viernes, 25 de julio de 2014

Me dediqué a darles todo el placer que necesitaban

Y comenzó a nevar y a nevar... y parecía evidente que nos quedaríamos en aquella cabaña perdida en medio del monte por días, meses o semanas. José y Julio eran dos hombres de montaña, fuertes y hábiles en sobrevivir ante cualquier clima o escenario adverso... así que estuve tranquilo hasta que me preguntaron ¿Nico, vos como vas a contribuir?.
La verdad es que yo no tenía qué hacer en aquel sitio y clima hostil. Yo era un hombre de ciudad, experto en computadoras, de contextura delgada, algo petiso, que había visto ena un revista la promoción de un viaje aventura y ahí había quedado yo, perdido en medio de la montaña con dos desconocidos...
Yo contesté que podía pagar, luego de terminado el temporal, el costo de la comida y el alojamiento, ellos rieron y dijeron, “aquí necesitamos una mujer”.
Dios, qué humillación, pero que excitación, a qué se habrán querido referir?. Comencé a sentir un calorcito dentro mío... Bueno, dije yo, como disimulando, puedo cocinar y limpiar si quieren... no soy experto pero algo podré hacer...
Dale, comenza a preparar algo para esta noche dijeron... y entonces comencé a investigar a ver qué había en la alacena, en la heladera. Encontré arvejas, queso, jamón, comencé a cocinar... ellos me veían, como esperando no sé qué... hasta que no me aguanté y pregunté: desean algo?... si contestó Julio... quítate la ropa ... queremos ver tu cuerpo?... yo simule indignación... QUE?... pero QUE ES ESTO?... se acercaron ambos, me abrazaron fuertemente, no se si fue una muestra de cariño o de poder, pero me encantó... solo dijeron.. .dale, no seas mala (me encantó el femenino)... danos el gusto...
Cuando me largaron...  Jose tiro unas prendas al lado mío... eran de mujer... eran de su ex novia, me aclaró... "te van a quedar hermosas... dale"...
Uf... tiré mis ropas, una erección importante asomo sin disimulo... tome lo que ellos me habían dado... vi una tanga, unas medias, un ligero, y una remerita que llegaba hasta el ombligo... todo me quedo muy bien... me senti sexy, desead@, apreciad@. Que placer estar vestid@ de mujer frente a dos hombres deseosos. Comencé a provocarlos. Cuando buscaba algo, arqueaba mi cola más de lo necesario, cuando me paraba, me paraba como mujer, sacando la cadera. Me volví a revolver la olla, y luego me agache como haciéndome de buscar algo... me piropearon, me alabaron mi cola, me decían que los tenía a mil, re excitados.... y ahí José se acercó y tomo en sus manos el cucharón y me indico vaya con Julio... y Julio tenía una sonrisa pícara en sus labios... me abrazo y me llevó a la cama...todo en un solo ambiente... lo haríamos frente a José.
Me mostró su pene, ya erecto y fuera del pantalón, no necesitó preguntar, lo tome con mi mano derecha y lo introduje en mi boca. Sentí su placer en mi boca, lo sentí disfrutar con mi masaje bucal... se le puso más dura, muy dura... se sacó la camisa, lo ayudé a sacarse el pantalón... volví a chupársela, le encantaba, me encantaba… le acariciaba los testículos y él me acariciaba el rostro… luego me dio vuelta y se suavemente tiró encima mío... me acariciaba con su pija en mi cola, mis piernas, mi espalda... me decía "que sorpresita nos trajo el temporal no?"... y yo gemía del placer... "te gusta?" me preguntó... le respondí con sinceridad y devoción "´si"... y ahí comenzó a penetrarme... haría todo y soportaría todo por dar placer a semejante macho... pero no fue necesario... entró sin inconvenientes... sí, dolió algo pero... el placer era mayor... es que este hombre no me estaba sodomizando, me estaba haciendo el amor... entraba su pene lentamente, con cuidado, y me besaba la espalda, la nuca, y me decía "estamos muy contentos de tenerte aquí"... "te va a gustar ser nuestra mujer"... "ya vas a ver... no te vas a querer ir".. Dios, dos padrazos y encima me tratan bien.
Lógicamente, cuando estaba por llegar comenzó a perder el control, comenzaron sus estocadas más fuertes, y lo sentí perderse en mi cuerpo, estrujarse en mi cuerpo... intentar dejar la última gota de placer en mi cuerpo.
Cuando terminó quedamos abrazados... su cuerpo encima del mío, bastante más grande, me tapaba enter@... me preguntó si había acabado y confesé que no... él quería entonces masturbarme, así, abrazados, pero me preguntó si quería hacerlo antes o después de atenderlo José....
DIOS, habíamos olvidado a José, pero él no se había olvidado de nosotros, observó todo, sentado y calladito, desde unos 2 mtrs de distancia. Ya tenía la pija parada, pero estaba tranquilo, tenía la paciencia del hombre hecho y derecho... esperaba su turno...
Se acercó a la cama y antes que nada le pregunté... en qué posición me queres?... y él me dijo, te quiero limpita... anda al baño... y corrí al baño, y me limpié bien la colita hasta que no quede rastro de nada... volví deseos@... y pregunté nuevamente, en qué posición me querés? y él dijo... tírate boca arriba, abrí bien las piernas.
Lo obedecí... me tiré boca arriba, abrí las piernas, me las tomé con las manos y las lleve para arriba... él me miraba con esa mirada inconfundible de macho que decía "te voy a hacer mía"... dios... se tiró encima mío y sin más preámbulo comenzó a puertearme...
Me penetro de una, sin brusquedad, pero sin contemplaciones. No era el hombre fuerte pero sensible en el uso de su cuerpo que era Julio pero, igual me encantaba, pues me besaba en la boca, como si fuera su novia... me decía que se sentía muy bien dentro de mi culo ... y yo me estaba volviendo loc@ con ese mete saca y los chupones que este machote me daba... deslice mi mano derecha, quería masturbarme, pero José se dio cuenta y me lo impidió... aún no se por qué…
Estaba al borde del éxtasis... sentía sus embestidas fuertes, reacias, junto con su personalidad dulce en sus besos... me sentía querid@... apreciad@, y ahí sentí su eyaculación... al igual que Julio, José también, en ese momento, perdió el control, y comenzó a embestirme como si fuera un objeto inanimado, que hay que romper porque ya no sirve... me hizo daño, algo, no mucho... pero puedo soportar mucho más.
Luego de terminar, se tiro a mi derecha, sin dejar de abrazarme... y recabo mi pene erecto... lo tomo y me masturbó mientras me besaba... acabé al toque... me preguntó si me gustó... les dije que sí... "que les daría todo el placer que necesiten"...
El temporal se fue a los tres días, pero me quede dos semanas. Me cogieron cuando quisieron pues, jamás me hubiera atrevido a decirles que no a semejantes machos buenas personas. Planche, cocine y limpié para ellos. Ellos me alagaban mi comida, mi arte para limpiar, mi cuerpo y mi forma de coger (o de ser cogid@). Qué más se puede pedir?... pues... que sea para siempre... pero a las dos semanas me aclararon que no era algo permanente... tal vez alguna visita en el futuro?-

