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jueves, 30 de noviembre de 2017

Juego de cartas

Juego de cartas.

Con mi primera novia jugábamos a algo parecido. Nos masturbábamos contándonos nuestras fantasías sexuales. Nos preguntábamos cosas, nos contábamos historias…
Luego hicimos lo mismo que vosotros, después de ver unas pelis X comentar las escenas... No era una crítica de arte cinematográfico precisamente. Era el hablar sobre lo que más nos había gustado o calentado. Así me enteré que una de sus fantasías más frecuentes era hacerlo con dos o más... Sí, al mismo tiempo. Vosotros lo llamáis D.P. (Doble penetración).
Ella era la pobre víctima. Entre ellos se peleaban por penetrarla, por follársela. Se empujaban ansiosos… Ella, resignada y obediente, se dejaba hacer.
También me enteré que la encantaban las pollas grandes... Pero solo para verlas, para tocarlas… Bueno para hacer una chupadita tampoco estaban mal. Pero para follar, prefería las normalitas, o mejor aún, las pequeñas si era por detrás.
Además, me contó que la gustaba que "la violara" (la ataba a la cama y la follaba). La ponía a mil. Y sobre todo cuando la tapaba los ojos, ni te cuento. Gemía y gritaba como una loca.
Más o menos jugábamos a lo mismo que tú con tu marido. Mira, curiosamente, yo también la pregunté había visto otras pollas y si desde que estábamos juntos había... Sí, si había estado con otros. Vamos si me había puesto los cuernos.
Una noche, cargadísimos de alcohol y con un calentón como el que tú me cuentas, tumbados en la cama, empezamos a jugar al juego de las preguntas. Y otra vez volví a preguntarla si había visto otras pollas estando conmigo… Por primera vez dijo que sí. De ahí rápidamente pasé a la pregunta clave: si había estado con otros. Y esa noche, me contó la verdad.
No solo me contó con pelos y señales las pollas que había visto, sino también las que había tocado, que por cierto no eran pocas, o al menos eran más de las que yo había creído... Y es curioso, volvéis a coincidir, también me habló de una muy, pero que muy especial: la polla de un compi de la facultad.
Fue un día en que “los chicos”, organizaron una comida en su piso de estudiantes. Eran más chicos que chicas. Alcohol, juerga, y como no, de sobremesa, la típica partida de cartas. Y las imprescindibles apuestas... Sí, creo que vosotros los llamáis juegos de prendas, o de los mandatos.
Me dijo que a media tarde ya estaban todas borrachas. Al poco tiempo, casi todos los tíos, por no decir todos, estaban ya desnudos. Mi novia prácticamente en pelotas, solo con las bragas.
Jueguecitos divertidos, tontos… pero cada vez más y más picantes. Hubo de todo. Desde pesar los huevos de los tíos poniéndolos en un colador, hasta tocarles y medirlas las pollas... Claro al tocárselas crecían… Y risas sin parar porque había que volver a medirlas… y a tocarlas y… Y otra vez risas.
A ellas también les hicieron lo suyo, claro está. Cada vez que perdían tenían que hacer alguna cosa. Y desde luego hicieron de todo. Desde bailar desnudas, meneando bien los culitos y las tetas, sobre todo las tetas, hasta… Y ahí paró.  
Sigue, la dije.
Cuando ya todas habían perdido el sujetador, con la excusa de que a ellas también se las tenían que medir y pesar, se dejaron toquetear los pechos. Jugaron a pasatiempos tan “inocentes” como medirse el diámetro de los pezones, o a ver a quién se le estiraban más al tocárselos con cosas. Sí, con una pluma, con una moneda, con un cubito de hielo… Y naturalmente con los dedos o la lengua.
Y el tono fue subiendo. Cambiaron de sitio y empezaron a jugar con lo de abajo. Hasta hicieron "campeonatos" a ver quién tenía el coño más peludo. Y obviamente era obligatorio participar.
Me dijo que no lo dio importancia… No pensó que eso era ponerme los cuernos, solo era un juego….
Menudo jueguecito, desnudarse delante de sus compañeros de clase y dejarse sobar por todos… Para mí, desde luego no me parece solo un juego, dije yo…
Me respondió con que no solo era ella, que lo hicieron todas… Sí, si todas lo hacían, ella no iba a ser menos, no hacían nada malo, era solo un juego, me repetía.
Desde un primer momento, ella dijo que tenía novio, que ciertas cosas no las iba a hacer. También lo dijo Lourdes, pero Lourdes su amiga del alma, no quitaba ojo a Antolín y a Álvaro, los gemelos.
Una vez la tocó ir con Lourdes a la cocina, a buscar no sé qué. Se quedaron solas un segundo y en voz baja, al oído, su amiga la dijo que la daría morbo el… ¡el hacérselo con los dos gemelos al tiempo! Una para cada uno, dijo sujetándose un pecho con cada mano y menándolas arriba y abajo. Como les coja a solas me les devoro… ¿y cómo te lo vas a hacer? preguntó mi novia. Lourdes se puso un dedo en la boca haciendo la señal de silencio… Miró teatralmente hacia los lados, para ver si había alguien, y con picardía respondió: “tonta… tenemos dos agujeritos”. Y empezaron a reír a carcajadas.
Cuando volvieron habían apagado la luz y encendido unas velitas.
Alcohol, juegos, y apenas recuerda mucho más. Bueno sí, me dijo que perdió una apuesta: la tocó hacerle una pajilla a uno de sus compis... Pero no se la terminó de lo pedo que iban todos.
Ella acabó dormida en el sofá. Otros follando en las habitaciones. Parejas y tríos. Había más chicos que chicas y a alguna se las follaron dos y tres tíos. Ella les vio.
Se despertó casi de madrugada. Completamente desnuda. Abrazada a un tío que no conocía de nada. Y tenía su mano en el paquete.
Les habían echado una manta por encima. Apenas se acordaba. ¿que qué había hecho? Pues que recordara, la habían visto desnuda y toqueteado... Y sí, reconoció, la habían sobado despierta, y dormida, fijo. Seguro que la habían hecho de todo dormida.
Recordaba que se había morreado con más de uno. Con todos o casi todos. Silencio. Bueno, con todos, reconoció. Con las chicas también, un par de veces. Con Lourdes unas cuantas veces... Cada vez que cualquiera de las dos perdía y tocaba tía – tía pues ellas dos se juntaban. Lourdes con eso de que eran amigas y había confianza… no se cortaba para nada. No la importaba besarla o tocarla, sino que además la daba igual que lo vieran todos. Es más, parecía disfrutar haciéndoselo allí. La divertía provocar… calentar el ambiente vamos. Bueno el caso es que, a ella, algo de corte si la daba, pero que no la desagradó.
También me contó que la habían tocado las tetas todos los tíos y más de una tía. Bueno las tetas y todo lo demás… Había estado bailando desnuda con casi todas y todos. Sobre todo, con todos. Las tías iban de mano en mano. Y los tíos se aprovechaban bien, claro. Sí, se pegaban a ellas, la mayoría tenían la polla en ristre. Las sobaban el culo, las tetas… se morreaban… Se restregaban contra el coñito… De eso sí se acordaba. De eso y de que una vez fue al W.C. y al volver, vio a Lourdes. Bueno más que verla la oyó.
Menudo escándalo de gemiditos. Metió la cabeza en la habitación y la vio con los gemelos… Se lo estaba haciendo con los dos “al tiempo”.  Uno estaba encima de ella, subiendo y bajando el culo. Obviamente se la estaba follando. El otro estaba a su lado metiéndosela en la boca. Al verla la hizo señas para que entrara, pero dijo que no con la cabeza y se fue. Al volver del W.C. volvió a mirar. Imposible no hacerlo. Un gemelo sentado en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero de la cama, pegado a la pared, con la polla apuntando al techo, y Lourdes a cuatro patas mientras el otro sujetándola por las caderas la daba unos empujones tremendos…
También recordaba que una vez perdió y “el castigo” fue que la pasaran las pollas por entre los pechos y por cómo estaban de pegajosos, aunque no se acordaba, seguro que se habían corrido encima.
En ese momento, bajó la mirada, y sin que yo la pidiera ninguna otra explicación, reconoció que se había “enrollado” con uno. Con el que se quedó dormida en el sofá. Con el que se despertó.
¿Enrollado? Cuando ya quedaban pocos en el salón, pues una de las veces, en los bailes, no cambió de pareja. La estaba gustando cómo besaba el tío. Literalmente dijo que se habían metido una buena comida de morros, que la había metido mano por todos los sitios… que la había tocado el coñito… que mientras bailaba, de pie, la hizo unos deditos... Se corrió un poco… Y se puso caliente, muy caliente.
Se dejó llevar al sofá. Y ya allí, pues no solo se morreaban. Empezó a masturbarla y ella le hacía lo mismo. En cuanto apagaron las velas, nada más quedase a oscuras, ella sola se agachó y se la chupó… No pudo resistirse. Completamente a ciegas, en el sofá, mientras ella le masturbaba alguien empezó a tocarla. Era otro tío. Y estaba en medio de los dos. Se acordó de Lourdes a cuatro patas, chupándosela a un gemelo y recibiendo por detrás… La fueron colocando. La tumbaron. Se puso tan caliente que cuando la empujó la cabeza, pues se la metió en la boca, hasta la garganta, mientras el otro la comía el coñito.
A partir de ahí, fue la locura completa. Creía recordar que más de una vez llegó a tener las dos pollas en la mano al mismo tiempo… Si, se las chupó a los dos.  Se dejó llevar. El morbo de hacerlo completamente a oscuras, sin saber con quién. De estar entre dos tíos morreándose con los dos, sintiendo las dos pollas durísimas. La daba igual. La encantaba sentir muchas manos, sintiéndose tocada por todos los sitios a la vez.
Al día siguiente, cuando se despertó, lo pensó. No recordaba si… si habían terminado “eso”. Se tocó el coño para ver si se la habían follado estando dormida. Su rollito fijo que no. Se había dormido completamente pedo. Pero a lo mejor otros… Recordaba que una vez fue al W.C. y vio como se lo hacían a una que estaba borracha como una cuba. Los tíos lo estaban comentando en voz alta. Sí, se decían uno al otro fóllatela que está pedo y ni se entera, aprovecha... Desde la puerta escondida, vio como la abrían las piernas y la penetraban. La tía no paraba de gemir y gritar. Borracha o no, se lo estaba pasando muy bien.
Me dijo que creía que no, que a ella no se la habían follado, que se miró, que se tocó el coñito y no notó nada raro, dentro no tenía ninguna corrida. Tampoco estaba irritado ni nada. El “chuminín” lo tenía “intacto”.  
Costó trabajo convencerme de que no había pasado nada más. A ver tía, la dije algo mosca, pero súper excitado, todas las tías follando en las habitaciones, tu enrollada con dos tíos, tocándoles el rabo, completamente desnuda y súper pedo, te despiertas en medio de los dos, agarrando la polla a uno, ¿y me dices que no ha pasado nada? Vamos hombre, que les has comido las pollas, que seguro que hasta se han corrido en tu boca… Me cuesta trabajo creer que esa noche no te follaran hasta por las orejas. Si no fue uno, fue el otro. Seguro que te pusieron un par de varas y ni te enteraste. O eso es lo que dices tú, que no recuerdas. El que no tuvieras el coño lleno de lefa no quiere decir que no te metieran sus pollas.
Reconoció que tenía razón. La dio mucha vergüenza y me pidió perdón. 
Vale, esa noche tú dices que crees que no te follaron, que no recuerdas, me lo has jurado y te creo… ¿Y al día siguiente?
Hubo más ¿verdad?
Agachó la mirada. … Que a mitad de la noche se despertó… Se oían a las otras… La tenía en la mano y se la estaba acariciando… El tío se despertó y en dos segundos tenía la polla no, el pollón súper tieso. Normal. Te despiertas en bolas, con una tía en pelotas a tu lado tocándote el rabo qué esperabas…
No pudo resistirse a la tentación. Siguió acariciándole la polla. Le hizo una paja.
¿Le hiciste solo una paja?
Bueno… Empezamos a morrearnos y a tocarnos con cuidado para no despertar al otro… aunque al final, al movernos si le despertamos… Y me agaché… Y… Se la chupé otra vez… Luego me subí encima de él, y se la puse en mi coñito… Jugué con ella un poco allí, en mi entrada. Si no se hubiera corrido tan pronto... A lo mejor... Bueno el caso es que me lo echó todo por encima. Vamos que le terminé la paja que había empezado por la noche.
A mí también me terminó la paja. Me pasó lo mismo que a su compi… me corrí muy pronto… Si no me hubiera corrido tan rápido, a lo mejor… Hubiera podido hacerla otras preguntas… Sobre todo… ¿Y qué pasó con el otro tío?

