te molestes aunque tienes unas tetas grandes las strippers son más jóvenes y tampoco eres muy alta para ser stripper.
-          Vaya con tu amigo, me está llamando vieja - enana - tetona,
-          No mujer, respondió Gabri sonrojado, eres muy atractiva, pero …
No acabo la frase y sonó el teléfono, se levantó y comenzó a gritar y maldecir. Cuando hubo acabado, se sentó, bebió un largo trago de agua y nos dijo: - Vas a tener que ayudarme. Le habían vuelto a fallar. Su siguiente alternativa, era yo.
-          Solo me quedas tú, dijo avergonzado
-          ¿La madura enana? Le insinué
-          ¿Puede hacerlo? ¿Por favor? ¿por favor? Te pagare el doble que iba a pagarle.
Mi marido y yo sonreíamos al verlo suplicar.
-          Te he dicho que sí.
-          Bien. Menos mal. Muchísimas gracias. ¿De verdad que no te importa? Gracias, gracias, gracias, muchísimas gracias.
-          Explícame qué tengo que hacer
Supuse que debido a la situación no sabía cómo pedirme ver el material antes del acontecimiento, dio varios rodeos hasta que se lo plantee yo.
-          Quieres verlas antes ¿Verdad?
-          Si fuera posible
Me abrí la camisa con disimulo la camiseta, no llevaba mi sujetador mas bonito, pero quedo impresionado al ver que se escondía debajo. Emitió un fuerte bufido y exclamo ¡Joder, que grandes!  
CAPITULO 2 EL STRIPTEASE
La velada sería en un restaurante con reservado y después de la cena, apareceríamos las strippers, tres chicas, la primera era una mulata de gran culo, se desnudaría, bailaría delante del novio moviéndole el culo en la misma cara y se sentaría en su rodilla.
Gabri me avisaría por el móvil cuando debía aparecer, haría lo mismo, moviendo las tetas delante de él, me las dejaría sobar y me sentaría en la otra rodilla.
Por último, aparecería una rusa despampanante que en cuanto se desnudara nosotras nos levantaríamos de sus rodillas y la chica se restregaría con el novio y lo sobaría por todas partes, si el novio quiere se la chupara y listo.
Os ponéis algo encima y salís del local por la parte de atrás. Estará todo preparado, hay un almacén justo en frente del restaurante que usaríamos para cambiarnos.
-          Así que mi papel es mover las tetas y dejarme sobar ¡Morbo¡
-          Menudo putón estas hecho, dijo mi marido. Yo mientras hecho un cornudo mirando.
-          Sabes que no, le dije mientras lo bese.
-          Vais a quedar alucinados de cómo las mueve.
-          Eso espero. Es importante que exageres el movimiento de los pechos, que se note.
Teníamos pocas horas para prepararnos y fuimos a comprar el disfraz y ropa interior atractiva.
Para ir de compras cualquier excusa es buena, y el centro comercial de la ciudad no era grande pero tenía un montón de tiendas interesantes, por  el camino iba pensando que disfraz usaría y en lo difícil  que  sería bailar para unos desconocidos y eso que contonearme es algo a lo que estoy acostumbrada a hacer con mi esposo.
-          ¿En qué piensas querida?
-          En lo que me pondré ¿Qué sugieres?
-          Bueno a mi sinceramente me gusta cómo te queda todo.
-          Que te parece si uso un disfraz de enfermera sexy recuerdas la última vez que lo hice para ti, te encanto y seguro que los invitados opinaran lo mismo
-          Es un clásico, seguro que no fallas.
Encontré un vestido claro de falda cortísima, que mostraba mis estupendos muslos, y una camisa en la que abrocharía solo tres botones y dejaría un escote muy sugerente. La tela se trasparentaba un poco así que probé varios sujetadores y aunque me gusto uno blanco de encajes a juego con un minúsculo tanguita, mi marido prefirió uno que me levantaba los pechos, lo vi poco estético pero fue mi esposo quien me convenció de lucir muy exagerada. Más que de enfermera era de tenista y mi marido compro una raqueta de juguete que me iba a abrir muchas posibilidades para el baile.