Los azotes de Candy

Muchas personas ahora tienen un amo o juegan a la sumisa, un par de nalgadas, mucha lectura barata en verdad, Cincuenta Sombras de Grey lo leí en verdad me gusto no lo niego, pero el tema del sadomasoquismo, es mucho más amplio, no es solo una desviación o un problema mental, es un estilo de vida, y el entregarse a un amo es mucho más profundo, más de conciencia, Soy Lizeth y le voy a contar algo de mi experiencia. Besitos 
Mi novio, 2 años de relación, sexo bueno, aunque siento que era muy controlado, una tarde me pareció que lo hacía más por mí que por él, me enfurecí la verdad el sexo no es algo que se mendiga se da todo o nada.
- Si no quieres estar conmigo lo dices y ya.- dije mientras recogía mi ropa
- No es lo que crees- replico un poco sorprendido
- Ah no, entonces el sexo por caridad te hace sentir mejor, porque mejor no me dices que tienes otra nena y ya, nos ahorramos dramas 
En ese momento me abofeteo, caí al suelo con mi ropa en las manos, totalmente confundida, jamás en los dos años no habíamos golpeado, o las discusiones que teníamos eran muy normales, me ardía la mejilla, una furia se apodero de mí y trate de arañarle la cara, mientras le gritaba lo poco hombre que era al golpearme, simplemente tomo mis manos, las puso detrás de mi espalda.
-No que querías sexo, es mi estilo
Me soltó las manos, y espero a que el comentario hiciera efecto, no sabía lo que decía en verdad, que el verdadero placer era golpear y abofetearme mientras me follaba, está loco pensé, otro desviado, con sus fantasías, lo mire y espero. 
- El sadomasoquismo en la actualidad está muy embellecido y alejado de su real. Como todos lo entienden, el dolor, el placer, no es simplemente, atar a una persona a una cama, darle unos azotes y luego el sexo- me miro- va mucho más allá 
- Ahora me vas a decir que tú eres un gran sabio, y...
- Estas dispuesta, lo dudo mucho, aceptar las normas, los castigos, someterse a la voluntad del amo. Has probado cosas, si sexo entre tus amigas ya hasta con tus padres, pero nada fuera de lo común, este es otro nivel.
Me pareció que me estuviera retando, si el conocía mis experiencias, no tengo secretos con mis parejas, ni estoy con alguien que no acepta mis sombras, mis demonios, si no está de acuerdo no podrá compartir mis pasiones, pero mi característica la curiosidad salió a relucir.
Dos días después, había leído todo, en verdad lo que uno cree todo, y el sadomasoquismo va mucho más allá, estaba en la sala de mi novio y me dijo que haríamos algo especial para empezar, primero me ordeno retírame mi ropa interior, lo cual no me molesto mucho me quite mis vaqueros, y quite la tanga, luego me dijo que volviera a ponerme el pantalón, a estas alturas ya que más daba, iba llegar al fondo del asunto, salimos en su carro ni una sola palabra solo una autentica sonrisa, y yo preguntándome el porqué de todo, hasta del clima.
-Listo preciosa- me señalo una serie de apartamentos-Llegamos, solo pido que te portes bien- un beso fugaz 
Aparcamos, y la lenta transición del piso uno al diez, salimos y llegamos al apartamento 1001 al llegar me encontré con el hermano de él, por favor tiene que ser una broma, lo mire y me dijo él es un Master, y yo lo mire, somos amos, si sabía lo que significaba, pero siempre deteste la dependencia de su novia al parecer era que chasqueaba los dedos y ella en ese lugar, lo que no sabía era que se había dado la norma de 24/7 en el este mundo es una relación de tiempo entero, todo empezaba a tener más sentido. 
- Liz, hermosa como siempre
-Sebastián, bocón como siempre- salude riendo-
Ambos se miraron Sebastián, sonrió, y miro fulminantemente a Cristian, mi novio, también reía, me sentía como una estúpida, mientras ellos claramente tenían un dialogo de la cual no tenía la más mínima idea.
- Una esclava...- dijo Sebastián sin poder terminar
- Ni eso, no sabe normas, no tiene idea, por eso te pedí que la llamaras, quiero que lo vea y si quiere entrar será bienvenida y estaré agradecido.- Dijo Cristian
- ¿Viniera quién? ¿Esclava?
En eso Cristian se acercó me dijo que me sentara y apreciara, si apreciara, como a una obra de arte, 
- Candy,
En eso sale gateando una hermosa rubia, alta, despampanante, pero con nombre de puta Candy, la miraba atentamente no levantaba su cabeza del suelo, y se sentó sobre sus talones, manos en su regazo las piernas como la boca ligeramente abiertas, mirando el suelo
- Veras Liz-Empezó Cristian- Candy es una ama switch, es decir es dominante pero se puede volver una sumisa, pero solo con ciertos amos. Comprendes. - Me miraba
- Si algo-respondí
- Primer error- Dijo Sebastián- Uff yo gozaría enseñando a tu esclava
- Candy buenos días- Saludo Cristian
- Buenos días amo - Dijo ella sin levantar la cabeza
- Ves eso es etiqueta, respeto, entrega con tu amo- Dijo Cristian, pero sin embargo Candy esta así por que cometió un error, y hoy la voy a castigar 
Me sentía como una niña en su primer día de clases, haciendo largas presentaciones, y explicando todo, sin embargo quería ver hasta donde llegaba
- De pie Candy - le ordeno Sebastián, mientras le pasaba a Cristian una doma, la chica obedeció al instante, 
En ese momento Cristian empezó a remitir contra la espalda, la nalgas, los muslos de esa perfecta chica, su piel blanca se iba poniendo sonrosada, luego a un rojo intenso cuando la fusta volvía a remitir contra su piel perfecta, al principio solo se escuchaba el silbido de la fusta que hacia contra el aire, el golpe seco contra la piel de la muchacha, pero a medida que aumentaba la intensidad, empezaba a escuchar a la chica quejarse, jadeos y luego gemidos fuetes, ha expresiones claras de dolor, Cristian no paraba, para mí era claro que era suficiente, pero no me atrevía a detenerlo, cada vez eran más rápidos y más fuertes los azotes.
- Amarillo-dijo por fin Candy
Pensé que alucinaba por el dolor, aun así Cristian siguió, pero más lento, alcance a contar 20 golpes más, en algunas partes empezó a brotar hilos delgados de sangre 
- Rojo- Volvió a decir Candy 
De inmediato, cesaron las arremetidas de la doma contra la lastimada piel de la chica, Sebastián le pido que lo mirara, la beso y la felicito como cuando un perro trae de nuevo su pelota, y tú le dices el buen chico que es, le ordeno traer algo de la habitación, volvió gateando, cuando regreso lo traía en su boca un botiquín , Sebastián lo tomo en sus manos, habían bastantes utensilios no era un botiquín convencional, saco una especie de aceite, y ordeno a Candy recostarse en el suelo mientras él le aplicaba el aceite en su espalda, a la chica parecía encantarle, luego tomo un poco de alcohol donde la chica sufrió una pequeña herida  la desinfecto, le cubrió la herida, y la envió de nuevo con su botiquín, en la boca, ella volvió gateando mirada baja, después todos nos sentamos en la sala, Candy se sentó en el suelo sobre sus talones al lado de Sebastián.
- Y ¿Por qué Candy?
La chica callada mirando al suelo 
- Puedes mirarla y contestar, no tiene rango - Dijo Sebastián
- Mi nombre de sumisa
-Buena chica- Intervino Cristian- En verdad es muy dulce- Cristian le había puesto el nombre 
- Y ¿Siempre así en el suelo?
-¿Cuándo has visto los perros en los sofás?- Dijo Sebastián y soltó una carcajada, Cristian lo acompaño 
Estaba confundida, la chica era un perro por lo que entendida, la habían castigado, no decía mucha palabra, sus amos le daban ordenes, ella obedecía, suponía que pedía permiso para todo, no se toda la situación era tensa, todos nos mirábamos exceptuando la mascota de Sebastián con la mirada abajo.
- ¿Por qué la castigaron?- -Pregunte
- Olvido que era mesa- Dijo Sebastián con ironía
La azotaron al límite porque olvido que era una mesa. Mire a la chica que sonreia, al parecer a ella le gustaba y bastante todo esto 
 