csdsumiso@hotmail.com

viernes, 24 de noviembre de 2017

El nuevo trabajo de mi mujer I

Después de años en paro, y tras sopesarlo mucho, mi mujer decidió responder a una oferta de trabajo. El anuncio había sido publicado en algunas de las paginas porno que mi mujer veía cuando quería hacerse una paja y yo, por mis turnos, no podía satisfacer. En el anuncio aclaraba que no se trataba de un casting, ni de hacer de actriz, ni de realizar ninguna escena de sexo.



La citaron en un chalet a las afueras, y cuando llegó, todo estaba preparado para la grabación de una escena de sexo, los actores en sus camerinos, la iluminación ajustándose, los cámaras en su sitio y el director dando sus últimas instrucciones. Se presento a la ayudante de Producción, ésta, le fue presentando a todo el equipo, dejando en último lugar a la Productora, una atractiva mujer de unos 45 años que vestía un traje de ejecutiva que hacía que se marcaran sus voluptuosas formas, se presento como Silvia. Cumplido el protocolo, mi mujer pregunto cuál iba a ser su cometido, ¿llevar los cafés, secretaria personal de la Productora quizás?. La ayudante de Producción, le explicó, que su trabajo iba a consistir en mantener la erección del actor a lo largo de los descansos, cambios de posturas, iluminación y demás interrupciones que el rodaje sufriera. Mi mujer se sorprendió y se indigno tanto, que a punto estuvo de abandonar el rodaje, pero el dinero y una cierta excitación le hicieron pensárselo. Preguntó a la ayudante que como y cuando debía hacerlo, a lo que ésta le contesto, -“eres mujer, ya sabrás como mantener a un hombre empalmado, ¿no?, Utiliza tus armas”.



El rodaje comenzó, se trataba de una escena en la que una mujer madura le hacia una entrevista de trabajo a un hombre de unos 40 años y al que, después de comprobar su formación y dotación, acababa follándose encima de la mesa, en el sofá y de todas formas imaginables. El guión seguía el orden previsto, después de una larga mamada empezaron a follar, ella con las piernas bien abiertas encima de la mesa y él bombeando con potencia, por toda la habitación se escuchaba el sonido de la polla entrando en aquel coño completamente húmedo. A mi mujer le estaba empezando a excitar la escena y notaba como sus pezones empezaban a ponerse erectos y duros, a punto estuvo de empezar a tocarse en ese mismo momento cuando el grito de “corten” del director la sacó del trance. Los actores volvieron a sus puestos y el director empezó a dar nuevas ordenes y a colocar las luces, esta vez apuntando al sofá. Mi mujer, estaba de pie al lado del actor que tomaba un bote de bebida energética, no podía quitar la mirada de aquella polla, poderosa, enorme, empalmada y totalmente embadurnada de los flujos de la actriz, Silvia, que estaba presenciando la escena, se acerco a ella y le susurro al oído:



-“A que esperas, aprovecha, no seas tonta, si lo estas deseando y encima te van a pagar por ello, ¿crees que no noto como tienes los pezones?”, y dándola una palmadita en el culo se marcho a su despacho. Mi mujer se armó de valor y fue acercando su mano lentamente a la enorme polla que empezaba a dar muestras de decaer, la agarro con una mano, notando su dureza, sus venas, la mano se le empapo de flujos, apenas podía cerrarla alrededor de ella, tal era el grosor del miembro. Poco a poco empezó a menearla, despacio, con la primera bajada noto como la polla se empezaba a endurecer, bajó al pellejo hasta el final y vio aparecer el amoratado capullo, húmedo, brillante, imponente y así siguió, lentamente, notando como la polla iba reaccionando y se iba poniendo más y más dura, noto como en la punta empezaba a asomar una gota de liquido seminal, se estaba poniendo tan cachonda, que apunto estuvo de lamerla con su lengua. Tan absorta estaba, que apenas escuchó al actor decirle:



-“Nena, que vas a hacer que me corra, tranquilízate, luego si quieres me lo acabas en el camerino pero ahora tengo que trabajar” y con una sonrisa, le apartó la mano y fue hacia el set de rodaje. Mi mujer se quedo ruborizada y bastante cortada, y mientras volvía a su silla no pudo reprimirse y disimulando todo lo que pudo, se lamió la palma de su mano.



A las 13:00h el director anunció una pausa para comer, todo el mundo empezó a recoger. La actriz se puso su bata y se marcho a la ducha, el actor hizo lo mismo y se marcho a su camerino. Mi mujer se disponía a acompañar al equipo de rodaje a comer cuando la ayudante de producción le comunico que el actor solicitaba su presencia. Fue a su camerino y le encontró desnudo, frente al espejo, aplicándose aceites y cremas en su musculado cuerpo.



-“Vamos, que tengo que ir a comer” le dijo Peter, mi mujer le contesto, que qué se suponía que ella debía hacer,

-“Acabarme esto” le contestó señalando su gran erección. -“como supondrás, no puedo estar 2 horas sin eyacular”. Mi mujer comenzó a hacerle una paja, despacito, lo estaba disfrutando, cuando empezó a ver el sonrosado capullo a punto de estallar y con las primeras gotas de semen a punto de aparecer, no pudo aguantarse más y poniéndose de rodillas se metió aquella polla en la boca, casi no le cabía pero su gran experiencia le hizo tragársela entera, el actor comenzó a follarle la boca, notó las primeras gotas en su lengua, se saco la polla y abrió la boca esperando el chorro de semen, dos sabios lametazos en la punta del capullo acabaron por hacer estallar aquella polla llenándola de leche la boca, la cara, y derramándose por su cuello hasta llegar a sus tetas lo que aprovechó para frotarse los pezones con la leche del profesional, que se encontraba extasiado.



-“Tenia que dar el visto bueno a tu contratación” dijo, -“y vaya si lo voy a dar, pasa ahora mismo por el despacho de Silvia a firmar el contrato y nos vemos a la 16.00h”.



Cuando entró en el despacho, Silvia estaba colgando el teléfono.



-”¿Qué tal tu primera mañana?.



-“Bien, interesante” contesto mi mujer.



-”Acabo de colgar a Peter, y me acaba de dar el visto bueno a tu fichaje, tienes que firmar tu contrato”. Silvia se levantó, llevaba la falda ajustada y la blusa blanca, al agacharse a darle el contrato, mi mujer no pudo evitar echar un vistazo a su generoso escote que hacia adivinar unas enormes tetas, mi mujer estaba excitada como una perra después del trabajito en el camerino y notaba sus braguitas mojadas, no pudo evitar pensar en como tendría los pezones, se sorprendió pensando en el morbo y el sexo que exudaba esa mujer. Mientras firmaba, esos pensamientos la hicieron relamerse lo que le trajo de repente un sabor a semen que aumento más si cabe su excitación, ¿lo habrá notado Silvia?, ¿lo habrá olido?, pensó, cuando levanto la vista, sus ojos se cruzaron con los de Silvia que la observaba con una sonrisa picara por encima de sus gafas.