Paso la tarde entre juegos en los probadores, imaginando cómo debía comportarme durante el espectáculo, calentándonos en cada momento, tanto que lo hicimos varias veces al volver al hotel.
Revoloteo mi estómago cuando llamo una de las chicas. Pasarían por mí a las 22:00. Los nervios me comían, dormí un poco y fue marido quien me despertó. Me recogieron en un Ford blanco muy puntuales en su paso por mi hotel; eran guapas y jóvenes, me sentí mayor a su lado, Gabri tenía razón, era una madurita en territorio extraño. Note miradas cómplices en ellas y medias sonrisas, aun así su trato fue impecable, cariñoso y comprensivo, creo que detectaron mi nerviosismo e intentaron transmitirme tranquilidad.
-          Tú muévete como lo harías para tu chico. Los hombres se vuelve locos cuando están en una despedida de soltero.
-          En esta si pueden tocarnos, han pagado por ello. Pero pon los límites que quieras
-          Yo si no pagan más, nada de nada, dijo la rubia.
-          Ok, no estoy dispuesta.
-          Tu ten claro que te sobaran el pecho
-          Imagino, con ese tetamen que me dio el señor, seguro.
Fuimos directamente al restaurante, era un sitio sencillo, con una barra llena de comida y camareros corriendo de un lado a otro, estaba lleno a rebosar, la mulata se acercó a la barra y dijo que éramos las del striptease, el hombre que parecía el dueño, un gordo bigotudo con la camisa manchada, nos miró de arriba abajo: “¿Vosotras sois las putas? Estáis muy buenas”
Nos hizo seguirle a un almacén en calle paralela al restaurante, allí nos comentó que nos cambiaríamos y cuando estuviéramos listas solo tendríamos que cruzar la calle para entrar por la parte de atrás donde estaba el reservado con la fiesta.
El hombre permaneció callado unos segundos, como esperando algo, le dijimos que se fuera entonces alargo la mano y palmeo el culo a la rusa, que le respondió con un insulto en su idioma, al que respondió con: “- Animo chicas, que no os follen mucho” y una falsa carcajada.
-          No te preocupes, cielo, son todos iguales de idiotas, se creen que porque pagan tienen derecho a todo. Tú, tranquila, a lo nuestro, nos quitamos la ropa, meneamos el culo, conseguimos unas buenas propinas y a casa.
-          Espero que sea tan fácil como dices.
-          No hay nada que temer, tú les meneas dos veces en la cara esas tetazas y se quedara hipnotizado, añadieron entre carcajadas.
-          Si yo tuviera esas tetas seria la reina del club.
-          A vosotras no os hace falta tener las tetas grandes, aquí soy yo la que tendría que envidiar, tenéis unos cuerpos muy atractivos.
-       ¿Hacéis esto con frecuencia? ¿Siempre se mantiene el control? Me da un poco de miedo saber que todo pueda salirse de mis manos con los invitados.
-       Tranquila como te dijimos antes tu solo relájate y disfruta del baile y veras que todo saldrá bien que con esas tetas seguro vas a atraer mucha atención.
-       Y si no te pagan no des más.
Me extraño ese último comentario, pero estaba tan nerviosa que me entraron ganas de hacer pis y tuve que buscar un rincón del repugnante almacén para hacerlo, manche el tanga y solo me quedaba mi otra braga, pero no era atractiva. ¿Qué hacer?  Si usaba la otra braga perdería atractivo mi atuendo así que decidí no ponerme nada, al fin que eso le daría más morbo a mi actuación.
-          Hay que venir meada de casa, cielo.
Nos llegó el mensaje de Gabri, era el momento, la mulata entró la primera, llevaba un vestido arabesco tipo mil y una noches. Movió sus caderas antes de entrar:- Allá voy. Suerte chicas.