Por: Liz

jueves, 24 de julio de 2014

Ropa sucia

Dare un ligero preambulo de mi descubrir ---
Mi nombre cuando niño era Diego, cuando era perqueño unos 7 años comenzando la primaria, mama olvido lavar la ropa de papa y mia por la tarde para que esta se secara y la lavo hasta en la noche; esa noche llovio y la ropa al estar tendida en el patio trasero no se seco, al dia siguiente por la mañana cuando nos alistabamos para la escuela le pregunte a mi mama que si tenia algunos de mis calzoncillos limpios para ponerme y me dijo que la ropa de papa y toda mi ropa estaba mojada y me dijo que tomara unos del cajon de ximena (mi hermana, mayor que yo por 3 años) esto a mi me parecio muy extraño y con asombro le cuestione si alli estaban mis calzoncillos, pero me dijo que no, que alli estaban los de ella pero que tomara unos blancos que igual nadie lo veria o notaria pues siempre iba con la playera fajada al pantalon, la vdd tal idea no me parecio tan descabellada ya que preferia eso que andar sin calzoncillos todo el dia y mas con chandal pues ese dia tenia clase de deportes, al entrar a la habitacion de mi hermana la vi a ella cambiandose y pego un pequeño grito pues se encontraba tan solo con la toalla puesta al verme pregunto:
- que haces porque entras a mi cuarto?
- mama dijo que tomara unos calzoncillos de tu cajon pues los mios estan aun mojados.
Encontre en su cara un poco de inconformidad, pero solo me dijo:
- mira diego si los vas a utilizar al menos deberias saber como se llaman, se llaman pantys, y no calnzoncillos
- jajajaja! oh, no sabia que tuvieran un nombre distinto.
- si no me los pides como se llaman no te prestare ningunos.
Tan solo me quede pensando en lo incomodo que seria andar sin calzoncillos y con puro chandal y haciendo ejercicio.
- ok, ok, -asenti - me prestas unas pantys?
Inmediatamente ella abrio su cajon y comenzo a sacar y mostrarme infinidad de ellas rosadas, moradas, azul cielo, lilas y con corazones, gatitos, flores, etc. le dije: que mi mama habia dicho que me prestara unos blancos y me dijo que los unicos blancos que tenia limpios en ese instante eran los que se pondria ella ese dia; y adjunto:
- mira como no tengo blancos te presto estos que son blancos, aunque tienen pequeñas flores no se notan mucho aparte se te veran divinos.
Arrebate las pantys de su mano muy enojado y me fui a mi habitacion, estando en mi habitacion pense muchisimo en si ponermelas o tan solo ponerme en chandal pero considere la incomodidad que sentiria, al momento de meter el primer pie una sensación extraña invadio mi estomago pero se sentia muy bien meti el segundo pie y la sensacion se multiplico, oh! era magnifica! sentir la tela suave de esa prenda fui subiendo poco a poco asta ajustarla a mi cintura y esta solo se ajusto un poco a mis nalguitas redonditas escondiendose un poco entre ellas; me termine de vestir y nos llevaron a la escuela
ese dia no pude dejar de pensar en lo bella que era esa sensacion tanto que hasta ir a dormir a la hora del baño mi mama me dijo que ya estaba seca mi ropa pues yo ya habia olvidado por completo mi calzocillos.
... esperen mas esto es solo el comienzo!
saludos y besitos