-“Peter me ha hablado de lo bien que manejas la lengua, es más, me ha dado todos los detalles”.



-“Al parecer forma parte de mi trabajo” contesto sumisa mi mujer.



-“Ya” dijo Silvia sin disimular su sonrisa, -“También forma parte de tu trabajo como asistente mantener conforme a tus jefes, en este caso yo, y lo que me a contado Peter, me a excitado mucho, de hecho tengo el coño chorreando, y seguro que tu también estas mojada, ¿te has comido un coño alguna vez?”



-“No” dijo mi mujer, le costaba mantener la serenidad, aquella mujer le ponía mucho y estaba deseando comerle los pezones, el coño o lo que la obligara, llevaba toda la mañana mojada y ya iba como una perra en celo, y las insinuaciones de su nueva jefa la estaban humedeciendo tanto que notaba como los flujos le chorreaban por las piernas, Silvia se dio cuenta de ello y le puso la mano entre las piernas.



-“Pero chica como vas, si estas apuntito de correrte, déjame a mi”. Al sentir el tacto de su experimentada mano, mi mujer comenzó a gemir, un par de dedos en su coño y unas caricias de clítoris hicieron a mi mujer llegar a una gran corrida que la dejo empapada y abrazada a Silvia. Su nueva jefa sonrió, y le dijo:



-“No me iras a dejar así” y acto seguido se subió la falda se quito hábilmente las bragas y se abrió de piernas ante mi mujer que, exhausta por la corrida, no pudo quitar los ojos de ese depilado coño que brillaba de los flujos de Silvia, nunca había estado con una mujer pero se lanzó a lamerlo con ganas, pasando su lengua a lo largo de su raja y dedicándole unos suaves lengüetazos a su clítoris, Silvia gemía como una loca.



-“Me estas poniendo como una perra, fíjate que cerda estoy” y dándose la vuelta le obligo a comerle el Culo, mi mujer lo lamía mientras tres de sus dedos entraban y salían del coño de Silvia mientras con el dedo gordo le acariciaba solícita el clítoris, Silvia llego a un orgasmo bestial que dejo a mi mujer con la boca llena de su flujo. Acto seguido, se acicaló, se bajó la falda y se dirigió a mi mujer.



-“Esta tarde quiero que te pongas esto” dijo señalando un minifalda de ejecutiva negra y una camisa blanca semitransparente.



-”Y a partir de ahora nada de bragas ni sujetador, quiero que todos vean tus pezones duros y tu coño húmedo cuando te agaches, aquí somos una familia, tranquila, nadie va a acercarse a ti sabiendo que eres mía. Y ahora vístete que vamos a comer”, “bastante comida había tenido ya” pensó mi mujer “para mi primera mañana de Trabajo”.
 que mi mujer veía cuando quería hacerse una paja y yo, por mis turnos, no podía satisfacer. En el anuncio aclaraba que no se trataba de un casting, ni de hacer de actriz, ni de realizar ninguna escena de sexo.

La citaron en un chalet a las afueras, y cuando llegó, todo estaba preparado para la grabación de una escena de sexo, los actores en sus camerinos, la iluminación ajustándose, los cámaras en su sitio y el director dando sus últimas instrucciones. Se presento a la ayudante de Producción, ésta, le fue presentando a todo el equipo, dejando en último lugar a la Productora, una atractiva mujer de unos 45 años que vestía un traje de ejecutiva que hacía que se marcaran sus voluptuosas formas, se presento como Silvia. Cumplido el protocolo, mi mujer pregunto cuál iba a ser su cometido, ¿llevar los cafés, secretaria personal de la Productora quizás?. La ayudante de Producción, le explicó, que su trabajo iba a consistir en mantener la erección del actor a lo largo de los descansos, cambios de posturas, iluminación y demás interrupciones que el rodaje sufriera. Mi mujer se sorprendió y se indigno tanto, que a punto estuvo de abandonar el rodaje, pero el dinero y una cierta excitación le hicieron pensárselo. Preguntó a la ayudante que como y cuando debía hacerlo, a lo que ésta le contesto, -“eres mujer, ya sabrás como mantener a un hombre empalmado, ¿no?, Utiliza tus armas”.

El rodaje comenzó, se trataba de una escena en la que una mujer madura le hacia una entrevista de trabajo a un hombre de unos 40 años y al que, después de comprobar su formación y dotación, acababa follándose encima de la mesa, en el sofá y de todas formas imaginables. El guión seguía el orden previsto, después de una larga mamada empezaron a follar, ella con las piernas bien abiertas encima de la mesa y él bombeando con potencia, por toda la habitación se escuchaba el sonido de la polla entrando en aquel coño completamente húmedo. A mi mujer le estaba empezando a excitar la escena y notaba como sus pezones empezaban a ponerse erectos y duros, a punto estuvo de empezar a tocarse en ese mismo momento cuando el grito de “corten” del director la sacó del trance. Los actores volvieron a sus puestos y el director empezó a dar nuevas ordenes y a colocar las luces, esta vez apuntando al sofá. Mi mujer, estaba de pie al lado del actor que tomaba un bote de bebida energética, no podía quitar la mirada de aquella polla, poderosa, enorme, empalmada y totalmente embadurnada de los flujos de la actriz, Silvia, que estaba presenciando la escena, se acerco a ella y le susurro al oído:

-“A que esperas, aprovecha, no seas tonta, si lo estas deseando y encima te van a pagar por ello, ¿crees que no noto como tienes los pezones?”, y dándola una palmadita en el culo se marcho a su despacho. Mi mujer se armó de valor y fue acercando su mano lentamente a la enorme polla que empezaba a dar muestras de decaer, la agarro con una mano, notando su dureza, sus venas, la mano se le empapo de flujos, apenas podía cerrarla alrededor de ella, tal era el grosor del miembro. Poco a poco empezó a menearla, despacio, con la primera bajada noto como la polla se empezaba a endurecer, bajó al pellejo hasta el final y vio aparecer el amoratado capullo, húmedo, brillante, imponente y así siguió, lentamente, notando como la polla iba reaccionando y se iba poniendo más y más dura, noto como en la punta empezaba a asomar una gota de liquido seminal, se estaba poniendo tan cachonda, que apunto estuvo de lamerla con su lengua. Tan absorta estaba, que apenas escuchó al actor decirle:

-“Nena, que vas a hacer que me corra, tranquilízate, luego si quieres me lo acabas en el camerino pero ahora tengo que trabajar” y con una sonrisa, le apartó la mano y fue hacia el set de rodaje. Mi mujer se quedo ruborizada y bastante cortada, y mientras volvía a su silla no pudo reprimirse y disimulando todo lo que pudo, se lamió la palma de su mano.

A las 13:00h el director anunció una pausa para comer, todo el mundo empezó a recoger. La actriz se puso su bata y se marcho a la ducha, el actor hizo lo mismo y se marcho a su camerino. Mi mujer se disponía a acompañar al equipo de rodaje a comer cuando la ayudante de producción le comunico que el actor solicitaba su presencia. Fue a su camerino y le encontró desnudo, frente al espejo, aplicándose aceites y cremas en su musculado cuerpo.

-“Vamos, que tengo que ir a comer” le dijo Peter, mi mujer le contesto, que qué se suponía que ella debía hacer,
-“Acabarme esto” le contestó señalando su gran erección. -“como supondrás, no puedo estar 2 horas sin eyacular”. Mi mujer comenzó a hacerle una paja, despacito, lo estaba disfrutando, cuando empezó a ver el sonrosado capullo a punto de estallar y con las primeras gotas de semen a punto de aparecer, no pudo aguantarse más y poniéndose de rodillas se metió aquella polla en la boca, casi no le cabía pero su gran experiencia le hizo tragársela entera, el actor comenzó a follarle la boca, notó las primeras gotas en su lengua, se saco la polla y abrió la boca esperando el chorro de semen, dos sabios lametazos en la punta del capullo acabaron por hacer estallar aquella polla llenándola de leche la boca, la cara, y derramándose por su cuello hasta llegar a sus tetas lo que aprovechó para frotarse los pezones con la leche del profesional, que se encontraba extasiado.

-“Tenia que dar el visto bueno a tu contratación” dijo, -“y vaya si lo voy a dar, pasa ahora mismo por el despacho de Silvia a firmar el contrato y nos vemos a la 16.00h”.

Cuando entró en el despacho, Silvia estaba colgando el teléfono.

-”¿Qué tal tu primera mañana?.

-“Bien, interesante” contesto mi mujer.

-”Acabo de colgar a Peter, y me acaba de dar el visto bueno a tu fichaje, tienes que firmar tu contrato”. Silvia se levantó, llevaba la falda ajustada y la blusa blanca, al agacharse a darle el contrato, mi mujer no pudo evitar echar un vistazo a su generoso escote que hacia adivinar unas enormes tetas, mi mujer estaba excitada como una perra después del trabajito en el camerino y notaba sus braguitas mojadas, no pudo evitar pensar en como tendría los pezones, se sorprendió pensando en el morbo y el sexo que exudaba esa mujer. Mientras firmaba, esos pensamientos la hicieron relamerse lo que le trajo de repente un sabor a semen que aumento más si cabe su excitación, ¿lo habrá notado Silvia?, ¿lo habrá olido?, pensó, cuando levanto la vista, sus ojos se cruzaron con los de Silvia que la observaba con una sonrisa picara por encima de sus gafas.

-“Peter me ha hablado de lo bien que manejas la lengua, es más, me ha dado todos los detalles”.

-“Al parecer forma parte de mi trabajo” contesto sumisa mi mujer.

-“Ya” dijo Silvia sin disimular su sonrisa, -“También forma parte de tu trabajo como asistente mantener conforme a tus jefes, en este caso yo, y lo que me a contado Peter, me a excitado mucho, de hecho tengo el coño chorreando, y seguro que tu también estas mojada, ¿te has comido un coño alguna vez?”