El tiempo hasta me anunciaron mi turno, me pareció larguísimo; me retocaba la ropa, me ajustaba los pechos, repasaba mi excesivo maquillaje, y me volvía a hacer pipí.
-          Tranquila. Solo serán un grupo de hombres deseosos de juerga y vernos desnudas. Casi nunca pasan de decirnos de todo, gritar y animar al novio. Es fácil manejar la situación.
-          Como dijo ella que si pagan hacéis algo mas
-          Pues si te dan una propina, te dejas tocar el culo. Si no, ni se te ocurra. Mirar y callar. A nosotras nos pagan por que nos desnudemos y nos restreguemos con el novio, el único que puede sobarnos es él y se acabó. Venga que te estarán esperando
Salí del almacén y cruce la calle desierta, mi reflejo del restaurante era precioso, estaba estupenda, iban a enterarse de lo que era un striptease, pensé. Acomode mis pechos en el sostén, sobresalían por encima de la bata queriendo escaparse, y sin más, valiente y decida, entre al local. Una canción de Taylor Swift me recibió junto con los gritos de los más de 15 hombres, medio borrachos, cantando y aplaudiendo.
Habían apartado las mesas y me dirigí, moviendo las caderas exageradamente, hasta el centro donde el novio estaba sentado
Desde que entre había un enorme ruido, chillidos, aplausos, murmullos, los más atrevidos gritaban ¡que tetas! ¡Vaya melones! Esa fue la señal clara de que mi entrada fue muy bien aceptada, comencé a bailar muy sensualmente quitándome la poca ropa que llevaba despacio, moviéndome lo mejor que sabía, primero la camisa, que todavía les exalto más, solo me quedaba el sujetador, vociferaron como nunca cuando me solté el sostén y las deje caer. Quizá tenía que haber sido más misteriosa y haberlos ocultado más tiempo, pero los nervios por agradar me hicieron dejarlos a la vista pronto, comencé sobármelas, ponía mi raqueta de juguete entre ellas, arqueaba mi espalda para que las vieran colgando mientras metía el mango en mi boca.
Me sentía potente, dominadora, todos mirándome mientras magreaba mis pechos para los espectadores, - ahora a por el novio, pensé. Con paso firme me dirigí muy lentamente hacia el al tiempo que me quitaba la falda.
-          ¡No lleva bragas! Esta viene preparada para la guerra.
-          Vaya chocho. Ese me lo voy a comer yo.
-          Ese culito que no pase hambre
-          Mira la mama como se mueve.
-          Pequeña pero tetuda. Me gusta.
Sentí una inesperada confianza cuando me dirigí hacia el novio, estaba totalmente desnuda frente a un montón de desconocidos, y no sentía vergüenza alguna, al contrario, la bienvenida que había recibido me hizo sentir orgullosa de mis atributos, mis tetas habían sido mi mejor carta de presentación, frente a la otras chicas.
Fue un momento de algarabía, ruido por todas partes, gritos, palabrotas, estaban encendidos, algunas palabras eran desconocidas para mi.
-       Menuda MILF me has buscado, le dijo el novio a Gabri, que sonrió. Me encanta.
-       Esta es pequeñita, pero tetona. Vaya diferencia.
-       Una con exceso de culo y otra con exceso de tetas.
-       Dale caña a esas tetas. Tu mujer no las tiene así.
-       Si, aprovecha. Que no vas a tener una iguales para ti.
Me senté sobre él, y directamente me tomo suavemente por la cintura, coloco una de sus manos en mi pechos a lo cual me resistí un poco, pero veía en la mirada su deseo, le sonreí y abrí mis brazos, se lanzó directo a ellos, note su inexperiencia; nunca había tenido unos pechos como los míos entre sus manos, era inexperto en el manejo, sus tocamientos eran torpes, descontrolados, un novato. Me las estrujaba y me susurraba al oído obscenidades.
-       Ven aquí pequeña. Que tetas tan grandes tienes. Hay algo que se me antoja hacer contigo.
-       ¿Qué es eso que quieres hacerme?