viernes, 18 de julio de 2014

El último juego del mundial

No puedo creer que la Argentina haya perdido la final, dirán que es ridículo, que es una estupidez, pero estoy llorando en estos momentos. Dirán que solo es un partido de futbol, que madure, pero no encuentro consuelo, no puedo con la humillación…
Por mi pésima suerte debí suponer que esto iba a suceder, el restaurante no va nada bien, como si ya a nadie le gustara la carne y las empanadas. Mi mujer y yo no lo estamos pasando muy bien, por la mala racha económica y las preocupaciones no hemos tenido sexo en un buen rato… quisiera follármela ahora pero no puedo, es demasiada la amargura. Argentina, sos grande pero esta vez si me fallaste.
Una y otra vez veo como ese maldito la mete y disfruta de su victoria con el dolor de mi Argentina… (2) debí haber vendido el televisor en lugar de las puertas… ¿A quién rayos se le ocurre empeñar las puertas de las habitaciones?… si no hubiera visto los juegos no se me hubiera ocurrido semejante tontería…
Apenas sacamos lo suficiente para vivir, menos va haber para condones, mi madre me dijo: no se cansen, Eva apenas tiene 23…. pero mi orgullo, es enorme, y ahora está haciendo sufrir a Eva…
Con dificultades logramos completar cada mes el dinero de la renta. “Podemos pedirle algo de dinero a mi papá” Me dijo Eva. Pero me negué y me puse furioso… “No sigas, me duele” Dijo ella. Cómo no la va lastimar, es demasiado para ella… (1)
Creí que podía resolver todos mis problemas y olvidarme de ellos con el futbol, pero me equivoque. Que ingenuo fui, y pensar que hasta hice una asado para ver la final….
Es que aposte, lo aposte todo y perdí… ¡Cuatro meses de renta! Le aposte a mi casero. El me miró con su mala cara y sus penetrantes ojos negros. “Doble o nada” me dijo. Yo acepte sin dudar. “Quiero una garantía de que puedes pagar.” Se la di.
“¿Por qué tanta fiesta?” Me pregunto Eva mientas ponía la mesa para comer. “Por que juega Argentina mi amor, es la final.” “Creí que no te agradaba ese viejo horrible.” Susurro mientras se inclinaba acomodando platos y servilletas produciendo que la corta falda del vestido dejara admirar sus largas y bien torneadas piernas de muslos blancos y firmes.
Inevitable fue ver como el casero se la comía con los ojos y recordé que no me agradaba en lo absoluto… “Es de descendencia Alemana así que… ya sabes” Intente justificarme con Eva. “Lo vamos hacer llorar.” Me susurro.
Durante el partido apenas y hablábamos, la tensión era enorme, se jugaba más que la final, mi esposa se paseaba coqueta por la casa y apenas la mirábamos… “¿Tu no comes nada?” fue lo único que se escucho en la casa durante el medio tiempo. “Soy vegetariana, no me gusta la carne” le respondió mi esposa al casero.
Me sentí paralizado cuando cayó el gol de los Alemanes. Una fría sensación recorrió mi espalda cuando termino el partido. No podía creer que esto estuviera pasando. Había perdido.
Quería salir corriendo y huir, pero no podía ni moverme y mucho menos abandonar a mi esposa…. “Es hora de pagar amigo” Me dijo mi casero sacándome de mi ensimismamiento. “No tengo dinero” Le dije… “Entonces lo cobrare de las garantías” Me sentencio.
Eva se encontraba levantando los últimos platos de la mesa, el casero sentado a mi lado en el sillón frente a la televisión cínicamente se llevó una de sus enormes manos a la entrepierna y con sorpresa vi que sus pantalones mostraban un enorme bulto.
Sin más el casero se puso de pie. Yo continuaba sentado frente a él, y mi cara quedó justo frente a su entrepierna. El bulto bajo los pantalones era ahora más evidente. “Yo me hare cargo de tu esposa.” Me dijo y mientras se acomodaba esos enormes huevos bajo la tela del pantalón se dirigió a donde Eva se encontraba.
El casero la tomo así inclinada sobre la mesa tratando de pasar un trapo, tomándola por la cintura la apretó contra su cuerpo y con una mano trato de buscar uno de sus redondos pechos. Eva reacciono ante el contacto de aquella enorme mano que aún con ese tamaño apenas lograba cubrir la redondez de sus senos y que obviamente no se trataba de una de mis manos. “¿Qué está pasando aquí? ¿Quien rayos te crees que eres?” Grito Eva poniéndose como loca.
“Resulta que tu querido esposo decidió hacer una apuesta conmigo…” “¿tú hiciste eso?” Me pregunto Eva…. yo trate de explicarme, diciéndole que no era no que parecía pero no pude hacer nada… “Esta me la vas a pagar” Dijo finalmente mi esposa.
Los celos inundaron todo mi cuerpo, permanecí clavado al sillón sin poder moverme, estaba como paralizado o algo, solo mis ojos se movían siguiendo el movimiento de la enorme mano del casero que bajando por la bien delineada cintura de mi esposa, hasta su trasero, metiéndose bajo la falda para acariciar morbosamente las redondas nalgas de mi mujer. El casero era enorme, Eva apenas le llegaba a la altura del pecho.
Sentado en la sala vi como el casero logró meter ambas manos bajo la falda del vestido de mi mujer, ella inmóvil, se dejo bajar los calzones hasta los muslos, y ahí en el comedor de mi propia sala y a escasos metros de mi el bigote negro y espeso del casero se poso sobre el blanco cuello de mi esposa, mientras desabotonaba la blusa de Eva y liberaba sus lechosos y redondos pechos. No tardo nada en descender hacia ellos hasta los pezones rosados y erectos, mordisqueándolos y mamándolos salvajemente como un niño hambirento, logrando que Eva suspirara incomoda.
Me sentía tan humillado pero al mismo tiempo no tenía el valor de detenerlo. El casero siguió mamando los pechos de mi esposa, pero había mucho más que disfrutar de ella, así que continuó bajando por su vientre plano y suave, hasta que, naturalmente llego hasta su entrepierna. Allí se deshizo de la estorbosa tela del vestido, mi esposa se dejó que el casero le subiera el vestido hasta la cintura y de un tirón arranco las finas bragas de mi esposa hasta los tobillos desnudando su bello trasero frente a mí, dejando sus rotundas nalgas desnudas y dispuestas frente a él. Para después, sentándola sobre la mesa, haciéndole abrir las piernas para hacer aparecer la rosadita abertura de la vulva de mi mujer. Con esos labios entreabiertos, más bien cerraditos de su vagina que yo tan bien conozco, esos labios que producen una inevitable invitación para la lengua.
Lentamente el casero hundió la cara entre las piernas de mi mujer, acercándose sigilosamente, buscando esa fuente apretadita de placer. Cuando la punta de la lengua del casero alcanzó a rozar el sexo latente de mi mujer, fue inevitable no escucharla gemir, de forma aguda, como una gatita. Apenas pude tragar saliva al ver como la rugosa lengua del casero recorría la piel temblorosa del sexo de mi esposa, quien involuntariamente abrió un poco más sus lindas piernas.
Entonces el casero separó a plenitud las piernas de mi mujer. Descubriendo su rajita, palpitante y apetitosa, que inocente, esperaba ser alimentada. Los dedos grandes y gruesos del casero cubrieron completamente el sexo apenas abierto y frágil de mi mujer, ella suspiro descontrolada.
El casero contento con esto, dejo el pubis castaño de Eva y tanteó sobre el rostro de mi mujer buscando los carnosos labios de su boca. Haciéndole chupar dos de sus enormes y gordos dedos, obligándola a metérselos a la boca mamándolos un poco, logro que esos feos dedos quedaran bien lubricados y aceitados listos para entrar en la estrecha cavidad de mi esposa en un solo y definitivo empujón.
Mi inevitable excitada y cachonda mujercita gimió sin pudor cuando solo uno de los gordos dedos de mi casero entro en su cuerpo penetrándola, su grupa se alzó, no sé si involuntaria o voluntariamente, permitiéndole al gordo casero un mejor acceso a su cuerpo. El casero se acerco más a mi esposa, para tener mejor posición y poder dedear a gusto la vagina excitada de mi mujer. “Pero que cerradita estas” Mugió entonces el casero. En ese momento fui consciente del notorio bulto que increíblemente había crecido aun más en su entrepierna.
El casero, sin dejar que sus dedos abandonaran el cuerpo apenas perforado de Eva, se abrió la bragueta con la otra mano, dejando que su miembro asomara, bien erguido y duro frente a mis propios ojos. El horrible miembro cabezón y grueso del casero palpitaba con las venas como una bestia excitada. Su glande hinchado, goteando ya de líquido transparente, babeaba hambriento frente a mí y a pocos centímetros de mi esposa, que con su conejito castaño desprotegida e indefensa seria presa fácil para esa mamba negra que colgaba como un tronco poderosamente venoso bien poblado de pelo que parecía botarle la piel tirante que lo envolvía.
Los gordos dedos del casero no se detuvieron ni un momento, entrando y saliendo insolentes en la vagina estrecha y resbalosa de mi mujer, saliendo cada vez mas mojados y viscosos del cuerpo de mi esposa. Quien con angustia en el rostro se forzaba por no gemir. Los dedos del casero se movían cada vez mas rápido y cada vez su miembro se hinchaba más. Fu el momento en que el casero dejo en paz a mi esposa, ella se quedo inmóvil recostada sobre la mesa con la ropa revuelta, el vestido arrugado, la tanga atorada en las zapatillas aun puestas y las piernas bien abiertas.
El casero comenzó a deshacerse pacientemente de su ropa, ante la mirada curiosa e incluso impaciente de mi esposa, hasta quedar desnudo en su peludo y gordo cuerpo, que contrastaba de forma grotesca con la silueta esbelta y bien formada del cuerpo de mi mujer.
El casero tomo su grueso miembro, haciéndolo como si ralamente pesara y situándose entre las piernas bien abiertas de mi esposa, lo coloco hasta la apertura expectante y poco preparada de mi mujer. Con las manos sobre la mesa, apoyándose con su peso intento penetrarla entonces, pude ver con absoluto detalle como los labios vaginales de mi esposa se retrajeron temerosos ante el primer empuje de esa poderosa verga. El tremendo miembro duro del casero, no logro entrar en la primer batida, así que apoyo aun más el peso de su gordo cuerpo sobre ella, haciendo crujir la mesa, haciendo llorar a mi esposa con un gemido que desgarro el aire. “En verdad que estas muy apretadita.” Rugió emocionado el casero “Sera delicioso cogerte.”
Me sentí fascinado y humillado al mismo tiempo. El casero apenas había logrado meter la puntita de la cabeza en la vagina de mi mujer quien sollozaba lastimada, es demasiado para ella… (1) pero el casero no se iba a conformar con eso nada más y no detuvo su camino sino hasta sentir que los testículos le toparan contra el indefenso cuerpo de mi esposa.
Eva intento detenerlo poniendo sus finas manos en su gordo pecho, pero ya era demasiado tarde. Muy lentamente el casero penetro hasta el fondo a mi esposa, quien se retorcía y chillaba cada vez que el grueso miembro del casero de abría paso en su diminuto cuerpo. Así lo hizo unas cuatro veces, mirándola a los ojos disfrutando con el dolor que le producía (2)…
“¿Que pasa perrita? ¿Me la prefieres mamar?” Dijo de repente el casero, lo que fue demasiado para mí. Me puse de pie de inmediato estaba dispuesto a detener aquella situación. Pero cuál fue mi sorpresa al ver que mi esposa gustosa estaba dispuesta a obedecer al casero.
Las manos de ella buscaron la entrepierna del casero. Mi esposa al darse cuenta de la magnitud de su miembro se quedo inmóvil. Al darse cuenta que el miembro del casero era muy grande… enorme diría yo. Feo: con una maraña de vello púbico creciendo por todos lados y venas saltonas sonrió y nerviosa lo tomó con una mano para sentirlo, era tan grueso, que apenas podía cerrar se mano sobre él.
Por curiosidad lo tomó con las dos manos, solo para descubrir que aún le quedaba libre un buen trozo y la cabeza. Mi esposa trago saliva y nerviosa abrió la boca apenas un poco. Dudo poder metérselo a la boca y mejor saco su fina lengüita y la hizo pasar lentamente por la cabeza de aquel monstruo. El gordo casero solo se estremeció.