-“No” dijo mi mujer, le costaba mantener la serenidad, aquella mujer le ponía mucho y estaba deseando comerle los pezones, el coño o lo que la obligara, llevaba toda la mañana mojada y ya iba como una perra en celo, y las insinuaciones de su nueva jefa la estaban humedeciendo tanto que notaba como los flujos le chorreaban por las piernas, Silvia se dio cuenta de ello y le puso la mano entre las piernas.

-“Pero chica como vas, si estas apuntito de correrte, déjame a mi”. Al sentir el tacto de su experimentada mano, mi mujer comenzó a gemir, un par de dedos en su coño y unas caricias de clítoris hicieron a mi mujer llegar a una gran corrida que la dejo empapada y abrazada a Silvia. Su nueva jefa sonrió, y le dijo:

-“No me iras a dejar así” y acto seguido se subió la falda se quito hábilmente las bragas y se abrió de piernas ante mi mujer que, exhausta por la corrida, no pudo quitar los ojos de ese depilado coño que brillaba de los flujos de Silvia, nunca había estado con una mujer pero se lanzó a lamerlo con ganas, pasando su lengua a lo largo de su raja y dedicándole unos suaves lengüetazos a su clítoris, Silvia gemía como una loca.

-“Me estas poniendo como una perra, fíjate que cerda estoy” y dándose la vuelta le obligo a comerle el Culo, mi mujer lo lamía mientras tres de sus dedos entraban y salían del coño de Silvia mientras con el dedo gordo le acariciaba solícita el clítoris, Silvia llego a un orgasmo bestial que dejo a mi mujer con la boca llena de su flujo. Acto seguido, se acicaló, se bajó la falda y se dirigió a mi mujer.

-“Esta tarde quiero que te pongas esto” dijo señalando un minifalda de ejecutiva negra y una camisa blanca semitransparente.

-”Y a partir de ahora nada de bragas ni sujetador, quiero que todos vean tus pezones duros y tu coño húmedo cuando te agaches, aquí somos una familia, tranquila, nadie va a acercarse a ti sabiendo que eres mía. Y ahora vístete que vamos a comer”, “bastante comida había tenido ya” pensó mi mujer “para mi primera mañana de Trabajo”.