-       Me gustaría sacármela y ponerla entre tus grandes pechos debe sentirse genial que te masturben con unos pechos como los tuyos.
-       A no de eso nada puedes tocar todo lo que quieras pero de ahí no pasaras, disfruta del momento y de lo que tienes en tus manos.
Acató perfectamente mis órdenes, pero no tardo pues de inmediato note como metía su mano entre mis piernas, y al no traer la tanga pudo disfrutar sin problemas de mi coñito que por la emoción y los sobeteos que estaba recibiendo comenzaba a ponerse húmedo.
Me encontraba recibiendo la manoseada de mi vida, me gustaba mucho la manera tan morbosa en que me tocaba mis tetas, sentir unas manos nuevas siempre es una sensación muy agradable, el saber que mi cuerpo provoca tanto deseo me excitaba mucho y mi cuerpo me delataba fácilmente ya que al tener su otra mano metida en mi coño, estaba disfrutando, todas esas sensaciones no las cambiaría por nada.
Gabri y mi marido disfrutaban del espectáculo y aunque no eran ellos los que me tocaban gozaban gratamente de la manera en que el novio me metía mano sin recato alguno.
Cambiaron la canción y apareció la rusa, vestida de gata, todos quedaron estupefactos, era una chica realmente atractiva. Nosotras nos levantamos y nos pusimos al lado del novio, bailando al compás de la música, movía mis pechos buscando la atención, cruce la mirada con mi marido que me guiño un ojo, yo le sonreí y le mande un beso. Pero la rusa centraba toda la expectación cuando se quedó en tanga.
El novio estaba muy impresionado mirando cómo se contoneaba desnuda y venía a restregarle el culo en el paquete y le dejaba tocar sus perfectas tetas operadas.
-          Tiene que chupársela, dijo un hombre de pelo blanco mayor
-          No eso no está incluido, solo el striptease. Dijo Gabri.
-          Si no está incluido, se paga. Y saco un billete de 50 € que puso en el tanga de la chica.
Se montó una gran algarabía, todos gritaban: “¡que la chupe, que la chupe!”. La chica pidió unos euros más y enseguida le cayeron tres o cuatro billetes de 20 € que coloco en su tanga antes de arrodillarse, fue cuando me di cuenta que estas chicas eran algo más que meras strippers.  Nunca había visto como se la chupaban a alguien en directo, me quede más atrás observando al tiempo que el hombre del pelo blanco le decía algo a la mulata y le daba dinero, después ella se acercó a mí.
-          Cuando acabe, tienes que hacerle una cubana. Mira lo que hay para ti.
Todos se acercaron a ver la felación, al novio le costó que se le pusiera dura, pero los suaves lametones de la rusa, lo pusieron a tono enseguida.
De pronto note como un par de manos me tocaban el culo, me volví extrañada, eran un par de chicos uno por cada lado que no tardaron en meter mano a mis pechos
-          Tienes unas tetas enormes.
De pronto emergió un grito unánime: ¡Con las tetas, con las tetas! Las miradas se volvieron hacia mí.
No me lo esperaba, fue tan rápido, mire a mi marido que me hizo un gesto con la cabeza de que fuera, el público pedía mi intervención, después de ver como aquella chica se la chupaba al novio en mi mente pensaba que cada una tiene su especialidad, en mi caso era proporcionar placer, asi que me puse de rodillas y  tome entre mis manos el instrumento del novio y comencé a masturbarlo suavemente el novio estaba muy excitado.
-       Al fin te tengo donde quería vamos déjame ponerla entre tus tetas sabes que lo he estado deseando toda la noche.
Lo mire con una sonrisa pícara y de inmediato escupí entre mis tetas ni siquiera tuve que pedírselo el rápidamente coloco su  miembro en mi profundo canalillo yo solo apreté las  tetas pues fue el quien comenzó a moverse de manera rápida
Los gritos aumentaron ¡si vamos follale esas tetazas que tiene!