Mi esposa decidió acercarse un poco más para quedar a mejor distancia y comenzó a darle tiernos besitos a esa bestia. Cada beso sonaba más sexy que el anterior. Acerco mas su rostro y no pudo disimular cuando aspiro el fuerte olor viril de esa cosota. Fue entonces que abrió bien su boquita, pero de inmediato se convenció de que aquel tremendo trozo de carne no le entraría. Y mejor comenzó a lamerlo como una tierna niñita lamiendo un helado. Primero la cabeza. después los rincones, esta vez lamiendo como una gatita.
Casi instintivamente, o por experiencia mi mujer comenzó a mover sus manos para masturbarlo. El casero soltó un gruñido. Realmente lo estaba disfrutando, y al parecer no solo él lo disfrutaba, si no también mi mujer parecía disfrutarlo.
Ese liquidito transparente comenzó a aparecer por la cabeza del pene del casero y mi esposa comenzó a jugar con el: haciendo hilitos con este liquido, que después distribuyo con ayuda de su lengua por toda la cabeza del feo pero enorme miembro del casero.
Con sus manos se limito únicamente a sostener el grueso y pesado tronco. Lo agarraba con tanta fuerza como si no quisiera que esa bestia se le escapara. Solo lo soltó cuando comenzó a deslizar su lengua a todo lo largo. Comenzando en la base, donde la maraña de vellos crecía, hasta la cabeza.
Solo en ese instante pude notar lo larga que era esa cosa. Ella pasaba su lengua y parecía interminable. Después fue más abajo, comenzó a lamerle los testículos metiéndoselos a la boca. Mi esposa sabe muy bien lo que hace, sabe muy bien qué hacer con una cosa así. No le importa la maraña de pelos. Le succiona las bolas al casero y las muerde suavemente con sus dientes. Honestamente resulta muy morbosa la escena. Viendo como descansa con todo su peso el enorme miembro del casero sobre la cara de niña buena de mi hermosa esposa.
Lamiendo desde los testículos hasta la cabeza, se separaba al final para dejar un hilito de saliva que conectara su lengua con el pene del casero. Cuando menos lo esperábamos de sorpresa de un solo golpe mi esposa decidió meterse todo el miembro del casero a la boca, aun así quedo más de la mitad del miembro del casero fuera de su boca. Parecía que había chocado contra su paladar o algo, sin embargo mi mujer no parecía estar dispuesta a dejar que esto sucediera, por que haciendo de garganta profunda comenzó a tragándoselo todo.
Sus movimientos ya no eran lentos ni tiernos, al contrario. Literalmente le esta mamando la verga al casero, con violencia, moviendo la cabeza, succionando con fuerza, despeinándose al hacerlo a esa velocidad. Resultaba impresionante como lo mamaba. Cada rato se ahogaba por el tamaño del miembro del casero pero no le importaba en absoluto. Solo se detenía para sacarse de la boca algún pelo que se había tragado y respirar, pero inmediatamente después continuaba con su trabajo.
Estaba petrificado no sabía qué hacer, todo esto ya era irreal. Mi esposa le mamaba la verga al casero como nunca lo hubiese imaginado, como una autentica zorra hambrienta. No solo disfrutaba hacerlo, sino que se estaba excitando.
“Andate al cuarto, te voy a coger como te lo mereces.” Le dijo entonces el casero, aumentando mi asombramiento, ya que mi esposa obediente se saco el miembro del casero de la boca para ponerse de pie y coqueta y contenta dirigirse a nuestra habitación, al tiempo que el casero le propinaba una buena nalgada sonora en sus preciosas nalgas.
Mas que humillado, me sentía furioso, primero por la rabia de ver a mi mujer mostrándose de esa forma tan vulgar ante aquel desconocido, después por la desfachatez del casero, que sin disimulo se deleitaba con el espectáculo del cuerpo de mi mujer, y finalmente por mi pasiva presencia, dejando que todo aquello sucediera. Me puse a dar vueltas por la sala sin saber qué hacer, pero no pude resistir mas cuando los gemidos agudos de Eva comenzaron a sonar por toda la casa. Simplemente tome mi chaqueta y mis cigarrillos y decidí salir a la calle donde podría despejarme y tomar aire fresco.
Pero no pasaron ni cinco minutos para que los gemidos de mi esposa comenzaran a ser audibles desde la calle. “Que cogidota le están dando a esa mina, ¿verdad?” Me dijo un niñato burlón que pasaba por la calle. Eso fue la gota que derramo el vaso, en ese momento decidí entrar y matarlos a ambos, o como mínimo demandaría al tipo ese y me divorciaría de la puta de Eva.
Cuando entre de vuelta a la casa y me dirigí a la habitación y los vi me quede en shock. Al parecer al escucharme salir, mi esposa había decidido desinhibirse totalmente. Eva estaba en nuestra cama, completamente desnuda y abierta, sus largas piernas rodeaban la gruesa cintura del casero, que desnudo también la montaba frenéticamente.
Parecía su dueño. Se impulsaba con fuerza y determinación dentro del cuerpo de mi mujer. “Uffffff… Estas muy apretada” Dijo casero berreando como un toro. “¿Te gusta?” Susurro mi esposa.
El trasero grande y velludo del casero subía y bajaba, permitiéndome ver como sus gordos y pesados huevos golpeaban inclementes entre las piernas abiertas de mi mujer, acompañando a ese duro pene enorme que se abría paso cada vez más dentro de su cuerpo y debo confesar que mi propio pene palpitó de envidia y deseo en ese momento.
El casero cogía como frenético. Embestía muy rápido y con fuerza desmedida. Mi mujer solo se aferraba a la cama soportando el dolor. Gozando con el, al tiempo que sus senos saltaban al ritmo de las duras embestidas que el casero le propinaba. “Que rica verga tienes” Le dijo ella entre gemidos sin dejar de aferrarse a las sabanas y con los ojos cerrados.
Me sentí menos hombre por presenciar la forma salvaje y grotesca en que se cogían a mi mujer sin que yo hiciera nada para evitarlo, pero al parecer mi verga opinaba diferente… tenía la verga dolorosamente erecta, no pensaba con claridad, una extraña excitación me estaba matando… finalmente no pude más y sin siquiera darme cuenta me abrí la bragueta, me saqué el miembro y comencé a masturbarme furiosamente mientras ellos cogían como conejos.
Eva le arañaba la espalda, clavándole las uñas como muestra inequívoca del enorme placer que estaba sintiendo. El casero, quien ya sudaba a choros, comenzó a bajar el ritmo de sus embestidas y con esto el rito del placer. Fue el momento en que mi esposa decidió que era su turno, diciéndole algo al oído hizo que el casero se acostara en la cama “Déjate los tacones” Le ordeno él con voz ronca. Mi esposa lo miro con una sonrisa. “Me encanta que me cojan con los tacones puestos.” Dijo ella y aunque yo nunca me la había cogido con los tacones puestos, seguí observando la escena.
Eva se subió a la cama parándose sobre ella. Quería mostrarle su cuerpo desnudo al casero. Quería que se diera cuenta que se estaba cogiendo a una verdadera diosa. Y mientras se acariciaba ese delicioso coñito perfectamente castaño, le dijo “Es tuyo.” y te lo estas cogiendo” Dio un paso para que el tremendo miembro del casero quedara justo debajo de ella y comenzó a bajar lentamente flexionando y abriendo con elasticidad las piernas. Bajo solo lo suficiente para tomar el miembro del casero y guiarlo e introducirlo en su vagina.
Mi esposa lucia como toda una puta experta, usando la altura de los tacones para controlar la penetración: bajo hasta que quedo bien ensartada, parada en perfecto equilibrio sobre sus tacones comenzó a bajar y subir muy lentamente, disfrutando cada centímetro que entraba y salía de ella.
El casero hizo otro comentario sobre lo mojada que mi esposa estaba y pues como no, esa enorme verga la estaba derritiendo. Con toda la verga del casero dentro, mi mujer comenzó a cabalgarla a su ritmo, domando aquella bestia. Lento, después más rápido, haciendo círculos, moviendo las caderas, bajando bien profundo, rebotando con fuerza, le encantaba….
Durante una hora mi esposa no dejo ni un segundo de cabalgar esa vergota. Como toda una viciosa la disfrutaba. El casero hacía gestos raros y se decía a si mismo: “Aguanta, aguanta, aguanta.” y mi mujer más rápido me movía…. Llevaba sus manos a la cabeza, se tomaba el cabello y comenzaba a jugar con el, al tiempo que cabalgaba con más fuerza haciendo que sus senos rebotaban de manera muy sensual. El casero quiso tomarlos al verlos saltar así. Pero mi mujer le quito las manos de encima. “No me toques gordo…” Le dijo. “Si no puedes conmigo… mejor no me toques”
Esto toco el orgullo del casero, ya que comenzó a moverse sobre mi cama. Esta vez de manera descomunal, dándole bien rico a mi mujer. Haciendo coincidir el ritmo: cuando ella bajaba él subía y la empalaba bien profundo. De manera increíble poco a poco sus movimientos fueron cobrando más fuerza, apagando los de mi esposa. El cuerpo de Eva comenzó a ceder y le llego un orgasmo como solo ella sabe tenerlos.
Soltó un gemidito de lo más agudo y un estremecimiento recorrió todo su cuerpo. Sin más fuerza dejo caer su cuerpo sobre el pecho sudoroso del casero quien siguió con sus rudos movimientos aun cuando mi esposa ya estaba desvanecida sobre él disfrutando su orgasmo.
Fue cuando la tomo por la cintura y le saco su miembro, cosa que ella agradeció muchísimo, ya que su cuerpo comenzaba a relajarse. Haciéndola a un lado y la dejo caer sobre la cama. Mi esposa giro sobre el hombro del casero para quedar de espaldas a él y descansar en posición fetal…
Sin embargo el casero aun no había terminado con mi esposa. En un movimiento la tomo por la cintura y la hizo ponerse a cuatro. Eva se dejo hacer sin protestar. El casero la tomo por la cintura y de nueva cuenta volvió a penetrarla.
Comenzó a cogérsela lento pero bien profundo. El orgasmo le había quitado todas las fuerzas a mi linda esposa y simplemente recostada y lo dejo hacer.
Yo simplemente observaba como el gordo casero se aferraba con furia de los senos de mi esposa y se la cogía cada vez más fuerte. La cama crujía y rechinaba al ritmo sus las embestidas, golpeando la pared del vecino… y así su cuerpo chocaba contra el de mi mujer, haciendo ese peculiar sonido de sexo acompañado de los gemidos agudos que mi mujer soltaba que seguramente también el vecino escuchaba.
También ese peculiar olor ya impregnaba todo el cuarto; el sexo de ella, el miembro del casero, el mío, su sudor… Gotas de sudor que justamente caían en la espalda de mi mujer y bajaban por sus costillas, deslizándose por su vientre y demostrando que eran del morboso casero: buscaban el sexo de mi esposa. Ella hecho una mirada para ver como el miembro del casero le entraba y salía de su desprotegida rajita. El casero no usaba condón pero eso a nadie le importaba en esos momentos.
“¡¡Hay que rico coges… dame más duro papi!!” Le dijo entonces mi mujer. El casero simplemente obedeció y ella gimió mas fuerte mientras estimulaba su clítoris… “Te voy a llenar.” Le dijo de repente el casero. Entonces lo miré bombear el receptivo agujero de mi mujer quien inmóvil, se quedo quieta hasta que su miembro explotó dentro de ella. El gordo casero termino con un alarido. En segundos la linda vaginita de mi mujer quedo inundada de semen caliente.
Entonces el casero se la saco, pero no permitió que Eva se levantara, sino que la mantuvo agachada y le separó más las piernas y las nalgas con sus propias manos, hasta que ambos vimos cómo su sexo se estremecía y temblaba intentando tragar lo mas que era posible, y como lentamente se comenzaban a escurrir entre sus labios vaginales esa mezcla suntuosa de semen, sudor y jugos vaginales.
Mi esposa estaba exhausta, como nunca y simplemente se dejo caer desnuda en la cama, dejando que toda esa leche se secara sola sobre su piel. El casero se vistió los ridículos calzoncillos, salió de la habitación y al encontrarme parado en la puerta con mi verga en mis manos me sonrió y me palmeó la cabeza como si fuera un perro.
Para cuando el casero se marchó, mi esposa se había quedado dormida… al verla así le abrí las piernas y vi su sexo enmarañado y aun húmedo, no pude dejar de pensar en la verga dura del casero entrando en aquella estrecha cavidad, y quise penetrarla y cogérmela con frenesí.
Finalmente nos prometimos superar aquel incidente, no volver a hablar de el y continuar nuestras vidas. Yo no volvería a apostar… y ella, seguro se quedaría con el recuerdo del mejor sexo en su vida.
Una nota del autor: Promoción final si mandas un comentario al correo recibirás una linda foto de la preciosa Eva, protagonista de esta historia.
 