Por Eduard III

domingo, 24 de enero de 2016

El cliente

Gema esta preciosa esta noche, la verdad que como siempre. Cuando la dije que teníamos que cenar con un cliente me puso mala cara porque no le apetecía nada, pero poco a poco logré convencerla y allí estaba a mi lado en el restaurante, esperando que llegase Gerao. Gema lleva un vestido blanco, no demasiado ajustado, más tirando a vaporoso, pero si corto, lo que realza sus piernas largas y esbeltas; se ha puesto ese vestido por que primero se puso uno más ajustado, que realzaba su culo espectacularmente, pero también dejaba a las claras el contorno del pequeño tanga, del mismo inmaculado color, que se había opuesto esa noche. Hace calor en esa noche de agosto, por lo que ya llevámos dos cervezas mientras esperamos.
  • Perdonad que llego tarde, pero mi taxi se ha perdido.
Gema no puede evitar que sus ojos se engrandezcan al conocer a Gerao. Este es un hombre negro de más de un metro ochenta y cinco, aspecto deportivo y elegante. Lleva unos pantalones chinos, un polo Ralph Lauren y unos zapatos Tod´s. Por toda joya, simplemente luce un reloj Rolex deportivo y una pulsera con la bandera de Brasil en la mano derecha.
  • No te preocupes, estábamos muy cómodos tomando una cerveza –contesto, mientras le doy la mano- Te presentó a Gema, mi mujer, de la que te he hablado muchas veces.
  • Pero nunca has conseguido acercarte a lo guapa que es, dice Gerao, dándola dos besos.
  • Vaya un zalamero que eres. El clientes eres tu, somos nosotros los que tendríamos que hacerte la pelota.
  • Hoy solo amigos, mañana ya veremos ……….. contesta Gerao, mirando de reojo el culo a Gema, que vuelve a sentarse en su silla.
La cena es deliciosa, tanto por la comida que tomamos como por la conversación. Gema esta evidentemente encantada con Gerao, quien no deja de colmarla de atenciones, atendiéndola de un modo exquisito, pendiente de cualquier cosa que dices. No siento celos, pero lo cierto que más parece su mujer que la mía, porque la respuesta de Gema es del mismo tono, muy atenta con Gerao, al que parece conocer de siempre. Está claro que han encajado bien, lo que es un alivio porque sino la velada podría haber sido un desastre.
Las cervezas, el vino y un par de copas, hacen que cuando salgamos del restaurante vayamos ya bastante más que contentos; el remate lo ponen un par de porros que nos fumamos camino del pub a donde nos dirigimos. Conozco como se pone mi mujer cuando fuma un “cigarrito de la risa”; nuestros mejores polvos han sido después de hacerlo, así que no me extraña que esa noche esté increíblemente simpática, atendida, como lo está, por dos caballeros que se esmeran en su atención.
El pub está hasta arriba de gente, aunque gracias a un contacto mio conseguimos una mesa al fondo, a la que nos cuesta llegar del gentío que hay. Tratamos de pedir la bebida, pero es imposible que la camarera nos oiga, así que Gema, un poco acelerada, decide tomar el mando y se dirige a la barra para ordenar las bebidas. Pido disculpas a Gerao por dejarle solo y me dirijo tras de ella, hasta la barra, donde hay bastante gente delante. Mientras esperamos la digo al oído:
  • Estás increíble nena y creo que un poco excitada ………. No se porque me da, que te resulta atractivo Gerao.
  • ¿Atractivo? Está como un queso y además es muy simpático, contesta con claridad.
  • El debe opinar lo mismo, porque le falta meterte mano. Desde que ha llegado no para de mirarte el culo y cada vez que te agachas parece que quiera meterse en tu escote.
  • ¿Estás celossssso? Contesta con una mirara picara que me atraviesa. Me sorprende en ti …… ¿No querías que hiciéramos un trio e incluso me propusiste hace tiempo buscar un candidato que me gustase? …….. pues mira este me gusta. Cuando estabas dándome todo el dia el coñazo con hacer un trio, podias haberme presentado a Gerao ……. Seguro que me habría animado, sonríe, dándome un beso suave en los labios.
Me acerco más a ella y agarro su culo, mientras la susurro:
  • Creo que Gerao estaría encantado de montarte esta noche nena, la digo mientras la acaricio el culo con fuerza.
  • Anda tonto, no seas burro, que hablo de broma ……. Además Gerao estará en otras cosas que acostarse con una cuarentona como yo. Es bastante más joven, que va a querer hacer conmigo.
  • Nena, le gustas mucho. No hace más que mirarte y …….. te lo voy a decir de una vez: ha venido expresamente con la idea de poder follarte.
  • ¿Qué dices?, pregunta Gema, no entendiendo muy bien a donde quiero llegar.
  • Cariño, Gerao no es un cliente mio ………….. es un contacto de internet al que localice en una pagina de contactos. Contacté con varios, pero elegí a Gerao porque sabía que era un tipo que te gustaría ……….. y todavía no has visto lo que guarda dentro del pantalón. Le he hecho pasar por cliente, para justificar la cena y que le fueras conociendo, pero lo único que hoy desea es tenerte desnuda bajo el –añado mientras deslizo una de mis manos por delante y comienzo a acariciarle su sexo a través del vestido, notando como arde, como desprende fuego mientras le cuento la verdad.
  • Eres un cabronnnn –protesta, sin quitarme la mano- ¡Es mentira,! ¿Verdad? –pregunta, mientras noto como sus pezones reaccionan y tensan el vestido.
  • No, no lo es, es un contacto de internet al que encantaron tus fotos y que hoy está deseando follarte. He quedado con él –la digo, mientras logro meterla un dedo por debajo del vestido e introducírselo en el sexo- que cuando tu me des el ok “a sus intenciones”, se lo indicaré, para que pase al ataque, así que ¿Dime que quieres que le diga al volver?, la pregunto mientras roto el dedo dentro de ella, apretando la cara anterior de su sexo, donde no puede resistir el placer que la doy. ¿Quieres que le diga que se vaya a su casa o prefieres que le diga que estas muy cachonda –mientras aprieto con fuerza el punto de máximo placer- y que estás deseando que vayamos a casa y te follemos los dos al mismo tiempo?.  Nena, no pierdas esta oportunidad ……….. disfrutala y hazme disfrutar.
Mientras completo la pregunta aprieto mi polla, que está como una roca, contra su culo, sin dejar de masturbarla, eso si, procurando que nadie se de cuenta de lo que sucede, aunque la penumbra del local y la masa de gente actúan como barreras generales. Tarda unos segundos en contestar, pero por fin lo hace ..
  • Siiiiiii, díselo, por favor, díselo.
  • El que le digo ……..
  • Que os quiero a los dos esta noche ……….. pero para, para, porque me voy a poner a gritar delante de todo el mundo.
Pedimos las copas y volvemos a la mesa, aunque Gema se queda en el cuarto del baño, para recuperar un poco la compostura perdida. Cuando me siento, veo la mirada del Gerao, ansioso por saber la respuesta.
¿Qué ha pasado?  ¿Qué te ha contestado?
Le alargó mis dedos y se los coloco cerca de su nariz.
  • Ya tienes el Ok, quiere tenermos  los dos esta noche dentro de ella. Ahora te toca a ti; a ver si consigues, antes de salir de aquí, que tus dedos huelan como los míos, a sexo de mujer. Te la he dejado chorreando ……….
  • Ja, ja, ja -  no te preocupes, que a partir de ahora tomo yo el mando del ataque.
Gema, vuelve, como si no hubiera pasado nada, pero no llega a sentarse, porque Gerao la convence de salir a bailar, a lo que accede tras tomarse de pie casi la mitad de su copa de un trago. Aunque les sigo con la mirada, pronto se pierden entre la masa de gente que baila en la penumbra del local, así que no tengo más remedio que dedicarme a mi copa. He decidido no ir a cotillear, porque me da morbo esperar a ver que pasa: Gerao está lanzado como un potro y Gema salida como una yegua, así que no tengo duda que esa noche, por fin, cumpliremos con nuestra fantasía y un potro negro montará mi yegua, antes de que la montemos los dos juntos.
Al rato vuelven a la mesa, mientras nuevamente Gema se queda en el baño, si bien logró ver su cara y no hay duda: Gerao también la ha hecho disfrutar. Gerao aprovecha para demostrarme que sus dedos también huelen a exo:
  • Es un pedazo de mujer, tenías razón. Se sexo es deliciosamente húmedo, sus tetas duras y su culo firme como una roca. La he puesto a tope puedo asegurártelo, así que, junto con lo tuyo, lleva un calentón de cojones ………. Casí como el mio, que tengo la polla que me va a estallar. Mira ahí viene. Si te parece, me lavo las manos y nos vamos.
Gema se sienta a mi lado y apura de un trago la mitad de la copa que le quedaba.
  • ¿Qué tal? pregunto tontamente mientras apura su bebida.
  • Muy bien, …….. estoy muy cachonda, capaz de hacer locuras. Me doy miedo de mi misma y no se si hago bien, pero me siento incapaz de echarme atrás.
  • Vas a pasarlo muy bien nena, seguro que si. Te vamos a follar como tantas veces hemos fantaseado tu y yo.
  • Sabes que le he catado su polla a través del pantalón y es enorme ……  enorme de verdad. me ha dado un poco de miedo,- dice poniendo carita e niña pequeña, no le dejes por favor que me haga daño, suplica mohína, cuando yo se que etá más excitada que asustada y que la ponen como una moto las pollas grandes..
  • No te preocupes, si veo que gritas ……. Le diré que te de más fuerte …… que no solo te la meta por el coño, sino también por ese culo estrechito que tienes.
  • Me vas a matarrrrrr ………..
Vamos caminando hasta casa y no tardamos más de cinco minutos, porque estratégicamente he elegido un restaurante muy cercano. Por la calle la llevo yo de la mano, pero no tarda Gerao en unirse a nosotros y también la agarra de la mano, para, sin solución de continuidad, pasar ambos a agarrar a Gema de la cintura, estrechándola con fuerza, agarrando su culo con pasión creciente. Nos cruzamos con otras parejas, espero que no conocidas, quienes nos miran sin cortarse, conscientes de lo que va a pasar por muy tontos que sean …..
La batalla ya está desatada y los tres sabemos que ya no hay marcha atrás, que esa noche dar y recibir placer es el único objetivo de los tres.. En el ascensor, Gema se besa con ambos, mientras nuestras manos agarran con fuerza su culo, amasándolo como si fuese un delicioso bollo que nos vamos a comer. En el salón me fundo en un beso apasionado con ella, mientras Gerao la agarra por detrás, cogiendo sus firmes tetas que aprieta con deseo. No tardamos en quitarla el vestido, que cae a nuestras pies, mientras es Gerao el que la ha dado la vuelta y la besa, lo que yo aprovecho para quitarla el sujetador, liberando sus tetas, redondas y fuertes, con los pezones erectos como pitones. Aunque no es una mujer pechugona, en los últimos tiempos ha cogido algo de peso “estupendamente” y calza una talla 90, la talla perfecta, que le sienta de maravilla. Debo reconocer que mi mujer, pesé a sus cuarenta años, es una mujer impresionantemente atractiva y que vestida con tanga y tacones altos, solo, es un autentico bombón que cualquier hombre en su sano juicio follaría hasta no poder más.
Me alejó algo de ellos, porque quiero verlos en acción …… sabiendo ya llegará mi momento. Ahora solo quiero disfrutar con la escena que me lleva excitando muchos años, la de mi mujer follando con un potente hombre negro; hemos fantaseado miles de veces con esta escena, pero nunca habíamos tenido valor para llevarla a cabo ……. hasta ahora. Me siento en el sofá y me sirvo un poco de ron en un vaso, mientras veo como la pareja no deja de besarse y como Gerao la ha deslizado el tanga hacia un lado y, si más, las masturba con dos dedos, que introduce en su húmedo sexo.
Aunque Gema es una mujer alta, más aun con los enormes tacones que lleva, queda pequeña al lado de Gerao, a quien mi mujer ha logrado ya quitar la camisa, dejando al aire un pecho muy musculoso, que Gema recorre con su lengua, disfrutando del sabor del macho que va a montarla. Tengo ya la polla a punto de estallar de dura cuando veo como mi mujer le quita el cinturón a Gerao, le desabotona el pantalón y lo deja caer al suelo, dejándole solo con un slip negro, que, a duras penas, cubre un enorme bulto que, al ir creciendo, pugna por salir de su cárcel de tela, de tal modo que una la enorme cabeza de un pene comienza a asomar por la goma superior del slip.
Gema se agacha, sin dejar de chuparle el pecho hacia el ombligo, mientras le quita suavemente el slip, quedándose en posición de cuclillas frente a un enorme falo de más de 20 cms, gordo como una berenjena y rematado por dos testículos muy grandes, que se bambolea frente a su boca…… la visión es increíble, hasta para mi, pues nunca había visto en directo algo así ……….
  • Es enorme, consigue murmurar Gema …….. mientras acaricia suavemente el enorme miembro, como hipnotizada mientras lo ve crecer frente a ella.