Al ver como se deslizaba entre mis tetas podía sentir el placer que el novio estaba recibiendo, en ese preciso momento pensaba en lo mucho que me gusta ver a los hombres disfrutar de mis tetas.
Por la rapidez con la que se movía el novio entre mis pechos era fácil adivinar que se correría muy pronto y creo que esa era su idea pero para su mala suerte   alguien me pidió que me detuviera.
Me aparto la mulata y pare de masturbarlo, la morena le coloco el condón con la boca, con gran habilidad, evidentemente no era la primera vez que lo hacía, más que strippers estas chicas eran prostitutas, se sentó sobre él y se clavó la polla. Todos volvían a gritar, la chica restregaba el culo despacio, en un movimiento que nunca había visto, parecía comerle la polla con el coño.
Ese cambio tan repentino me molesto un poco pues no me dieron el tiempo suficiente para hacerlo disfrutar, aunque dentro de mí sabía que yo no era la única chica presente y todas tenían que participar. Por otra parte no me desagrado para nada el giro tan repentino que dio el evento, se suponía que solo teníamos que bailar pero lo cierto es que yo jamás puse ninguna resistencia para llegar a algo más.
Yo me aparte confusa ante el alboroto y busque con la mirada a mi marido, estaba cerca del novio sin perder vista del acto sexual.
CAPITULO 3. ¿SEXO?
Por detrás note que alguien me agarraba las tetas y ponía su paquete en mi culo.
-          Vaya tetazas tiene la MILF
-          Me encantan las maduritas. Ha sido una buena idea Gabri.
-          A mi este tipo de tetas me gustan para hacerme una buena paja.
Era uno de los chicos más jóvenes, que se restregaba su entrepierna en mi culo, notaba como su bulto duro se abría paso entre mis nalgas. Otros dos que lo vieron se acercaron a mí y entre los tres comenzaron a sobarme por todas partes y a decirme lo buena que estaba y lo grandes que eran mis tetas, tenía sobre mi tres pares de manos recorriendo mi cuerpo, alguno me agarraba la mano y la llevaba a su paquete, estaban salidos, duros. De pronto note que uno se la había sacado y me la ponía en la mano. Nunca escuche que se pudieran decir tantas cosas sobre unas tetas.
-          ¿Te has dejado a los niños en casa y te has venido a pasar el rato?
-          Pues aquí te lo vas a pasar bien, añadió otro mientras se sacaba el pene y buscaba un trozo de mi cuerpo donde restregarlo.
De pronto note como alguien me inclinaba la espalda y me intentaba separar las piernas, eso solo quería decir una cosa, me la iban a meter.
-          No, no follar, no yo no soy una puta
Me sentaron en una silla y vi como un par e pollas se acercaban a mi boca. Mientras nuevas manos recorrían mis pechos, aquello se había desbocado
-          Vamos zorra una chupadita
Alguien llego y los paro, era Gabri
-          Vale ya, esto es para el novio, no os emocionéis.
-          Joder Gabri, por lo menos que nos haga una cubana.
-          Yo creo que los que queráis cubana os ponéis en fila y ella las va haciendo, pero rapidito. Me quede muda cuando me di cuenta que era mi marido el que lo decía.
-          Pero yo quiero follarla.
-          También, todo a su tiempo.
-          Pues una buena cubana no estaría mal.
-          Hazte la cubana y yo luego me la follo, venga deprisa.
No voy a negar que me tomo por sorpresa escuchar a mi marido decir eso pero me tranquilizo el saber que él aprobaba mi comportamiento, así le sonreí y le guiñe un ojo.
Tenía a 3 chicos calientes buscando disfrutar de mis tetas, todo ese morbo me gustaba mucho pues jamás había tenido tantos hombres a mi disposición, aunque sabía perfectamente que no les permitiría llegar al sexo conmigo así que lo menos que podía hacer para calmarlos un poco era hacerles una cubana que bien que las sé hacer muy bien.