Por: Kittyprinces

jueves, 17 de julio de 2014

Manual para sexo anal

Sencillos para disfrutarlo.
Educar el ano para ser penetrado, cogido, ultrajado y disfrutado es un proceso largo y que con varios pasos. No tiene nada que ver con lo que se ve en las películas porno en las que la verga entra con el  primer golpe, el porno es ficción.
La higiene es lo fundamental, lo primero es cuidar la higiene para no encontrarse con resto desagradables. Así que antes de empezar los ejercicios hay que ponerse un enema para vaciar los intestinos. También se puede usar la manguerita de la ducha.
Desenroscando la alcachofa de la ducha, se lubrica el final de la manguera con gel y lo introduces suavemente en tu ano. Usa tu dedo para abrir el agujero previamente y juguetear para que se vaya acostumbrando. Solo hace falta meter la manguera un par de centímetros y aguántala con la mano mientras abres los grifos procurando que el agua este templada. Notaras como el agua va entrando en tu interior hasta que sientas el vientre tenso, entonces retira la manguera para que salga. El agua saldrá sucia y es necesario repetir el proceso para que quede todo limpio, veras como a la tercera o cuarta vez saldrá limpia, entonces lávate bien el culo con gel perfumado para eliminar cualquier olor y ya estarás preparada para comenzar.
Es necesario darle elasticidad a los músculos del ano. En los sex-shop puedes encontrar un juego de consoladores especiales que van aumentando de grosor, desde algo así como un lápiz a cosas realmente gruesas. También puedes usar un poco de bricolaje sexual, y convertir unas cuantas verduras en tu Kit personal de iniciación anal.
Vale, ahora en serio. Las zanahorias dan muy buen resultado, porque puedes encontrarla de todos los tamaños y son lo bastante duras para que no se rompan en el pero momento. Solamente hay que lavarlas bien y ponerles un condón.
Siempre hay que usar lubricante, y su elección en muy importante. Si usas aceite corporal, glicerina u otro lubricante con base de petróleo al día siguiente la mucosa anal estará completamente irritada y habrás conseguido pasarte un par de día rascándote el culo. Usar comida como mantequilla o yogur deja mucho que desear. En las farmacias y los sex-shop venden cremas especiales que además de lubricar dilatan el ano. Pero para las vergonzosas siempre queda la crema de manos que da un resultado perfecto.
El primer día usa solo tus dedos para explorar los límites de tu ano.
Tiéndete boca arriba en la cama y comienza a hacerte una rica paja, cuando estés bien excitada usa una mano para comenzar a tocar tu ano mientras la otra no deja de tocar tu lindo clítoris. Recuerda untar tu dedos con lubricante y has círculos sobre el ano con la punta de los dedos, inmediatamente notaras lo sensible que es. Hazlo todo el tiempo que quieras hasta que te apetezca comenzar a metértelo. Descubrirás que es más fácil de lo imaginabas. La lavativa, la excitación y el masaje habrán facilitado tanto las cosas que prácticamente el ano se abrirá solo para tragarse el dedo.
¿Qué tal? ¿Es delicioso, verdad? Vamos sigue jugando con tu coño mientras comienzas mover el dedo, no te limites a meterlo y sacarlo. Combínalo con momentos circulares que te ayudaran a abrir más el ano. Tómatelo con calma y cuando te sientas preparada coge un poco más de lubricante e inténtalo con dos dedos a la vez.
Ahora sentirás el ano tensado y el primer día no conviene intentar nada más, así que masturba a la vez tu culo y tu coño hasta alcanzar un el placer, disfruta del orgasmo con tu ano bien abierto.
En los días siguientes repite todos los pasos y ve probando con los juguetes, aumentando poco a poco el tamaño. No seas egoísta e incluye en estos ejercicios a tu pareja, además de ayudarte seguro que los disfrutara tanto como tu. A medida que tu ano se vaya acostumbrando iras experimentado nuevas sensaciones pero ninguna tan increíble como la de recibir una verga autentica.
Normalmente con una semana y media de ejercicios ya estarás preparada, pero solo tus sabrás mejor que nadie cuando ha llegado el momento. Entonces debes preparar todos los detalles con mucho cuidado. Pon especial interés en la lavativa y deja la crema hidratante sobre la mesilla de noche, por lo que pueda pasar.
Ahora es responsabilidad del hombre preparar tu culo para ser penetrado, en medio de todas las caricias previas, debe ir prestando cada vez más atención al ano, hasta terminar haciéndote un delicioso beso negro o follandote con los dedos mientras te unta bien de crema y que así te vayas dilatando.
El sexo anal se puede practicar en casi las mismas posturas que el vaginal, claro que hay posturas en las que resulta más fácil, como la clásica a cuatro patas, o la del cañón. Pero para las primeras veces recomiendo que la mujer este sobre el hombre, bien agarrada a la cabecera de la cama o apoyada sobre el pecho del hombre. Así podrás dejarte caer sobre la verga, de esa manera tu misma te iras clavando a tu gusto.
Los hombres también necesitan preparativos. Comienza haciéndole una mamada para ponerlo a punto y luego date el gustazo del untarle la crema por todo lo largo de la rica verga que sentirás.
Debe haber bastante lubricante en tu culo y en su verga, pero si hay en exceso todo se volverá demasiado resbaladizo y en vez de ayudar solo servirá para complicar las cosas.
Recomiendo envolver con una toalla la base de la verga, sobre todo si es lo bastante grande para merecer ese nombre. Una toalla de bidet será la más adecuada. Enróllala y luego has un rodete alrededor de la verga.
Esto servirá como tope para que las primeras penetraciones no sean demasiado profundas, cuando tu culo se haya acostumbrado al tamaño de la verga, podrás quitar la toalla y disfrutarla a todo lo largo.
Controla la penetración en todo momento, agarra bien la verga y llévala tu misma hasta la entrada, y sigue agarrándola durante las primeras embestidas para evitar que se salga por accidente, además para los hombre es una sensación muy agradable penetrarte y que a la vez lo masturbes con la mano, de esa manera toda su verga disfruta aunque solo tengas dentro la punta. Usa un ritmo lento y al principio para a menos para dejar que el ano se acostumbre y aprovecha para poner más lubricante. Las prisas y las bravuconadas solo sirven para provocar dolor y desgarros anales. Con paciencia te la clavaran hasta los huevos y aun pedirás más.
 