Por fin se decide a comenzar con su tarea y suavemente besa su punta, comenzando a lamer el perímetro exterior, del enorme sable, desde su inicio hasta la empuñadura, mientras acaricia con deleite los enormes huevos, apreciando su suavidad y dureza, llenos, como imagina, de leche que extraer. Cuando se la mete hasta la mitad en la boca, veo como Gerao cierra los ojos dejándose llevar con la pericia de mi mujer; doy fe que es especialmente hábil con la boca y que desde la primera vez que la chupo en aquel descampado cercano a la Alhambra, cuando éramos novios, me dejo claro que sabia lo que tenía que hacer con una polla dentro de la boca. Lógicamente ha mejorado su pericia con el paso del tiempo, por lo que estoy seguro que Gerao esta disfrutando mucho dentro de su boca, sintiendo como la lengua juega con la polla y como Gema sabe aumentar y disminuir la presión de su mamada y la fuerza de absorción, como si quisiera “que claro que quiere” llevar hasta su estomago hasta la ultima gota de lo que logre sacar.
Doy el ultimo sorbo a mi copa y me desnudo mientras veo como Gema ha logrado que la polla de Gerao haya crecido notablemente convirtiéndose en una herramienta enorme; aun recuerdo el anuncio de Gerao en la pagina de contactos: Gerao, brasileño, educado y deportista, muy dotado …….. junto con una foto que me convenció, donde un hombre, con la cara tapada, posaba frente a la cámara, dejando que su enorme rabo ocupará buena parte de la imagen. Debo reconocer que, sobre todo lo de la potencia lo cumple a la perfección y que la foto no estaba trucada, porque tiene una polla increíble y eso que la mía no esta nada mal, pero al lado de la suya se ve bastante empequeñecida, aunque la escena que se desarrolla frente a mi la ha puesto en estado de batalla, en su máxima erección, sin necesidad alguna de tocarla ni un poquito.
Me acerco a ellos viendo como Gema me sonríe sin dejar de acariciar la polla de Gerao con la mano y, sin más, se mete la mía en la boca haciéndome estremecer de placer; es una mujer dotada para el sexo como ninguna y esa noche está especialmente inspirada, porque es increíble como absorbe mi polla. Se turna con manos y boca en los dos, logrando que nuestra excitación vaya en aumento, mientras, supongo, ella ya está cada vez más lubricada para el segundo acto:
  • Eres increíble nena, increíble …….. gime Gerao. Vas a lograr que me corra y no quiero hacerlo todavía, así que toca cambiar de postura,- añade empujándonos a los dos levemente, de tal modo que me hace sentarme en el sofá contiguo-. La coge y levanta, dándola la vuelta para que me miré.
  • Agáchate, la ordena suavemente, empujándola por la espalda hasta doblarla, dejándola nuevamente preparada para volver á chupármela, mientras su culo queda a disposición de Gerao, quien disfruta con esa maravilla frente a el, pidiendo a gritos que una buena polla la taladre………  entonces la penetra por detrás, metiendo su enorme polla sin ningún esfuerzo en su lubricado coño que se abr acogiéndolo en su interior.
  • Siiiiiiiii, gime Gema, dejando por unos instantes de chuparme lapolla. Es enorme!!!!!!! Me parte, me parte!!!! Ummmmmmmm
  • Que delicia, que delicia!!!!! Exclama Gerao, comenzando a taladrarla rítmicamente, a un ritmo pausado aún, pero firme.
Durante un buen rato, Gerao aumenta progresivamente su ritmo, embistiéndola cada vez con más fuerza, de tal modo que Gema tiene que dejar de chupar y dedicarse solo a mover sus caderas, amoldándose a la taladradora que la penetra por detrás; la cabeza de mi mujer se apoya en mi y así puede sentir los embites de Gerao y como logra que Gema se corra varias veces, en orgasmos crecientes que la hacen gritar ya sin control.
  • Como me gusta tu yegua chico. Es impresionante. La estoy dando fuerte de verdad y solo pide más y más –exclama Gerao, acompañando sus embestidas de azotes, como si estuviese, que lo está, montando a  una yegua.
  • Calla y dame fuerte, protesta Gema, más más fuerte!!!!!!!
Gerao la levanta de su postura y sentándose en el otro sofá la coloca sobre su mástil y la penetra dejándola encima de él, para volver sin remisión a penetrarla como un verdadero martillo pilón., mientras la agarra sus tetas empujándola hacia abajo, como si quisiera empalarla. Gema disfruta como una loca con el salvajismo de la penetración y no tarda en adaptarse perfectamente y pasar a dominar la situación, agitando sus caderas delante y detrás, con esa polla bien dentro de su sexo, mientras apoya los brazos en la pared para ayudarse en su sensual baile.
  • Te gusta? Te gusta? …. Pregunta sin dejar de rotar sus caderas en torno a la polla negra que la está haciendo llegar a un placer infinito. Esta yegua quiere hacerte gozarrrrrrr.
  • Me encanta nena, me encanta –gime Gerao, acelerando su penetración- me estás poniendo a tope y este macho solo quiere hacer gozar a la yegua..
Gerao la agarra bien del culo y la da aun más fuerte, haciendo que Gema vuelva a perder el ritmo y el control, mientras se corre entre gritos de placer. Una de las manos de Gerao avanza un poco más y sin ningún preámbulo mete uno de sus grandes dedos en el ano de Gema, quien da un respingo, estremeciéndose  excitada:
  • Por ahí no, por favor, por ahí no …………….
  • ¿Cómo que no?, si estás deseando, lo noto. Estás deseando tener mi polla bien dentro de tu culo ……..
  • Me vas a destrozar, la tienes muy grande ……. Ahhhhhhhhhh Me vñas a romper si me enculas.
  • Si, te va a destrozar cuando te la meta ……. Pero vas a gozar como una perra, te loa seguro –añade Gerao, multiplicando sus dedos por dos en el, hasta entonces, estrecho agujero posterior, que cede sin problemas a esta invasión.
Desde donde veo la escena, veo como Gema goza con la polla bien dentro y se, aunque sienta algo de miedo por su tamaño, que está deseando que la enculen. De siempre le ha encantado gozar por su entrada trasera y muy frecuentemente me he encargado de darle un buen repaso por él; incluso, más de una vez, mi polla en su culo ha ido acompañada de un consolador de buen tamaño en su sexo, simulando, en cierta medida, un sándwich, como el que espero llevar a efecto esta noche ……. pero esta vez de un modo real.
Casi sin darme cuenta la escena ha cambiado y Gema está a cuatro patas, apoyado su pecho en unos cojines, mientras Gerao ha colocado la punta de su polla en la entrada de su culo, haciendo que Gema se estremezca en esa fantástica mezcla de miedo y excitación sexual que tanto la gusta:
  • Despacio por favor, despacio …… la tienes enorme y me vas a destrozar. Soy muy estrechita por ahí ………. Usa crema por favor…..
  • Tranquila nena, que se lo que hago, no es la primera vez que desvirgo el culo de una blanquita como tu …….. aunque no se porque me da que este culo no es la primera vez que le dan un buen repaso, añade mirándome a mi, como buscando mi aceptación de lo que va a pasar.
Asiento con la cabeza, certificándole que efectivamente así es, mientras mis labios, sin llegar a oírse, le dice claramente “Dala fuerte ……….” Gerao no necesita más y, a provechando la dilatación lograda con los dedos, la mete la cabeza de sus tranca en el culo, logrando Gema que se estremezca, sabiendo que ya no hay solución y que la enorme polla acabará rápidamente hasta la empuñadura en su ano ……….. y sinceramente, así lo desea ………..  aunque pueda romperla!!!!!
De solo dos embites la empuñadura de la tranca de Gerao choca contra el culo de Gema, quien en ese momento cree morir del intenso dolor que le causa esa enormidad en su culo entrando y saliendo con fuerza.
  • Para, para ……. Me estas destrozando, ahhhhhhhhh, grita ella, tratando de salir de debajo de Gerao, quien lejos de escucharla, comienza a penetrarla con fuerza, logrado que los gritos se intensifiquen.
  • Me encanta, me encanta - grita Gerao, fuera de si, sin hacer caso de sus suplicas,- enseguida te encantará y me pedirás que no pare nunca de encularte.
Voy a levantarme del sillón para impedir que esta violación continúe, cuando la mirada de mi mujer me detiene: Esta sufriendo si, pero me manda que no haga nada; su boca forma una palabra inconfundible, “no, no”, mientras su mano se mueve en idéntico sentido. ¿Me está mandando parar? Cualquier duda que tuviera al respecto termina cuando la veo como poco a poco se adapta al terrible castigo inicial y cambia sus gritos de dolor por otros de placer.
  • Siiiiiii, me encanta, me encanta ………. Damé más más.
  • Como sois las mujeres ……… dice Gerao, moviendo con aun mayor violencia sus caderas delante y detrás. Te gusta nena, te gusta que tu macho te esté dando por el culo?
  • Si, muchhhhhhhhoooooooo, pero no hables y dame más fuerte. Me voy a correr otra vez, me voy a correr. Siiiiiiiiiiiiiiiiii
La encula durante unos minutos más haciendo que Gema se corra, al menos, un par de veces, pero, pese a su enorme potencia, Gerao es humano y va cansándose, así que vuelve a sentarse en el sofá, dejándo que Gema se siente nuevamente sobre él, como una vaquera, dejándose caer sobre el negro, al que besa con suavidad, tomándose ambos un respiro de la intensa follada. Me estremezco al ver como el culo de Gema está increíblemente dilatado, mientras ella suavemente monta a su amante, sin dejar de besarle, cruzando su lengua, que entrelaza con la de él, quien vuelve a agarrar sus tetas, masajeándoselas con ansia.
Gema deja de besarle por un instante, me mira y sonriendo me invita:
  • ¿Qué esperas? Tienes  mi culo a tu entera diposición, Ven y entra en él…………. Quieros teneros s a los dos bien dentro de mi.
Entro en ella sin esfuerzo y comienzo a taladrarla; pese a mi excitación (llevo casi 45 minutos viendo como un enorme hombre negro monta a mi mujer como a una yegua) logró controlarme y me voy adaptando a la penetración de Gerao, de tal modo que, con ritmo creciente, nos compenetramos adecuadamente para que cuando mi polla esté dentro, la suya esté fuera y viceversa, haciendo que Gema se vuelva a descontrolar, en medio de gritos de placer como nuca he oído. Mis vecinos deben estar alucinados, pero no me apetece nada pararlos, porque son casí aullidos, de un placer indescriptible y llevo años soñando con lo que hoy está sucediendo de modo real …….
Aprovechando que Gerao ya lo ha dado todo, soy yo el que toma el mando y la doy con fuerza, de tal modo que, a los pocos minutos, Gerao se queda quieto, sin moverse, en su sexo, a modo de consolador, y soy yo el que la penetra con fuerza. Tengo que poner empeño en mi labor, porque la polla de Gerao llena abundantemente el coño de Gema y no es fácil que logre penetrarla por el culo,  de lo estrecho y apretado que está, así que empujo de verdad y esta fuerza la nota mi mujer, vaya que si la nota ……
  • Me vais a romper, me vais a romper!!!!!. Que bestias, que bestias …….. ahhhhhhhhhh.
  • Me encanta nena, me encanta, gimo palmeándola el culo, absolutamente descontrolado. ¿Estás llena  nena?
  • Estoy muy llena, muy llena de ambos. No puedo más, no puedo ………. Terminad ya, por favor, terminad ya ………
  • Toma, toma, toma, exclamo, mientras acelero mi ritmo, hasta que veo que Gerao, tampoco puede más y está punto de soltar toda su carga.
  • No puedo más , voy a correrme, jadea Gerao, ¿Lo quieres dentro nena?, lo quieres dentro? Quieres que te suelte mi leche en tu coño …….
  • No, no, nooooooo,……..  la quiero encima mi, grita imperativamente Gema, quiero que me cubráis ambos con vuestra leche mientras os masturbáis y me decís que soy una reina, la mejor mujer con la que habéis follado jamás ……
Salimos de sus agujeros, mientras ella se sienta en el sofá y se agarra las tetas, acariciándoselas, mientras nos suplica lo que quiere:
  • Dádmela ahora ….. quiero vuestra lec heya encima mío. Cubridme, cubridme.
Nos masturbamos al unísono, mientras vemos como se relame de gusto esperando el baño blanco:
  • Eres la mejor nena, la mejor …… jadeo sintiendo que está punto de llegarme el orgasmo.
  • Una reina del sexo, la mejor, la mejorrrrr. Me corro, me corro, anuncia Gerao, antes que un enorme chorro blando, caliente y espeso, salga de su polla y se deposite entre las tetas de Gema, uniéndose con otro mio, que, casi al mismo tiempo, me lleva al placer más intenso que pueda imaginarse.
Nuestra corrida dura mucho, más de lo que yo recuerdo haber echado jamás y Gerao también suelta leche copiosamente, así que cuando acabamos, las tetas, el cuello, el ombligo y la boca de Gema están cruzados por múltiples trallazos blancos. Yo juraría que mientras nos corríamos nosotros, Gema ha vuelto a gozar de un ultimo orgasmo, excitada de un modo sobrehumano como estaba, sintiendo como se depositaba encima de ello el semen caliente, espeso, húmedo …………….
Aun tardamos un rato en recuperarnos y recolocarnos, por lo que Gerao aun tarda un rato en irse. Quedamos para nuevas ocasiones, sabiendo, como se, que esta vez será Gema quien me lo pida, quien me lo exija. ……….. y yo estaré encantado de volver a aceptarlo.
 