-          vamos hombre ven aquí 
Tome un poco de líquido del vaso del primer chico y lo puse en mi canalillo y con mi mano lo extendí muy bien,  de inmediato fue corriendo a ponerlo entre mis tetas, no perdí detalle de su  rostro, reflejaba mucha excitación.
-          Vamos zorrita déjame follarte esas tetazas que tienes ¡dios sí que son grandes!
-          Tranquilo no son necesarios los insultos solo disfruta.
En esta ocasión era yo quien movía mis tetas para darle mayor placer, apenas calentábamos calentando cuando otro de los chicos reclamos su torno.
-          ¡Vamos a un lado voy yo! Quiero sentir esas tetas
Le sonreí a mi segundo invitado y de igual manera comencé mi trabajo, el miembro de este chico era un poco más pequeño y parecía desaparecer entre aquel canalillo.
-¡ si si pero que tetas tan ricas tienes  si que son ideales para las cubanas sigue no pares
Luego de unos minutos llego el turno del ultimo interesado, por ahí  dicen que “el que ríe al último ríe mejor” y creo que esta conocida frase aplico aquí. Una vez que aparto al segundo chico me tomo de la mano y me levanto de aquella silla.
-          Uno de ellos le dijo, ¿pero que haces? a donde la llevas no que querías una cubana?
Me llevo hasta un sillón que se encontraba en aquel lugar.
-          Recuéstate hay quiero follarte esas tetas pero como se debe.
Me pude dar cuenta rápidamente que este chico era alguien muy decidido, yo solo acataba sus órdenes. Esta vez fue el quien escupió en mi canalillo y seguidamente coloco su enorme miembro entre ellas posicionándose encima mío y apoyándose sobre aquel sillón.
De manera suave comenzó a moverse, primero fueron movimientos lentos y poco a poco fue aumentando el ritmo.
Todos asombrados solo admiraban como le hacía aquella cubana soñada
-          Me gustan tus tetas me encanta ver como se resbala mi verga en tus pechos chupa la punta cuando salga hazlo.
Sin duda aquellas peticiones parecían órdenes, pero lejos de molestarme todo eso me gustaba pues demostraba claramente mucha seguridad.
-          Me encanta follarte las tetas esto es la gloria
Acaba de decirme eso cuando sentí como se corría entre mis tetas me baño por completo, gritos y aplausos se escucharon alabando aquella corrida descomunal.
-          Lo ciento hacía tiempo que buscaba hacer esto con alguien que tuviera una tetas como tú.
-          Bueno las disculpas no me sirven ahora pero que corrida has pegado
Mi marido se acercó a mí con unas servilletas y me  dijo algo al oído
-          Lo has hecho perfecto me encanta verte usar tus atributos mira que empalmados has puesto a estos chicos.
Era una máquina de hacer cubanas y aunque la mayoría estaba más pendiente de las otras chicas, yo tenía mi público, que entraba y salía.
Llego otro de los chicos que venia de ver como se follaban a las otras y al acabar el que tenía entre mis tetas, me levanto, me dio la vuelta y dijo
-          Aquí hemos venido a follar
-          Pero a mí me gustan las tetas, eso está bien pero estas están aquí para follar.
Me puse nerviosa, no iba a permitir que me follaran esta panda de bestias, lo de las tetas resultaba divertido, pero no iba a dejar que me la metieran.
Lo que más me sorprendió fue que mi marido no hiciera nada, Gabri fue el único que intervino e intento disuadirlos, pero estaban empeñados.
Mientras se ponían de acuerdo entre ellos por ver quién sería el primero en utilizarme, me escabullí entre las mesas y salí a la calle, era una noche agradable y no había nadie en el pequeño callejón, cruce al almacén y estaba cerrado. ¿Qué iba a hacer?
Me encontraba desnuda y no quería volver dentro, vi como alguien salió del restaurante y me grito: “no te vayas, que ahora viene lo bueno”.
Corrí calle abajo entre lágrimas, sujetando mis pechos que se movían alborotados por la carrera.
 
Por: Paty1313