Historia erótica: salnegra
inmoralsexblogger@gmail.com

miércoles, 16 de julio de 2014

Exhibiendo a mi esposa por webcam

Mi esposa es muy sexi y me encanta. Por años habia fantaseado con que otro hombre la viera desnuda. Tiene un cuerpo magnifico y he considerado que seria un pecado que solo yo la disfrute.
 
En el face encontró a uno de sus mejores amigos de la infancia (Beto) el cual decía que le gustaba, y cuando era pequeña, le acariciaba las piernas. Así que por casualidad, Beto le pidió saludarla por webcam . Era mi oportunidad.
 
Yo le dije que quería que otro hombre la viera sin ropa. Le sugeri a Beto y ella medio acepto después de insistirle varios días.
 
Llego el gran día. Se conecto con Beto y pidió verla para saludarla. Antes yo le pedí se pusiera una blusita sexi y escotada y mas que trasparente. Se le veían con claridad los pezones. Sin sostén abajo. Se puso un mallon blanco, un calzoncito azul y unas zapatillas altas. 
 
Se veia mas que cogible.
 
Llevamos la portatil a nuestra recamara y la coloque en una mesita. Me puse al lado de la compu, de modo que el no me viera. Y para que no hubiera lugar a dudas, puse una lampara al lado, para que iluminara el cuerpo de mi mujer a la perfeccion. Yo, podia ver a mi esposa y escuchar lo que Beto le decia.
 
Al abrir la cam, se saludaron amistosamente y charlaron de sus buenos momentos. Sin embargo, Beto notó que no traía bra y sin poder contenerse le dijo:
 
-erika, que rico se ven tus senos...muy ricos
 
Ella dijo:
 
-¿ te gustan mis tetas? Porque tengo una sorpresa para ti.....¿ listo..?
 
-si…
 
Me mujer me paso con disimulo una tarjeta que decia:
 
-¿ya le puedo enseñar?
 
Le escribi: 
 
si. Y hazlo despacio.
 
Era el momento mas excitante de mi vida pues iban a ver a mi mujer sin nada.
 
Acto seguido ella bajo un tirante de su blusa y uno de sus hermosos senos quedo al descubierto, luego bajo el otro tirante y quedo en topless frente a la cámara. 
 
Beto le decia:
 
-no manches, Erika....guauuuuu
 
-¿como me veo?-pregunto ella.
 
-hermosa, y si me permites, muy buena- respondió el
 
-¿quieres ver mas?
 
El solo contesto:
 
-claro, quien le diría que no a tan bella y antojable mujer
 
Mi esposa se quito la blusa. Puso una cancion de Jose Jose y en topless empezo a bailar frente a la cam
 
Ahora, el mallon trasparentaba el calzoncito. Cada que daba vuelta paraba mas las nalgas. 
 
Yo queria bajar la tapa de la compu y cogerme e mi mujer.....
 
Erika se subio a la cama , se puso en 4 y dejo su culo en direccion a la cam. Se escuchaba a Beto silbando:
 
-fiuuu, fiuuu
 
Mi esposa salio del cuadro de cámara, se acerco a mi y me dijo:
 
-ya le mostre las tetas...¿no esperaras que me desnude completa...o si?
 
-Mi amor,-le dije. Eres una mujer muy bella y Beto seguramente te agradecera como yo, que le muestras tu panochita. 
 
Meti un dedo bajo el mallon, hice a un lado su calzoncito y no me equivoque. Estaba muy humeda. Mi esposa estaba sacando a la puta que toda mujer lleva dentro.
 
Me dio un beso y regreso a la cam. Tomo la laptop a la cama , se acosto y se quito el mallon y despues, el calzoncito. Abriendose de piernas mostró su vagina recién rasurada.
 
¡Se veía tan deliciosa que casi me vengo !
 
Beto aplaudia y silbaba. Parecía querer salirse de la pantalla para cogerse a Erika.
 
Mi mujer modeló totalmente desnuda frente a otro hombre. Le mostró sus tetas y vagina frente a la cam.
 
Ericka me miro y con una seña le indique que era suficiente.
 
Mi mujer le dijo: 
 
-adiosito Beto. Y cerro la tapa de la laptop para cortar la videollamada.
 
Me quite el pantalon a toda prisa, me subi a la cama y ensarte a mi mujer. 
 
Erika estaba super mojada. Le entro mi verga como tornillo en tuerca con aceite.
 
Mi mujer me recibio calientisima. Nos estabamos cogiendo cuando llego un mensaje de Beto:
 
-Gracias por la cam. No me quito de la mente tus tetas y tu cosita depilada. Espero ir a tu ciudad en 3 meses y poder visitarte. saludos . Beto,
 
Cogimos toda la noche como locos y fue el sexo mas rico de nuestras vidas.
 
Había cumplido mi pequeña fantasía. Hasta hoy me exita recordar ese momento, donde mi esposa se desnudo para otro hombre. Es muy rico dejar que a tu mujer la vean desnuda.
 
Así que se los recomiendo amigos: sus esposas necesitan sentirse admiradas deseadas y sexys.
 
Ellas también desean mostrar su belleza y desnudez a otros. La cachondez la traen y solo puede salir a la superficie, si tu como marido, la dejas ser.
 
pd.- 
 
Erika me dijo al otro día en el desayuno:
 
-y si viene Beto en 3 meses...¿puedo salir con él? ...ó...¿lo traigo a la casa?
 