Por:  Zorro2013

miércoles, 20 de enero de 2016

Intercambio con una pareja de amigos

   Me llamo Juan,  tengo 34 años, mido 1,90 y peso 85 kg, hago deporte habitualmente y tengo buena percha. Mi pelo es moreno y corto, he ganado en atractivo con los años. Soy ingeniero industrial y tengo un buen puesto en una empresa importante a nivel nacional. Estoy casado con Victoria, ella es una mujer guapa de 32 años, mide 1,70 y pesa 70 kg, está rellenita, es rubia, simpática y muy divertida. Llevamos juntos 7 años y nos llevamos muy bien. Tenemos un hijo de dos años que es fantástico y nos tiene locos, ahora nuestra vida gira en torno a él, así que apenas salimos los fines de semana, aunque tampoco nos importa demasiado.
                Tenemos una pareja de amigos con la que nos llevamos muy bien y nos vemos con cierta frecuencia, se llaman David y María. Él tiene 35 años, mide 1,80, es rubio con los ojos verdes y bastante delgado, nos conocemos desde siempre y es uno de mis mejores amigos. Ella tiene 33 años, mide 1,70 y es morena, tiene unos ojos negros y grandes preciosos, es delgada y muy guapa. Ellas se conocieron por nosotros, pero hicieron muy buenas migas, y se llevan como amigas de toda la vida. Hacen muchas cosas juntas:  van de compras,  toman café, clases de sevillanas, etc…
                Hace un par de semanas mi mujer y yo decidimos salir el sábado por la noche, ya que llevábamos varios meses sin salir. Le pregunté si se lo decíamos a David y María y aceptó. Así que le mandé un mensaje por whatsapp a David y le pregunté si se venían. Me dijo que estaban un poco mal de dinero, pero si queríamos podíamos ir a su casa a cenar, como habíamos hecho montones de veces. Le dije que sin problema, luego se lo comenté a mi mujer, a quien le pareció buena idea.
                Llegó el sábado y dejamos al niño en casa de mi suegra, así no tendríamos preocupaciones y podríamos estar allí el tiempo que nos apeteciera. Llegamos a su casa puntualmente a las 21 y llamé al telefonillo:
-          Abra la puerta, ¡policía! – le dije de coña
-          Te has equivocado, ¡los que venden droga son los de al lado! – dijo David siguiendo la broma.
-          Me da igual, abre la puerta joder – dije riéndome.
-          Venga vale – dijo antes de abrir la puerta.
Subimos por el ascensor y nos abrieron la puerta directamente sin llamar. David iba vestido con vaqueros y camisa, igual que yo, María estaba con un vestido negro corto precioso, dejaba ver su escote y tuve que hacer un esfuerzo para mirarle a la cara y no darle un repaso de arriba a abajo, estaba radiante. Mi mujer Victoria iba con unos pantalones negros ajustados y una camiseta de tirantes verdes, a través de la cual se le notaban perfectamente las tetazas que tiene.
Pasamos hacia el interior y le di a David dos botellas de vino que había traído para la cena:
-          ¡Joder! Puedes vamos a ponernos finos porque tenía preparadas un par de botellas que me ha regalado un compañero del trabajo – dijo David.
-          Bueno, haremos lo que podamos. Si no podemos con ellas, las dejamos para otro día – contesté.
Las chicas se fueron a la cocina a terminar los preparativos para la cena. Mientras, yo me fui con David al salón a ver el final del partido que echaban esa noche, y a ponernos al día con nuestras cosas: trabajo, la mujer, etc… Mientras hablábamos vino María con un par de cervezas y unas aceitunas para nosotros.
-          María, voy a ponerte un monumento. ¿Por qué te casaste con este y no conmigo? – le dije entre risas.
-          Eso digo yo – dijo David mientras nos reíamos los tres.
-          Pero que tontos sois- replicó María.
María volvió a la cocina, y Victoria salió al momento indicando que ya estaba la cena. Me asomé a la cocina a ver que había y la verdad es que había preparado una cena cojonuda, y así se lo dije.
Nos sentamos a la mesa y empezamos a comer. Todo estaba buenísimo, y junto al vino y las risas continuas que teníamos, lo estábamos pasando como nunca. Fueron pasando las horas, los platos e iban cayendo las botellas de vino. Cuando nos quisimos dar cuenta se terminó la cuarta botella.
-          Daviiiiid, ¿y tú querías despacharnos con dos botellitas? – le dije
-          Es que os habéis pasado, joder. ¡Mira estas cómo van! – contestó
Ninguno somos de beber mucho, sólo lo hacemos cuando salimos o cuando nos juntamos con amigos. Así que tras bebernos las cuatro botellas, íbamos bastante contentos. A estas alturas, cualquier tontería que se decía era motivo de risas durante minutos.
        Estábamos terminando el postre y vi que tenían el juego de trivial encima de un armario:
-          ¡Anda tenéis ahí el trivial! Hace años que no juego, pero creo os ganaría fácilmente… - dije entre risas.
-          Ya te gustaría – dijo María.
-          Os lo demuestro cuando queráis, aunque antes se me daba mejor. Ya lo de historia, arte, etc… se me ha olvidado un poco…
-          Anda cazurro, tú no aciertas ni dos – dijo mi mujer.
-          ¡Si quieres sacamos el infantil para que aciertes alguna! – añadió María. Se empezaron a reir.
-          A ver… tú y tú – dije señalando a Victoria y María, ¡a fregar! Haced lo que realmente se os da bien y dejadnos a los hombres jugar tranquilos – dije mientras David y yo nos tronchábamos de risa.
-          ¡Bueno lo que ha dicho! – dijo María
-          Esta noche te quedas sin mojar por listo – dijo Victoria, dándome con el codo en las costillas.
Verlas como se picaban nos provocaba que nos riéramos aún más, aunque sabían que lo decíamos en broma. Cuando nos calmamos un poco les dije:
-          A ver chicas, para aclarar este tema y dejar claro que somos más inteligentes y cultos que vosotras, vamos a echar una partida de hombres contra mujeres, ¿qué os parece?
-          Claro que sí, y cómo ganemos vas a fregar los platos un par de semanas por listillo – dijo mi mujer.
-          Y  tú también – dijo María mirando a David. Y además os vendréis a las clases de sevillanas un par de semanas
-          ¡Qué va! Lo de las sevillanas es demasiado – dijo David. Los dos odiábamos bailar sevillanas.
-          Pues entonces vosotras… - me detuve a pensar
-          Vosotras para celebrar nuestra victoria, os tenéis que quedar en tetas y cantar oeeee,oeeee, oee, oeeee… - dijo David. Yo mientras me partía de risa.
-          Si queréis podéis poneros un quesito del trivial en los pezones para tapar un poco… - dije entonces.  El ataque de risa que teníamos David y yo era brutal.
-          Vaya dos gilipollas – exclamó María.
-          Es que me dan ganas de aceptar para cerraros la boca y que os jodáis dos semanas en sevillanas – dijo Victoria.
-          Tía, vamos a  jugar que los ganamos – dijo María. Además, su castigo es peor que el nuestro…. – añadió en voz baja.
Cuando escuché eso, sentí un latigazo en la polla. Había posibilidades de verle las tetas  a María. Aunque no eran muy grandes, tendría una 80 o 85, las tenía bien puestas. Viendo la cara de David, supuse que también estaba deseando ver las tetas de mi mujer. Finalmente aceptaron, se notaban los efectos del vino.
Le dije a David que se sacara unos copazos para amenizar la partida. Al minuto volvió con 4 copas, hielo, refrescos y de alcohol ron y whisky. Mientras preparábamos las fichas se iban llenando las copas, una vez todo listo, comenzó la partida.
Poco a poco la partida iba avanzando y la situación iba muy pareja. A ambos equipos nos faltaba sólo un quesito, quien lo consiguiera antes ganaba la partida. Era el turno de los chicos, y caímos en la casilla de quesito amarilla, era el que nos faltaba, y la pregunta era de historia.
-          A ver chicos… si acertáis ganáis… pero es de historia y fallareis, jajaja – dijo María
-          Venga, dispara – le dije
-          ¿A quién venció el rey Carlos I en 1571 en la batalla de Lepanto? – leyó María.
-          Joder… - exclamé
-          Me suena que fue a los turcos – me dijo David.
-          Bueno, ahora que lo dices, sí puede ser… - le contesté.
-          Venga, pues decimos esa: a los turcos -  contestó David.
María dio la vuelta a la tarjeta y vio la respuesta. Apretando los labios miró a Victoria frunciendo el ceño.
-          ¿Está bien? – pregunté.
-          Siiii – dijo María con desgana.
-          ¡Tomaaaaa!¡Siiiiiiiii! – David y yo lo celebramos como el gol de la final del mundial
Después de un par de minutos de celebración. David y yo nos miramos con una sonrisilla picarona y después miramos a las chicas.
-          Cuando queráis – les dije. Mi polla ya estaba despertándose sólo de pensarlo.
-          ¿Con o sin quesito? – preguntó David, mientras que volvíamos a explotar en carcajadas.
-          Mejor métetelos en el culito, majo – le dijo su mujer.
Hubiera sido gracioso que se los pusieran pero no estaban por la labor de hacer la gracia, además eran demasiado pequeños…
Las chicas se miraron con cara de “para qué coño nos hemos metido en esto”, pero entre el buen ambiente que había y el alcohol que estaba haciendo efecto, la verdad es que no tardaron en lanzarse. Mi mujer, Victoria, se quitó su camiseta verde quedándose en sujetador, que era de color blanco y le realzaba las tetas. María, como llevaba vestido, supuse que iría a ponerse algún tipo de pantalón corto o algo así, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando se comenzó a quitarse el vestido directamente quedándose en tanga y sujetador.
Las dos se miraban y se reían a carcajadas. Yo tenía la polla como una barra de hierro, y David también, porque vi como tenía que colocársela bajo el pantalón. De repente David le dijo a Victoria que ya que su mujer iba en tanga, ella podría hacer lo mismo. Mi mujer, ni corta ni perezosa y ante mi sorpresa, dijo que sin problema, así que se bajo las pantalones, mostrándonos su tanga blanco.