Relato erótico por: cuatroenunacama

martes, 15 de julio de 2014

La putita del cerrajero

Era un caluroso domingo de verano, muy temprano, cuando abrí la puerta de mi casa pues tocaron el timbre. Era don Augusto; un conocido cerrajero que vive a tres cuadras, con un parecido increíble a Sean Connery, cosa que me vuelve loca. No era alto pero sí fornido. Camisa a cuadros, vaqueros. Suspiré cuando lo vi. Tiene cierta fama en el barrio; muchas señoras están loquitas por él y con razón.
—Buen día, señor Augusto.
—Buen día, Rocío. Tu papá me ha llamado para que arregle una puerta que da al jardín, ¿me vas a dejar pasar?
¡Dios, solos al fin! Mi papá y su novia se habían ido a la playa; me habían pedido que lo atendiera para poder indicarle la puerta defectuosa y luego pagarle. Mi plan de conquistarlo estaba en marcha; como un castillo de naipes que se erige con paciencia y pericia. 
—¡Claro, don Augusto, adelante!
Fuimos hasta el jardín y le indiqué la puerta; procedió a cambiarle la chapa. Fui a mi habitación para arreglarme un poco; cabello mojado, suelto; blusita con tiras que revelaba mi ombligo; short blanco, pequeño, de algodón; descalza. El cimento de mi castillo estaba armado, y la princesa, al acecho.
—Don Augusto, por favor pase adentro, el calor es infernal, le he preparado jugo de limón y algunos bocados. Y no me diga que no, lo he hecho con mucha ilusión —le tomé de la mano y lo tiré.
—¿En serio? Gracias, Rocío, qué divina, así no hay quien resista.
Se secó la frente perlada de sudor y entramos a la casa. Le hice sentar en el sillón mullido de la sala, él no quiso hacerlo porque estaba sudado pero le dije que no se hiciera dramas. Puse mi toalla allí y santas pascuas.
Le llevé el jugo y la bandeja con bocados. Sándwiches de jamón y queso, con mayonesa de oliva y rodajas de tomate. Me senté sobre el brazo de su sillón para estar pegadita a él. Acaricié su hombro.
—Señor, tiene usted un cuerpo muy cuidado. Se mantiene súper bien.  
—Gracias, Rocío. Gajes del oficio, supongo. Por cierto, esto está muy delicioso.
—Uf, permítame un momento, voy a quitarme el piercing de mi lengua, me están golpeando los dientes al hablar —mentí.
—¿Tienes un piercing en la lengua?
—Sí, mire… —fardé de la barrita con bolillas que tengo en la puntita.
—Increíble –dijo observándolo, dándole un sorbo a su jugo de limón. ¡Zas! El castillo de naipes estaba a punto.  
—También tengo un tatuaje en mi cintura, es una rosa, ¿quiere verla?
—Ehm… No es necesario, Rocío.
—No sea mala onda, déjeme mostrarle.
¡Un poco más y estaría palpando mi tatuaje! Entonces yo me haría de la asustada. Luego, azorada, le pediría que siguiera tocando. Y cuando lo tuviera a mi merced, le diría que me acompañara a mi habitación; juntos inauguraríamos mi castillo y me declararía su princesa.
Me levanté; la idea era bajarme el short ligeramente y así pudiera ver mi rosa tatuada, pero terminé resbalándome y cayendo burdamente frente a él. Sentí un dolor punzante en el tobillo.
—¡Ayyy!
—¿¡Estás bien, Rocío!?
—¡Mierdaaa!
Mi tobillo dolía horrores; no sabía qué hacer, lo último que quería era llorar frente a mi hombre. Pero don Augusto se levantó y me cargó en sus brazos para que todo mi mundo, castillo de naipes incluido, se desmoronara a mi alrededor.
—No llores, te llevaré al sofá.
—¡Mfff! ¡Dios! ¡Señor Augusto, soy una estúpida!
—Claro que no.
Me acostó en el mencionado sofá. De la jarra con jugo de limón retiró dos cubitos de hielo y me los pasó grácilmente por el tobillo. Luego, con un masaje, logró calmarme. Dedos cálidos, expertos, gruesos, ásperos como me gustan. Me dejó atontada por varios segundos; el dolor cedió; cerré los ojos para disfrutar. Cuando los abrí, el señor estaba comiéndome las tetas con su mirada. Normal, estaba retorciéndome del gusto como una gatita que quiere más mimos.
—Don Augusto, es usted un buen hombre. Si no estuviera casado lo invitaría a un paseo por la playa.
—¿En serio? Yo creo que ya tengo demasiada edad como para que te fijes en mí. Seguro que en tu facultad hay mejores partidos.  
—Ya… Lo dice porque no soy bonita, seguro.  
—No he dicho eso, la verdad es que eres preciosa.
Me besó en la frente pero al hacerlo me armé de valor; le tomé de los hombros, clavando mis uñas para traerlo contra mí; le mordí el pecho oculto tras su camisa. Un recado para su señora. La loba marcando territorio. La princesa reconstruyendo su castillo.  
—¡Auch! ¿Qué te pasa, Rocío?
—¡Don Augusto!, debo confesar que yo he forzado el picaporte de la puerta para que usted viniera a repararlo.
—¿Qué cosas dices?
—¡Uf! Usted me tiene loca desde pequeña. Quería conquistarlo hoy pero soy torpe como ve…
—¿En serio estabas tratando de conquistarme? ¡Ja! Qué adorable, si recuerdo cuando eras niña y me pedías que me casara contigo, ¡todos nos reíamos un montón!
—¡No se burle, era una nena pero lo decía en serio!
Su sonrisa se desdibujó; vio mi cara repleta de vicio. Me cargó de nuevo pese a que ya no hacía falta. Le tomé de la mejilla y nos besamos largo rato; sintió mi piercing, mordí su lengua; le ordené que me llevara a mi habitación, pero él quería llevarme a otro lado.
Volaron las ropas por mi jardín. Su camisa colgó en la silla de plástico, su pantalón sobre un florero, mi blusita y mi short adornaban las cabezas de los gnomos. Sobre el pasto, bajo el fuerte sol de verano, me dijo que me pusiera de cuatro patas. Me picaban las rodillas y manos; pero lo soportaría. Las paredes de mi casa son altas, no me preocupaba porque nadie me vería. Pero grito muy fuerte, eso sí sería un problema.
Se arrodilló frente a mí, desnudo ya; hermosa polla venosa frente a mis ojos; palpitante, gorda, apetitosa; se me hizo agua la boca. Me acarició una mejilla; ladeé la cabeza y chupé su dedo corazón. Otra mordida.
—Haga conmigo lo que su señora no quiere, señor Augusto, cumpla su fantasía conmigo, porque usted ya me la está cumpliendo.
—¿Segura? ¿Mi fantasía? No sé, seguro que terminas arrepintiéndote.
—Don Augusto, ¿se cree que soy una inexperta o algo así?, por fav…
Me calló de un pollazo. Me la metió hasta la garganta, sujetándome de la cabellera. Se quedó así mucho tiempo; yo soportaba como podía, arrugando carita, arqueando espalda, intentado respirar, arañando el pasto y la tierra. Me apretó mi pezón anillado y lo giró, me dijo que chupara, así que asustada succioné fuerte. No esperaba ser tratada así; me la sacó de la boca cuando me vio lagrimeando. Hilos de saliva colgaban entre mi boca y su hermosa tranca.
Cuando iba a reclamarle el trato brusco, se corrió copiosamente en mi cara; un chorro gigante directo a mi boca para callarme, cayó mucho hacia mis mejillas y mentón. Una gotita hacia mi cabello. Me la metió de nuevo y los últimos lefazos me salieron por la nariz. Con la carita repleta de su leche le rogué que me dejara respirar, atajé su cintura y lo alejé porque de nuevo quería follarme la boca:
—¡Oh, mierda, tiempo, tiempo!… ¡Uf, sigo viva! Creo que vi una luz al final del túnel y todo…
—Lo siento, Rocío, me emocioné cuando me pediste que cumpliera mi fantasía…
—¿¡Su fantasía es asfixiar hasta la muerte a una pobre chica con su verga!?
—Se nota que no puedes con el ritmo, mejor iré despacio para que disfrutes.  
—¡NO! Uf… Don Augusto, le quiero dar lo que su señora no quiere… ¡Así que ya le dije que cumpla su fantasía! Simplemente no vuelva a asfix…
Tomó su cinturón y lo cerró en mi cuello. Fuerte, demasiado. Me había convertido de princesa a muñeca de trapo en cuestión de segundos. Me quedé así, toda tensa, pensando que tal vez debía haber aceptado su oferta de sexo normal. Se arrodilló detrás de mí y me separó las nalgas, escupiendo un cuajo gigantesco; lo embardunó con su pollón, siempre tensando su cinturón.
—¿¡Me va a hacer la cola!?  ¡Pero si no me la he limp…!
Tiró hacia sí el collar y me calló, arqueándome la espalda. Me la fue metiendo paulatinamente mientras yo arañaba el pasto. Cada vez que me quería salir, él me sujetaba fuerte y me daba nalgadas para tranquilizarme. Si amagaba gritar, tensaba el collar para ahogar mi grito. Destensaba para dejarme respirar.
—Respira hondo, tienes un culo muy rico pero prieto.
—¡Mfff! ¡Basta, perdón, me rindo, duele demasiado!
—Demasiado tarde para pedir clemencia, Rocío.  
—¡Mierda, mierda, mierda!
—Vas de loba experta y así terminas. ¿Te duele acaso?
—¡Mfffsíii!
Llorando a moco tendido perdí el control de mi vejiga y me meé toda en el jardín, ¡qué vergüenza!  El señor, con su largo rabo tallándome el culo sin cesar, me siguió humillando.
—¡Chilla, cerda! ¡Me excita que te duela! ¿Quieres que te dé más duro, puta? ¿Eso es lo que querías?
Le quise decir que se detuviera pero de mi boca solo salieron hilos de saliva y palabras en arameo o algún idioma alienígena. Me llenó de leche caliente toda mi cola; tuve un orgasmo brutal. Liberada de su verga me caí como un saco de papas sobre el pasto. Estaba indignada por el trato despectivo, pero me lo merecía por pedirle que cumpliera su fantasía conmigo. ¿Quién iba a saber que era un sádico?
Me llevó del cinturón-collar para adentro de mi casa, yo a cuatro patas, temblando y llorando. Dijo que me iba a dar otra tunda de pollazos en mi habitación. Me ordenó que al menos una vez a la semana debía destrozar cualquier picaporte de la casa para que él viniera a darme verga sin que su señora sospeche.
De mi culo brotaba su leche, en mis muslos aún sentía mi orina escurriéndose, y de mi boca y nariz colgaba su semen en largos hilos. No era lo que yo planeaba. Es decir, pensaba que su fantasía sería algo así como hacer dulcemente el amor en mi habitación, pero terminé siendo vilmente domada y humillada.
Ahora soy la putita del cerrajero. Y me encanta. A la mierda con la princesa y su castillo de naipes.
 
Por:Rocio