Las dos se quitaron el sujetador a la vez. David miraba las tetazas de mi mujer sin pestañear. A mí me pasaba lo mismo con María. Estaba excitado como nunca lo había estado. Me estaba controlando mucho para no saltar sobre alguna de ellas y follármela allí mismo.
Ellas seguían riéndose y meneando las tetas, pagando su apuesta. David y yo ya no estábamos para risas, y queríamos follar a toda costa… al menos yo sí.
Las chicas cogieron los sujetadores y se los pusieron. La apuesta estaba pagada. Mientras se vestían comenté:
-          Bueno, creo que es hora de irse – dije en voz alta.
-          Sí, es un poco tarde – contesto Victoria.
-          No sé si aguantaré hasta casa sin bajarte las bragas y echarte un polvazo. Yo creo que va a ser en el coche – dije. Todos nos reíamos, aunque lo decía en serio.
-          No vais a coger el coche tal como vais ni de coña – dijo María. Os quedáis aquí a dormir, en el cuarto ese que tiene cama.
-          No, que no queremos molestar – le dije. Pedimos un taxi.
-          No, no, no. Os quedáis aquí. – dijo Victoria. Puedes hacer lo que quieras que no te diremos nada, me dijo sabiendo que quería irme para follarme a Victoria.
-          Quédate tío – dijo David. Que a estas horas no hay ni taxis, y no puedes coger el coche.
Así que decidimos quedarnos. Entre los 4 recogimos las cosas en 5 minutos y cada pareja de fue a su cuarto.
En cuanto cerré la puerta, me acerqué a Victoria bajándome los pantalones y le acerqué mi polla a su boca. No le había dado ni tiempo a quitarse la ropa pero el hecho de ver las tetas de María me había provocado una excitación como nunca había tenido. Mi mujer sonrió y me dio un lametazo desde los huevos hasta  el capullo, estaba que me moría de gusto. Comenzó a chupármela jugando con su lengua, me encanta que pase su lengua por mi glande de todas las maneras posibles. Mientras me acariciaba los huevos con los dedos. Estaba en el cielo.
A los 5 minutos, la tumbé sobre la cama y levanté sus piernas. Eché el tanga a un lado y metí mi lengua en su coño todo lo que pude.  Ella soltó un gemido. Comencé a lamer su clítoris a gran velocidad mientras metía mis dedos índice y corazón en su coño. A los pocos minutos comenzó a mover sus caderas arriba y abajo, síntoma de que se iba a correr en breve. Rápidamente me levanté y se la metí de una embestida. Ella dio un pequeño grito, que seguramente oirían nuestros amigos. Empecé a bombear rápidamente mientras con el dedo pulgar masajeaba su clítoris. Estaba a punto de correrse, porque cada vez se movía más y me apretaba con las piernas cada vez más fuerte. De repente empezó a emitir pequeños jadeos, estaba teniendo un orgasmo brutal.
Yo también estaba a punto de caramelo. Dejé su clitoris, puse mis manos en sus muslos y empezar a bombear con más rapidez y fuerza. Sólo se escuchaba el golpeo de mis caderas contra su culo y piernas y sus jadeos. Ella apretó su vagina, y al notar la presión, comencé a correrme sin control. Empecé a soltar chorros de semen como si llevara un mes sin eyacular. Poco a poco mis embestidas fueron decreciendo y se veía como rezumaba mi semen por su coño. Cuando la saqué le restregué mi polla a lo largo de su raja, que estaba llena de semen. La muy zorra se retorcía como una lagartija.
Me incorporé y me senté en la cama.
-          Te ha gustado, ¿eh? – le dije a mi mujer.
-          Ha estado bien – me dijo sonriendo. Ya he comprobado que tenías ganas…
-          Estaba que reventaba desde que os habéis desnudado – contesté.
Tras descansar un par de minutos, me entraron ganas de mear. Así que me levanté y le dije a Victoria que iba a mear y a limpiarme.
Cuando salí de la habitación, podría escuchar como sonaba la cama de mis amigos. Por lo que deduje que ellos también estaban de fiesta. La verdad es que me dieron ganas de asomarme, pero la puerta estaba cerrada, así que ni lo intenté.
Fui al baño y me limpié la polla y los huevos, que estaban llenos de semen y flujo reseco. También me enjuagué la boca. Iba a beber un poco de agua, pero no estaba fresca así que fui a la cocina. Una vez allí, busqué un vaso y saque botella de agua de la nevera.
Bebía a tragos pequeños mientras me recuperaba todavía del polvo. Mi polla no estaba totalmente erecta, pero con la excitación que llevaba aún estaba durilla, así que iba a follarme otra vez a Victoria.
        Cuando terminé el vaso de agua, abrí al nevera para dejar de nuevo la botella. Me detuve unos segundos en ver lo que había en la nevera, a ver si podía picar algo que me gustase. No vi nada y cerré la puerta.  Al cerrarla noté que había alguien junto a mí y me llevé un susto, era María.
-          Joder María, vaya susto me has dado – le dije en voz baja
-          Ya, perdona – me contestó
-          He venido a beber agua. Perdona por venir así, pero creía que estabais en la habitación -  le dije. Hay que recordar que estaba desnuda y en semierección.
-          No te preocupes, yo bebo agua y me voy ya.
Se puso delante de mí, para abrir la nevera. En ese momento rozó mi polla con su culo.
-          ¡Uy perdón! – dijo
Yo no dije nada, pero mi polla dio un bote si se puso mirando al techo. Abrió la puerta, y con la luz de la nevera pude ver que ella también estaba desnuda. Cogió la botella de agua y comenzó a beber directamente de ella. Yo mientras admiraba su espectacular cuerpo. Tenía unas caderas y un culo espectacular. Las tetas ya las había visto, pero me quedó embelesado mirándola.
Me acerqué un poco a ella, volviendo a rozar su culo con mi polla. Ella no decía nada, así que empecé a mover ligeramente mi polla a lo largo de su culazo. De repente se agachó, como si buscara algo en la nevera, encajando totalmente mi polla entre sus nalgas. Yo ya estaba poseído por la lujuria, así que la sujeté de las tetas y la incorporé. Le di un beso en la mejilla, ella se giró y me besó en los labios.
Nuestras lenguas jugueteaban mientras que bajé su mano al coño y comencé a pasar mi dedo a lo largo de su coño. Ella gimió un poco en voz baja. Se dio la vuelta mientras cerraba la puerta de la nevera y me empujó sobre la encimera. Se acercó y metí su lengua en mi boca. No hagas ruido – me dijo.
Empezó a restregar su pubis y coño lleno de pelos por mi polla, me encantan los coños así. Lo tenía sucio por los flujos resecos y eso me la puso más dura todavía.  No aguanté más, así que la cogí en vilo, la senté sobre la encimera y le metí la polla en su coño. Empecé a bombear despacio, poco a poco fui incrementando la velocidad. El choque de caderas hizo un poco de ruido y ella nerviosa me sujetó del estomago para que parara:
-          ¡No hagas ruido por favor! – dijo susurrando.
Sin decir nada, se la saqué, le bajé de la encimera y le di la vuelta. Ella se reclinó sobre la encimera y se la metí por detrás. Empecé a bombear rápidamente teniendo cuidado de no hacer ruido. Sabía que no iba a durar mucho. Pasé una mano por delante y empecé a acariciarle el clítoris con una mano, mientras le agarraba una teta con la otra.
        No me podía creer que me estuviera follando a semejante hembra, con su marido en una habitación y mi mujer en la otra. Noté que mi orgasmo era inminente. Acerque mi boca a su oído y le susurré:
-          Voy a correrme dentro.
-          No, dentro no, sácala antes – contestó.
-          Para una vez que te follo lo voy a hacer a lo grande, ¿o no te gusta? – le dije
-          Ahh….mmmmm – ella estaba llegando también
-          Prepárate que me corro en tu coño – le dije mientras aceleraba aún más.
-          Venga, córrete cariño. Córrete dentro por favorrrrrr… - dijo gimiendo
Al oír esas palabras no aguante más y me corrí dentro como un puto caballo. Le daba unos empujones que se ponía de puntillas en cada embestida. Eso fue demasiado para ella también, y comenzó a jadear y correrse de una manera brutal,  cogió un trapo de cocina que tenía a su lado para morderlo y evitar gritar del placer que estaba sintiendo.
Poco a poco fui parando, y se la saqué. Hilos de semen quedaban colgando de coño y se le pegaban en las piernas. Acababa de pasar la mejor hora de mi vida.
Le pregunté a María si tomaba medias anticonceptivas. Me dijo que no, pero que no estaba en ovulación.
Nos limpiamos un poco en la cocina, y nos fuimos por el pasillo a nuestras habitaciones. Cuando pasamos por la habitación donde yo iba a dormir oímos ruido, la puerta estaba cerrada. La abrí despacio para no hacer ruido y nos asomamos, pudimos ver como David se estaba follando a cuatro patas a Victoria. Entramos en la habitación sin que se dieran cuenta y nos quedamos de pie junto a la puerta mirando sin decir nada.
Podíamos ver cómo David sujetaba a mi mujer por las caderas y la embestía a lo bestia. De repente David empezó a jadear y de un salto se levantó situándose junto a la cara de mi mujer.  Apoyó su polla en la cara de Victoria y se la meneaba como un loco. A los pocos segundos comenzó a eyacular a lo bestia sobre el moflete derecho y el cuello de mi mujer.
Tras terminar, se incorporaron y al mirar hacia la puerta nos vieron ahí de pie.
-          ¿Qué tal? – les dije
-          Estooooo, mejor hablamos mañana-  me contestó. Nadie dijo nada porque ellos se imaginaban perfectamente que nosotros habíamos estado haciendo lo mismo.
David y María se fueron a su habitación, mientras que yo fui a la cama y me tumbé junto a mi mujer.
-          ¿Te follas a mi colega sin decirme nada? – le dije.
-          Cállate que se que te has follado a María en la cocina, cabrón – me contestó
-          ¿Y cómo lo sabes? – pregunté.
-          Porque os hemos escuchado y David ha ido a mirar y os ha visto - contestó
-          Bueno, entonces estamos en paz – le dije mientras me colocaba encima de ella buscando de nuevo su coño con mi polla
Comenzamos a follar de nuevo. Estábamos excitados como adolescentes descubriendo el sexo y me encantaba esa sensación. Esta fue la mejor noche de mi vida.  Con nuestros amigos hubo más encuentros de este tipo, pero ya queda para otra historia
 
Por Jose27277